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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2014

Piedra libre para Tnez

Yasmine Ryan
Revista Debate


Entre diciembre de 2010 y enero de 2011, los tunecinos impulsaron una serie de revueltas que, cuando se extendieron a otras naciones -como Libia, Siria o Egipto- dieron inicio a la denominada Primavera rabe. A comienzos de ao, Tnez aprob una nueva Constitucin gracias al consenso de las distintas fuerzas polticas, mientras que buena parte de sus vecinos se sumerge en la inestabilidad y la violencia.

La nueva Constitucin no es laica, pero tampoco impone un Estado islmico. Combina muchos de los valores progresistas del rgimen anterior con ms derechos y libertades democrticas. La asistencia sanitaria y la educacin gratuitas estn garantizadas. La igualdad entre los sexos se conserva y hay una mayor separacin de los poderes que en el pasado.

Los tunecinos han destrozado el dogma de que los ciudadanos del mundo rabe deben aceptar un gobierno secular autoritario o someterse a un rgimen autoritario islmico.

Cuando se alzaron en protesta pacfica entre diciembre de 2010 y enero de 2011 para derrocar al ex presidente Zine El Abidine Ben Ali, inspiraron a egipcios, libios y sirios a salir a las calles en contra de sus propios lderes autocrticos. Ninguno de los levantamientos en ninguno de esos pases ha dado un rgimen que se asemeje a una democracia. Incluso en Egipto, el pas cuyo camino ms se parece al de Tnez, la divisin secular-Islam ha dado lugar a un derramamiento de sangre y trauma.

Pero en Tnez, polticos con agendas muy diferentes lograron unirse para aprobar una nueva Constitucin, con 200 de 216 votos.

Para evitar la violencia, los islamistas deberan integrarse al sistema poltico. La poltica de eliminar e ignorar al Otro nunca ha sido eficaz, dice Mohamed Bennour, un portavoz del partido socialdemcrata Ettakatol, que entr en coalicin con los islamistas. Una gran parte del partido islamista Ennahda rechaza al Otro, pero tambin lo hacen muchos miembros de los partidos seculares.

La nueva Constitucin no es laica, pero tampoco impone un Estado islmico. Combina muchos de los valores progresistas del rgimen anterior con ms derechos y libertades democrticas. El derecho a la asistencia sanitaria y a la educacin gratuitas est garantizado. La igualdad entre los sexos se conserva; el sistema legal no derivar de la Sharia; la tortura es ilegal; y hay una mayor separacin de los poderes que en el pasado. En lo que se refiere a la religin, la Constitucin contina siendo ambigua y abierta a mltiples interpretaciones, pero era el precio del consenso. Muchas batallas se han dejado para un futuro.

Creo que hasta ahora hemos logrado encontrar ese terreno comn entre islamistas y secularistas, dice Rachid Ghannouchi, el lder del partido Ennahda. Tenemos que buscar un matrimonio entre los dos modelos.

El nacimiento de la repblica democrtica de Tnez fue an ms simblica en el hecho de que se produjo en la misma semana en que Egipto se volc an ms a una dictadura militar, con el ejrcito apoyando a la probable candidatura presidencial del Mariscal de Campo Abdel Fatah al-Sisi.

Creo que esto enva un mensaje muy poderoso, dice Rory McCarthy, un candidato a doctorado en la universidad de St. Antony, Oxford, con relacin a la nueva Constitucin. McCarthy, investigador del activismo islmico en Tnez, aade: En particular, cuando la violencia y la inestabilidad se han apoderado de los otros pases de la Primavera rabe.

El xito excepcional de Tnez se atribuye en gran medida al hecho de que nunca ha atrado el mismo grado de atencin por parte del mundo exterior que la mayor parte de los otros pases de la regin. Mientras que las revueltas en Libia y Siria se internacionalizaron rpidamente, el levantamiento de Tnez y la posterior transicin poltica han sido abrumadoramente orgnicas. La pequea nacin del norte de frica no tiene ni grandes cantidades de petrleo ni de gas, ni una frontera compartida con Israel. No haba ejecutivos de petroleras multinacionales trabajando entre bastidores para moldear mejor los contornos de la nueva repblica con el propsito de satisfacer sus propios intereses. Creo que Occidente ha demostrado una increble doble moral al decir que ha tratado de promover la democracia en Oriente Medio, apunta McCarthy.

 

Losmatices

La transicin no ha estado exenta de graves tensiones, incluso desgarradoras. Cuando dos partidos seculares de Tnez acordaron una alianza con el partido Ennahda despus de las elecciones de 2011 para la Asamblea Nacional Constituyente de Tnez, muchos los denunciaron como traidores. La troika uni a Ennahda, que haba obtenido algo ms del 40 por ciento de los escaos, con el partido Ettakatol de Mustafa Ben Jaafar y el Partido del Congreso por la Repblica (CPR), fundado por Moncef Marzouki. Lo que sigui fueron dos de los aos ms polticamente tensos de la historia de Tnez luego de su independencia.

Mientras que el partido Ennahda fue capaz de retener la totalidad de sus diputados, sus socios de coalicin se desprendan de los miembros frustrados por el papel subordinado de sus partidos dentro de la alianza. El CPR comenz con veintinueve diputados, hoy slo tiene once. Al partido Ettakatol le fue un poco mejor, perdiendo siete de veinte bancas.

La muy denostada troika por fin tuvo su momento de gloria el 27 de enero, cuando al primer ministro saliente Ali Larayedh, miembro del partido Ennahda, se unieron sus aliados seculares, el vocero Ben Jaafar y el presidente Marzouki, en la firma de la nueva Constitucin.

El estado de nimo en la Asamblea fue de victoria compartida. Tras ms de dos aos de conflicto, frustracin y momentos a veces ridculos, la Asamblea finalmente tuvo algo de lo que estar orgullosa. Marzouki, que a menudo ha sido ridiculizado por su torpeza poltica, pareca particularmente alegre al hacer la V de victoria despus de la firma.

Los que nos llamaron traidores estn reconsiderando su anlisis, dice Bennour. Seala que la adhesin a la alianza fue una eleccin difcil, pero ha sido crucial para salvar la democracia. Al mismo tiempo, los opositores polticos de la troika han desempeado un papel innegable en la conformacin del documento final, librando una larga lucha por el poder para obtener concesiones importantes.

La troika tambin manej mal el malestar social imperante en las voltiles regiones marginadas, en el que figuras clave del partido Ennahda acusaron a dirigentes sindicales y activistas de izquierda de manipulacin de las huelgas y protestas para librar lo que ellos despreciaban como una contrarrevolucin. Hubo extrema tensin a lo largo de 2012, con un aumento an mayor despus de que las fuerzas de seguridad reprimieron violentamente las protestas por la injusticia social en la ciudad nortea de Siliana, en noviembre de 2012.

La ira contra el gobierno estall despus del asesinato de Chokri Belaid, un lder popular y abogado, el 6 de febrero de 2013, frente a su casa en Tnez. Secular radical de izquierda, Belaid haba sido un crtico feroz de los islamistas y estaba al frente de la sublevacin contra Ben Ali. El asesinato dio lugar a algunas de las mayores protestas a nivel nacional en la historia del pas, con los manifestantes exigiendo la renuncia de la troika.

Como resultado, el primer ministro de Ennahda, Hamadi Jebali, renunci. Cuando Ali Larayedh, del mismo partido, ministro del Interior en el gobierno de Jebali, se convirti en el nuevo primer ministro, fue percibido como una provocacin ms por muchos en la oposicin. Larayedh se haba enfrentado pblicamente con Belaid en los meses previos a su muerte y fue visto como responsable de la violencia en Siliana.

Un segundo asesinato el 25 de julio de 2013, ahora la del diputado de la oposicin y nacionalista rabe Mohamed Brahmi, dispar una crisis poltica an ms profunda. La oposicin argument que la troika se aferraba al poder que haba dejado de tener legtimamente. El partido Ennahda, por su parte, muy influido por el derrocamiento de Mohamed Morsi en Egipto, tild a las protestas como un complot para derrocarlo.

Pero Mongi Rahoui, uno de los diputados laicos ms verborrgicos, explica que la oposicin fue capaz de obtener concesiones importantes en la Constitucin slo gracias a su decisin de llevar la batalla fuera de la Asamblea. La versin final se mejor en varios aspectos en comparacin con un proyecto de junio de 2013: se reforzaron la independencia judicial y la libertad de expresin, se prohibi acusar a alguien de apostasa y se hicieron cambios en la estructura de la corte constitucional. Es cierto que el poder se inclina a favor de los fundamentalistas, pero las fuerzas democrticas fueron capaces de unirse poco a poco, dice Rahoui. Hemos sido capaces de cambiar la Constitucin para que refleje la diversidad de la sociedad tunecina y es una expresin del pluralismo de Tnez, agrega.

 

Perspectivas

Hoy en da, el entusiasmo por la Constitucin se ve atenuado por las dificultades econmicas. Se considera que las nuevas libertades polticas llegaron en detrimento de la estabilidad econmica y la seguridad. El desempleo ha aumentado del 13 por ciento en 2011 a 15,7 a finales de 2013, y los tunecinos comunes tambin se ven afectados por el aumento de precios de los alimentos. Tnez se encuentra en una grave crisis y la Asamblea Constituyente es una de las causas, dice Beji Caid Essebsi, quien se desempe como primer ministro interino en los meses previos a las elecciones de 2011. Essebsi argumenta que los miembros de la coalicin islamista no utilizaron todo su poder para hacer que el partido Ennahda se mantuviera dentro de los lmites del mandato que haba ganado.

Pero otros remarcan que Ennahda ha estado dispuesto a ceder, incluso enfrentando a miembros de su propia base. Ahora, la gran mayora de Ennahda est satisfecha con las concesiones hechas por sus lderes, pero al principio este consenso no estaba muy extendido, afirma Ghannouchi. La astucia poltica del lder de Ennahda le permiti construir el apoyo dentro de su partido para un proceso que algunos otros islamistas prominentes denunciaban, como ceder en forma innecesaria a la presin laica.

Sin embargo, persisten las diferencias dentro de Ennahda. McCarthy cita varios ejemplos de disensin durante los debates de enero acerca de las enmiendas constitucionales. Sin embargo, eso no significa necesariamente que los diputados islamistas ms conservadores se opongan a la democracia. Creo que Ennahda considera a la democracia como una garanta, una forma de evitar una nueva ola de represin, como lo vimos bajo Ben Ali en las dcadas de los aos 90 y 2000, aade.

Con la aprobacin de la Constitucin pareciendo marcar al menos una distensin temporal entre islamistas y secularistas sobre cuestiones de identidad nacional, muchos tunecinos esperan que sus polticos comiencen ahora a hacer frente a las desigualdades sociales que provocaron la revuelta.

Traduccin: Jorge Reparaz

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/?p=5941



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