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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-03-2014

La situacin del mundo, tiempos de "sosteniblabl"

Rafa Ruiz
el asombrario


The WorldWatch Institute, una prestigiosa organizacin de estudios globales sobre el medio ambiente con sede central en Washington, publica desde 1991 su informe anual de repaso a los problemas del planeta, que se ha convertido en la biblia de quienes creemos que nos estamos equivocando de camino en lo que entendemos por desarrollo. Repasamos en diez puntos las partes ms interesantes y novedosas de su ltimo trabajo, La situacin del mundo 2013′, cuyo punto de partida es que hemos cado en la sosteniblabl; o sea, que no estamos haciendo nada efectivo, que ni fu ni fa.

1. La crisis como oportunidad. El informe de 664 pginas (Fuhem / Icaria editorial) titulado Es an posible lograr la sostenibilidad? parte del principio de hacer virtud de la necesidad, de aprovechar los malos tiempos para facilitar un cambio deseable, de asumir la crisis para enfocar el horizonte de otra manera: A principios del primer mandato del presidente Obama, en medio de la debacle financiera de Estados Unidos, se publicaba la siguiente cita de su jefe de Gabinete, Rahm Emanuel: Regla nmero 1 de Emanuel: Nunca dejes escapar una crisis sin sacarle partido, pues en las crisis hay posibilidades de lograr grandes cosas. La teora de Emanuel sobre las crisis se remonta al siglo XVI, cuando Nicols Maquiavelo escribi en El Prncipe: Nunca desperdicies las oportunidades que ofrece una buena crisis.

2. Sosteniblabl. Vivimos actualmente en una era de la sosteniblabl, en la que el trmino sostenible se utiliza profusa y cacofnicamente con significados que pueden ir desde mejor ambientalmente hasta guay. As da inicio el presidente del WorldWatch Institute, Robert Engelman, al informe. En la actualidad el trmino sostenible se presta ms habitualmente al comportamiento empresarial denominado con frecuencia lavado de imagen. Frases como diseo sostenible, coches sostenibles, incluso ropa interior sostenible contaminan los medios de comunicacin. La sosteniblabl tiene un precio muy alto. El uso excesivo de los trminos sostenible y sostenibilidad ha hecho que pierdan significado e impacto. Ms an, tras las fracasadas cumbres internacionales ambientales y sobre el clima, con unos gobiernos nacionales que no adoptan medidas acordes al riesgo de un cambio ambiental catastrfico. La prueba est en que, a pesar de los esfuerzos internacionales por frenar las emisiones de dixido de carbono procedentes de los combustibles fsiles, dichas emisiones son actualmente mayores que nunca y posiblemente estn aumentando a un ritmo acelerado. Su fugaz descenso en 2009 no tuvo relacin alguna con la accin coordinada de los gobiernos, sino que se debi al declive econmico mundial. Se estima que el aumento global de dixido de carbono procedente de los combustibles fsiles en 2011 fue de un 3% respecto a 2010, casi tres veces el ritmo de crecimiento de la poblacin, a pesar de una economa mundial que todava languidece.

3. La falsedad del crecimiento perpetuo. Resulta desalentador, pero hemos de reconocer que la idea del crecimiento perpetuo es tan solo una construccin social, promovida como estrategia de transicin para relanzar la economa tras la Segunda Guerra Mundial. Y como toda construccin social, podra en teora de-reconstruirse y sustituirse por un nuevo ideal. Ha llegado el momento de establecer un nuevo contrato social que reconozca el inters colectivo de toda la humanidad en disear una forma de prosperidad mejor para un mundo donde los lmites ecolgicos son demasiado evidentes y donde el creciente abismo entre ricos y pobres resulta moralmente inadmisible, sealan dos expertos de la British Columbia (Canad), Jennie Moore y William E. Rees.

4. Agua potable para todos. El fracaso en asegurar un acceso universal al agua potable segura constituye uno de los mayores problemas del desarrollo humano. Unos 780 millones de personas -ms de 1 por cada 10- carecan en 2010 de un suministro seguro de agua para satisfacer sus necesidades bsicas de beber, cocinar y lavarse, dice Sandra Postel, directora del Global Water Policy Project y colaboradora de los informes anuales del WorldWatch Institute desde los aos noventa. El problema no es de falta de agua: proporcionar 20 litros por persona y da a 780 millones de personas requerira solamente el 0,1% de las extracciones actuales de agua en todo el mundo. Existe agua suficiente, pero no existe por ahora suficiente voluntad poltica y financiacin para asegurar un acceso universal a un suministro hdrico seguro.

5. Ocanos enfermos. Entre todos los problemas que acosan a los mares, hay uno del que no se habla lo suficiente y resulta de una gravedad de mucho calado. Lo cuentan desde la Universidad de Stanford: Entre 1992 y 2007, el pH de los ocanos baj de 8,11 a 8,01. Este ritmo de acidificacin es posiblemente el ms elevado de los ltimos 300 millones de aos. Una de las consecuencias del descenso del pH es la incertidumbre sobre el futuro de los arrecifes, dado que la acidez del agua marina afecta negativamente a los corales y las algas fotosintticas. Adems, la creciente acidez de las aguas afectar negativamente al fitoplancton del que depende prcticamente la mitad de la produccin primaria de la Tierra. Al bajar el pH de las aguas marinas se reduce la disponibilidad de minerales esenciales, como el calcio y el carbonato.

6. Alternativas al consumismo. El captulo 10, escrito por Erik Assadourian, codirector del informe y director del Transforming Cultures Project, es de los ms interesantes y revolucionarios: El consumismo no es un paradigma cultural viable en un planeta cuyos sistemas estn sometidos a grandes tensiones y que alberga actualmente 7.000 millones de personas, y menos con una poblacin estimada por Naciones Unidas entre 8.000 y 10.600 millones de personas para 2050. Para crear una civilizacin humana sostenible, que pueda prosperar durante milenios sin degradar el planeta del que depende, ser preciso en definitiva transformar las culturas consumistas en culturas de sostenibilidad, de manera que vivir sosteniblemente resulte tan natural como ser consumidor actualmente. No es tarea fcil. Se resisten y se resistirn a ello multitud de intereses que se benefician enormemente del mantenimiento de la cultura del consumo, desde la industria de los combustibles fsiles y la gran agroindustria hasta la industria alimentaria, los fabricantes de coches, las empresas de publicidad Pero debemos encontrar la forma de liberar nuestras culturas del yugo de quienes tiene intereses personales en mantener el consumismo, o de lo contrario el declive de los ecosistemas de la Tierra har desmoronarse la cultura consumista de una manera mucho ms cruel para la inmensa mayora de la humanidad.

Pone Assadourian varios ejemplos que son manifestaciones de los males del sobreconsumo: La epidemia de obesidad, con 1.900 millones de personas con exceso de peso u obesas a nivel mundial; la dispersin urbana, el trfico, la contaminacin de los coches y la dependencia de un nmero creciente de frmacos como los antidepresivos. La parte ms difcil de la transicin hacia una sociedad sostenible ser indudablemente abandonar el consumismo, apuntalado actualmente por ms de 500.000 millones de dlares anuales de publicidad, por cientos de miles de millones de dlares de subvenciones y degradaciones fiscales de los gobiernos, por miles de millones adicionales invertidos en relaciones pblicas y grupos de presin, y por la inercia de generaciones que han vivido el espejismo del consumo.

Aade un ejemplo muy interesante: La empresa McDonalds, que sirve diariamente ms de 69 millones de comidas en todo el mundo, constituye actualmente una potencia global. Puede resultar sorprendente que la hamburguesa -hoy da la comida americana por excelencia- se considerase hace menos de un siglo como una comida tab, de riesgo, poco higinica y apropiada nicamente para personas pobres. Pero los cambios tecnolgicos ayudaron a crear unas condiciones propicias para transformar nuestra forma de comer: sobre la marcha, rpidamente y fuera de casa. McDonalds no solo se aprovech de ello, sino que aceler la transformacin, reeducando el paladar de generaciones enteras de americanos y ahora de los 119 pases en los que opera la compaa. McDonalds no se limit a crear una comida barata y sabrosa, sino que se centr eficazmente en los nios, atrayndolos a sus establecimientos desde pequeos y acostumbrando su paladar a su economa y a una dieta con elevado contenido en azcares, sal y grasas. McDonalds fue una de las primeras compaas que hizo publicidad dirigida a los nios. Cre personajes de dibujos animados, incorpor espacios de juegos en sus restaurantes, y sorte juguetes en los mens infantiles para ilusionar a los nios por comer en sus establecimientos. Si a ello aadimos los ms de 2.000 millones de dlares invertidos anualmente por la compaa en publicidad, y el enorme poder econmico y poltico que ejerce actualmente para mantener sus precios bajos, el resultado es una poderosa influencia de alcance global, e incluso generacional, para la formacin de normas culturales y dietticas.

Sigue su argumento Assadourian proponiendo otras vas: Del mismo modo que la promulgacin de los derechos humanos transform el mbito jurdico y sirvi de catalizador para cambios sociales en todo el mundo, los derechos de la Tierra podran tener el mismo potencial. Durante los ltimos aos, Ecuador y Bolivia han incorporado los derechos de la Tierra a sus respectivas Constituciones, empoderando a las personas para defenderlos legalmente, incluso en ausencia de daos directos para algn ser humano, por ejemplo, paralizando proyectos mineros en zonas deshabitadas. Adems, existen actualmente cientos de ecoaldeas en todo el mundo que ofrecen un modelo de estilos de vida sostenibles y de bajo consumo. Y cientos de Ciudades en Transicin se esfuerzan por transformar las comunidades existentes para hacerlas ms sostenibles. Aunque la escala y el alcance de todas estas experiencias son an pequeos, su potencial para inspirar y para experimentar nuevas normas culturales es exponencialmente mucho mayor. Y concluye Assadourian: El desafo ser convencer a ms gente de que los esfuerzos para extender la cultura consumista constituyen realmente pasos en la direccin equivocada, y que cuanto antes pongamos nuestro talento y nuestras energas al servicio de una cultura de sostenibilidad, mejor le ir al conjunto de la humanidad.

7. Por una autntica democracia. Otro de los captulos que ms profundamente toca cualquier espritu sensible es el que reclama una mayor igualdad en el reparto de la riqueza del planeta y una autntica democracia participativa como mejores cauces para asegurar un futuro realmente mas sostenible: La desigualdad social sistemtica puede socavar tambin la capacidad de las personas para prosperar. Es difcil mantener el sentido de comunidad necesario para la democracia con diferencias de renta tan enormes -en la empresa privada americana las diferencias salariales pueden superar un rango de 500 veces. El capital social generado por una democracia fuerte respaldar y mantendr finalmente unas comunidades prsperas. Una participacin amplia requiere eliminar influencias distorsionadoras, como la ejercida por grupos de inters y la financiacin de campaas polticas.

8. Nuevo modelo empresarial. El WorldWatch Institute alerta del serio peligro de dejar a las empresas que crezcan desmesuradamente y perviertan el sistema. Lo dice Pavabn Sukhde, fundador y director de Corporation 2020. Estas empresas consideradas por los gobiernos demasiado grandes para caer (o para dejarlas caer), son el caldo de cultivo de los riesgos morales; por su propia naturaleza tienen incentivos para correr riesgos que llevan al sistema econmico entero a la inestabilidad, pues les tranquiliza la confianza de que en caso de colapso el Gobierno socializar sus prdidas. En Espaa, con las cajas de ahorros, nos hacemos bien a la idea de lo que habla. El problema de tener tantas empresas de este tipo es que se traduce en riesgos sintticos. El apalancamiento financiero ha desempeado un papel importante en las cuatro ltimas grandes crisis econmicas en el mundo: la crisis de la deuda latinoamericana, la crisis de ahorro y crdito en Estados Unidos, la crisis de la deuda asitica y la reciente crisis financiera mundial originada por el sector inmobiliario. Y pide algo que cada vez vemos ms utpico, pero que quienes se preocupan de la ecologa se ocupan tambin de la relacin de todo con todo: La empresa del maana debe ser un centro de aprendizaje y formacin, que proporcione a sus empleados una base cada vez mayor de conocimientos y de capacidades que aportarn valor aadido a la empresa y al perfil generador de ingresos de cada persona individual.

9. El precio de los alimentos. El hambre y la desnutricin siguen siendo una cruel realidad para muchos pobres del mundo. La Organizacin para la Alimentacin y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) considera que estn desnutridas ms de 239 millones de personas del frica subsahariana. Asia tiene el mayor nmero de personas desnutridas, con 578 millones de un total mundial de 925 millones en 2010. En cambio, en Latinoamrica y el Caribe el hambre disminuy espectacularmente durante la dcada de 1990, y afecta actualmente a 53 millones de personas. Y siguen, encima, subiendo los precios alimentarios. Desde 2007, el ndice de precios de la FAO ha registrado un salto del 70% en los precios internacionales de los alimentos. Los datos del Banco Mundial revelan que, solo entre octubre de 2010 y enero de 2011, los precios alimentarios aumentaron un 15% en muchos pases en desarrollo, sumiendo en la pobreza a una cifra aproximada de 44 millones de personas. Muchos agricultores y consumidores del frica subsahariana y del Sudeste asitico ganan solamente uno o dos dlares diarios, lo que hace que se vean afectados gravemente por cualquier incremento en el precio de los alimentos. En vez de adquirir legumbres, huevos, carne o vegetales nutritivos, muchos hogares solamente pueden permitirse consumir alimentos bsicos pobres en nutrientes, como el arroz o la mandioca.

10. Y Espaa? El apndice del informe pinta la insostenible situacin del desarrollo espaol: Si tenemos en cuenta que en el momento lgido del reciente boom inmobiliario se llegaron a iniciar 900.000 viviendas -superando conjuntamente a las iniciadas en Alemania y Francia- y que cada metro cuadrado de una vivienda exige por trmino medio una tonelada de energa y materiales, la dimensin del despilfarro parece obvia. Un absurdo ecolgico y econmico tanto ms llamativo cuanto que casi dos tercios de lo construido no ha estado justificado por la demanda de primera residencia, sino que ha ido a parar a viviendas desocupadas a la espera de revalorizacin o a viviendas secundarias con utilizaciones medias de 22 das al ao. Poco importa que para ello hayamos batido el rcord europeo en produccin de cemento (60 millones de toneladas) y de hormign armado (185 millones de toneladas) -ndices de desarrollismo ciego que los medios de comunicacin siguen apoyando como barmetro de crecimiento, sin ningn sentido crtico-, o lo que es lo mismo, que hayamos producido cantidades que daran de sobra para asfaltar todo el territorio nacional (50 millones de hectreas). Espaa, una vez ms, diferente.

Fuente: http://elasombrario.com/la-situacion-del-mundo-tiempos-de-sosteniblabla/

 



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