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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2014

Un general respaldado por la CIA perpetra el golpe de Libia
La "coincidencia" libia

Justin Raimondo
ICH/ Anti War

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Es solo una coincidencia que el general Khalifa Hifter (a veces deletreado Hiftar) haya lanzado su golpe en Libia solo cuatro das despus que EE.UU. envi 200 soldados a Sicilia un equipo de reaccin a crisis enviado a pedido del Departamento de Estado. Otra coincidencia: El general Hifter, respaldado por EE.UU., vivi en Washington, D.C. durante dcadas, a unos pocos convenientes kilmetros de la sede de la CIA en Langley.

Escrib sobre Hifter en 2011, cuando era sospechoso del asesinato de Abdel Fatah Younes, uno de los generales de Gadafi que desert hacia los rebeldes y fue nombrado jefe del ejrcito libio por el nuevo rgimen. Younes, sin embargo, dur poco en su puesto: se le oponan Hifter y los islamistas radicales que formaban la espina dorsal de la insurreccin. Llamado a Trpoli para preguntas sobre su buena fe, fue asesinado durante el camino por una banda islamista que se llamaba Brigada de los mrtires del 17 de febrero.

Oh! Y tenemos otra coincidencia: es la misma Brigada de los mrtires del 17 de febrero contratada por el Departamento de Estado de EE.UU. para proteger la estacin de la CIA en Bengasi donde fue asesinato el embajador Chris Stevens.

Como Alicia dijo una vez en el Pas de las Maravillas: Curioso y requetecurioso!

Al ser lo que es la capacidad de mantener la atencin estadounidense, el pblico en EE.UU. ha perdido hace tiempo inters en la desamparada Libia: Oh!, recuerdan vagamente la intervencin estadounidense en ese pas, pero han perdido la pista de la historia desde que nuestra gloriosa victoria desencaden una avalancha de caos. Los republicanos siguen hablando del incidente de Bengasi, y del supuesto encubrimiento de las circunstancias que rodean la brutal muerte del embajador Stevens, pero nunca mencionan el verdadero escndalo la intervencin estadounidense de por s, que allan el camino para todo el lo sangriento que sobrevino.

Quin es el general Hifter, y para quin estaba actuando?

Habiendo sido uno de los mximos generales de Gadafi, comand la desastrosa invasin del difunto dictador del vecino Chad y fue capturado por fuerzas chadianas, o desert al otro lado no es claro lo que ocurri exactamente. En todo caso, desde Chad estableci su Frente de Salvacin Nacional, descrito en un informe del Consejo Canadiense de Inmigracin y Refugiados (citando Le Monde Diplomatique) como creado y financiado por la CIA. El mismo informe dice que se esfum con la ayuda de la CIA poco despus que el gobierno de Hissne Habr [de Chad] fue derrocado por Idriss Dby. Un informe del Washington Post de 1996, entre otras fuentes, dice que el ala militar del Frente de Salvacin, dirigida por Hifter, fue financiada y entrenada por EE.UU.: establecieron una base en Kenia y muchos de sus cuadros llegaron posteriormente a EE.UU., donde Hifter residi durante dos dcadas a unos 8 kilmetros de Langley.

El objetivo del golpe de Hifter es el parlamento elegido y el poder ejecutivo que, nos dijeron al principio, representaban una victoria secularista en las urnas en la primera eleccin, y que de alguna manera se transformaron en una mayora islamista. Hifter dice que trata de imponer el orden y contener a las milicias islamistas que haban tenido rienda suelta desde la liberacin. EE.UU. niega haber patrocinado el golpe, pero la clave para comprender la verdadera posicin de Washington es que el Departamento de Estado est instando a una resolucin pacfica y diciendo a ambas partes que cedan lo que no constituye exactamente una reprimenda para Hifter.

La intervencin en Libia fue el primer paso en el grandioso plan de las administraciones de Obama/Clinton de cooptar la Primavera rabe y utilizarla como un ariete para extender la influencia de Washington en la regin. Despus de tropezar, primero, y de respaldar al tirano egipcio Hosni Mubarak contra le rebelin de la Hermandad Musulmana en las calles, Washington dej caer al dictador y comenz a apoyar a las fuerzas islamistas moderadas que pensaban que podan controlar. Cuando Libia estall, respaldaron a los islamistas que se le oponan, manteniendo a su agente Hifter esperando su oportunidad para recoger los platos rotos. Cuando ocurri lo inevitable, y los islamistas radicales iniciaron su violencia matando a Stevens y a cuatro otros al hacerlo se quedaron mal (o, ms bien, con sangre en sus manos), y un creciente escndalo que haban tratado desesperadamente de apisonar.

No es extrao cmo Bengasi, una inhspita ciudad que no tiene gran cosa que la distinga, ha salido mucho en las noticias ltimamente? Supuestamente iba a ser objetivo de la furia asesina de Gadafi; era el lugar en el cual supuestamente estaba planificando una masacre que requera la intervencin de EE.UU. y sus aliados europeos un desastre humanitario que nunca se materializ. Fue luego la escena del bumern asesino que llev al primer asesinato de un embajador estadounidense en la historia reciente. Lo ltimo es que se ha convertido en un campo de batalla en el cual se enfrentan Hifter y las milicias islamistas pro gubernamentales.

Tambin se dijo que es el lugar desde el cual se embarcaban armas para los rebeldes islamistas sirios con pleno conocimiento y cooperacin del gobierno de EE.UU. justo antes del asesinato de Stevens. A pesar de ser un polvoriento pedazo de nada al borde de la insignificancia, Bengasi ciertamente se hace famosa!

El futuro de Libia es, en el mejor de los casos, una junta militar al estilo egipcio, y en el peor, otra Somalia. Como he sealado en este espacio desde el comienzo, Libia no es un verdadero pas segn algn estndar racional; es ms bien un constructo arbitrario improvisado de por lo menos tres partes histricamente dispares. Esto vale en el caso de la mayora de las naciones africanas, que han sido aparejadas con fronteras definidas por colonialistas europeos. Hoy en da esas mismas potencias coloniales ayudadas e instigadas por EE.UU. intervienen en la escena de sus crmenes, maniobrando e intrigando para volver al negocio de la explotacin econmica y la dominacin poltica.

Libia no va a ser un lugar donde vaya a prevalecer algo que se parezca a progreso, democracia, liberalismo o algo que se les parezca remotamente en los prximos mil aos. Es un lugar horrible, y lo seguir siendo, no importa cunto dinero se gaste, o cunta sangre se derrame y los responsables polticos de EE.UU. no tienen el poder de cambiarlo. No tenemos que estar all, y nunca debemos estar. Hay una sola poltica racional; irse y quedarse afuera. Estamos empeorando las cosas, no mejorndolas, y mientras antes reconozcamos ese hecho inescapable, tanto mejor estaremos nosotros y el pueblo de Libia que ha sufrido tanto.

Justin Raimondo es director de of Antiwar.com . Tambin es autor de An Enemy of the State: The Life of Murray N. Rothbard (Prometheus Books, 2000), Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement (ISI, 2008), y Into the Bosnian Quagmire: The Case Against U.S. Intervention in the Balkans (1996). Adems es editor y colaborador de The American Conservative, socio snior del Randolph Bourne Institute y experto adjunto del Ludwig von Mises Institute. Escribe frecuentemente para Chronicles: A Magazine of American Culture.

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article38565.htm



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