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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

De compadritos, tangos y cante jondo

Eduardo Prsico
Rebelin


...todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocacin del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino . Domingo fasutino Sarmiento.

 

Se dice que el tango nos llegara por los aos 1880 desde la habanera cubana y que al recibir letrillas prostibularias se transformara con perfiles enriquecedores y otros no tanto. Tambin que los primeros tangos fueron slo bailables, sin canto, y por 1890 se le agregaran letras picarescas y lunfardas y acaso eso no fuera muy incierto. Ms esa idea es ajena al aporte de la raz andaluza de los primeros tangos, tan evidente en don Angel Villoldo como autor fundacional cuya obra ms meritoria se diera a inicios del siglo veinte. Y aquel razonamiento que hizo inseparable al tango del lunfardo, -ese cdigo entre dos para que no se entere un tercero- al fin resultaran dos expresiones independientes aunque dos absolutos perfiles argentinos. Crebles, con identidad libre de la colonia y que bien entrado ya el siglo veintiuno, persisten en la entretela de nuestra identidad. Por ms que el tanguillo andaluz, la habanera y el fado portugus ayudan a interpretar el origen del tango y su sensiblera que persiste.

Pese a no ser al principio un gnero cantable, el especialista Roberto Selles dice que la milonga fue una especie musical surgida del canto, como su antecesora, la guajira flamenca, en cuanto milonga es una voz del Quimbunda , habla de los negros de Brasil que significa milonga: muchas palabras, palabrero. As que hoy decir djese de tanta milonga expresa por favor, no hable de ms; algo que enlaza a las guajiras acriolladas entonadas por los porteos con letrillas andaluzas de carnadura prostibularia y ya por 1868, aparece el primer tango en Argentina, El negro Schicoba, del organista de la Catedral de Buenos Aires Jos Mara Palanzuelo, y que era una jugueton cancin andaluza que deca un tango cara cun tango, un tango cara cun t, dame un besito mi negra ahora que nadie nos ve. Ms tarde, en Danzas Clsicas Espaolas de Caballero Bonald se habla del bartolo o bartolillo: Bartolo tena una flauta con un agujero slo y su madre le deca, toc la flauta Bartolo. Que en Uruguay se adaptara por milonga y en Argentina se cantara Bartolo dej una mina, yo no la quiero dejar, porque me calza me viste y me da para morfar. Anterior a esto ya existan tangos andaluces marcados con el ritmo de la habanera cubana, como el Queco, sinnimo de quilombo o prostbulo, que cantaran las tropas del general Arredondo por 1875. Queco ven pal hueco, Queco, te tengo que hablar, ya como tango compadrito, y en Coleccin de Cantes Flamencos, de Antonio Machado y Alvarez de 1881 se nombra El Tango de la Casera que aluda a las romeras de la Recoleta, reuniones familiares de da y por la noche reuna a los primerizos bailarines de tango. El ya mencionado Angel Villoldo, - primer autor profesional del tango con rigor musical pero letrista de La Morocha, su tango ms renombrado de 1905 sobre msica del pianista Enrique Saborido, concebira a ese tema como un cupl a ser cantado por la espaola Lola Candales quien junto a Saborido actuaban en un cafetn de la calle Reconquista en Buenos Aires. Y un poco al margen, tanto el pianista Saborido como la cupletista espaola Lola Candales eran uruguayos de Montevideo; y por esas cosas

Por 1906 Angel Villoldo compone letra y msica de Cuidado con los Cincuenta, un tema ingenioso que medio siglo ms tarde grabado por varias orquestas modernas. Y ese tema por su letra y el tratamiento musical inusual sera considerado como un indudable tango andaluz: una ordenanza sobre la moral decret la autoridad policial, y por la que hombre se debe abstener decir palabras dulces a una mujer. Chitn, que al que se propase cincuenta le harn pagar. Adems del reconocido Cuidado con los Cincuenta quedan otros rastros del gnero chico espaol en los compadritos del precursor Villoldo: aqu tienen al torito, el criollo ms compadrito que pis la poblacin hoy mismo suena como zarzuelero y divertido. Y se nos ocurre que este mismo autor, - que fuera tambin tipgrafo de oficio- acaso conociera la opinin que Domingo Faustino Sarmiento diera en su libro Facundo, Civilizacin y Barbariepor 1845: en Buenos Aires sobre todo, todava est muy vivo el tipo popular espaol, el majo todos los movimientos del compadrito revelan al majo; el movimiento de los hombros, los ademanes, la colocacin del sombrero y hasta la manera de escupir entre los colmillos, todo es de un andaluz genuino. Una aguda observacin de un Sarmiento poco concurrido en el mbito de la tanguera.

Durante ms de cien aos el tango tuvo notori os cambios rtmicos y sus letras marcaran notoriamente la literatura de los argentinos. Hoy los escasos nuevos tangos cantables sostienen su argumentacin de lo personal a lo social, y aunque su construccin lo tiende a ser msica de cmara propia para hbiles solistas, su espritu sostiene el sabor inherente a su origen. Y ya Jorge Luis Borges por 1930 haba advertido sobre la calidad literaria de sus letras: de valor desigual porque proceden de plumas heterogneas, las letras de tango que la inspiracin o la industria han elaborado, integran un inextrincable Corpus Poeticum que los historiadores algn da vindicarn. Es verosmil que hacia 1990 surja la sospecha de que la verdadera poesa de nuestro tiempo no est en La Urna, de Enrique Banchs ni en Luz de Provincia de Carlos Mastronardi, sino en las piezas imperfectas que se atesoran en El alma que Canta. Y sin ambages se refiri Borges a una popular publicacin semanal que difunda letras de nuevos y viejos tangos, agregara el escritor esta suposicin melanclica o una culpable negligencia, me ha vedado el estudio de ese repertorio catico. Una reflexin propia de un indudable argentino como l, sobre nuestra cancin identificatoria...

Pero no slo a propsito del tango nos debemos algunos debates, sino a propsito de otras expresiones de nuestros hbitos y cultura. Que a veces los argentinos no encaramos acaso para mantener vigentes ciertas contradicciones. (2013)

Eduardo Prsico naci en Banfield y vive en Lans, Buenos Aires, Argentina.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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