Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

Amrica Latina y el Caribe, pasado y futuros

Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada


La historia de Amrica Latina asisti a tres siglos de dominio colonial de Espaa. Brasil qued en manos de Portugal y una parte de Amrica del Norte, Estados Unidos y Canad, fue colonizada por Francia e Inglaterra. Lo dicho es un lugar comn, una obviedad. Sin embargo, el pasado no deja de condicionar el futuro. Condicin sine qua non para abordar las tareas del presente. En su regazo buscamos las explicaciones para enfrentarnos a los retos que imponen la historia y el momento poltico de coyuntura. Los proyectos sociales tienen una dimensin temporal, no estn fuera de la realidad espacio-temporal que los acota y define. Pero el cordn umbilical que une la historia y da continuidad es capaz de generar realidades mltiples y dismiles. En nuestro caso, el Caribe sigui un derrotero que se aleja de la Amrica espaola. Los imperios de la poca, Francia, Holanda, Inglaterra y Espaa, clavaron sus banderas bajo una guerra de posiciones. Piratas, corsarios, trata de esclavos y plantaciones fueron sus seas de identidad. Sus cicatrices las contemplamos en forma del Caribe anglfono, espaol y francs. Cuba, Jamaica, Repblica Dominicana, Hait y la persistente colonia de Puerto Rico lo atestiguan. El mosaico cultural se entrelaza con sincretismo religioso y el mantenimiento de economas agroexportadoras. Caf, tabaco, azcar, frutas tropicales y hoy el turismo de cruceros y clases medias europeas. Inclusive la revolucin de esclavos en Hait al mando de Dominique Toussaint-Louverture en 1791, gobernador de Saint Dominique, fue un llamado de atencin para las clases criollas hispanas. Napolen reprimi con fuerza el levantamiento haciendo acto de presencia, los descuartizamientos, empalados y degollados. Nada de unir emancipacin con derechos polticos para las clases populares. Libertad, igualdad y fraternidad eran parte de la revolucin burguesa. Hannah Arendt lo explica extensamente en su ensayo Sobre la revolucin.

Amrica continental mostr contradicciones en su devenir emancipador. La conquista y la colonia fueron empresas estatales. La corona control todo el devenir durante 300 aos. Imposicin de la fe catlica, colonizacin lingstica, monopolio de la tierra, propietaria de minas, recaudadora de impuestos y autoridades peninsulares delegadas. En la Amrica espaola las luchas de independencia supusieron, al decir del socilogo colombiano Orlando Fals Borda, revoluciones inconclusas. En ellas se evidenci la efervescencia de la Ilustracin, la Revolucin Industrial y el espritu revolucionario inaugurado a finales del siglo XVIII con las revoluciones americana y francesa, 1776 y 1789, respectivamente. Los criollos, hijos de espaoles nacidos en Amrica, marginados del poder poltico tomaron el mando y bajo su batuta proclamaron las primeras juntas de gobierno y los cabildos abiertos. As surgi el pensamiento antimperialista entre las lites criollas.

La idea de progreso, civilizacin occidental y superioridad tnica-racial inund el mundo. Europa, con su razn cultural y las doctrinas polticas que le acompaaron, liberalismo, utilitarismo, federalismo, positivismo, monopoliz el saber y determin cules eran las fuentes de un poder legtimo. El adoctrinamiento comenz bajo las enseanzas de Locke, Mills, Montesqueiu, Rousseau, Smith, Bentham o Tocqueville. El mundo tuvo un segundo renacimiento. El capitalismo impuso su racionalidad y se adue del relato histrico, tanto como del mundo poscolonial. No haba vuelta atrs. El siglo XIX y buena parte del XX sucumbieron a los encantos del progreso. En la literatura, Julio Verne expres con claridad el triunfo del progreso. No hubo proyecto poltico en que el progreso no fuese evocado como solucin a los males del subdesarrollo. Amrica Latina y frica eran mundos por descubrir. Los viajes cientficos se convirtieron en el nuevo sueo de Europa. Conocer las leyes de la naturaleza, escudriar sus secretos para dominarla, aportara pinges beneficios. Amrica Latina era un continente de posibilidades, posea todo lo que anhelaba el capitalismo. Materias primas, grandes extensiones de territorio inexploradas y por colonizar, y, sobre todo, aliados polticos. Oligarquas terratenientes capaces de subyugar y mantener bajo su poder omnmodo al pueblo, imponiendo condiciones de explotacin rayanas en la esclavitud. Europa y sus gobiernos se beneficiaron hasta el extremo de hacer de los nuevos estados, semi colonias.

Amrica Latina sucumbi. Sus riquezas naturales fueron expoliadas y sus pueblos explotados. Ni oro ni plata alentaban la codicia. Minerales sin tanta nobleza los desplazaron. Estao, salitre, cobre y productos cosechados en plantaciones y latifundios. El monocultivo se extendi por todo el continente. Azcar, tabaco, pltano, trigo, cacao, caf, caucho o ganado. Los pases se transformaron en reductos de una plutocracia criolla que entreg su dignidad en pos de las migajas. El apelativo de repblicas bananeras sirvi como referente para englobar sus clases dominantes cipayas.

El pensamiento emancipador dej constancia del expolio y dio pie a nuevos movimientos antioligrquicos. La Revolucin Mexicana abri una etapa cuyas reivindicaciones siguen teniendo vigencia. Reforma agraria, nacionalizacin de las riquezas bsicas, derechos sindicales y reconocimiento de la ciudadana poltica. La constitucin de 1917 marca un hito en el continente. Sin su emergencia es imposible explicar la nacionalizacin del petrleo llevada a cabo por el presidente Lzaro Crdenas y los aos de bonanza posteriores. Hoy, la lucha contra la privatizacin y entrega a las trasnacionales del sector, por el gobierno del PRI y Pea Nieto, tienen sus races en la mejor tradicin mexicana y pensamiento emancipador.

Pero es la venta de los activos del petrleo, a manos de las trasnacionales, lo que trae a colacin la existencia de mltiples futuros para Amrica Latina. Un escenario posible es la prdida de soberana, entrega de las riquezas y los centros de biodiversidad al imperialismo. En este camino se encuentran Mxico y Colombia. Otros siguen su trayectoria a ms distancia. Chile, Per, Paraguay, Panam, Costa Rica o Guatemala. En sus propuestas anida el entreguismo, la sumisin y la prdida de identidad. Por otro lado est Brasil, cuya propuesta estratgica es unir esfuerzos y extender la relacin con empresas trasnacionales y el capital chino para la explotacin, saqueo del Amazonas y la construccin de megaproyectos. Y en un tercer nivel se encuentran pases encabezados por la Repblica Bolivariana de Venezuela, Cuba, Ecuador o el Estado Plurinacional de Bolivia, cuyo proyecto camina en direccin contraria. Recuperar las riquezas nacionales, dedicar recursos a la educacin, salud, vivienda social, disminuir la desigualdad y la pobreza y luchar contra un capitalismo en crisis que slo puede acabar con el planeta. Sus propuestas se concretan en proyectos como Alba, Unasur o Celac. Segn los vaivenes electorales, El Salvador, Uruguay, Nicaragua, Repblica Dominicana y Argentina transitan en una u otra direccin.

Los futuros contingentes parecen no tener un horizonte nico. Las disyuntivas estn claras. No podemos repetir los errores del pasado. Las economas latinoamericanas han sido y siguen siendo primario exportadoras con variantes. Muchos movimientos y experiencias apuntan a la necesidad de cambio. Desde las juntas de Buen Gobierno y los caracoles zapatistas, hasta el MST en Brasil y la Va Campesina. Igual en la accin de gobiernos populares. O se apuesta por un cambio total o el capitalismo actual impondr en Amrica Latina su cara ms siniestra. Hambre, esclavitud, muerte y destruccin de la vida. La responsabilidad consiste en denunciarlo y trabajar por cambiarlo. No importa desde dnde y cmo. Todas las formas de resistencia son vlidas contra la sinrazn de los seores del dinero y el poder.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/08/25/index.php?section=opinion&article=020a1mun



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