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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-12-2013

Detroit funde motores

Emiliano Guido
Miradas al Sur

La ciudad icono de la industria automotriz norteamericana entr en quiebra. Ahora, podran subastar hasta el mural ms famoso de Diego Rivera, gema artstica de la coleccin del museo local, para pagarles a los acreedores.


El alcalde de Detroit est descolgando los cuadros ms valiosos del Instituto de Artes de Detroit (DIA, por sus siglas en ingls). No para simbolizar un acto poltico reparador, como cuando el presidente argentino Nstor Kirchner orden retirar el oleo del dictador Jorge Videla, sino para juntar dlares y as afrontar con un poco ms de oxgeno financiero el proceso de quiebra que fue declarado oficialmente esta semana. El museo de la capital de Michigan no es un centro cultural provinciano. El DIA, tan importante en su momento como el MOMA o el Guggenheim, cuenta en su patrimonio con obras de Picasso, Rembrandt, Van Gogh y el mural ms famoso de Diego Rivera, una pieza de dos pisos y 27 paneles cuyo paradojal ttulo, Industria de Detroit, pone an ms de relieve el ocaso econmico de la metrpolis que fuera icono de la industria automotriz de la principal potencia del mundo. Pero, ahora, luego de que el Juez Rhodez golpeara el martillo en su estrado judicial para oficializar la bancarrota de Detroit nunca antes una ciudad tan grande de los Estados Unidos lleg a tamao rojo de su economa: 20 mil millones de dlares, el autorretrato de Van Gogh y las gemas de Picasso estn de remate para ir achicando la larga fila de cien mil acreedores que poseen boletas sin saldar. En principio, la decisin de Rhodez cristaliz el largo declive econmico de una ciudad fallida. Las calles de la sede central de Chrysler o de la General Motors parecen el escenario de una pelcula zombie. La basura est amontonada en las esquinas y nadie la recoge. La mitad de los faros del alumbrado pblico estn rotos. Se calcula, segn cifras oficiales, que ms de ochenta mil inmuebles pequeas empresas contratistas, talleres textiles, o casas de dos pisos donde alguna vez brill el sueo americano estn abandonados. Detroit es una ciudad deprimida. Tiene la mitad de la poblacin que hace seis dcadas, unos 700 mil habitantes. La desocupacin es el triple que en 2000, superior al 18 por ciento, y casi la mitad de las propiedades no pagan a tiempo los impuestos municipales. Adems, la polica, por ejemplo, tarda casi una hora en responder un pedido de auxilio, frente a los once minutos de media nacional, suma datos Carolina Garca, autora de una crnica titulada La ciudad del motor se gripa y publicada, recientemente, en el diario madrileo El Pas.

Pero, incluso, se teme que lo peor est por venir. Por lo pronto, eso piensan las organizaciones gremiales que representan a los empleados estatales de Detroit. En ese sentido, la cclica consigna de que la crisis la pagan los trabajadores parece ser, en este caso concreto, un dato de la realidad y no una especulacin panfleteada a priori para agitar la protesta social. El propio magistrado Rhodez dio a entender que una parte de la partida destinada a jubilaciones ser recortada por el Comit de Crisis que, antes de fin de ao, detallar de qu arcas y fondos estatales saldrn los cheques para reducir el enorme agujero fiscal. La situacin es desesperante. Podramos perder hasta nuestras casas. No puede ser que en este tipo de coyunturas siempre pague el sector pblico y nunca el privado. Vamos a apelar la medida porque es violatoria de muchos derechos constitucionales, advirti la Afscme, el sindicato que representa a los empleados pblicos municipales, al programa Democracy Now.

En una decisin histrica que podra atentar contra los beneficios de los jubilados de todo el pas, el juez federal Steven Rhodes emiti un fallo, segn el cual la ley federal de quiebras puede prevalecer ante las leyes del estado que protegen las jubilaciones de los empleados pblicos. Eso abre la puerta para que Detroit haga importantes recortes a los beneficios en salud y jubilacin que reciben los empleados de la ciudad. La ciudad enfrenta una deuda de unos 20 mil millones de dlares, de los cuales una sexta parte representan pagos a jubilados. El Gerente de Emergencias de Detroit, Kevyn Orr, advirti a los sindicatos que se preparen para recortes importantes, aunque no precis detalles, prolog Amy Goodman, conductora de Democracy Now, antes de entrevistar a Wallace Turbeville, autor de un libro lder en ventas en Michigan: La quiebra de Detroit. En dicho reportaje, Turbeville, miembro de la organizacin Demos y ex ejecutivo del banco Goldman Sachs, fue a contramano de las furibundas crticas del Tea Party contra la Casa Blanca y enfatiz que los problemas de Detroit se originaron, no en sus pasivos, sino en la cada de la renta pblica y la participacin en perjudiciales estratagemas de Wall Street.

Evidentemente, la quiebra de Detroit no es la mejor carta diplomtica para que la Administracin Demcrata siga exportando al mundo el american way of life. Sin embargo, respetados economistas heterodoxos como el Premio Nobel Paul Krugman, acaban de publicar una carta abierta donde exhortan a no interpretar la bancarrota de la ciudad de Michigan como una nueva Grecia. Hace unos aos, Grecia se hundi en una crisis fiscal. Por desgracia, muchos polticos aprovecharon la crisis griega para aduearse del debate y cambiaron el tema de la creacin de empleo por el de la rectitud fiscal. Durante un tiempo, el discurso poltico en todo el mundo occidental estuvo totalmente helenizado Constituyen las desdichas de Detroit los primeros estadios de una crisis nacional de las jubilaciones pblicas? No, se autocontesta Krugman y, luego, concluye su anlisis advirtiendo que: A veces, los perdedores del cambio econmico son individuos cuyas aptitudes se han vuelto superfluas; a veces son empresas que prestan servicio a un sector del mercado que ya no existe, y a veces son ciudades enteras que pierden su lugar en el ecosistema econmico. Hay gente influyente a la que le gustara que creyeran que la defuncin de Detroit es bsicamente una historia de irresponsabilidad fiscal o de empleados pblicos avariciosos. No lo es. En buena parte es slo una de esas cosas que suceden de vez en cuando en una economa siempre cambiante.

Fuente: http://sur.infonews.com/notas/detroit-funde-motores-0



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