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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2013

Paro nacional agrario (parte I): lecciones no aprendidas de economa

Palabras al Margen
palabrasalmargen.com


En la vida real las veces que la gente protesta sin razn son nulas. En la protesta no slo habitan la rabia y la desesperacin sino que hay una interpretacin del mundo y un proyecto poltico y social. El caso del actual paro nacional agrario que se ha desarrollado desde comienzos de la semana pasada no es la excepcin. El campesinado y quienes han acompaado las movilizaciones desde otros sectores han mostrado no slo que las cosas andan mal gracias a los 20 aos de polticas neoliberales, sino que hay un gran sector de la sociedad que piensa alternativas y comienza a pedir cambios radicales.

Para muchas personas, Colombia es un pas que tiene un fuerte msculo agrario. Eso no es cierto. Durante el ao pasado, las importaciones han tenido un crecimiento cercano al 50% y el principal rubro es el alimentario. Exactamente hace un ao, la revista Portafolio en una nota marginal que pas desapercibida por los principales medios de comunicacin registraba para la fecha la siguiente variacin en las importaciones y exportaciones del sector agrario: un aumento de las importaciones de caf en un 59.1%, de azcar en un 145.7%, un 43.3% de panadera y un 21.6% de carne y pescado[1].

Cualquiera podra objetar que un aumento de las importaciones no significa necesariamente una disminucin de las exportaciones, pues una ventaja del libre comercio es que los productores nacionales pueden hallar otros mercados. Adems, si sumamos el hecho de que el consumo privado ha sido uno de los principales factores que influyen en el crecimiento del PIB desde hace ocho aos, podra suponerse que en un pas como Colombia hay clientes para todo el mundo. Algunos economistas argumentaron siempre a favor de los Tratados de Libre Comercio diciendo que la apertura econmica multiplicara el consumo privado lo que no significara un detrimento de la produccin interna: un aumento de la demanda estara acorde con la oferta nacional e internacional. Pero los pronsticos eran ridculos y fallaron absolutamente. Ello es claro si observamos las cifras de las exportaciones para el mismo periodo (agosto 2012): las exportaciones de caf cayeron en un -31%, la de lcteos se ubica en un -12.1%, mientras que el sector de panadera registraba un -9.1%[2].

Las cifras son preocupantes pues la disminucin de las ventas en esas grandes proporciones crea un efecto espiral que tiene como consecuencia la recesin de los sectores. En otras palabras, si los sectores empiezan a perder volumen de sus ventas pierden, al mismo tiempo, capacidad para competir pues deben emplear sus recursos para la recuperacin, por lo que ceden terreno frente a los productores extranjeros, que producen ms rpido y ms barato. As pas con el sector de la confitera y el cacaotero que actualmente se encuentran en recesin.

Naturalmente, esta variacin en la balanza comercial se debe a los Tratados de Libre Comercio. Sin embargo, lo que hay en el fondo es una orientacin del modelo econmico y de desarrollo del pas que ha estado en auge desde la dcada de 1990: el neoliberalismo. La razn por la que Colombia decidi acogerse a estos planteamientos econmicos no tiene que ver nicamente con el consenso mundial que surgi tras la cada de la Unin Sovitica. Decirlo as es una mera abstraccin, ya que hay cuestiones de la economa colombiana que permiten comprender la especificidad de la aplicacin del modelo y las nefastas consecuencias que vemos hoy en da.

Desde comienzos del siglo XX, Colombia fue una economa monoexportadora cuyo principal producto era el caf. El que haya sido as no fue capricho de la clase poltica dominante sino que se deba a la nueva divisin internacional del trabajo que surgi despus de la primera guerra mundial y se confirm en la segunda posguerra con los modelos del Estado de bienestar en Europa. Despus de las dos guerras mundiales y de la recesin de los aos 30, las potencias decidieron apostarle a su industrializacin y a una redistribucin del ingreso por medio del gasto social del Estado que se traducira en el largo plazo en una capacidad de consumo creciente de los trabajadores que generara aumento de las ventas y, por ende, de las ganancias. Frente a un centro industrializado, las periferias deban dedicarse a producir materias primas de forma unilateral y Colombia opt por reforzar el caf como su producto estrella.

Para la dcada de los 90 las cosas haban cambiado. En lo interno, Colombia avecinaba la necesidad de diversificar su aparato productivo y darle salida a otros productos distintos al caf. En lo externo, las plantas industriales se estaban dispersando por todo el mundo, gracias a la mano de obra barata de pases perifricos. Ello complejizaba el mercado y las formas de circulacin de mercancas. En la prctica esto significa una red distinta de clientes y consumidores que se traduce en una demanda distinta a los productos que produca el pas. Haba, entonces, que crear una oferta distinta, es decir, diversificar y no reducir el aparato productivo nacional al caf.

La solucin planteada fue la apertura econmica. Se crea que la competencia externa y los mercados de otros pases incentivaran a los productores a producir ms y mejores cosas, lo que implicara un crecimiento prolongado y constante del sector industrial. El enfoque neoliberal vea que la proteccin del mercado interno era una traba al libre desenvolvimiento de la industria. La razn es que los productores nacionales estaban cmodos y no vean la necesidad de ir ms all. Haba que incentivarlos porque, de lo contrario, todo se iba a estancar y Colombia no se acomodara a los nuevos desafos internacionales.

Aunque suene paradjico, las recetas econmicas que abogan por el libre mercado y la apertura econmica buscan y pretenden consolidar el desarrollo de la produccin nacional. Este es un discurso muy conocido que se resume en que hay que dejar que el mercado haga lo suyo para que las personas saquen sus dotes y den lo mejor de s. El mercado es la mejor forma de incentivar a la gente para que trabaje y progrese. Sin embargo, los defensores de la receta econmica se equivocaron, pues el problema es que se trata slo de incentivar y hay una diferencia entre incentivar a los campesinos a que produzcan de mejor forma y darles los medios efectivos para que lo hagan de verdad. Un incentivo no siempre se traduce en una accin real: un nio puede tener todos los incentivos para volar pero si carece de alas, los incentivos no sirven para nada. Lo mismo sucede en la economa: si no hay con qu competir, los incentivos que produce el mercado son nulos en la prctica, porque son slo eso: incentivos. Los economistas han olvidado por mucho tiempo ese pequeo inconveniente: incentivar a la produccin a que mejore no se traduce en una mejora real y efectiva. No es difcil ver que el argumento del poderoso libre mercado es una tontera.

Y todo ello fue confirmado por Colombia con consecuencias nefastas en los 90: en aras de la competitividad se devalu la moneda en alrededor de un 30% lo que gener inflacin, haciendo que el pas fuese menos competitivo. Los incentivos resultaron en lo opuesto: la cantidad de industriales y campesinos quebrados fue exorbitante.

Ahora el argumento econmico del Estado es el mismo, pero la situacin es distinta. Las locomotoras minero-energticas han creado una mayor cantidad de dinero circulante legal en nuestro pas. Esto permite que existan tasas de inters bajas que aumentan el crdito en la economa. Si hay crdito, hay consumo. Por eso, aunque haya crisis en el campo desde hace mucho tiempo, siempre vemos las dispensas de los supermercados llenas de comida importada y parece que todo anduviera bien. Pero en el fondo no es as: si la economa se soporta en el consumo basado en el crdito, sucede lo mismo cuando alguien comienza a gastar ms de lo que gana; esa persona tender necesariamente hacia la ruina. Los efectos comienzan a verse con el sector agrario y alimenticio. Los campesinos estn en la ruina.

En los 90, a los que favorecan el libre comercio y la apertura econmica les sali el tiro por la culata: lo que pretenda incentivar la competencia termin haciendo al pas menos competitivo. Y ahora sucede lo mismo: a los economistas se les olvid que los Tratados de Libre Comercio incentivan tambin a los consumidores, pero a consumir productos extranjeros que son ms baratos, gracias a las ventajas econmicas y jurdicas que tienen los otros pases frente al nuestro. Cuando estas ventajas y esta desigualdad queda plasmada en los Tratados de Libre Comercio lo nico que puede esperarse es una recesin del sector agrario. Es un crculo vicioso porque la recesin del sector agrario lleva a que los productos extranjeros se posicionen ms en el mercado, lo que causa ms malestar y recesin en el sector nacional. No se puede decir que el libre comercio incentiva la produccin cuando este comercio no es libre, pues no hay igualdad de condiciones para competir.

Las soluciones que ha ofrecido el gobierno de Santos al respecto se quedan cortas. Lo que est a la base del problema es el modelo econmico y no solamente los precios de los insumos ni las cadenas de intermediarios entre el campesino y los grandes supermercados. El problema de los insumos y de los intermediarios responde tambin al modelo. Cuando la economa es extractivista y se apuesta al crecimiento econmico a partir de la circulacin privada de los dineros de bonanza a travs del consumo, hay un doble engao. Por una parte, est la ilusin de creer que existe realmente una bonanza, pues buena parte de ese dinero que circula en la economa y que promueve el consumo y las bajas tasas de inters, ser enviado pronto a las casas matrices de las multinacionales minero-energticas. Estamos jugando a que somos un gran pas con prosperidad, bonanza y un consumo pujante cuando la realidad nos dice otra cosa. Por otra parte, si la economa est soportada en el consumo privado, hay un detrimento de la produccin nacional y especialmente del sector agrcola en la poltica econmica, porque todo se deja en manos del mercado, en el que los productos de afuera tienen todas las de ganar.


NOTAS:

[1] http://www.portafolio.co/opinion/preocupante-aumento-las-importaciones-alimentos

[2] http://www.portafolio.co/negocios/los-tlc-importacion-alimentos-aumento-mas-50


Fuente: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/paro-nacional-agrario-parte-i-lecciones-no-aprendidas-de-economia?category_id=138


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