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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

Ms Mdicos

Alfredo Prieto
Cuba L Anlisis


Despus de un futbol poltico con sus opositores, y de un proceso de tira y encoge, el gobierno de Dilma Rousseff acaba de anunciar la incorporacin de cuatro mil mdicos cubanos --mediante la Organizacin Panamericana de la Salud (OPS)-- al programa Ms Mdicos, dirigido a prestar servicios de salud a las comunidades menos favorecidas de Brasil.

Para tratar de evitarlo, la oposicin despleg en vano un abanico de argumentos que iban de ideolgicos a tcnicos. Empezando por estos ltimos, pusieron como requisito el dominio del portugus, olvidando aparentemente que no se trata ni del serbo-croata ni del mandarn, sino de la lengua romance de mayor cercana con el espaol --Don Miguel de Unamuno una vez la calific como "espaol sin huesos"-- y sobre todo de lo mismo que se habla en Angola y Cabo Verde, por donde han pasado millares de mdicos y personal de salud cubanos desde los aos setenta a la fecha. Y tambin colocaron cuatro semanas de orientacin sobre el sistema de salud brasileo y un examen de conocimientos bsicos que, para los cubanos, debe funcionar ms o menos como lo que en ingls se designa con la frase "un pedazo de cake".

En cuanto a los primeros, para varias asociaciones mdicas brasileas, en especial para el Consejo Federal de Medicina (CFM) --entidad que congrega a los galenos de clase media alta que ejercen sus modestos oficios en ciertos barrios de Ro, Brasilia u otras grandes ciudades--, la presencia de los cubanos, adems de "electorera, irresponsable e irrespetuosa", "viola los derechos humanos y pone en riesgo la salud de los brasileos, especialmente los que viven en reas pobres y distantes". Una formulacin que ubica a los habitantes de las favelas y del Brasil profundo viviendo en un cantn suizo y sin padecer los problemas de salud estructurales que de hecho padecen, razn por la cual el gobierno decidi acelerar el programa despus de las protestas populares del verano exigiendo cambios fundamentales en las polticas sociales. Para asociaciones de su tipo, descalificar profesionalmente a los cubanos ha constituido una verdadera recurrencia, lo cual carece de base factual a partir de su probada formacin profesional-acadmica y de un acumulado histrico que los ha llevado a ejercer en lugares como Gambia o Hait, con resultados enfticos en la reduccin de los ndices de mortalidad infantil o de clera, reconocidos por instituciones como la Organizacin Mundial de la Salud e incluso por marcadores de la prensa liberal norteamericana como el New York Times.

Pero detrs de esos ideologemas hay ciertas verdades. A la convocatoria inicial del gobierno brasileo solo respondieron 1 618 galenos locales y de otras latitudes del globo, es decir, apenas el 10,5% de los ms de quince mil necesarios. Y desde luego declinaron ir a las comunidades y lugares ms aislados y difciles del pas (en el norte y el noreste), en los que sin embargo los cubanos son verdaderos expertos, curtidos tanto por las planicies de frica como por las montaas de Pakistn o los cerros venezolanos. Y ya se sabe que una vez all no solo hacen su trabajo tcnico, sino tambin social, de acuerdo con el tipo de medicina que suelen practicar. Una manera de empoderamiento popular, pero sin discursos polticos ni cartillas ideolgicas, como bien lo destaca un colega y compaero residente en Nuevo Mxico.

Desde otro ngulo, el quid sin embargo es si la movida afectara ms la cobertura interna y la calidad de los servicios a la poblacin cubana, ya gravados por los ms de treinta y ocho mil profesionales de la salud --de ellos, unos quince mil mdicos-- que prestan sus servicios en el exterior, y por problemas como la falta de recursos y el trato inadecuado a las personas, lamentablemente vivencias hoy no poco comunes en instituciones hospitalarias y centros de salud.

La prensa cubana, que acaba de celebrar otro de sus congresos, hasta ahora ha guardado mutismo sobre Ms Mdicos, programa que sin embargo figura en los primeros planos en los medios internacionales, incluyendo los de Estados Unidos. Otra raya ms para el tigre, a pesar de que se trata de una noticia que concierne a los cubanos, quienes como siempre acceden a ella mediante el clsico boca-a-boca o las nuevas tecnologas de la informacin, en unos despertando sentimientos de empata hacia los cooperantes y su sentido internacionalista; en otros alegra por la elevacin del nivel de vida que el viaje supone, pero en ambos con preocupaciones que, en definitiva, integran la complejidad del cuadro.

Por otra parte, la nueva va brasilea reafirma la tendencia principal de la economa cubana: prcticamente desde su nacimiento este pas parece predestinado a exportar algo. El azcar fue la gran protagonista desde mediados del siglo XVIII hasta fines del XX --sin ella, se lleg a decir, no haba pas--, cuando ms de un centenar de centrales fueron guillotinados por viejos, ineficientes e improductivos, y desplazados por joint ventures y hoteles; luego, desde los albores del nuevo milenio, la voz cantante la viene llevando la exportacin de servicios profesionales, sobre todo en el rea de la salud, pero tambin en la educacin y los deportes. Ya no se trata solo de "capital simblico", como lo discuta Julie Feinsilver en un estudio clsico (Healing the Masses, University of California Press, 1993) sino de una realidad de la economa mundial que, en el caso cubano, significa un ingreso de unos seis mil millones de dlares anuales en las arcas del Estado.


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