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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-09-2013

Cronologa de 12 das de Paro Nacional Agrario
Viene quemando la alegra

Macario Martnez
Agencia Prensa Rural

El gobierno se encuentra perplejo, no acaba de comprender la fortaleza con la que el campesinado ha roto el largo silencio de la dominacin, para las clases dominantes resulta inverosmil que los dbiles puedan impugnar, resistir y rebelarse, para el poder siempre ser difcil entender las razones y las esperanzas de "los de abajo". La dilacin oficial en atender el legtimo pliego demandas presentado por la MIA va en contra del propio gobierno, el tratamiento militarista y de guerra en contra del movimiento social slo acrecentar la furia popular, este da El tiempo est a favor de los pequeos de los desnudos, de los olvidados.


El tiempo est a favor de los pequeos

de los desnudos, de los olvidados.

El tiempo est a favor de buenos sueos

y se pronuncia a golpes apurados

Silvio Rodrguez

("El tiempo est a favor de los pequeos", 1982)


I

El da 8 de agosto de 2013 la Mesa de Interlocucin Agraria (MIA), en la que convergen numerosas organizaciones campesinas, dio a conocer en acto pblico en la puerta del Ministerio de Agricultura la convocatoria al Paro Nacional Agrario y Popular y present el pliego de seis puntos reivindicado por el movimiento social.

Las demandas formuladas no fueron atendidas por parte del Ministro de Agricultura, en cambio, hubo una fuerte reaccin de los grupos paramilitares. El paramilitarismo que en Colombia tiene nombre propio, como lo asegur recientemente Pablo Hernn Sierra[1], profiri va correo electrnico numerosas amenazas de muerte a quienes liderarn o participarn en el movimiento de protesta. Tales amenazas estuvieron acompaadas con las estigmatizaciones gubernamentales, que suelen asimilar toda expresin de inconformidad con la insurgencia armada.

A pesar de todo ello el paro agrario y popular comenz el da 19 de agosto.


II

Las ms nutridas movilizaciones campesinas tuvieron lugar en Segovia (Antioquia), Buga (Valle), Tunja (Boyac) e Ipiales y Tquerres (Nario). Despus de 20 aos de aplicacin de polticas neoliberales el campesinado sali a decirle al gobierno que no aguanta ms. Los problemas agrarios del pas van desde la concentracin y subutilizacin de la tierra, y la ausencia de institucionalidad y apoyo estatal para los pequeos productores (asistencia tcnica, crditos, precios, infraestructuras) hasta la prdida de la soberana alimentaria, la entrega del mercado interno a las trasnacionales y la desaparicin del campesinado como resultado de los tratados de Libre Comercio.

Despus del primer da de la protesta el presidente Santos asegur: El paro no ha sido de la magnitud que se esperaba.


III

Desde el primer da el multitudinario movimiento social fue reprimido con saa y crudeza y los atropellos ejercidos por la polica fueron de tal magnitud que el Arzobispo de Tunja Luis Augusto Castro catalog la poltica del gobierno como una traicin de patria.

Al observar en los vdeos, circulados en las redes sociales, a la polica robando vveres, orinado sobre la comida de los manifestantes, destruyendo ventanales y viviendas, golpeando y humillando a la gente en sus propias casas, hiriendo nios, mujeres y ancianos, infiltrando las marchas, sembrando explosivos al paso de las marchas, golpeando con sevicia a jvenes detenidos, en sntesis masacrando la protesta social, el pas entero se puso en favor del movimiento popular.

El domingo 25 de agosto, con base en montajes (los computadores mgicos de Reyes) fue ilegalmente detenido el dirigente de Fensuagro Huber Ballesteros.

En la noche, al escuchar al presidente Juan Manuel Santos afirmar ante los grandes medios privados de comunicacin que El tal paro nacional no existe la indignacin nacional se acrecent. La aseveracin gubernamental se contradeca con la feroz represin ejercida y las apresuradas maniobras de ministros y funcionarios dirigidas a buscar mezquinos arreglos sectoriales para desmovilizar la protesta.


IV

El lunes 26 de agosto, la brutalidad policial cobr su primera vctima en el municipio de Fusagasug, all el joven Juan Camilo Len Acosta fue asesinado por el Esmad al recibir el impacto de un proyectil de gas lacrimgeno en el pecho. La muerte del joven Len fue una demostracin del desproporcionado uso de la fuerza que hace el gobierno. El asesinato de Juan Camilo debe sumarse al extenso prontuario del Esmad, en el que son representativas las vidas segadas de Nicols Neira, Diego Felipe Becerra y decenas de estudiantes cados por las balas asesinas del Estado.

El movimiento de protesta continu recibiendo represin y descalificaciones de parte del gobierno e igualmente la rotunda deslegitimacin por parte de los grandes medios de comunicacin (RCN, Caracol, El Tiempo, El Colombiano, El Pas, CMI).

Han sido los medios alternativos de prensa (Confidencial Colombia, Red de Medios Alternativos y Populares de Colombia (Remap), Prensa Rural, Contagio Radio, Comunicaciones Marcha patritica, Desde Abajo, Anncol y la Red de Prensa Alternativa del Suroccidente Colombiano, entre otros, -que se espera no sean amordazados-) los que han permitido al pas conocer la verdad de lo que est aconteciendo, por ello, desde el primer da de la protesta la accin policial se ha dirigido a silenciar a los periodistas independientes, as aconteci en el corregimiento de Presidente entre Buga y Tulu, donde la polica hurt los equipos y golpe a los comunicadores de Remap.

En las ciudades, la solidaridad con el paro agrario irrumpi durante los das siguientes con espontneos y masivos Cacerolazos.


V

Entre el 28 y el 30 de agosto el paro se fortaleci, extendindose a las ciudades. A las concentraciones en las carreteras de los departamentos de Tolima, Huila, Valle del Cauca, Cauca, Putumayo, Meta, Magdalena Medio, Boyac, Caquet, Nario Antioqua, Santander, Arauca, Quindo, Caldas y Cundinamarca, se sumaron las marchas en las principales ciudades del pas: Cali, Bogot, Bucaramanga, Popayn, Ibagu, Manizales y Medelln. En la capital del pas, la provocacin y la sevicia policial propiciaron intensos enfrentamientos con los manifestantes en el centro de la ciudad, en horas de la tarde el alcalde de Bogot Gustavo Petro decret el toque de queda en cuatro localidades (Ciudad Bolvar, Engativ, Suba y Bosa), y el presidente Santos abandon la Casa de Nario para desplazarse a la sede de la Polica Nacional encargando el manejo del conflicto social al ministro de defensa Juan Carlos Pinzn, quien como siempre amenaz con la judicializacin de quienes continuarn en las manifestaciones.

En todo el pas el gobierno empleo a fondo la represin en los distintos lugares de concentracin, en Barbosa (Antioqua), Florencia (Caquet), Pipiral (Meta), Barrancabermeja, Cajamarca (Tolima), Castilla (Tolima), en este ltimo caso el campesino Heiner Mosquera, oriundo de la vereda Morras de Ataco (Tolima), cay por las balas oficiales. El nmero de heridos durante la primera semana del paro supera las doscientas personas lo mismo que los detenidos. A pesar de todo ello el pueblo colombiano persiste en su gesto heroico.

VI

El viernes 30 de agosto, a primera hora de la maana, la postura represiva frente a la protesta fue ratificada. En alocucin nacional, el presidente Santos sostuvo que dara el control del orden pblico al ejrcito, incrementando con 50.000 hombres el nmero de militares en las carreteras y entregando recompensas de 5 y 10 millones a quien denunci a los gestores y participantes en las protestas. A la vez, dio un inslito bandazo al decir que retiraba sus negociadores de la Mesa -regional y sectorial- instalada en Tunja y expresar una hora ms tarde que estos volvan a la Mesa. El bandazo presidencial es comprensible a la luz de los numerosos desatinos gubernamentales en materia de poltica agraria, a los que se suma la intencin de fragmentar y deslegitimar el movimiento campesino desconociendo la vocera y capacidad de interlocucin a la MIA.

La apertura de la Mesa regional y sectorial en Tunja hace parte de la estrategia encaminada a restar fuerza al movimiento agrario desconociendo su carcter nacional, es decir su unidad y sus alcances, y poltico, de ser un movimiento que va ms all de reclamar subsidios y compensaciones situando la discusin sobre la poltica agraria en el lugar que corresponde.

El gobierno Santos elude sentarse a dialogar con la MIA porque esta reclama una salida estructural frente a la crtica situacin que enfrenta el campo colombiano, para el gobierno son ms funcionales los arreglos coyunturales (tecnocrticos, asistenciales y transitorios) que mantienen al campesinado en una perpeta agona. Para la clase dominante el campesinado no debe pasar de ser un dcil redil que cada cuatro aos se conduce a las urnas para ahondar su miseria.

Con la militarizacin del conflicto agrario el gobierno acenta el histrico carcter antidemocrtico del rgimen poltico, en el cual la oposicin y la protesta son criminalizadas, primando el ejercicio de la fuerza y la violencia oficial en el tratamiento de los conflictos sociales. Las soluciones a las exigencias planteadas por el campesinado son fundamentalmente polticas y van ms all de las soluciones mendicantes como la compra de la leche represada por parte de Alquera, Colanta, Alpina y Nestl, o el absurdo desmonte de aranceles a 19 fertilizantes.

VII

El gobierno se encuentra perplejo, no acaba de comprender la fortaleza con la que el campesinado ha roto el largo silencio de la dominacin, para las clases dominantes resulta inverosmil que los dbiles puedan impugnar, resistir y rebelarse, para el poder siempre ser difcil entender las razones y las esperanzas de "los de abajo". La dilacin oficial en atender el legtimo pliego demandas presentado por la MIA va en contra del propio gobierno, el tratamiento militarista y de guerra en contra del movimiento social slo acrecentar la furia popular, este da El tiempo est a favor de los pequeos de los desnudos, de los olvidados.


NOTAS:

[1] http://multimedia.telesurtv.net/web...


Fuente: http://prensarural.org/spip/spip.php?article11928






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