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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2014

Tnez, la deriva contrarrevolucionaria pactada o consentida por las distintas fuerzas
Consenso contra la revolucin

Santiago Alba Rico
Diagonal


Dos acontecimientos muy recientes resumen la situacin en Tnez. El pasado 27 de mayo se celebraba en Kasserine, una de las cunas de la revolucin, el juicio contra Khaled e Issam Omri, hermanos del mrtir Mohamed Omri, acusados de haber quemado una comisara durante las revueltas contra Ben Ali. Acusados es decir de haber hecho la revolucin. Pues bien, durante la vista oral, el jefe de la Polica local interrumpi el alegato del abogado de la defensa, Charffedine Kellil, para amenazarlo de muerte (no saldrs vivo de la ciudad) mientras compaeros suyos atacaban a los ciudadanos reunidos en el exterior del tribunal y mandaban al hospital a tres periodistas.

El segundo acontecimiento ocurri esa misma noche y en la misma ciudad: un grupo armado atac la residencia familiar de Lotfi Ben Jeddu, ministro del Interior, matando a cuatro de los jovencsimos agentes de polica que la custodiaban. Es aventurado hacer conjeturas, pero lo cierto es que en el curso de pocas horas la polica pas de ser agresora a ser agredida y el ministro del Interior de verdugo a vctima. Esto ocurra casualmente el mismo da en que se retiraba la alambrada de espino que protega la sede del Ministerio del Interior, en la capitalina avenida de Bourguiba, desde enero de 2011.

Lo ms fcil es especular y los tunecinos son campeones en esta disciplina. Pero nadie puede negar que la alerta antiterrorista establecida hace diez meses durante el tenso aniversario de las elecciones, tras los atentados contra la Guardia Nacional y los combates en el monte Chaambi (en la frontera con Argelia), tiene efectos polticos muy familiares. En un pas todava inestable y en transicin que no ha fijado an fecha para las prximas elecciones y en el que sigue vigente el cdigo penal de la dictadura y los propios aparatos de la dictadura, la guerra contra el terrorismo permite desmontar en silencio los logros de la revolucin desplazando la atencin de la opinin pblica hacia el peligro yihadista y represtigiando as a una Polica odiada y temida, como en tiempos de Ben Ali, por la mayor parte de la poblacin.

Unin sagrada

Cualquiera que sea la verdad sobre los grupos terroristas, es imposible ignorar que cumplen sin duda una funcin contrarrevolucionaria. El xito de esta estrategia, en todo caso, slo es posible gracias a la complicidad de los medios de comunicacin y de los partidos polticos, incluidos los de la izquierda. Para que el lector se haga una idea: el viernes 30 de mayo una pequea manifestacin recorri la avenida Bourguiba en solidaridad con los mrtires y para reclamar una unin sagrada contra el terrorismo. La convocaba el Frente Popular, la coalicin de la izquierda radical encabezada por Hamma Hammami, que, sin embargo, no ha convocado oficialmente ninguna protesta contra el encarcelamiento, hace cuatro semanas, de Azyz Amami, el bloguero anarquista y smbolo de la revolucin (despus liberado), ni contra la criminalizacin de Issam y Khaled y tantos como ellos, ni contra la utilizacin poltica del artculo 52 del cdigo de 1992, que penaliza el consumo de cannabis, ni contra la creciente presin policial y judicial contra los sectores sociales que hicieron la revolucin. Ninguna unin sagrada contra los aparatos del antiguo rgimen ni en favor de los verdaderos mrtires, los que libraron a este pas de una larga dictadura y conquistaron un puado de libertades ahora en cuestin. Hay que recordar que el Frente Popular mantiene su alianza con Nid Tunis, el partido de la derecha laica encabezado por el exministro de Bourguiba Caid Essebsi, partido que rene en su interior a buena parte de los fulul del rgimen de Ben Ali. Esta alianza contra natura, copiada de Egipto y que buscaba aplicar un esquema semejante al egipcio, ha sobrevivido a la cada inducida del Gobierno del islamista Ali Larayedh, sustituido en febrero por el tecncrata Mehdi Jumaa, el hombre de la compaa Total.

Este consenso antiterrorista refleja y oculta un consenso mucho ms inquietante: el de las lites polticas y econmicas que han decidido poner fin a la revolucin. Ennahda, escaldado por la experiencia egipcia, el golpe en Libia contra el nuevo Gobierno prximo a los Hermanos Musulmanes y las presiones de la UE, forma parte ya de este consenso que deja en una situacin de vulnerabilidad creciente a los activistas y movimientos sociales.

Involucin pactada

La Polica vuelve a hacer saber quin controla realmente Tnez. La liberacin de Ali Seriati, mano derecha de Ben Ali y responsable de las matanzas de las jornadas revolucionarias, y el encarcelamiento simultneo de sus vctimas marca el tono de una involucin pactada o consentida por todas las fuerzas, incluido el sindicato UGTT, artfice del llamado dilogo nacional, que, si salv al pas de un golpe de Estado a la egipcia, deslegitim la Asamblea Constituyente y certific la muerte del proceso popular revolucionario. La propia Constitucin, tan trabajosamente aprobada y tan objetivamente positiva, parece ya mucho ms antigua e insignificante que las leyes y los hombres del ancien rgime. Tnez se colorea de nuevo de malva, el color de la dictadura, con la complacencia o el silencio de los medios de comunicacin y los partidos. Se quiere normalizar el sistema que en Europa se est poniendo en cuestin: bipartidismo, libertades formales compatibles con las econmicas y criminalizacin de todos los que obstaculicen el orden democrtico. En este modelo, el terrorismo y la Polica cumplen un papel central.

El consenso antiterrorista no slo oculta los retrocesos democrticos; oculta tambin las polticas econmicas ultraliberales del Gobierno Jumaa, al que se permite lo que jams se hubiera consentido a Ennahda. Un ejemplo revelador: se ha decidido ya la liberalizacin del precio del pan, confeccionado hasta ahora con harina subvencionada. Ni siquiera Ben Ali, que privatiz ms de 400 empresas del Estado, se atrevi a semejante cosa. Har falta mucha polica, sin duda, para reprimir las prximas revueltas.

Fuente: https://www.diagonalperiodico.net/global/23104-tunez-consenso-contra-la-revolucion.html



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