Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2014

Tnez
Consenso de lites y retorno al pasado

Santiago Alba Rico
Cuarto Poder


Sin alharacas, sin guerras civiles, sin golpes de Estado, sin atencin de los medios, Tnez vuelve a sumergirse poco a poco en el antiguo rgimen. Sera demaggico afirmar que la revolucin del 14 de Enero no cambi nada o que se ha regresado, como en Egipto, a la dictadura, pero toda una constelacin de sntomas apunta a un acuerdo, activo o pasivo, para poner fin a la revolucin sin cambios revolucionarios y a la transicin democrtica sin demasiada democracia. La aprobacin de la Constitucin el pasado mes de enero cerr un conflicto poltico muy peligroso, pero cerr tambin paradjicamente el inters en aplicar los principios constitucionales paridos con tantas dificultades.

Un sntoma alarmante dio la alerta el pasado 12 de abril cuando el Tribunal Militar de Apelacin confirm la condena de Ben Al, refugiado en Arabia Saud, pero revis las de sus esbirros en prisin. Condenados en primera instancia a penas oscilantes entre 10 y 37 aos de crcel como responsables de la represin de las jornadas revolucionarias de diciembre, enero y febrero de 2011, el tribunal ha recalificado los cargos como homicidio involuntario y ha impuesto a los acusados penas reducidsimas que, en la mayor parte de los casos, han cumplido ya. De esta manera Rafik Belhaji, exministro del interior; Al Seriati, jefe de la Guardia Presidencial; Adel Tiouiri, exdirector general de la Seguridad Nacional; Rachid Abid, exdirector del cuerpo de Antidisturbios; Lofti Zouaoui, exdirector general de Seguridad Pblica, y Jalel Boudriga, excomandante de los cuerpos especiales, quedan eximidos de toda responsabilidad en el asesinato de los 335 mrtires de la revolucin oficialmente reconocidos y en las lesiones de los 2.500 heridos, algunos de ellos encadenados a una sillas de ruedas o con secuelas irreversibles, que llevan tres aos reclamando justicia.

Como escribe el analista Saif Soudani, el veredicto y la propia escena del proceso vienen a barrer de un manotazo la superioridad de la justicia revolucionaria, sustituida por una justicia militar que tena ese da un aire egipcio, sponsor de facto de la contrarrevolucin. Y como denuncia la periodista Patrizia Mancini, residente en Tnez y responsable de la pgina Tunisia-in-red, la sentencia revel tambin la soledad de las familias de las vctimas y de los heridos de la revolucin. Ausencia en la sala -dice Mancini- de los medios de comunicacin occidentales, que dan por felizmente terminada la transicin y corren a buscar sangre en otros escenarios ms novelescos; y ausentes los partidos, concentrados en la Ley Electoral y en la preparacin de los prximos comicios. Ms all de las declaraciones oficiales de rechazo a la sentencia o del cuestionamiento del carcter militar del tribunal, todas las fuerzas polticas, incluido el Frente Popular, parecen olvidar el papel constituyente -el realmente constituyente- de todos esas muertes heroicas que piden a gritos nuevas leyes, nuevos policas y nuevos jueces; y que parecen olvidar tambin la Ley de Justicia Transicional, aprobada a trompicones en diciembre de 2013 y cuya aplicacin permitira apartar o disolver los tribunales militares y constituir nuevos marcos jurdicos de transicin capaces de ajustar cuentas con el pasado y anticipar un futuro ms garantista y democrtico.

Pendientes todos de las elecciones -cuya fecha sigue en la bruma-, Ennahda, fuerza mayoritaria en la Asamblea, prefiere mantener un perfil bajo, mientras que las fuerzas laicas, de derechas y de izquierdas, utilizan el affaire para mantener su implacable e irresponsable acoso al partido islamista, culpable eterno de todos los males incluso si ya no est en el gobierno. Como recordaba Choukri Hmed: en el contexto revolucionario que vivimos, una sola institucin es depositaria de la soberana nacional: la Asamblea Nacional Constituyente. A los diputados compete la responsabilidad de pronunciar la nulidad de de los veredictos, de revocar a los jueces y de establecer instituciones y dispositivos judiciales en conformidad con la ley de Justicia Transicional. Frente a las vacilaciones de la Asamblea, las familias de los mrtires y los heridos de la revolucin han comenzado una huelga de hambre mientras centenares de intelectuales, periodistas y ciudadanos han firmado y hacen circular un documento en favor de la verdad y la justicia en el que denuncian una ofensiva general contra la revolucin.

Otro sntoma sombro, paralelo e inverso, es el arresto y procesamiento en los ltimos meses de decenas de jvenes, algunos de ellos parientes de mrtires o heridos ellos mismos durante la revolucin y que son acusados ahora de diferentes delitos contra la seguridad pblica: ataques a policas o centros policiales, formacin de bandas, insultos a la autoridad o difamacin. Su nico crimen, escribe Henda Chennaoui, es el de haber reivindicado justicia y dignidad con los mismos mtodos que hasta hace no mucho tiempo se calificaban de `revolucionarios. Los habitantes de Regueb, Meknassi y Jelma han organizado un comit de apoyo a los detenidos mientras que un grupo de jvenes ha lanzado una iniciativa en facebook bajo el reivindicativo ttulo Tambin nosotros hemos quemado una comisara. Una vez ms, los jvenes son criminalizados, como bajo Ben Ali, con las leyes de Ben Ali, ante el silencio de los partidos y del sindicato UGTT, que han olvidado todos los agravios, polticos y econmicos, que desencadenaron la revuelta popular contra la dictadura.

Entre tanto, el gobierno tecncrata, no-ideolgico, de Mehdi Jumaa, aprovecha el consenso impuesto desde el exterior, y aceptado casi sin resistencias por todas las fuerzas, para llegar a acuerdos econmicos con la UE y el FMI, renovar concesiones a empresas extranjeras (salinas o petrleo) al margen de la constitucin y anticipar medidas de ajuste que se podran haber evitado con una auditora y la negativa a pagar el servicio de una deuda que el propio Parlamento Europeo declar hace dos aos ilegtima. El retorno del turismo durante las vacaciones de Semana Santa no hace sino colorear -y a medio plazo agravar- una crisis que padecen los mismos que se jugaron la vida en 2011 para transformar el pas. Los veredictos del 12 de abril, la rehabilitacin meditica y poltica de figuras y empresarios del antiguo rgimen, la corrupcin que retoa, la represin que sigue, todo parece indicar que un consenso de lites a la espaola, basado en el principio de mucha libertad econmica y slo la libertad poltica compatible con ella, va poco a poco cerrando los mrgenes an abiertos para operar una verdadera ruptura. La solucin que se d a las reclamaciones de las familias de los mrtires de la revolucin revelar si la nueva Constitucin y la ley de Justicia Transicional se aprobaron para dar paso a un Tnez ms justo y democrtico o slo para tener algo bueno y bonito que olvidar.

Santiago Alba Rico. Filsofo y columnista. Su ltimo libro publicado es Podemos seguir siendo de izquierdas? (Panfleto en s menor) (Pol-len Edicions, Barcelona, 2014).

Fuente: http://www.cuartopoder.es/tribuna/tunez-consenso-de-elites-y-retorno-al-pasado/5734



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter