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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-02-2014

Las bisagras del fascismo

Roland Denis
Rebelin


1. Cinco bisagras amarradas

El faschio no es como observamos en otro artculo ni un movimiento aristocrtico llevado por el comando inmediato de las clases dominantes, ni es un fenmeno que se desata en forma evidente desde un primer momento. Se trata de una realidad poltica extrema que se construye en la misma medida en que determinados hechos bien manejados en el inconsciente colectivo van generando los odios sociales necesarios como para que un grupo muy reducido polticamente pueda, primero absorber a un liderazgo socio-poltico ms vasto ligado a las tendencias democrticas de la derecha poltica, y luego extenderse hacia zonas sociales mucho ms complejas, apegadas al individualismo y el consumo en nuestro caso, pero con demandas legtimas no cumplidas, hasta llegar a las propias clases trabajadoras.

Efectivamente desde el 12 de febrero una fraccin fascista dentro del movimiento estudiantil ligado a la oposicin y en particular al partido Voluntad Popular, logra tomar el liderazgo con las acciones previas desatadas en Tchira y Mrida, hasta reventar en Caracas con los hechos de sangre sucedidos ese da. Los disparos provienen de agentes del Sebin hasta donde se sabe, oscureciendo an ms la situacin dejando en el limbo quien fue el que arm directamente esa matanza. Lo cierto es que se desata una violencia generalizada que es rechazada en un primer momento por la mayora de la oposicin, pero como tpico movimiento fascista insiste en ella hasta lograr el saldo de suficiente de tensin y confrontacin como para amarrar su primera bisagra: la mayora del conjunto de la oposicin.

Este paso dado fundamentalmente por Capriles y M.C Machado en esta semana, pareciera recomponer una unidad que pudo haberse resquebrajado desde el momento en que por lo visto Leopoldo Lpez se trag el semforo y tir un plan conspirativo adelante tratando de robarse el liderazgo al resto opositor, algo que estara pensado para momentos ms crticos econmicamente previsibles entre Mayo y Junio. El extremismo reaccionario y anticomunista de grupos incubados en las clases medias altas, su violencia guarimbera, sus asesinatos propios, y la efectiva provocacin a una Guardia Nacional acostumbrada a ser el rgano represivo de Estado por excelencia, crea un saldo suficiente en sangre como para que ella empiece a extenderse socialmente y obligue a la oposicin a adelantar su plan conjunto. Solo Henry Falcn con aspiraciones presidenciales posteriores titubea jugando al centrismo y aceptando el plan de paz de Maduro de manera condicionada.

Con ello logran amarrar la segunda bisagra: la identificacin de vastos sectores de clases medias con las acciones que empiezan a ser interpretadas como de protesta nacional contra este rgimen culpable de mucho de sus males: inseguridad, desabastecimiento, inflacin, etc.

La espiral que avanza desde el 12 logra dos cometidos fundamentales que son acompaados por otras tres de fundamental importancia. Primero logran en el caso del Tchira una verdadera rebelin de masas bajo un liderazgo totalmente fascista o uribista que es lo mismo, como es el caso de Daniel Ceballos alcalde de San Cristbal. Esta rebelin les permite ir amarrando una tercera bisagra imprescindible: presentarse como una protesta con capacidad de control territorial.

Punto bsico para garantizar a los agentes encubiertos fuera y dentro del Estado, militares y civiles, que puedan estar previamente comprometidos con la conspiracin o atrados por ella en la medida en que se van dando los hechos, empiecen a sentir que ha llegado el momento y puedan ir armando las condiciones necesarias para acercarse a una de las metas primordiales exigidas por los gringos: mediante un golpe acompaado por la accin paramilitar, dasatar la guerra civil o una confrontacin mucho mas amplia y violenta que permita crear las condiciones para una negociacin de derrota al gobierno de Maduro. Los tiempos y condiciones de esta cuarta bisagra no deben estar todava definidos por el forze de los acontecimientos, pero las palabras de Capriles al definir este gobierno como moribundo transparentan perfectamente que el propsito va en vas de acuerdo y de sumar actores.

Este proceso en avance en los ltimos das logra hacer de Venezuela un punto de atraccin mundial con lo cual como ha quedado en evidencia, agencias de noticias internacionales de gran poder como CNN o France Press, empiezan a jugar su parte central dentro de los hechos, manipulando, tergiverzando, utilizando la buena o la mala fe de actores dentro del conflicto. Su poder no solo vale para el radio de influencia que manejan sino que se alimenta y a su vez nutre todo un universo meditico que tiende hacia la multiplicacin indetenible de verdades, mentiras y manipulaciones, pero siempre en la lnea de la protesta nacional protagonizada por las redes sociales mediticas. Momento en que entran en juego los agentes vendidos del espectculo liderizados por Ruben Blades y todo un universo de artistas que expresan su solidaridad por el pueblo venezolano. Es la quinta bisagra meditica y espectacular que hasta los momentos si no ha convencido del todo ha alarmado al mundo entero, empezando a ubicar a Venezuela al lado de Ucrania, cuyos desenlaces de cada de gobierno y llamado a elecciones en un clima totalmente favorable a los intereses imperiales gringos y europeos, sera uno de los escenarios preferibles a repetir en Venezuela.

Armando las piezas necesarias como para cerrar este conjunto de bisagras el fascismo, es decir, el odio activo y politizado hacia todo lo que intente cambiar el orden estructural y de valores en que se soporta una sociedad, podemos decir que el fascio comienza a abonar el terreno para ir cerrando al menos tres de las ltimas jugadas que les falta en este momento: el pronunciamiento a favor de la alta burguesa indecisa en estos momentos por las fabulosas ganancias que ha tenido en los ltimos aos a nivel bancario y los monopolios de importacin. El apoyo mundial explcito de los centros imperiales que acompaan a los EEUU, particularmente de a Comunidad Europea. Y finalmente, el ms importante de todos, el acompaamiento de sectores mas pobres de las clases subalternas castigados por la crisis econmica, hecho que ya se ha presentando en algunas ciudades como San Cristbal y Maracaibo, en combinacin con bandas de delincuencia, narcotrfico y contrabando.

Mientras tanto toda esta situacin constituye una burbuja en aumento que en cualquier momento puede desatar situaciones no previstas en las agendas de nadie y acelerar los acontecimientos. Lo cierto es que esto ocurre entre tanto con el concurso de una clase media miedosa como siempre pero que se siente cada vez mas identificada con la protesta, faschio propiamente, las agrupaciones de la ultraderecha fascista, aprovechan para tomar terreno en su violencia local y terriblemente agresiva contra todo lo que simboliza una comunidad que se libera y autoorganiza y que en nuestro caso siempre o casi se hace llamar chavista. Las agresiones en el centro y occidente de Venezuela contra las empresas sociales comuneras, los centros de acopio, de salud, las casas populares de cultura, la unidades de transporte del Estado, que ni siquiera los medios de Estado reportan por la lnea de trabajo meramente propagandstica en que se estructuraron al son del poder burocrtico en aumento, son hechos que pueden desatar niveles de confrontacin superiores en una guerra de pobres contra ricos y de pueblo en lucha contra vanguardias fascistas.

La situacin puede forzar una confrontacin entre el nosotros y los hijos de puta en palabras de Pancho Villa. No se ha llegado an a este punto, al menos esta lejos de generalizarse, pero estos en la medida en que cierran sus bisagran crean las condiciones para hacerlo.

2. El gobierno, el pueblo

El gobierno ha llamado al dilogo y la paz, tiene razn en principio. Pero sus reflejos como estructura de gobierno que en su inmensa mayora ya perdi el sentido de pueblo para mas bien utilizarlo, movilizarlo a su favor, clientilizarlo, hace lectura del dilogo hacia arriba. Con una oposicin y una burguesa cada vez mas cerca de decidirse por entero en favor de la conspiracin total. El gobierno lo interpreta como una vuelta al 2002 y va sumergindose en la misma trampa en que cay Chvez a lo largo del 2002. Tuvo que venir un 13 de Abril y salir victoriosa la resistencia al saboteo petrolero, para que los hechos y las palabras de gobierno cambien hacia una puesta en claro de la diatriba poltica y civilizatoria en que nos encontramos en este pas. No se da cuenta encerrado en su vida meditica y burocrtica, dejando en la impunidad total tanta corrupcin y delito de cualquier orden, empezando por la cantidad -centenares- de dirigentes populares asesinados, que estamos en una situacin muy distinta al 2002 a nivel social.

Si bien reaparecen los agentes polticos de la derecha, esta vez el escualidismo social no es solo una masa aterrorizada por la manipulacin meditica de que un loco comunista que lleg al poder te quitar el apartamento, el carro y los hijos. Esta vez tambin hay una masa harta de sectores medios y trabajadores que en cualquier momento hace puente con sectores mas bajos, harta en general del atropello del modelo corporativo-burocrtico que revent cantidad de alternativas productivas en favor de los monopolios privados y de Estado y nos hunde en un rentismo monoplico que ya no tiene con que financiar una sociedad que demanda derechos al consumo y servicios pblicos como nunca. Es con esa base potencial y cada vez ms real y no psictica de la protesta que tiene sentido el dilogo. Lo otro es sencillamente una negociacin poltica de paz donde obviamente si hay negociacin que no sea una payasada para la propaganda de ambos lados, es para que la derecha empiece a retomar el poder de manera cabal, con poderes de Estado en sus manos que exigirn hasta terminar de acabar con todo sentido progresista de gobierno.

El dilogo con la clase obrera, campesinos, comuneros, el traspaso inmediato de poder productivo y distributivo al tejido organizado del pueblo en lucha, el plan de emergencia productiva que incorpore a sectores privados pequeos y medios, el fortalecimiento de su capacidad de la autodefensa, no es el plan en este momento de gobierno cuyo discurso se centra en la victimizacin de s mismo y el desarme del movimiento popular. Y mientras tanto sigue debilitndose y las demandas racionales medias tienden a unificarse con el movimiento conjunto hegemonizado por los sectores fascistas. En tal sentido, considero que esta muy claro el plano que se viene dibujando: una situacin donde la nica y verdadera salida es que lo elementos de contenido, progresivos, incluso revolucionarios que estn regados entre los laberintos de esta protesta y mucho mas all de ella, sean absorbidos lo ms pronto por una una vanguardia colectiva y revolucionaria que defienda la democracia, la participacin protagnica, la revolucin social, como nica salida a la violencia fascista ya hegemnica. No hay demasiado tiempo y as baje la intensidad del alzamiento fascista, este retomar su curso con violencias superiores y el fortalecimiento de sus bisagras al menos que el gobierno le negocie el alma, cosa que mucho vagabundo metido entre sus oficinas y direcciones estara fascinado; victoria para la paz de sus bolsillos. Es all donde la defensa y la protesta del pueblo en lucha tiene que manifestarse con toda su fuerza, las razones sobran.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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