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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2013

Capitalismo, genocidio y Colombia

Daniel Kovalik
Alborada.net

(*) Traducido del ingls para Rebelin por Christine Lewis Carroll


Acabo de volver de Catatumbo, Colombia, donde miles de campesinos libran una lucha a vida o muerte contra el ejrcito colombiano y sus aliados paramilitares, todos respaldados por Estados Unidos. Los campesinos llevan 60 das de protesta contra las deplorables condiciones de vida y las circunstancias econmicas en las que viven y para apoyar su propuesta de una zona de reserva de cultivo campesino -Peasant Farmer Reserve Zone- de 10 millones de hectreas.

Esta zona -que estara protegida por ley- permitira a los campesinos llevar a cabo un cultivo de subsistencia, libre de la amenaza de usurpacin por parte de las compaas extractivas que quieren abrir minas o perforar en sus tierras. Esta demanda, junto con la peticin concomitante de que cesen todas las operaciones de minera, exploracin y extraccin de petrleo en su regin, es crtica para los campesinos, al borde de la extincin.

Segn el colectivo de abogados Luis Carlos Prez (CALCP), 11.000 campesinos han sido asesinados por las fuerzas estatales y paraestatales, la mayora de ellos durante el mandato del Presidente lvaro Uribe entre 2002 y 2010 y ms de 100.000 campesinos -de un total de aproximadamente 300.000- han sido desplazados forzosamente. Al menos 32 fosas comunes con los cuerpos de activistas campesinos asesinados se han descubierto en la regin en los ltimos aos.

Estas matanzas y desplazamientos masivos se llevan a cabo con el fin de abrir paso a ms perforaciones petrolferas, al cultivo de la palma aceitera (para biodisel) y a la minera de carbn por parte de compaas estadounidenses.

Digo que este caos se lleva a cabo con el fin de abrir paso a ms perforaciones petrolferas porque en realidad se lleva perforando desde hace 70 aos. Y a los campesinos de la regin esto no les ha beneficiado nada. Como nos dijeron varias veces durante el viaje, despus de 70 aos de exploraciones petrolferas, las zonas rurales de la regin no tienen ni una carretera asfaltada. (Nuestra delegacin -encabezada por Justice for Colombia y representantes del sindicato metalrgico estadounidense USW y del sindicato britnico e irlands Unite the Union- descubri esto de manera elocuente durante el viaje de tres horas y media por una pista de tierra desde Cucuta al pueblo de Tibu, cerca de la frontera venezolana.)

Adems no hay sistema de alcantarillado, agua corriente ni servicios de salud. De hecho los campesinos heridos durante los enfrentamientos con el ejrcito y la polica en los dos meses de protesta -en las que los campesinos se defendan con palos contra las armas, los tanques y otra artillera suministrados por Estados Unidos- huyeron a Venezuela para recibir refugio y servicios mdicos.

En resumen las compaas petrolferas y otras compaas extractivas -empezando por Texaco en los aos 30- se han apropiado de todo y nunca han dejado nada al pueblo. Ahora las compaas quieren aun ms y los campesinos estorban, de forma que -con toda lgica- las compaas pretenden literalmente exterminarlos, con la ayuda del ejrcito y los paramilitares, apoyados stos por Estados Unidos. Dicho de otra manera, estas fuerzas cometen un acto intencionado de genocidio. De hecho cuando comentamos que slo veamos a adolescentes en Catatumbo, nos dijeron que se deba a que sus padres o haban sido asesinados o estaban desplazados. Slo quedan los pueblos llenos de nios.

Los jvenes campesinos de Catatumbo en rebelda

Las matanzas y los desplazamientos masivos e intencionados que tienen lugar en Catatumbo son un buen ejemplo del fenmeno tratado en el libro Capitalism: A Structural Genocide escrito por Garry Leech. En el libro Leech argumenta con contundencia que el capitalismo, si se le deja, destruir inevitablemente primero a aquellas personas que obstaculizan la explotacin de los recursos naturales y segundo a aquellas personas que, como los campesinos y agricultores de subsistencia, trabajan en tareas que no contribuyen al crecimiento econmico ni producen plusvala o ganancias. Est claro que los campesinos de Catatumbo ocupan las dos categoras simultneamente y representan una doble amenaza.

Leech cita al fsico y filsofo indio, Vandana Shiva, cuando explica que, bajo el capitalismo, nada tiene valor hasta que entra en el mercado. Shiva seala que, bajo el capitalismo, si consumes lo que produces, no produces realmente, al menos no en el sentido econmico. Si cultivo mis propios alimentos y no los vendo, esto no contribuye al PIB y tampoco por tanto al crecimiento. Se trata ms bien, para estos agricultores de subsistencia, de que la naturaleza exista como bien comn. El bien comn, junto con las personas que lo sostienen, simplemente no se toleran bajo el capitalismo.

Como explican Leech y Silva, los que trabajan el bien comn deben incorporarse -a menudo mediante la coaccin- a las reas cada vez mayores de la produccin y circulacin o destruirse. Este proceso, explica Leech, es lo que Karl Marx denominaba la acumulacin primitiva; es un proceso ruin, ocurra donde ocurra.

Leech explica que a medida que el capitalismo se estableca en Gran Bretaa a finales del siglo XVIII y principios del XIX, el Parlamento britnico aprob una serie de leyes llamadas Enclosure Acts que permitan la privatizacin de tierras de dominio comn e impeda la prctica, llevada a cabo durante generaciones, de poner a pastar a los animales y cultivar los alimentos en tierras de dominio comn, lo que oblig al traslado de las personas a la ciudad en busca de empleo.

Ms recientemente, como seala astutamente Leech, Mxico proscribi los ttulos de tierras comunales de los pueblos indgenas con el fin de preparar el camino para el NAFTA [Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte]. Como explica Leech, y muchos de nosotros denunciamos desde hace aos, la gran razn de ser del NAFTA fue de hecho la acumulacin primitiva del bien comn de millones de pequeos agricultores mexicanos. Esta acumulacin primitiva se llev a cabo al amparo del NAFTA que permita que los productos agrcolas fuertemente subvencionados y por lo tanto baratos -procedentes de Estados Unidos- inundaran los mercados mexicanos, libres de aranceles. Mientras tanto las reglas del FMI que gobiernan Mxico prohben que dicho pas subvencione a sus propios productores agrcolas.

Como explica Leech, las consecuencias para dos millones de pequeos agricultores en Mxico -que no podan competir con los alimentos subvencionados que procedan del norte- fueron devastadoras; perdieron su sustento y las tierras y huan a la ciudad o entraban irregularmente en Estados Unidos. Se encontraron desplazados de su tierra, muchos sin empleo o explotados en trabajos mal pagados sin las debidas condiciones de salud y seguridad o se metieron en el negocio de las drogas para conseguir algn ingreso. La consecuencia para Mxico en general ha sido la destruccin del tejido social de la nacin y ms violencia, donde ciudades como Ciudad Jurez sufren niveles de violencia comparables a las naciones en guerra.

Aunque Leech no se centra en Colombia en su libro, s menciona que Colombia ha llegado a ser durante la ltima dcada el caso emblemtico de Amrica Latina y su crecimiento econmico se ha debido a la explotacin de los recursos naturales del pas, sobre todo del petrleo, el carbn y el oro por parte de compaas extranjeras. Colombia tiene ahora la mayor poblacin desplazada dentro del propio pas del mundo, es decir cinco millones de personas. Como explica Leech, muchas personas han sido expulsadas de sus tierras forzosamente mediante la violencia fsica directa -al amparo del conflicto armado del pas- a menudo por el ejrcito colombiano y grupos paramilitares de la derecha al servicio de los intereses de las corporaciones multinacionales. Sin embargo otras muchas personas se han convertido en refugiados econmicos debido a la violencia estructural inherente a la poltica neoliberal, lo que les ha desposedo de sus tierras para facilitar la acumulacin de capital para las compaas extranjeras.

Los campesinos nos saludan por el camino

Los campesinos de Catatumbo han sido las vctimas durante mucho tiempo tanto de la violencia directa como de la estructural, pero ahora luchan para defender su tierra. Durante 53 das estos campesinos, armados slo con palos, bloquearon la carretera principal que une las ciudades de Cucuta y Tibu. Poco despus de nuestra visita el gobierno acord negociar con ellos directamente y los campesinos han levantado el bloqueo por el momento. No obstante si fracasan las negociaciones, volvern a bloquear la carretera.

Aunque el Ministro de Defensa colombiano nos advirti que no viajramos por dicha carretera a causa de las protestas, los campesinos nos dejaron pasar libremente. Por supuesto todos entendimos que el gobierno colombiano tema que furamos testigos de que los campesinos tenan la razn de su parte, de que son ellos los que defienden la tierra, el agua y la selva tropical para todos nosotros. Y es por esta razn que su lucha y otras luchas deben tener xito. La realidad es que nuestra vida y nuestro futuro dependen de ellos.

 

(*) Daniel Kovalik es abogado laboralista y de derechos humanos y ensea Derechos Humanos Internacionales en la escuela de derecho de la Universidad de Pittsburgh.

Fuente: http://www.alborada.net/kovalik-colombia-catatumbo-0813

 



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