Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

La lgica y las razones de Jordi Pujol i Soley

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Para Josep Maria Grbol. En agradecimiento de su generosidad y compromiso en tiempos muy difciles

 

Jordi Pujol i Soley [JPS], ex presidente de Banca Catalana [1], ex president de la Generalitat de Catalunya durante ms de dos dcadas, public el pasado 16 de agosto un artculo en La Vanguardia con el ttulo Tiene toda la lgica [2]. Algunos comentarios sobre esa lgica y las razones esgrimidas en su escrito:

Catalunya -seala JPiS- puede decir que ha actuado en el marco espaol con lealtad, con conviccin y a menudo con eficacia. No soy capaz de juzgar la eficacia de la actuacin pero la lealtad, en numerosos casos, ha sido ms que discutible y la conviccin sealada ms que mermada.

Pero es asunto marginal ahora: supongamos, aunque no admitamos todos los nudos, que ha sido as.

Algunos ciudadanos, seala el actual presidente de honor de CDC, dicen que hay que reparar la ruptura. Pero, en su opinin, no llega ninguna propuesta, ni que sea modesta. Aqu, JPiS est mal informado (o no quiere estar informado). Los ejemplos de todos conocidos falsan su conjetura. No hablo slo de organizaciones polticas de marco estrictamente cataln sino tambin de fuerzas polticas espaolas (que no espaolistas). Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, la coalicin gallega de izquierdas, son tres ejemplos. No son los nicos desde luego. Sus propuestas no son modestas precisamente, ni mucho menos.

De ah la posicin de fondo del ex president: Tiene toda la lgica lo que est pasando en la relacin entre Catalunya y Espaa. JPiS escribe Espaa en lugar del resto de Espaa. Es la forma usual de expresin nacionalista. Sea as. Empero, sin entrar en ms detalles, es una forma incorrecta de pensar y decir: Espaa es una nacin de naciones y, si excluimos de ese todo la nacin Catalunya, deberamos operar del mismo modo cuanto menos en los casos de Euskadi y Galicia

Ahora la situacin, la lgica escribe el ex president con expresin mejorable, es muy mala. Qu ha pasado? En su opinin: durante el siglo XX una caracterstica definitoria capital de la sociedad y la poltica de Catalunya fue un catalanismo potente, un nacionalismo de clara mayora no separatista. Cita algunos nombres: Almirall, Maragall, Prat de la Riba, Camb, Segu, Campalans, Card, Vidal i Barraquer, Companys, Comorera. Slo durante uno aos Maci represent una excepcin. Pero de Maci, matiza correctamente el ex president, fue tambin la consigna, en 1933, de tenemos que salvar la Repblica, la II Repblica espaola por supuesto.

En las primeras dcadas del siglo XX de la historia de Catalua, a las que parece referirse el expresident en el paso anterior, hubieron ms cosas, no slo catalanismo potente. Recordemos la semana trgica por ejemplo y los apoyos sociales a la dictadura del general Primo de Rivera. Tampoco es el punto ahora. Lo importante es que esa visin del catalanismo potente presentada por JPiS, que en ningn caso implicaba anti-espaolismo de raz, incluye a Joan Comorera, el que fuera secretario general del PSUC, y tambin, lgicamente desde su perspectiva, a una figura tan democrticamente discutible como Camb. Todo eso est en su concepcin (nacionalista) del mundo y de la historia ms o menos reciente.

Hay despus cuarenta aos de dictadura franquista, seala JPiS. Eso es aparte pero no del todo. Por qu? Porque existe una lnea de continuidad. Porque la recuperacin que despus de la guerra se va produciendo en Catalunya en todos los mbitos no rompe la lnea mayoritaria del nacionalismo cataln hasta la Guerra Civil. Pujol cita los nombres de Espriu, Vicens Vives y Tarradellas, al conjunto de fuerzas polticas catalanas de la clandestinidad y a la Assemblea de Catalunya. Todo ello es prueba, en su opinin, de la accin colectiva de Catalunya desde 1960, sobre todo desde la transicin. Aade: en todos los campos y desde todo tipo de sectores.

Sin ocultar algunas diferencias que no cito, aqu, cuanto menos, hay dos reconocimientos que deben sealarse: al decisivo papel del PSUC, el partido de los comunistas catalanes (y no slo del PSUC por otra parte) en la lucha por las libertades nacionales catalanas, y el papel ms que positivo en la recuperacin de esas libertades, y de la lengua y la cultura catalanas, de los y las trabajadoras de otros orgenes geogrficos espaoles -andaluces, extremeos, murcianos, aragoneses, gallegos, etc- que se vieron forzados a emigrar a Catalua y de cuya explotacin no siempre muy humana y humanista, JPiS no me seguir en este punto probablemente, se beneficiaron fuertemente determinados sectores sociales, magnficamente instalados, de la sociedad catalana.

JPiS se olvida o acaso no puede detenerse en ello en un artculo periodstico- de otro nudo esencial: de la simpata, del compromiso, de la solidaridad, de la ayuda poltica, del combate (tambin era su causa) de numerosos ciudadanos del resto de Espaa en aquel nudo. No sesgo mi mirada si pongo el acento en ciudadanas/os comprometidas en organizaciones de orientacin comunista (y nacionalista en otros casos desde luego) que hicieron el combare por las libertades nacionales su propio combate.

Pero ahora, prosigue el ex president, es de aceptacin general que se han roto los puentes. No hay intentos de reconstruirlos con mimo y mayor cuidado? A mi me parece ms que evidente que este es el caso. No, en cambio, a Jordi Pujol. En su opinin: Hasta que haya un referndum o una consulta no sabremos el grado y la intensidad de esta ruptura. Pero ahora mismo la ruptura es un hecho. Dejando aparte si la formulacin ahora mismo la ruptura es un hecho es una descripcin razonable o una expresin valorativa que abona las propias finalidades, JPiS habla de referndum o de consulta (no s si como trminos sinnimos polticamente) de cara a conocer la intensidad de la ruptura de las relaciones, por decirlo con su lenguaje, Catalua-Espaa.

Hasta aqu no se habla de independencia sino, si acaso, de ejercicio del derecho de autodeterminacin sabiendo, como JPiS sabe con toda seguridad, que esos puentes quebrados o parcialmente quebrados no se han roto por casualidad y que en la tarea han contribuido, por supuesto, fuerzas y ciudadanos ubicados ms all del Ebro pero tambin en este lado del Ebro, el ro que pasa por la central nuclear de Garoa (un nudo, el atmico, del que no suelen hablar en demasa las fuerzas dirigentes catalanas, su partido incluido y l mismo no excluido. No es el momento de entrar en materia pero el vrtice nuclear no es marginal en ningn proyecto de emancipacin social).

Se podra decir, JPiS lo dice de hecho (sus posiciones estn expresadas con suma prudencia, asunto que, sin duda, es muy de agradecer), que en Catalunya el estado de nimo y los posicionamientos se han endurecido considerablemente. Pero la historia ya mencionada del nacionalismo cataln de todo el siglo XX y hasta hace cuatro das deja claro que no era este su propsito. No estoy seguro que JPiS razone con suficiente correccin en este paso: no hay de verdad en el seno de las varias organizaciones del nacionalismo cataln gentes que abren botellas de cava y beben ron no-cubano cada vez que los hooligangs nacionalistas espaoles meten la pata, agreden sin son y con mucho ton, airean bicolores neofranquistas e insultan con desprecio? No admitira JPiS que para algunos (y no pocos) nacionalistas catalanes la palabra Espaa, sin ms matices ni consideraciones, equivale a pas de rancios brbaros fachosos, dicho todo ello con exquisita diccin neoliberal, no como los nios andaluces y gallegos que, segn creencia de don Artur Mas, hablan castellano y no se les entiende?

La ms reciente evolucin de la actitud espaola desde 1975, JPiS no concreta a que se est refiriendo (acaso a la sentencia del Constitucional) hasta ahora tambin deja claro que la actitud de Espaa hacia Catalunya, que pareci ms favorable y ms ecunime, no responda a una voluntad de encaje positivo, de buena colaboracin y de respeto. En su opinin: o fue un engao o un espejismo o una muy fugaz y espordica ilusin. Una vez superado todo lo anterior, y en muy poco tiempo, se ha vuelto a la Espaa de siempre. Qu Espaa de siempre? La que no entendi ni quiso entender a Almirall, Maragall, Camb, Pallach, Espriu, Trias Fargas, Ernest Lluch.

No est claro, en absoluto, que la Espaa de la que habla JPiS englobe a la totalidad del resto de Espaa a la que parece hacer referencia. No hay voluntad de encaje positivo, de buena colaboracin y de respeto en millones y millones de ciudadanos/as no catalanes que admiran la cultura catalana (Espriu, Foix, Dal, Brossa, Tpies, Carreras, Caball, Barral, Bil de Biedma, Goytisolo, Mendoza, Pou, etc etc) y aman y/o respetan a sus ciudadanos (entre otras razones, porque son sus familiares, sus amigos, sus compaeros, sus colegas, sus camaradas de rebelda e indignacin)? JPiS no conoce la existencia de personas castellanas de Burgos, Valladolid, Cdiz, Huesca o Toledo que hablan o estudian cataln, que estn hasta el moo del uniformismo espaolista, que desearan que el Estado en su conjunto fuera pluranacional y plurilingstico, ciudadanos que han luchado y sigue luchando por una convivencia fraternal entre los pueblos de Sefarad? De verdad que desconoce la existencia de esas personas? Son millones!

Por lo dems, qu es eso de la Espaa de siempre? Qu fantasma se airea con esa expresin? Se est hablando de la Espaa que luch, con los ciudadanos catalanes antifascistas (que no fueron todos), contra el fascismo espaol-cataln e internacional durante la II Repblica? Esa es tambin la Espaa de siempre? La de Machado, la de Garca Lorca, la de Miguel Hernndez, la de Castelao, la de Ibrruri? Esa Espaa, sus ciudadanos, no quisieron entender a Ernest Lluch? De verdad? A Camb probablemente (el que suscribe tampoco consigue entenderle), pero no quisieron entender a Espriu? Pero si saban sus poemas de memoria! Si escuchaban entusiasmados a Raimon cantando el Assaig de cntic en el temple o, en silencio sepulcral, la Can del capvespre?

Puestos a hablar de endurecimiento, prosigue JPiS, hace falta analizar el endurecimiento de la Administracin espaola, en los procedimientos y sobre todo en los objetivos. Tan radicales, tan orientados a acabemos de una vez y a que dentro de una o dos generaciones ya no se hable ms de esto del cataln y del Estatuto, que matan toda esperanza. Pero, de qu administracin habla aqu JPiS? De la del PP? De la del PSOE ms espaolista? De esa? Esas son las nicas fuerzas polticas espaolas que hay que considerar? Ha odo JPiS alguna vez a algn activista de izquierda, a alguna ciudadana republicana, a alguna ciudadana demcrata, hablar de acabar con el cataln y el Estatuto? Dnde? Cundo? En qu circunstancia?

De ah que JPiS considere estril el discurso de aquellos que siguen hablando de rehacer puentes. A algunos, seala el ex president, se les tiene que agradecer la buena fe, pero, aade, se les tiene que reclamar que analicen la realidad sin autoengao. Y si nos ponemos todos en esa misma tarea? Y si intentamos entre todas y todos analizar con la mxima correccin y sin autoengaos ni sesgos fanatizados nuestras propias posiciones?

JPiS sostiene que no es previsible que a Catalunya se le haga ahora una propuesta de mnimos en los temas bsicos. Los de mayor importancia, en su opinin, seran los siguientes:

1. El del autogobierno, el de la autonoma, la capacidad de asumir responsabilidades realmente importantes de cara a los ciudadanos.

2. El de los recursos financieros. Es innegable, sostiene JPiS, que Catalunya recibe un trato financiero por parte del Estado muy discriminatorio, muy negativo. En cambio, aade, tiene una carga social muy fuerte, entre otros motivos por la inmigracin.

No entro en esto ltimo (que hace pensar en desafortunadas afirmaciones de su entorno ms prximo y que merecera ms de un matiz crtico) ni tampoco en el paso siguiente: Y el propio desarrollo econmico obliga a un esfuerzo suplementario de competitividad por la cosmovisin neoliberal que parece destilar y que el autor parece aceptar como un postulado no-discutible.

Todo lo anterior explica que Catalunya tenga un dficit fiscal en la relacin con el Estado muy alto, dficit que perjudica gravemente en un doble terreno: en el de la competitividad econmica y en el social, es decir, en la atencin a la gente (lo que se suele llamar el Estado de bienestar) y en la eficacia del ascensor social.

Dej tambin al margen lo del ascensor social (JPiS detecta situaciones que estn vivindose en sectores sociales prximos al suyo) pero, seguramente, l debera admitir que en la situacin del Estado de bienestar la responsabilidad de los gobiernos de la Generalitat, de los suyos en concreto, es ms que evidente. Catalua es la comunidad de la nacin de naciones con menos porcentaje de inversin en educacin pblica y una de las comunidades donde la sanidad privada campa con ostentacin, chulera y mil ayudas.

3. A propsito de la financiacin, hay que hacer notar, seala, que actualmente el perjuicio mayor para Catalunya, desde el punto de vista de la financiacin, no son las infraestructuras. El perjuicio grave est en no poder pagar a los funcionarios, o los conciertos de las escuelas o de los hospitales, o el mantenimiento de las residencias de personas mayores, o los proveedores de la Administracin. Y en todo esto no hay ninguna responsabilidad del gobierno cataln? Ninguna? De verdad que JPiS tiene una creencia as?

Aade tambin: o pagar el Pirmi Todo son cosas menos espectaculares, que no se ven ni se tocan, pero decisivas si queremos evitar la prdida de cohesin y el decaimiento del pas, si queremos evitar el fracaso y el desprestigio. Como no quiero cultivar la disidencia en esta nota, apenas comento este nudo, pero que un dirigente en activo como l hable del PIRMI sabiendo o debiendo saber el comportamiento antisocial de los gobiernos Mas en este asunto (con el ex conseller Mena como ejecutor), es un ejemplo de libro de aquello que sola apuntar el joven Marx sobre la ideologa: falsa consciencia, penetrante falsa consciencia.

4. El catalanismo, seala JPiS, tiene un componente econmico y tambin social pero tiene otro tan importante como estos, que es el conjunto constituido por el sentimiento, la cultura y la lengua. Todo muy entrelazado. La idea bastante extendida en Espaa de que la motivacin del catalanismo es slo o principalmente econmica es del todo errnea. Lo es desde luego pero no est tan extendida como l seala. La lengua y la cultura, y el sentido de identidad que se deriva, desempean un papel primordial. Sin desacuerdos.

Tanto es as, prosigue JPiS, que ahora mismo la ley Wert es un obstculo muy importante como una lnea roja para cualquier posible acercamiento de posiciones. Por qu? Porque es opinin muy extendida en Catalunya, seala, que la supresin de la inmersin lingstica representa un gran peligro para el mantenimiento del cataln y de la cohesin de nuestra sociedad. Sin ahondar en las diferencias: JPiS se refiere, significativamente, slo a este nudo de la ley Wert (y hay otros ms o tan esenciales desde luego). Ms all de eso, JPiS debera saber que en su pas, en escuelas privadas de lite muy conocidas por su compaero Artur Mas, no se practica la inmersin lingstica y que la citada inmersin no es de hecho una inmersin generalizada. Mi hijo, con quien siempre he hablado en cataln, no sufri inmersin alguna al iniciar y seguir sus estudios en una escuela pblica. S, en cambio, los hijos o hijas de familias castellanohablantes (no slo esas familias). Es inevitable, es el nico camino para defender la cohesin social del pas y la lengua y la cultura catalanas? No puedo argumentarlo aqu, pero la respuesta es negativa. Hay otros mundos con otros procedimientos que ya estn en ste.

Ms all de cualquier otra consideracin, sin centrar la mirada en desacuerdos, sin ahondar en diferencias, de verdad que los cuatro puntos sealados por JPiS impiden la reconstruccin de nuevos puentes fraternales? Es ms razonable y sensato una aventura de ruptura, de tensin y de separacin entre ciudadanas prximos que un intento de dilogo y aproximacin? Estamos tan distantes?

Sin entrar en desigualdades sociales, en el paro estructural, en la creciente pobreza, en las agresiones a la sanidad pblica de su consejero Boi Ruiz, en las apuestas tipo EuroVegas y en mil asuntos ms, JPiS no dice nada, absolutamente nada, de la alargada corrupcin que se extiende por Catalua, en empresas (catalanas o no) y en la Administracin. No dir apenas nada sobre ello pero es obvio que aqu la sombra espaola es absolutamente secundaria. No es corolario de la marca Espaa. El caso Millet, un ejemplo que afecta directamente a su partido, no tiene nada que ver con el dficit fiscal o con asuntos afines. Es creacin propia.

Finalmente, tal como ha informado Carme Forcadell, la presidenta de ANC, Jordi Pujol i Soley asistir a la cadena por la independencia del prximo 11 de septiembre. Lo har en las tierras del Ebro. Por qu esa apuesta dicho lo dicho?

 

Notas:

[1] El que suscribe esta nota fue empleado suyo durante ms de 11 aos.

[2] http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20130816/54379477028/tiene-toda-la-logica-jordi-pujol.html (para suscriptores).

Versin completa: http://www.caffereggio.net/2013/08/16/tiene-toda-la-logica-de-jordi-pujol-i-soley-en-la-vanguardia/

 

Salvador Lpez Arnal es miembro del Front Cvic Somos Mayora y del CEMS (Centre dEstudis sobre els Movimients Socials de la Universitat Pompeu Fabra, director Jordi Mir Garcia)

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter