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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-10-2013

La crisis sigue: un Tnez sin salida

Santiago Alba Rico
Cuarto Poder


El pasado domingo, Nejib Abidi, Yahya Dridi, Abdallah Yahya, Slim Abida, Mahmoud Ayed y Skander Ben Abid, todos jvenes, todos msicos, cineastas, artistas y activistas, todos ellos comprometidos en la lucha contra la dictadura de Ben Ali y ahora en el combate en favor de una verdadera democracia, fueron detenidos mientras trabajaban en la ltima pelcula de Nejib. La acusacin formal es la de consumo de sustancias ilcitas, un delito que el cdigo penal vigente castiga con altsimas penas de crcel. Curiosamente, en la vspera de la detencin a Nejib Abidi le haban robado de casa los discos duros que contenan todo el material bruto de su documental. De qu trataba este documental? Del trfico de la muerte -por utilizar una expresin de Dali Ghazi-: es decir, del contrabando de hombres en el Mediterrneo, una prctica que implica al menos tres partes -el traficante, el gobierno local y los pases llamados de acogida- y que ha hecho desaparecer en el mar decenas, centenares, quizs miles de tunecinos y subsaharianos en los ltimos aos.

Cualesquiera que sean los verdaderos motivos de esta detencin, lo que es indudable es que se est utilizando un delito comn para retirar de la circulacin, como en tiempos del dictador Ben Ali, a jvenes molestos por su sensibilidad social y compromiso poltico. Eso es muy grave. Pero no menos grave -pues es su condicin- es que dos aos y medio despus de las jornadas revolucionarias de enero de 2011 siga existiendo la ley que permite semejante tropela. De hecho, dos aos y medio despus siguen las mismas leyes, los mismos jueces y la misma polica. De quin son instrumento? Del Ministerio del Interior y del partido Ennahda? Tienen su propia agenda? Flotan las frgiles instituciones polticas tunecinas sobre una oscura mancha de petrleo que cruza por debajo de casi todos los partidos y casi todas las instituciones del Estado?

Tras el asesinato el pasado 25 de julio de Mohamed Brahmi, diputado del Frente Popular, Tnez est enfangado en una crisis que sigue paralizando el pas. Ese criminal atentado, coincidente con el golpe militar en Egipto, proyect la sombra del descarrilamiento democrtico sobre la transicin tunecina: ya tentada por el modelo egipcio, la oposicin cabalg una clera justa para dar un salto en el vaco. El Frente Popular, que hasta entonces se haba mantenido equidistante entre la derecha islamista y la derecha laica, cedi a los cantos de sirena de los fulul del antiguo rgimen y se uni a Unin por Tnez, la coalicin liderada por el bourguibista Caid Essebsi, para formar -a la egipcia- el Frente de Salvacin Nacional en torno a un programa de mnimos: destitucin del gobierno, disolucin de la Asamblea Constituyente, formacin de un gabinete y un consejo de expertos que -respectivamente- gestionen la transicin y redacten una constitucin verdaderamente democrtica. Un tenso pulso de movilizaciones en las calles, junto a la invocacin ms o menos explcita de una intervencin militar y la retirada de 70 diputados del Parlamento, llevaron en agosto a Ben Jaafer, su presidente, a suspender las sesiones de la Asamblea. Desde entonces el pas est varado en una especie de gelatina densa y temblorosa en la que cualquier nuevo golpe puede echar por tierra este frgil y esperanzador proceso.

En lugar del ejrcito, en Tnez ha intervenido el sindicato UGTT, un Estado dentro del Estado, ms pragmtico que ideolgico, para hacer una propuesta de solucin que pasa por conservar la Asamblea Constituyente pero entregando el gobierno, hasta las elecciones, a un grupo de independientes; es decir, a la oposicin. Se ha constituido un cuarteto mediador del que, junto al sindicato, forman parte UTICA (la asociacin empresarial tunecina), la Orden de Abogados y la Liga de DDHH. El Frente Nacional de Salvacin, con un pie en la razn y otro en el vaco, trabaja claramente con el cuarteto para derribar el gobierno. La troika en el poder, con los islamistas de Ennahda a la cabeza, han aceptado el dilogo, pero ponen condiciones a la propuesta: estn dispuestos a dejar el gobierno antes de las elecciones, pero no antes de la aprobacin de la Constitucin, cuyo ltimo borrador estaba ya listo para el debate antes del 25 de julio. La cuestin es sta: gobierno y oposicin se disputan los cargos que habrn de preparar las elecciones; es decir, se disputan un aparato de Estado que nadie sabe quin domina en realidad ni a qu intereses sirve. Entre tanto, sin Constitucin, sin ley de justicia transicional, sin depuracin del aparato judicial y de la polica, se mantiene de facto la legalidad de la dictadura, mientras los medios de informacin, en manos de la oposicin, demonizan a un gobierno que ha hecho bastante por si solo para degradarse. El precedente de Egipto debera servir, en cualquier caso, al menos a la izquierda, para medir los riesgos de obsesionarse con la omnipotencia de los islamistas y su presunta apropiacin de todas las bridas y todas las teclas del Estado.

Al impasse institucional, que permite detener a activistas y artistas comprometidos por fumarse unos porros, se aade la devastadora situacin econmica del pas. Pues bien, a travs del cuarteto negociador y del propio Frente de Salvacin, la izquierda ha aceptado no slo prolongar la legalidad de la dictadura, til para la derecha islamista y para la derecha laica, sino tambin renunciar de algn modo a su programa social y econmico. UTICA, la patronal tunecina, miembro del cuarteto negociador y uno de los nervios centrales de la Unin por Tnez, la coalicin derechista a la que se ha unido el Frente Popular para derrocar el gobierno, acaba de presentar sus propuestas para salir de la crisis econmica. Entre ellas, podemos citar la criminalizacin de toda accion que ponga en peligro el libre comercio o perturbe la vida econmica, el restablecimiento del sistema de subcontratas y de empleo precario, la congelacin salarial, la condena de huelgas y protestas que pongan en peligro la viabilidad de una empresa, la financiacin pblica de las compaas privadas amenazadas por la crisis y la persecucin de todas las formas de comercio paralelo. Cumple sealar que es un programa que Ennahda, partido islamista neoliberal, compartira de buen grado con UTICA, pero por ello mismo cabra esperar que el Frente Popular no sacrificase sus luchas sociales a las virtuales ventajas de una pelea poltica que fragiliza las pequeas conquistas democrticas de la revolucin y en la que slo puede salir perdiendo.

En Tnez, como en Espaa, se lucha por asentar un verdadero Estado de Derecho (pensemos en los activistas gallegos condenados a penas delirantes) y una verdadera democracia que permita al mismo tiempo expresar las propias ideas y gestionar los propios recursos. Nada de eso ser posible mientras siga vigente de facto la legalidad de la dictadura y la economa de la dictadura. Sin constitucin, sin leyes, sin Asamblea, este vaco gelatinoso se llena de baja poltica: atajos, conspiraciones, negociaciones en la sombra, golpes amagados o potenciales de todos los que, dentro y fuera de Tnez, siguen pensando en Egipto, pese a todos sus horrores, como la verdadera democracia y la verdadera revolucin.

Santiago Alba Rico es escritor y filsofo.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/la-crisis-sigue-un-tunez-sin-salida/5077


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