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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2013

Los pases europeos son tan culpables como los traficantes de personas
Por qu mueren los migrantes

Beln Fernndez
Al Jazeera

Traducido para Rebelin por Germn Leyens.


En el ao 2001, un amigo palestino trat de llegar a Europa.

Provisto solo de un documento de viaje para refugiados palestinos en Lbano uno de los papeles ms intiles del montn que existe- apel a un grupo mafioso turco de Estambul que le prometi un pasaje a Grecia a cambio de 1.000 dlares.

As comenz una especie de odisea en la cual enbarcaron a mi amigo en una serie de barcos abarrotados. El primero se rompi frente a la costa de Turqua, el segundo se hundi y el tercero deposit su carga humana cerca de la ciudad turca de Izmir. A los migrantes les dijeron que estaban en Grecia.

Despus de varios encuentros con las fuerzas de mantenimiento del orden turcas, mi amigo volvi en autobs al Lbano, donde los palestinos estn privados de derechos civiles y excluidos de una larga lista de profesiones as como de la posesin de bienes inmuebles.

Muchos migrantes, por supuesto, son todava menos afortunados, como lo evidencia la reciente andanada de titularessobre naufragios y pasajeros ahogados.

En octubre, por ejemplo, ms de 300 personas murieron cuando su barco zozobr frente a la costa de la isla italiana de Lampedusa.

Segn The New York Times, la Organizacin Internacional para las Migraciones ha calculado que cerca de 25.000 personas han muerto en el Mediterrneo en los ltimos 20 aos, incluyendo a 1.700 el ao pasado.

Un artculo de The Guardian del 3 de octubre calific los continuos desastres martimos de letana de prdidas en gran parte evitables.

Una guerra contra la inmigracin

El New York Times seala: los funcionarios de la Unin Europea expresaron su tristeza por el accidente [de Lampedusa] y culparon a mafias y contrabandistas de seres humanos de explotar a gente desesperada. Llamaron a tomar medidas enrgicas contra los contrabandistas y tambin dijeron que Europa tiene que mejorar el dilogo con los pases de donde provienen los migrantes.

La reduccin esencial del problema a la malevolencia criminal, sin embargo, ignora el hecho de que las bandas merecen solo un nivel secundario de culpa.

The Guardian deja entrever la identidad de los principales culpables en su referencia a su denuncia sobre el barco abandonado a la muerte' en 2011, en el que dejaron que 61 migrantes murieran lentamente en alta mar, a pesar de los llamados de socorro y de que las autoridades europeas y los barcos de la OTAN haban sido informados de la posicin de la nave.

La culpabilidad europea de la muerte de migrantes es estructural, ya que es el resultado deuna demencial guerra contra la inmigracin. Esta guerra se presenta en la web Le Monde Diplomatique en una compilacin de infografas y mapas que ilustran la importancia concedida a la fortificacin de las fronteras por sobre la vida humana, en particular vida humana que huye de la guerra civil, de conflictos y de una pobreza devastadora. (Como se seala, no se requiere fortificacin contra las billeteras gordas de Occidente).

Respecto a la 'actitud de vigilancia y control adoptada por las naciones europeas y las agencias supranacionales del continente', The Guardian cita a la investigadora de Human Rights Watch Judith Sunderland: 'Lo que realmente no vemos es una presuncin de salvar vidas; lo que recibimos en su lugar es que no se escatiman esfuerzos para cerrar las fronteras, dijo Sunderland, quien seal que las medidas de seguridad en cruces los fronterizos como la frontera griega-turca solo desplazan los flujos de migrantes y a menudo conduce a que haya ms barcos en el mar.

Por cierto, si la fortificacin selectiva hostil de las fronteras no fuera una prioridad europea, el valor del servicio ofrecido por los traficantes de migrantes se derrumbara, as como su capacidad de afectar negativamente la suerte de los individuos.

Africanizacin de Europa?

Es inquietante que muchos europeos se vean como las verdaderas vctimas del proceso de migracin, incitados a esta percepcin por la retrica xenfoba de destacados polticos.

El mal recurrente de Italia, Silvio Berlusconi, por ejemplo, se quej una vez de que es inaceptable que a veces haya en ciertas partes de Miln una presencia tal de no italianos que en lugar de pensar que se est en una ciudad italiana o europea se piensa que se est en una ciudad africana.

Por si quedara alguna duda sobre su posicin al respecto, el entonces Primer Ministro confirm: Algunos quieren una sociedad multicolor y multitnica. No compartimos esa opinin.

Despus deque 227 migrantes, aprehendidos frente a la costa de Malta en 2009, fueran transportados de vuelta a su puerto de embarque en Libia por barcos pertenecientes al Estado italiano, Berlusconi asegur a los observadores que En esos barcos prcticamente no hay ninguna persona cualificada para obtener asilo.

Parece que los regmenes post-Berlusconi no han perdido esa capacidad de anlisis teleptico de cualificaciones para obtener asilo. The Guardian resume una accin similar calificable, tal vez, de defensa ofensiva ejecutada este ao: En agosto las autoridades italianas ordenaron que dos barcos comerciales rescataran un barco migrante en alta mar y luego exigieron que los capitanes de los barcos transportaran a los migrantes de vuelta a Libia, una accin que segn creen los expertos podra desalentar a capitanes comerciales de intentar rescates en general y podra violar el derecho internacional.

Mientras tanto, como si la "africanizacin" parcial de Miln no fuera suficiente, se produce ms "destruccin esttica" en otros sitios de Europa. Marine Le Pen, presidenta del partido de extrema derecha francs Frente Nacional, ha detectado similitudes entre las plegarias callejeras musulmanas y la ocupacin nazi de Francia.

Le Pen afirma que: Ningn pas del mundo aceptara pasar por la rpida y considerable inmigracin de gente que, sin duda alguna, tiene una religin y una cultura diferentes.

Como seal en un artculo de opinin anterior en Al Jazeera, parece que muchos sitios del mundo rabe ya han sufrido de hecho esta situacin, incluidas antiguas posesiones coloniales franceses sometidas a la invasin militar, matanzas generalizadas, tortura y expropiacin de recursos. Para el ojo inexperto, semejantes fenmenos podran parecer ligeramente ms nefarios que orar en la calle o tratar de ganarse a duras penas la vida.

La condena unilateral del movimiento humano camino a Europa tambin olvida convenientemente el legado del colonialismo, del imperialismo y la resultante discordia y opresin econmica en la determinacin de modelos de migracin.

Eliminando fronteras

En un ensayo de marzo de 2013 de la revista Jacobin, titulado El caso a favor de las fronteras abiertas J. A. Myerson discute la realidad de la globalizacin: Acuerdos multinacionales de libre comercio, instituciones financieras supranacionales y corporaciones transnacionales garantizan que el capital pueda flotar entre las naciones con toda la facilidad de una mariposa monarca. La mano de obra, por otra parte, permanece bajo la jurisdiccin de Estados obsesionados por las fronteras.

Argumentando que el nfasis en el fortalecimiento de la frontera debera ser atemperado por un entendimiento de las decisiones polticas y econmicas que han alterado las caractersticas de esa frontera, Myerson se concentra en otra entidad global conocida por erigir a diestra y siniestra barricadas contra los migrantes: EE.UU., donde la inmigracin ha aumentado considerablemente porque el NAFTA ha destruido -entre otras cosas- el sustento de ms de un milln de trabajadores agrcolas en Mxico.

Myerson razona: Cuando el capital postnacional norteamericano cre las condiciones que hicieron que la migracin masiva fuera inevitable, entr en un contrato tico con las vctimas migrantes de su plan de acumulacin de la riqueza.

Obviamente, el capital norteamericano todava tiene que reconocer sus obligaciones ticas, mientras el aparato gobernante con el cual est entrelazado prefiere lanzar an ms capital para crear mulos de fortalezas ineficaces pero simblicas, perfiles raciales y la criminalizacin selectiva de la migracin.

Segn Myerson, el establecimiento de derechos humanos universales requiere la globalizacin del trabajo y la eliminacin de las fronteras, que simplemente transmiten derechos arbitrarios.

Entre los numerosos problemas con la definicin de derechos respecto a la nacin-Estado, seala, est el hecho de que la mayora de la gente considera que los derechos son ms eternos que las leyes, que son solo expresiones de actitudes sociales momentneas. No diramos que los estadounidenses negros esclavizados tenan derecho a la libertad incluso antes de la emancipacin legal?

Mientras Europa se esfuerza para determinar nuevas maneras de restringir los derechos fundamentales de los migrantes mediante el mantenimiento del orden, es til repensar las palabras del ministro del Interior italiano Angelino Alfano, quien con ocasin de la zozobra de Lampedusa anunci que: Europa debe darse cuenta de que no se trata de un drama italiano sino europeo Lampedusa debe convertirse en la frontera de Europa, no de Italia.

An mejor sera dejar de limitar el discurso a semejantes fronteras y darse cuenta de que no es un drama europeo sino humano.

Beln Fernndez es autora de The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, publicado por Verso en 2011. Pertenece al consejo editorial de Jacobin Magazine y sus artculos se han publicado en London Review of Books blog, Salon, The Baffler, Al Akhbar en ingls y muchas otras publicaciones. Twitter: @MariaBelen_Fdez

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2013/11/cloneofwhy-migrants-die-2013111111834984825-2013115105254639529.html

rCR



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