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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-09-2013

28 S. Da Internacional de la Despenalizacin del Aborto
Aborto s, aborto no? eso lo decido yo!

Mary C. Bolaos Espinosa
Rebelin


La modificacin que el gobierno del Partido Popular pretende realizar a la Ley Orgnica de derechos sexuales y reproductivos y de la interrupcin voluntaria del embarazo, revocando los escasos avances aprobados por el gobierno del PSOE hace tres aos, nos impondr un sistema an ms restrictivo que el que estuvo vigente entre 1985 y 2010.

Solo podrn abortar aquellas mujeres que tengan los recursos econmicos suficientes para poder ejercer este derecho en otro pas donde la ley no sea tan restrictiva. Las mujeres trabajadoras, desempleadas, estudiantes, con menores recursos econmicos, nos veremos obligadas a abortar en la clandestinidad bajo condiciones inadecuadas, poniendo en riesgo nuestras vidas y nuestras libertades.

Lo ms detestable es que este retroceso se hace bajo la estela de un falso e hipcrita debate: aborto s o aborto no. Pero la realidad es testaruda. Los embarazos no deseados y los abortos, prohibidos o legales, existen, y precisamente en Canarias constituyen un problema de salud pblica, que ha aumentado en las jvenes de forma preocupante en la ltima dcada.

El aborto ejemplifica, en este momento y como nunca haba ocurrido antes, una determinada visin del mundo que es la que est en el fondo del debate. Lo que aqu est en juego es el enfrentamiento entre dos concepciones concretas del mundo: no es el derecho a la vida, ni mucho menos la suerte de los embriones o de los fetos lo que se discute, sino una manera de entender el mundo, y particularmente, la posicin que debemos ocupar en l las mujeres, y con ellas una determinada concepcin de la(s) familia(s), de la sexualidad, de la reproduccin, de la igualdad de gnero...

La decisin de abortar o no, slo debe plantersela la mujer que se encuentre ante la posibilidad de continuar adelante o no con un embarazo, y lo har desde sus circunstancias y sus principios ticos. Y ha de poder hacerlo, sin coacciones de ningn tipo y con condiciones de seguridad.

No se trata de discutir tal o cual supuesto, ni de enzarzarnos en disquisiciones sobre qu grado de malformacin podra ser causa o no de un aborto. El debate real debe centrarse en cmo contribuir a respetar la autonoma de las mujeres, su derecho a decidir, cmo favorecer que los embarazos no deseados, y por tanto los abortos, disminuyan, y en cmo posibilitar que si una mujer se encuentra en la necesidad de practicarse un aborto lo pueda hacer en las mejores condiciones para su salud.

El derecho al aborto es una causa justa en razn de su contenido democrtico y de justicia social. Nos gustara que ninguna mujer tuviera que abortar, nos gustara que ninguna mujer se encontrara ante un embarazo no deseado. En consecuencia, estamos a favor del derecho al aborto como decisin libre y consciente de la mujer y tambin defendemos el apoyo a la mujer que libremente decide ser madre. La decisin de ser madres o interrumpir un embarazo pertenece al mbito personal, a la tica privada de cada mujer y no puede ser una imposicin ni desde el punto de vista penal ni moral, ya que las mujeres tenemos derecho a que se nos respete nuestra autonoma, nuestra dignidad y nuestra libertad moral.

Tener una legislacin que despenalice y legalice el acceso al aborto no obliga a ninguna mujer a interrumpir su embarazo, pero s obliga al Estado a que incorpore y mantenga servicios de calidad, que no pongan en riesgo la vida y la salud de las mujeres que se enfrentan a esa situacin.

El camino para reducir el nmero de abortos no pasa por restringir la ley que permite acceder a esta prestacin. Es necesario abordar el problema de fondo: los motivos por los que se producen embarazos no deseados. Se deben poner en marcha polticas y medidas integrales en salud sexual y en salud reproductiva basadas en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos.

Queremos una maternidad libre, deseada y decidida . Queremos que nuestros hijos e hijas vengan a este mundo siendo queridas y deseadas. Y exigimos al Estado recursos para garantizarlo. Pero si algo falla no queremos morir ni ser encarceladas, sino que exigimos el derecho a interrumpir la gestacin en condiciones ptimas de salud, sin ser criminalizadas ni tachadas de malas mujeres. La maternidad no es un destino inevitable sino una decisin y una eleccin de cada mujer.

Insistimos, defendemos los derechos sexuales y reproductivos como parte de los derechos humanos y el derecho de las mujeres a decidir tener o no descendencia constituye uno de los derechos reproductivos bsicos.

En este 28 de septiembre, da internacional de la despenalizacin del aborto, debemos defender en la calle, ms que nunca si cabe, el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, para afirmar que las mujeres somos seres dignos, capaces de decidir, ciudadanas de pleno derecho, para reclamar el derecho a una vida deseada, digna y saludable, para reivindicar nuestra autonoma y nuestra libertad. ..; para exigir que, en derechos sexuales y reproductivos, NI UN PASO ATRS.

El prximo sbado nos vemos en la Jornada de lucha que se desarrollar de 10 a 13 h en la Plaza de los Bolos (Junta Suprema), en La Laguna y a partir de las 13 h. en la MANIFESTACIN que recorrer las calles de la ciudad. No faltes. Entre [email protected] podemos impedir esta contrarreforma!

Mary C. Bolaos Espinosa. Colectivo Harimaguada

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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