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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-08-2013

Relato de un testigo sirio del presunto ataque con armas qumicas en Damasco

Mona Mahmud y Martin Chulov
The Guardian

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Pocas personas se van pronto a dormir en Damasco, incluso en estos tiempos de guerra. Por eso, cuando los proyectiles empezaron a impactar en el este de la capital alrededor de las dos de la madrugada del mircoles, Um Hasan y sus cuatro nios estaban bien despiertos y preparados para el familiar sonido de las bombas cayendo sobre edificios y calles vacas.

Sin embargo, un momento despus, los altavoces de la barriada, algunos de ellos situados en los minaretes de las mezquitas, empezaron a lanzar aterradores avisos dicindoles a los vecinos que dejaran sus casas y huyeran.

Estbamos demasiado aterrorizados para coger a los nios y huir de Zemalka hacia cualquier pueblo vecino, deca Um Hassan sobre su zona en el distrito de Ghuta, al este de la capital. La gente que dorma en sus casas muri en la cama porque no pudo notar los efectos del ataque.

Los dolores de cabeza y las nauseas ahogaron a la familia cuando corra por las ennegrecidas calles hacia su coche, mientras una violenta cacofona de proyectiles lo inundaba todo alrededor y el aire se llenaba de un extrao y nocivo olor.

Todava me siento enferma y adormilada de todo el aire que he respirado, deca treinta y seis horas despus del ataque que mat a cientos de personas, hiri a muchas ms y desat la ira de todo el mundo.

Cuando estbamos intentando escapar, pude ver a la gente saliendo de sus casas y cayendo al suelo. Intentamos ayudar a algunos pero moran antes de que consiguiramos llevarles al hospital.

El ataque pareca no cesar, segn Um Hasan y otras vctimas, y los primeros en responder fueron las personas con las que contact The Guardian va Skype el jueves. El gobierno sirio ha reconocido que su ejrcito lanz una gran operacin en el este de Ghuta en las primeras horas del mircoles, pero ha negado vehementemente el uso de armas qumicas.

Recogimos a una mujer con sus dos nios, el proyectil haba impacto en su casa pero todos murieron. Pude ver cmo les sala espuma por la boca y la nariz.

No muy lejos de Zemalka, Abu Omar, militante del Ejrcito Sirio Libre, estaba al telfono cuando escuch el primer impacto de cohete.

Corr a mi casa de inmediato para ver si mi mujer y mis hijos estaban bien. Cuando llegu, escuch a la gente gritando que el distrito estaba bajo ataque de cohetes qumicos. Yo y algunos de mis compaeros corrimos al cuartel del ESL en Zemalka buscando ambulancias para evacuar a la gente.

Nos encontrbamos en un distrito llamado Al-Mazraa. Empezamos a llamar a las puertas pidindole a la gente que saliera de las casas. Cuando no respondan o no abran las puertas, empezbamos a romperlas y buscar a la gente que haba dentro. Pudimos evacuar a veinte personas. Ninguna de ellas estaba muerta pero estaban asfixindose.

Las distribuimos ente los hospitales de campaa del distrito. Es realmente un milagro de ninguna de esas vctimas estuviera muerta aunque algunos de ellas echaban espuma por la boca y sus cuerpos se estaban volviendo azules.

Abu Omar dice que hubo otra descarga de proyectiles alrededor de las tres de la madrugada. Pero que eran diferentes de las otras explosiones que desde haca un ao tenan regularmente acribillada la zona porque las fuerzas del rgimen trataban de desalojar de su bastin, situado a menos de diez kilmetros del corazn de Damasco, a los grupos rebeldes y a las comunidades que les apoyan.

Se poda escuchar el sonido de los cohetes en el aire pero no podas or sonido alguno de explosin. Y no causaron ningn dao visible en ningn edificio. El olor lo invada todo.

Abu Omar dice que intent buscar refugio en la mezquita local pero que se retras al encontrarse con la escena de un sheij y su familia muertos en el suelo. Los muertos y los agonizantes estaban ya por todas partes.

Fui hacia una de las casas y me encontr con un beb de alrededor de un ao y medio. No se me va la escena de la cabeza, dijo. Estaba saltando como un pjaro, luchando por respirar. Le cog rpidamente y le llev al coche pero muri. Juro ante Dios que el nmero de bebs y nios muertos era mayor que el de adultos muertos. Rompimos incluso los cierres de las tiendas para colocar dentro a las vctimas. En una de las tiendas, llegamos a juntar a 200 nios.

Tambin en Zemalka, en la madrugada del mircoles, Ashraf Hassan, de 18 aos, y sus cuatro amigos estaban jugando a las cartas.

Era alrededor de la una y media de la madrugada, empezamos a or gritos de gente pidiendo ayuda. No habamos odo ningn ataque ni sonido de proyectiles. Salimos de casa y nos encontramos con que el distrito era un caos de pnico. A las dos, los morteros empezaron a caer.

Empezamos a entrar en las casas para ver cmo estaba la gente. En una de ellas, me encontr con cuatro hermanos muertos durmiendo uno junto a otro en su cama y con sus padres, tambin muertos, en otra habitacin. Todos ellos asfixiados. Pude ver que tenan espuma en las bocas y en la nariz.

Estuve ayudando a otros chicos a evacuar los cuerpos y a alguna gente que estaba an viva hasta que yo mismo empec a oler el gas.

El olor era como el del gas de cocinar. Mis amigos me dijeron que me pusiera una mascarilla sobre la boca y la nariz pero empec a tener nauseas y a vomitar. Los ojos se me pusieron muy rojos y me empezaron a picar.

Sent que estaba a punto de caer inconsciente. Hoy me despert con mucho picor en los ojos y no poda ni abrirlos, por eso me vine al hospital para que me trataran.

Dijo que todos los que haban sobrevivido al ataque sufran de los mismos sntomas.

Fuera lo que fuera lo que se arroj sobre Zemalka y otras dos reas al este de Ghuta, contina devastando a los habitantes, los supervivientes y los testigos han intentado averiguar desde dnde se dispararon los cohetes o misiles. Dos zonas de la capital, no muy alejadas, ambas bajo poder del rgimen estn siendo escudriadas.

Venan de una distancia como de unos cuatro kilmetros, dijo Haizam Bagdadi, un vecino de Yubar, quien el jueves intentaba escapar con su familia a Jordania. Uno de los lugares era el Panorama de la Guerra de Octubre, y el otro la base area. Han intentado borrarnos del mapa.

Fuente: http://www.theguardian.com/world/2013/aug/22/syria-chemical-weapons-eyewitness

 




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