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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2013

Entrevista a Xavier Montagut, presidente de la Red de Consumo Solidario
La malnutricin y las formas contradictorias de abordarla

Ernest Caada
Alba Sud


Conversamos con el presidente de la Red de Consumo Solidario sobre las limitaciones de las polticas para hacer frente a los problemas alimentarios en Catalunya, como los bancos de alimentos, y la aparicin de alternativas de auto-abastecimiento y organizacin de la gente.

A principios de agosto de 2013 el Sndic de Greuges, Rafael Rib, present el Informe sobre malnutricin infantil en Catalua, que pona en evidencia una de las consecuencias ms alarmantes de la situacin de pobreza que se est acentuando con el actual crisis econmica y la poltica de recortes. Qu valoracin haces de este informe?

El Sndic ha hecho patente la situacin existente respecto al tema de la malnutricin infantil. El informe es claro y contundente, basndose en datos pblicos de Catalua contrastados con diversas fuentes, tanto pblicas como de entidades sociales (Critas, Cruz Roja,... ). Resalta que Catalua tiene un problema grave de malnutricin infantil que afecta a cerca de 50.000 nios que sufren privaciones alimenticias por razones econmicas. Se trata de un problema general de malnutricin por defecto al que se necesitaran aadir los problemas de malnutricin por exceso y los casos puntuales de desnutricin.

Para dar toda su dimensin a este informe, hay que recordar que el problema de la malnutricin infantil es solo el aspecto ms llamativo de una realidad social de pobreza que incluye la vulneracin del derecho a la alimentacin adecuada a poblacin de todas las edades. Detrs de cada caso de malnutricin infantil hay, como mnimo, una madre y/o un padre angustiados y problemas de malnutricin que afectan tambin a los adultos.

Las crticas a la validez del informe no se han hecho esperar.

La respuesta de los creadores de opinin y otros sectores afines al gobierno ha sido la de relativizar el informe, acusando al Sndic de provocando alarma social. Han generado discusiones semnticas, confundiendo la malnutricin con la desnutricin, mezclando temas como la malnutricin por exceso, desatando el tema de los hbitos alimentarios de la pobreza.... El objetivo ha sido el de quitar hierro a las carencias detectadas y a la misma realidad de pobreza que se vive en Catalua y limitar las propuestas que ponen en evidencia la poltica de recortes en los servicios sociales.

Pero como est actuando la Administracin de forma prctica ante este tipo de problemas cada vez ms extendidos?

Ms all del ruido meditico, la respuesta prctica de la Administracin se estructura en diferentes mbitos. A un nivel ms global, su respuesta tiene que ver con una poltica econmica que en lugar de combatir la pobreza profundiza la crisis hacindola pagar a los sectores ms desfavorecidos, lo que est en el mismo origen del crecimiento de la malnutricin infantil.

En un mbito ms concreto estn las medidas paliativas que debe tomar la Administracin. Tambin aqu son evidentes los lmites de unas medidas concebidas cuando el problema de la malnutricin, por defecto, era asociado a pequeos sectores "marginales". Una situacin como la actual, donde este derecho est siendo vulnerado para sectores importantes de la poblacin, cuando la falta de derechos se ha convertido en un hecho transversal, requera profundizar y extender las medidas tradicionales, y sobre todo plantear nuevas medidas que se adecuaran al nuevo contexto. Contrariamente, el gobierno de la Generalitat no se ha planteado nuevas medidas para garantizar este derecho y se dedica a recortar derechos sociales bsicos y a desmantelar las escasas medidas que haban: la poltica de 0-3, becas de comedores, recortes en servicios sociales, recortes al PIRMI, recortes en enseanza, recortes en sanidad,... Esta es la prctica del gobierno de la Generalitat, igual a las polticas aplicadas por el gobierno del Estado en los mbitos que le son propios. Y adems se sufren retrasos en los pagos y en la ejecucin.

Como elemento positivo en este panorama cabe resaltar el trabajo que estn haciendo, en contacto directo con los problemas, por parte de diferentes profesionales, instituciones pblicas y privadas, y donde se empiezan a vislumbrar los dficits de las medidas actuales y se apuntan las primeras lneas para ir ms lejos y garantizar un derecho bsico, el de una alimentacin adecuada para todo el mundo, que el actual sistema econmico est haciendo retroceder a situaciones que pensbamos que eran del pasado.

Una pieza central en la respuesta a los problemas alimentarios en este contexto parecen ser los bancos de alimentos. Qu opinas al respecto?

El reparto de alimentos gratis est cogiendo una importancia excesiva. La solucin a una gran parte de la problemtica de acceso a la alimentacin va ligada al desarrollo de derechos sociales que hoy estn siendo recortados. Los comedores escolares, una ley de dependencia como debe ser, unas pensiones dignas, una renta mnima garantizada,... son medidas que disminuiran drsticamente la necesidad de repartir alimentos gratuitos incluso en una situacin de crisis y paro como la actual.

Los bancos de alimentos aportan una alternativa que busca suministrar caloras gratuitas al mximo de gente. Entienden la eficiencia como conseguir repartir el mximo de caloras al mayor nmero de personas con el mnimo coste monetario. Esta visin, que podra tener lgica en una situacin de desnutricin masiva por falta de alimentos, que no es nuestro caso, tiene una serie de caractersticas que la hacen ineficiente y, al mismo tiempo, supone dedicar dinero pblico a medidas que ayudan poco a erradicar la pobreza y sus causas profundas.

Nos puedes poner un ejemplo?

La partida ms importante que gestionan los bancos de alimentos son los fondos de los antiguos excedentes agrcolas originados por la Poltica Agraria Comunitaria, la PAC. Este fondo, que en 2012 fue de 81,11 millones de euros, se utiliza totalmente para comprar alimentos por parte del Fondo Espaol de Garanta Agraria, el FEGA, dependiente del Ministerio de Agricultura, en una subasta centralizada. Esta subasta se realiza con criterios tpicos de los bancos de alimentos: caloras fciles de almacenar y transportar, con largos plazos de conservacin en determinadas condiciones ambientales, y baratos. El resultado: la nica fruta es el melocotn en almbar y las verduras solo las encontramos en los "potitos". Ningn producto fresco, ningn producto local. Lo que solemos encontrar en los lotes de los bancos de alimentos son las pastas, la bollera industrial y el arroz... Una alimentacin basada excesivamente en estos productos baratos que es parte del desequilibrio alimentario y la malnutricin que estamos sufriendo.

Pero esto tambin responde a la enorme capacidad de incidencia de las grandes empresas agroalimentarias, con todo lo que supone.

Efectivamente. Quines son capaces de ofrecer grandes cantidades de estos productos? Las grandes multinacionales de la alimentacin. Estas supuestas ayudas agrcolas van a multinacionales como Nestl, Heros, etc. Una parte de este dinero pblico est permitiendo a incrementar los mrgenes de estas empresas que expatrian sus ganancias. No es dinero que refuercen los tejidos productivos locales sino sus depredadores. Se pierde as una ocasin para utilizar importantes partidas de compra pblica para fortalecer las economas locales, que son las generadoras tanto de riqueza repartida entre la poblacin como de trabajo, dos elementos bsicos para combatir, ms all de la emergencia, la pobreza y con ella las carencias alimentarias. Este sistema de compra hipercentralizado implica que alrededor de un 7% del dinero se vaya en transporte (3,4 millones de euros) y gestin y almacenaje (2,5 millones) de un total de 81,11 millones. La parte que los bancos de alimentos recogen los excedentes de las empresas est hecha sin ninguna poltica de control y reduccin del despilfarro alimentario. Sirve para presentar como "solidario" lo que en realidad es un desperdicio desorbitado y evitar el coste de gestionar esos residuos.

Cul es la responsabilidad de los bancos de alimentos en este modelo de funcionamiento?

Los bancos de alimentos no son responsables de las prcticas de las empresas y administraciones. Pero de lo que s son responsables es de dar por buenas estas polticas, hasta el punto de pedir, en el colmo de los despropsitos, dinero pblico mediante desgravaciones fiscales a este derroche inadmisible si se redistribuye mediante los bancos de alimentos. No todo vale para conseguir la distribucin de ms caloras. Primero de todo debera penalizarse el derroche que supone que hoy se tire aproximadamente una tercera parte de los alimentos y reducirlo a niveles tcnicamente inevitables. Solo en este marco tendra sentido una poltica de redistribucin.

Una supuesta eficiencia en un marco neoliberal?

La postura de los bancos de alimentos sobre las desgravaciones fiscales para las empresas no es casualidad. Si lees los argumentos que utilizan para dirigirse a las grandes empresas para que estas les den sus excedentes, todos se basan en las ventajas que conseguiran para maximizar ganancias y reducir costos. Este tipo de argumentos, que puede parecer una habilidad para conseguir ms caloras baratas, acaba transformndose en una asuncin de los intereses de las empresas con supuestos objetivos caritativos. El perfil de los dirigentes de los bancos de alimentos (altos ejecutivos jubilados, gente vinculada a la gran empresa) acaba de completar el anlisis. Por desgracia la voluntad de desempear tareas caritativas cuando se dan en el marco de la eficiencia planteado por la ideologa neoliberal al servicio de la gran empresa y sin resquicio crtica, puede llevar a estas organizaciones a hacer tareas totalmente funcionales para los que estn causando las situaciones de pobreza e injusticia.

Qu principios deberan prevalecer en la distribucin de alimentos?

En esta redistribucin deberan priorizarse los mecanismos locales y directos antes de que el centralismo de los bancos de alimentos. Todo lo contrario a prcticas como la del Ayuntamiento de Girona de poner candados en los contenedores para evitar la redistribucin directa, que significa la prctica del "freeganisme", y dar el monopolio a los mecanismos centralizados de los bancos de alimentos.

La incapacidad de los bancos de alimentos de proveer alimentos frescos hace que los servicios sociales de los ayuntamientos y las entidades que trabajan directamente con la poblacin empobrecida estn buscando otros mecanismos para hacerlos llegar. Cmo se puede conseguir esto?

Una solucin habitual es dar vales a las familias necesitadas para que puedan proveerse de alimentos en el mercado. En el fondo este tipo de vales son una incipiente moneda local apoyada por un ayuntamiento y que, por desgracia, tienen un recorrido muy corto. Los ayuntamientos han creado un instrumento muy importante para condicionar la compra y poderla centrar all donde se requiera. Y no son conscientes de las posibilidades que tendra desarrollar este instrumento. Normalmente lo que se controla es que los vales sean utilizados para comprar alimentos relacionados con una dieta equilibrada. Por qu no condicionar tambin para que sean utilizados en productos y comercios locales? Por que no sumarse a la voluntad de un sector creciente de ciudadanos que quieren hacer su consumo alimentario esencialmente local? Por que no utilizar una moneda local para hacer este vals? Las ventajas seran mltiples.

Nos puedes detallar cules seran las ventajas de una moneda local como la que mencionas?

Una moneda local tiene mecanismos potentes para fomentar la economa local, especialmente comercios y productores. Estos dos agentes juegan un papel fundamental tanto en una distribucin de la renta ms equitativa como en la creacin de empleo. Ambos son mecanismos bsicos para combatir la pobreza. Una moneda local permite un cierto endeudamiento y lograr un efecto de apalancamiento que permite al Ayuntamiento multiplicar su capacidad de trabajo en un momento de dificultades monetarias. Evita tambin la estigmatizacin de los vales municipales, mezclando el sus usuarios con un sector de la poblacin favorable al consumo local, creando as vnculos de cohesin social. Una moneda local podra ser un potente instrumento de sinergias entre los gastos alimentarias de instituciones locales pblicas y privadas y los proyectos agroecolgicos existentes o los que se podran llegar a crear.

Algunos ayuntamientos tambin estn cediendo solares para la creacin de huertos y hacer frente a las necesidades alimentarias de algunas personas en sus municipios, conectando as con un movimiento mucho ms amplio de expansin de los huertos urbanos. Cmo se ha producido este proceso y qu dimensiones tiene?

Parafraseando a la PAH podramos decir que hay tierra sin gente y gente sin tierra. Tenemos pues los elementos para abordar una alternativa al acceso a productos frescos del que hemos hablado antes. Y as lo est viendo mucha gente. No hay semana que no llegue la noticia de que en algn lugar u otro de la pennsula, vecinas y vecinos ponen tierras a producir hortalizas para auto-abastecerse.

Las formas de acceder a la tierra tambin son variadas. En unos casos se hace ocupando tierras ociosas siguiendo una larga tradicin de los movimientos okupas que ha demostrado el xito de sus propuestas, como los 80 huertos gestionados por el vecindario durante cerca de 10 aos en el valle de Can Masdeu y que hoy significan una alternativa real para gente empobrecida por el actual sistema, o la Obra social de la PAH en Girona. En otros casos se han llegado a acuerdos con los propietarios de forma directa. En muchos casos estos procesos son impulsados ​​o acompaados por entidades de todo tipo, desde una asamblea o asociacin de parados hasta Critas o el comedor social del barrio. En otras ocasiones son los propios municipios los que participan, cediendo terrenos o favoreciendo que terrenos privados en desuso sean ofrecidos para hacer huertos.

Y las formas de gestin tambin son diversas, pero cul es la importancia de este proceso, ms all de la propia provisin de alimentos frescos ?

Las formas de gestin inevitablemente deben partir de la propia gente que cultiva los huertos, pues sin ella no se pueden gestionar. Hasta dnde llega el grado de autonoma y control por su parte depende de las caractersticas de cada proyecto, de la gente que lo ha impulsado y del perfil de quienes participan. En cualquier caso, y ms all de las especificidades, permite un empoderamiento muy importante: el control de la propia alimentacin. Da capacidad a la gente necesitada de solucionar por s misma una parte de las necesidades alimentarias de su unidad de convivencia. Cualquier persona que haya estado cerca de situaciones de empobrecimiento sabe que estos elementos son muy importantes para recuperar la autoconfianza necesaria para enfrentarse con xito a estas dursimas situaciones.

El huerto es tambin un espacio de convivencia y socializacin, donde uno mismo aprende a encontrar recursos para satisfacer sus necesidades, a menudo con actuaciones colectivas. No es de extraar que dada la variedad de sectores que se ven empujados a autoabastecerse de sus alimentos se produzcan mltiples sinergias. Cuando gente con todo tipo de habilidades se encuentran alrededor del cultivo de sus verduras surgen muchas posibilidades de crear mecanismos de ayuda mutua e intercambio. Hay huertos que estn generando su propio banco de tiempo...

Pero ponerse a hacer un huerto no se hace as como as y ms con poblacin urbana, qu se requiere, adems de la tierra ?

Para montar un huerto lo que es imprescindible es la tierra y la ilusin de la gente que la trabaja. Sin embargo requiere tambin de algunas herramientas, infraestructuras y conocimientos para hacerlo con xito. En cuanto a los conocimientos es imprescindible el acompaamiento, como mnimo en un primer perodo. Y qu mejor que las agricultoras y agricultores locales para hacer este trabajo? Por suerte actualmente existe un pequeo sector en todas las comarcas que ha optado por una agricultura agroecolgica de forma vocacional y que ya ha acumulado una experiencia significativa haciendo huertos viables y adecuados al territorio. Ellas y ellos son unos maestros inmejorables que pueden encontrar en este trabajo un complemento a su labor, no muy fcil en los tiempos que corren, de sobrevivir como pequeas campesinas agroecolgicas.

Pero este modelo de huertos tiene muchas posibilidad de ir ms all del autoabastecimiento.

Los pequeos huertos son tambin un excelente vivero para proyectos con un componente monetario. Por un lado suministran la formacin, y permiten distinguir a aquellas personas que tienen habilidades y deseos para hacer del cultivo de alimentos una profesin con remuneracin monetaria. Tambin proporcionan tambin las herramientas, tierras e infraestructuras necesarias para hacer huertos que puedan tener una produccin ms all del autoabastecimiento.

Por otra parte algunas de las instituciones o entidades que estn impulsando estos huertos generan y/o pueden condicionar una demanda de alimentos que podra garantizar la salida de estas producciones. Tenemos al alcance los elementos bsicos para hacer proyectos agroecolgicos viables. Las formas y modelos a explorar son mltiples. Desde acuerdos sencillos donde una parte del huerto se dedica a suministrar alimentos a comedores sociales gestionados por las propias instituciones que han impulsado el huertos (casos de este tipo se dan en Valldoreix y Montblanc, aunque sin contraprestacin econmica), hasta garantizar compras a proyectos impulsados ​​por asociaciones de parados, las posibilidades son mltiples en un camino de sinergias que apenas se est empezando a explorar.

Y toda esta dinmica de los huertos tambin puede tener efectos multiplicadores en el propio movimiento agroecolgico y en la dinamizador de la economa local.

A veces, en lugar de empezar un proyecto desde cero se puede aprovechar lo que ya est en marcha y tiene posibilidades de crecer. Algunos pequeos proyectos agroecolgicos tienen tierras e instalaciones que no se estn poniendo a producir en todas sus capacidades por falta de demanda. Las mismas entidades que pueden garantizar una demanda significativa que permitiera poner nuevas tierras en produccin podran aprovechar la experiencia y las infraestructuras de este proyectos ya existentes para garantizar trabajo remunerado y/o de autoconsumo a alguna gente. Buscar alianzas locales con productoras agroecolgicos puede dar paso a mltiples formas de colaboracin.

En segundo lugar las instituciones locales tienen un importante gasto pblico en alimentos. Sea por medio de becas de comedor escolar, con vales de alimentacin, apoyando actividades de ocio, financiando comidas en los comedores sociales, etc. Acondicionar este gasto para que sea realizado con criterios de apoyo a los productores locales es una forma de dejar la riqueza en el territorio e ir atacando las causas profundas del empobrecimiento. Las formas pueden ir desde las ms pequeas de compras concretas a mecanismos ms complejos y ambiciosos como pueden ser las monedas locales. En cualquier caso es un camino necesario a explorar.

Para terminar ya, qu implicaciones tiene desde la perspectiva del movimiento a favor de la soberana alimentaria la expansin creciente de este modelo de huertos urbanos?

Auto-abastecerse de los alimentos es una de las formas con ms posibilidades para controlar una parte fundamental de tu propia alimentacin. Es, en s misma, una estrategia que favorece la soberana alimentaria. Cuando aprendes a cultivar alimentos y establecer la relacin que requiere con la naturaleza, es difcil que esto no influya en toda tu visin sobre la alimentacin, la cocina y la conservacin de los alimentos, que no empieces a valorar el control sobre otros aspectos de la tu alimentacin... Ests iniciando tu camino personal para ejercer parte de tu soberana sobre la alimentacin.

Hace tiempo, desde el anlisis de la viabilidad ecolgica de un territorio como el rea Metropolitana de Barcelona, se constaba que sin un retorno importante de tierras a usos agrcolas respetuosos con la naturaleza la matriz ecolgica bsica de nuestro territorio se estara deteriorando de forma irremediable e irreversible. La poca del boom inmobiliario supuso un retroceso de estos usos agrcolas sin precedentes. Hoy cientos de huertos urbanos estn apareciendo en antiguos terrenos abandonados o a la espera de nuevas construcciones que, por suerte, ya no se vislumbran en el horizonte. Esto es una buena noticia para la sostenibilidad de nuestro territorio. Si esta tendencia se transforma en miles de pequeos huertos la noticia sera excelente.

La forma de alimentarnos que tenemos en Barcelona tiene una huella ecolgica tremenda que estn pagando otros territorios de nuestro propio pas y de otros pases. Y esto por el tipo de alimentos que consumimos, que son producidos muy lejos y por la cantidad de kilmetros que deben recorrer hasta llegar a nuestro plato. Que una parte de nuestro consumo sea ecolgico y de proximidad significa una importante reduccin de nuestra huella ecolgica y es una buena noticia. Hay innumerables estudios sobre las ventajas ecolgicas, econmicas y de salud pblica de la agricultura ecolgica y de proximidad. Es pues una buena noticia tambin para la salud pblica y por una visin a largo plazo de la economa del pas.

Como se ve la Soberana Alimentaria tiene mucho que decir acerca de cmo garantizar el derecho a la alimentacin adecuada para toda la poblacin. En Catalua y en todo el Estado hay suficiente gente sensible trabajando en proyectos agroecolgicos o para evitar la malnutricin que pueda comenzar un dilogo que ser seguro fructfero y dar lugar a multitud de iniciativas.

Fuente: http://www.albasud.org/noticia/es/487/la-malnutrici-n-y-las-formas-contradictorias-de-abordarla-entrevista-a-xavier-montagut


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