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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-02-2014

El dilema de la izquierda europea
Reformar el capitalismo o luchar por el socialismo

Alberto Arregui, Laura Ruiz, Javier Jimeno, Carlos Snchez Mato y Jordi Escuer
Rebelin

Aportacin a la Asamblea Programtica sobre Europa, de Izquierda Unida


"Quien a los 20 aos no sea revolucionario no tiene corazn, y quien a los 40 lo siga siendo, no tiene cabeza", deca el conservador Winston Churchill. Sin embargo, aunque nos acusen de haber perdido la cabeza, cuando hablamos de una alternativa para Europa, no hay propuesta ms cuerda, ms sensata, ms racional, que el socialismo. La izquierda revolucionaria no necesita explicar a la clase trabajadora europea cules son las consecuencias del capitalismo, ya las conoce porque las sufre todos los das. Nuestro reto es levantar una alternativa, demostrar que es posible una sociedad que garantice el pleno empleo digno, la sanidad y la educacin pblicas, la atencin a los dependientes, los derechos democrticos y el respeto a la naturaleza. Y nuestra respuesta a la bancarrota del capitalismo es unir la pelea por nuestros derechos a la lucha por el socialismo.

Cuando empez la crisis, asustados ante sus posibles consecuencias sociales, el tambin conservador Nicols Sarkozy lleg a hablar de la necesidad de reformar el capitalismo [2]. Al ver que la revolucin no asomaba por ningn lado, se aprestaron a seguir haciendo lo mismo de siempre. No es de extraar, pues, enfrentados a la crisis, los grandes partidos socialistas demostraron carecer de alternativa al capitalismo, y ellos mismos se pusieron a aplicar una poltica de recortes en toda lnea. Pero no se debera confundir a estos dirigentes con la propia clase trabajadora. La falta de alternativa puede retrasar la revolucin social, pero no la evitar.

Por eso, la prioridad de IU y de toda la izquierda transformadora, es levantar una alternativa audaz. No para coger en nuestras manos la tarea que propona Sarko, reformar el capitalismo, sino para defender la necesidad de superarlo, de acabar con l.

Las elecciones europeas suponen una ocasin de oro para explicar qu poltica debera aplicar un gobierno de izquierdas maana mismo, si tuviera el apoyo suficiente. Debemos perder el miedo a hablar de socialismo, pues slo si lo defendemos puede conquistar ese apoyo en la sociedad.

No vamos a aplicar las polticas ajuste de la UE

Nuestro programa para Europa es la prolongacin lgica de nuestro programa de Gobierno en el Estado espaol, es una parte inseparable. Nuestra propuesta es europea e internacionalista, porque slo a escala europea y mundial es posible dar una salida definitiva a los problemas que se plantea la clase trabajadora. Sin embargo, no podemos esperar sentados a que todo el mundo se transforme, sino que debemos empezar por nuestra propia casa, para impulsar con nuestro ejemplo el cambio en Europa y a escala internacional.

Estas elecciones deberan ser la antesala de la derrota del PP, en el caso del Estado espaol, y del inicio de la creacin de una verdadera alternativa de izquierdas transformadora, capaz de evitar que se repita lo sucedido con Felipe Gonzlez y Rodrguez Zapatero, quienes por su falta de alternativa real, decepcionaron las ilusiones de millones de trabajadores y abrieron la puerta a la victoria de la derecha.

Hoy, en mitad de una crisis histrica del capitalismo, no est de ms recordar aquellas palabras de Gonzlez, haciendo suya otra cita de Churchill: el capitalismo es el menos malo de todos los sistemas posibles. Al abandonar formalmente el socialismo, Gonzlez sin duda fue razonable a los ojos de la clase dominante, pero allan el camino del PP e integr a su partido en el sistema. As, hemos podido ver al PP y al PSOE de la mano reformando la Constitucin, para garantizar el pago a los bancos a costa del gasto social. Aquellos polvos, trajeron estos lodos.

IU defiende en Europa la supresin de todas las medidas de recorte del gasto social y de los derechos laborales promovidas por la Comisin Europea, y que con tanto entusiasmo estn aplicando todos los gobiernos. Reclamamos la derogacin del Tratado de Lisboa, as como del Pacto del Euro. Pero eso implica nuestro compromiso de que, si la clase trabajadora nos da el apoyo suficiente en las prximas elecciones generales, IU derogar en el Estado espaol todas las medidas de recorte aplicadas por el PP a instancias del Memorndum de acompaamiento al rescate bancario y del Pacto del Euro.

Igualmente, debemos dejar meridianamente claro, que no formaremos parte de ningn gobierno que acepte dichos corss y que mantenga una poltica de recortes aunque sean suavizados. No podemos colaborar con la poltica del mal menor porque s hay alternativa.

Frente a la actual Unin Europea, abogamos por una verdadera Europa de los Pueblos. La derrota de la derecha en todo el continente, en la urnas y en la movilizacin, debe abrir un proceso constituyente que sustituya a la actual Unin, hoy al servicio de las multinacionales y la banca, por una verdadera unin de carcter federal, democrtica y socialista, una unin voluntaria de los pueblos de Europa, que reconozca el derecho de autodeterminacin. Nuestra propuesta europea est en consonancia con la que hacemos para el Estado espaol: derrotar a la derecha para abrir un proceso constituyente, que sancione un cambio social y garantice nuestros derechos sociales y libertades democrticas, algo que slo es posible con un Estado federal, republicano, democrtico y socialista.

Ofensiva por los derechos de los trabajadores en toda Europa

Hasta ahora Europa ha sido un proyecto de las lites. Las lites econmicas y polticas son quienes han ganado con la Europa que nos han impuesto, mientras que la clase trabajadora ha sido la gran perdedora de la integracin europea.

Es imprescindible impulsar con nuestras propuestas la lucha del movimiento obrero en toda Europa. Para ello es fundamental que los principales sindicatos de clase abandonen la poltica del Pacto Social trabajadores-capital y unan la lucha por los derechos laborales a la lucha por la transformacin socialista de la sociedad. Es la nica forma de romper con la poltica del mal menor, que se est revelando como la poltica de la desmovilizacin por falta de alternativa. La poca dorada del pacto social no volver.

Como deca Rosa Luxemburgo: No existen dos luchas distintas de la clase obrera, econmica una y poltica la otra, sino una nica lucha de clases, que tiende simultneamente a la disminucin de la explotacin capitalista dentro de la sociedad burguesa y a la abolicin de la explotacin junto con la sociedad burguesa. [3]

No es posible hacer una poltica que beneficie por igual a la clase capitalista y a los trabajadores. Sus intereses son antagnicos por la sencilla razn de que el capitalismo obtiene sus ganancias mediante la explotacin de los trabajadores y a la Naturaleza. De ah, el trasvase brutal de renta que se est produciendo de los asalariados a la burguesa y el creciente expolio de los recursos naturales. Una poltica de izquierdas implica invertir ese proceso y encontrar siempre la oposicin frontal del capital, de las grandes empresas en particular.

Europa es un paraso para la explotacin de los trabajadores por las multinacionales. No solo de los trabajadores directos, sino de los millones de trabajadores de la industria auxiliar que trabaja para stas. Dado el amplsimo abanico de costes salariales, y la variedad de legislaciones laborales existentes, la multinacionales pueden diversificar sus producciones por pases estableciendo un competencia a la baja en las condiciones laborales.

En el lenguaje de los directivos de estas multinacionales es comn hablar de pases de alto o bajo coste, y determinar las inversiones en funcin de ello. Por ejemplo, los aspectos ms relacionados con la investigacin y desarrollo se mantienen en los pases ms industrializados, mientras que la producciones ms intensivas en mano de obra se trasladan a pases con salarios bajos.

Frente a esta realidad, el internacionalismo es ms importante que nunca, empezando por la unidad en la lucha de los trabajadores europeos. Si los trabajadores alemanes permiten la explotacin de los trabajadores espaoles, estn tirando piedras sobre su propio tejado y viceversa. Las multinacionales chantajean a los empleados de sus propias factoras en diferentes pases, enfrentndolos unos a otros. Ford cierra una factora en Blgica con 4.300 trabajadores y traslada la produccin a la de Almussafes, en Valencia, despus de imponer unas condiciones de explotacin ms intensas a su plantilla, con una reduccin de los costes salariales gracias a medidas como que los nuevos contratados ganen un 25% menos que el resto de la plantilla. El director de Fabricacin de Ford Espaa, Antonio Ads, haba declarado en marzo del ao 2012 que habra que reducir las vacaciones de los trabajadores ya que, en su opinin, "son excesivas" y aadi: "Habr que trabajar ms por menos".

No debemos aceptar el slvese quien pueda y por eso la lucha, para ser efectiva, tambin tiene que coordinarse a escala internacional. Si no, los trabajadores acaban enfrentados entre ellos por las migajas, a ver quin acepta ms sacrificios, en un circulo vicioso.

Al fin y al cabo, los trabajadores de todas las naciones de la Unin tenemos mucho ms en comn entre nosotros que con nuestras respectivas clases dominantes. En todos los pases crecen las luchas y movilizaciones contra las polticas de ajuste. Es imprescindible plantearse la movilizacin a escala europea, incluida la convocatoria de huelgas generales continentales. Pero para que exista una unidad sindical y poltica en la lucha es imprescindible un programa comn, cuyas lneas generales seran:

1) Una jornada laboral mxima europea de 35 horas semanales, como primer paso para una poltica de reduccin general de la jornada laboral, sin reduccin salarial.

2) Un salario mnimo europeo equivalente al 60% del Salario medio de cada Estado, como establece la Carta Social Europea.

3) La jubilacin a los 60 aos, como mximo en todos los Estados europeos, con pensiones como mnimo equivalentes al SMI que reclamamos.

4) Una Renta Bsica Europea para todos aquellos trabajadores que carezcan de empleo y hayan agotado sus prestaciones por desempleo.

5) La Sanidad, la Educacin y la Dependencia, deben ser pblicas, gratuitas e universales en toda Europa.

6) Hay que luchar por que los representantes de los trabajadores en las multinacionales puedan participar en los procesos de reconversin industrial y deslocalizacin, con un poder efectivo de negociacin. Actualmente la legislacin europea reconoce formalmente la existencia de Comits Europeos pero estos slo pueden recibir la informacin sobre las decisiones consumadas de las multinacionales.

7) Libre acceso y medios para visitar todos los centros de trabajo por parte de los miembros de los comits europeos. Posibilidad de reuniones entre los representantes de los trabajadores en las empresas afectadas por reconversiones.

8) Capacidad de bloquear deslocalizaciones en multinacionales con beneficios.

9) Un accidente laboral o enfermedad profesional es igual se sea espaol, alemn, rumano o polaco. Una nica legislacin sobre salud laboral y prevencin de riesgo para todos los pases europeos.

10) Reconocimiento pleno del derecho a huelga, incluidas las de carcter poltico y de solidaridad en todos los pases de Europa, y tambin el derecho a convocar huelgas de carcter europeo.

La deuda no se puede pagar

Estas reivindicaciones van indisolublemente unidas a una propuesta de transformacin socialista de la sociedad, que brinde los recursos necesarios para hacerlas realidad. Lo primero que debemos plantear es que no es posible desarrollar polticas de izquierdas en Europa, ni en el Estado espaol, si no se corta radicalmente con la enorme deuda generada durante las ltimas dcadas y, en especial, con la enorme deuda pblica acrecentada durante la crisis. Las finanzas de los pases de la UE estn todas hipotecadas, en mayor o menor medida, a consecuencia de las ingentes ayudas millonarias a los bancos para evitar su quiebra. El propio Banco Central Europeo ha prestado una enorme suma de dinero a bajsimo inters a los bancos, sin la cual, se habran visto abocados a la quiebra [4]. De ese dinero responden todos los Estados. Es decir, si los bancos privados no pudieran pagar esas sumas, las consecuencias recaeran sobre el erario pblico [5].

Mientras las entidades bancarias son rescatadas con dinero pblico, a los Gobiernos les est prohibido recurrir al Banco Central, con lo que los grandes beneficiados son las entidades financieras privadas que reciben dinero a bajsimo inters y luego se lo prestan a los gobiernos [6]. Una parte sustancial de los beneficios de la banca espaola provienen ya de los diferentes ttulos de deuda soberana que tiene. En el perodo 2000-2013, las Administraciones Pblicas han pagado 141 mil millones de euros ms de gastos financieros que los que hubieran pagado financindose directamente desde el BCE. En concreto, desde 2008 el sobrecoste supera los 100 mil millones de euros. En 2013 hemos pagado de ms, una cifra similar a la que el Estado ha dedicado a prestaciones por desempleo (29.000 millones de euros).

Cuanto ms se endeuda el Estado, ms ganan los bancos y ms se recorta el gasto social. La nica forma de romper este crculo vicioso es la declaracin de una moratoria inmediata del pago de la deuda, para realizar un auditora que establezca qu deuda es ilegtima y, por tanto, no se paga forzando una quita de la misma.

Pero eso no sera suficiente. Adems, es necesario sanear la situacin del sistema financiero, realizando una auditora pblica del mismo que permita conocer su situacin real y que la factura la paguen accionistas y acreedores, y slo en ltimo lugar, el erario pblico y los depositantes.

Hay que nacionalizar la banca

Pero no se trata de sanear los bancos hoy para que dentro de unos aos nos encontremos en la misma situacin. Una de las principales lecciones de esta crisis es que la gestin de los ahorros de la sociedad no puede dejarse en manos privadas. Su peso econmico es tan grande que, si estn en manos privadas, son ellos los que acaban determinando las polticas de los Estados [7]. La competencia por el mximo beneficio, independientemente de cuantos controles pblicos podamos poner, conllevar nuevas crisis y desastres sociales.

Por todo eso, es necesaria la nacionalizacin de las principales entidades bancarias, todas ellas dependientes para su funcionamiento del apoyo del erario pblico. Eso permitira tanto la reduccin ordenada de un sistema financiero hipertrofiado, as como convertirlo en un pilar fundamental de una planificacin democrtica de la economa. Eso ira unido a la refundacin del Banco Central Europeo en una entidad sometida al control democrtico y cuya actuacin sera presidida por el inters social general.

IU debe defender esa medida a escala europea, pero adems, debe comprometerse a ponerla en prctica si tiene oportunidad de formar gobierno en el Estado espaol. No sera posible una poltica de izquierdas con la banca en manos privadas, pues el erario pblico estara hipotecado por las mismas.

No debemos temer plantear la nacionalizacin de la banca, pues nunca habamos contado con un ambiente social ms favorable a estas ideas. La expresin en el sector financiero de la grave crisis de sobreproduccin capitalista, ha puesto al descubierto ante millones de personas el verdadero carcter de la clase dominante capitalista, una pandilla de parsitos intiles que roban a manos llenas el fruto del esfuerzo de las familias trabajadoras. Quiz el concepto de plusvala queda fuera del alcance de las masas del pueblo, pero todo el mundo entiende que los banqueros son sanguijuelas que viven de la sangre del pueblo trabajador.

El sector financiero no puede estar en manos privadas, la solucin de nuestros problemas es incompatible con la existencia de un sector financiero privado, el sector bancario debe ser pblico. Es la nica forma de evitar las devastadoras consecuencias del gigantismo al que tiende el sistema financiero y de la canibalizacin que el mismo realiza de la economa real.

El problema es el capitalismo

Con la intervencin del sector financiero, pondramos en manos pblicas la mayor parte de las grandes empresas. Si a eso unimos la nacionalizacin de sectores estratgicos, como la energa y el transporte, los latifundios y el suelo urbano, entonces s tendramos los recursos para una planificacin democrtica de la economa en funcin de las necesidades sociales, y de forma respetuosa con la Naturaleza. Basta esgrimir los mismos argumentos que hemos empleado para reclamar la nacionalizacin de las compaas energticas: preservar el inters general frente a los oligopolios privados.

A partir de ah, un gobierno Europeo o en el Estado espaol, estara en condiciones de satisfacer el derecho a una vivienda digna, a un empleo en condiciones, una sanidad y una educacin pblicas decentes

Un gobierno de izquierdas que no parta de dichas medidas polticas, estar condenado a administrar el reparto de la miseria. No existe una tercera va entre el capitalismo y el socialismo. Durante dcadas lo han intentado los partidos socialdemcratas para acabar aplicando similares polticas econmicas que la derecha, como atestiguan las experiencias de Schroeder en Alemania o la de Rodrguez Zapatero en el Estado espaol.

La crisis es el resultado de una determinada forma de sociedad, la capitalista, no de un determinado modelo productivo de desarrollo capitalista, sino del modo de produccin, de las relaciones de produccin. O dicho en su forma jurdica, las relaciones de propiedad, mediante las cuales una minora ridcula de personas controla la mayora de los recursos y determina la produccin, el consumo y la distribucin.

Ni los recursos productivos ni las personas son capital, ste es una relacin social determinada que se caracteriza porque dichos medios son propiedad de una minora, lo que le permite explotar a la mayora, la cual no tiene otra opcin que vender su fuerza de trabajo, fsica e intelectual, para poder vivir. Por tanto, la economa puede funcionar de forma muy distinta si cambiamos esas relaciones de propiedad y el correspondiente modo de produccin que dominan nuestra sociedad. La experiencia ha demostrado que suministrar agua o atender la salud se hace desde el sector pblico mejor que desde el privado. Pero eso es extensible a todos los grandes sectores econmicos. Hay recursos ms que suficientes para que todas las personas tengan derecho a una existencia digna, el nico obstculo que lo impide se llama capitalismo.

Es imposible lograr una cooperacin en beneficio mutuo entre los Estados en una Europa capitalista, que necesariamente conlleva el crecimiento de las desigualdades entre las clases y la competencia entre pases, con el consiguiente aumento de los desequilibrios. Slo en un sistema basado en la propiedad pblica de los grandes medios de produccin y en una planificacin democrtica de la economa, es posible hacer realidad esa cooperacin entre los pueblos de Europa. En otras palabras, debemos defender una Europa socialista y democrtica si queremos resolver los problemas que se plantea nuestra sociedad.

No estamos ante una lucha por reequilibrar la renta, se trata de ellos o de nosotros. Incluso la supervivencia de la Tierra como planeta habitable es incompatible con el capitalismo. La Historia brinda oportunidades excepcionales, pues slo una situacin que permite el cambio en la conciencia de millones de seres humanos, tal como se est produciendo ante nuestros ojos, permite la oportunidad de cambiar su rumbo. Esa es nuestra lucha, para esa gigantesca tarea socialista hemos construido Izquierda Unida.


Notas

[1] Alberto es miembro de la Presidencia Federal de IU, Laura Ruiz y Jordi Escuer pertenecen a la Presidencia Regional de IUCM, Javier Jimeno es miembro del Consejo Poltico de IU Navarra/NEB y Carlos Snchez Mato es Presidente de ATTAC Madrid y afiliado de IUCM.

[2] Sarkozy defiende una reforma "urgente" del capitalismo. El expresidentes francs deca: La crisis no es el del capitalismo sino de un sistema que fue progresivamente dando prioridad al especulador sobre el emprendedor". http://www.publico.es/dinero/185297/sarkozy-defiende-una-reforma-urgente-del-capitalismo.

[3] (Rosa Luxemburgo: Huelga de masas partido y sindicatos)

[4] El Banco Central Europeo ha facilitado ingentes cantidades de dinero a las entidades bancarias europeas para proveer de liquidez a las mismas con operaciones de prstamo (LTRO) ya que eran incapaces de obtener financiacin por sus propios medios. En el momento ms crtico para el sistema bancario europeo, julio de 2012, el BCE lleg a prestar 1,23 billones de euros (402 mil millones de euros a las entidades bancarias espaolas). Aunque el recurso a esta ventanilla blanda se ha reducido, en diciembre de 2013 todava el sistema bancario adeuda 718.407 millones de euros al BCE (206.760 millones de euros las entidades espaolas).

[5] De hecho, las entidades bancarias espaolas adeudan los fondos prestados al Banco de Espaa que es quien figura como deudor frente al BCE. As figura en las estadsticas de la deuda externa de la economa espaola publicadas por el Banco de Espaa.

[6] El sobrecoste soportado en 2012 por las Administraciones Pblicas super los 25.000 millones de euros, es decir, la tercera parte del dficit excluido el coste del rescate bancario.

[7] El sector bancario europeo en su conjunto es demasiado grande para quebrar. Los activos de los bancos superan el 350% del PIB de la Unin Europea. nicamente con la quiebra de uno de las 30 entidades de mayor tamao causara el colapso del conjunto del sistema financiero. Hasta septiembre de 2011 (ltimos datos publicados por la Comisin Europea) los gobiernos de la UE haban aprobado ayudas pblicas para el sistema bancario por un importe de 4,5 billones de euros entre inyecciones de capital, garantas, adquisicin de activos y medidas de liquidez. A esto hay que aadir los prstamos del Banco Central Europeo lo que situara los auxilios aprobados en ms del 45% del PIB de la UE.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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