Portada :: Chile
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2014

La cooptacin como forma de ejercer el poder

Manuel Acua Asenjo
Rebelin


Si no puedes vencer a tu enemigo, nete a l.

(Proverbio rabe)


Es de la esencia de una contienda que los elementos contrapuestos busquen, por todos los medios puestos al alcance, imponer su voluntad al otro. Las formas de hacerlo si bien varan en cada circunstancia pueden, sin embargo, reducirse a dos: llevar al adversario a un enfrentamiento directo que lo obligue a claudicar, o acercarse a l y unrsele a fin de cambiarlo desde su interior. Con un conjunto de variables, estas dos formas de enfrentar las contiendas han persistido a travs de los tiempos y se muestran especialmente activas, en nuestros das, dentro de las justas polticas.

En las contiendas democrticas, no obstante, la forma preferida ha sido y es la de unirse al enemigo para la consecucin de los fines, actitud que no es casual. Los dilogos a fin de lograr acuerdos, los encuentros con miras a dar solucin a distintos enfoques entre distintas facciones constituyen una manifestacin de esa lnea de comportamiento que evita el enfrentamiento directo. Las razones son dos, principalmente. Por una parte, para quien desea introducir un cambio en la institucionalidad del pas y no busca imponerse a travs de los medios con los cuales cuenta implica un menor costo social; por otra, en los regmenes democrticos el enfrentamiento directo conlleva implcita la amenaza del golpe de Estado que, como lo hemos sealado en otros de nuestros documentos, es parte consubstancial del sistema capitalista.

Sin embargo, la unin o colaboracin con el enemigo constituye tambin una forma de hacer poltica entre las propias organizaciones que defienden los intereses de las clases postergadas a fin de imponer a otros sus puntos de vista. El entrismo [1] , forma empleada tradicionalmente por los partidos de orientacin trotskista es una de ellas; persigue la destruccin del cuerpo al que se ha ingresado, introduciendo all elementos de discusin que provocan dudas a sus integrantes y, finalmente, dispersin en el grupo social elegido. Entonces, para la organizacin entrista el terreno es frtil para la captacin de nuevos militantes. La infiltracin es otra de las formas de introducirse en el cuerpo enemigo a fin de recabar informacin y, en lo posible, entregar informacin equvoca y producir discordias al interior del mismo a fin de lograr su dispersin o claudicacin.

Sin embargo, existen otras formas tanto o ms efectivas de lograr la sumisin de quienes resultan ser elementos odiosos y pueden causar molestias o desrdenes dentro de una coalicin que busca ejecutar un determinado plan. Es la cooptacin del rival, la captacin de quien se supone adversario, a fin de emplearlo para la consecucin de los propios fines. La cooptacin, normalmente, se emplea sin exigir sacrificio alguno al cooptado a quien slo se le reconocen mritos para determinados desempeos.

La cooptacin puede revestir dos formas: a) el alejamiento del adversario de los lugares o sitios en donde pueda ocasionar disturbios, bajo la apariencia de otorgarle una merecida retribucin, y b) la incorporacin del adversario a las labores de ejecucin del plan concebido por el grupo social dominante. En ambos casos, la cooptacin puede o no contar con la aquiescencia del cooptado. Lo hace cuando ste, consciente y deliberadamente, acepta la misin que se le encomienda creyendo poder, con ese gesto, torcer desde dentro el rumbo que ha emprendido el grupo social cooptante; no lo hace cuando acepta la misin suponiendo que ella se le encomienda como retribucin de un servicio o reconocimiento (ethos) de una actitud anterior. Pero, en todo caso, la cooptacin supone, finalmente, la sumisin de la voluntad del cooptado a la del cooptante. Podemos ilustrar un clsico ejemplo histrico al respecto.

Manuel Rodrguez resultaba ser un elemento tremendamente conflictivo para Bernardo OHiggins en su desempeo como Director Supremo de Chile. En su intento de alejarlo de Chile, le ofreci OHiggins un cargo representativo en Estados Unidos que el lder guerrillero, astutamente, se neg a aceptar pues advirti a tiempo el objetivo de esa diputacin. El Director Supremo pretenda cooptar al coronel Rodrguez Erdoyza, tentarlo con un cargo que podra satisfacer su ethos y alejarlo, de esa manera, de la poltica contingente del pas.

En la reciente historia poltica del pas, el arma empleada por la Concertacin ha sido la cooptacin de la dirigencia poltica y social, empezando por los jvenes de la generacin del 90 o G90, cuyo representante ms genuino es Rodrigo Peailillo que, hasta el momento, ha desempeado, en dos oportunidades, el cargo de Vicepresidente de la Repblica y se vislumbra como un posible candidato del bacheletismo a la presidencia de la nacin en 2017. Peailillo fue dirigente estudiantil. Fue cooptado junto a otros jvenes por los dirigentes del PPD de ese entonces (Francisco Vidal, Sergio Bitar, en fin) y dada su absoluta lealtad hacia sus mentores se le asignaron cargos de Gobierno entre los que debe mencionarse la Gobernacin de Arauco. Para esos jvenes, que dificultosamente podan pagar sus estudios, recibir sueldos de dos o tres millones de pesos era una fortuna. Hoy, Peailillo viste ternos cuyo valor supera los 550 mil pesos y es considerado el hombre ms bien vestido del Gobierno de Michelle Bachelet [2] .

La cooptacin no es algo nuevo. La abogada de derechos humanos Carmen Hertz, de destacada participacin en los casos de violaciones a los derechos humanos, fue cooptada en el primer gobierno de Bachelet. Sus continuas quejas ante la tolerancia de la Concertacin en contra de los violadores de los derechos humanos terminaron abruptamente cuando se le ofreci el cargo de embajadora en Rumania, cargo que acept de inmediato. El elemento dscolo fue retirado del teatro de operaciones democrtico.

La cooptacin es una forma de conquistar adeptos sobre la base de incorporar el elemento del inters pecuniario o el cargo de importancia. Para el cooptado, se eleva su ego, lo que Aristteles llamaba reconocimiento social o ethos; el individuo que recibe el nombramiento deja de ser una persona comn, es un famoso, un individuo del poder, alguien a quien se le puede pedir favores o misericordia, en su caso. Gran parte de la cooptacin se realiza a travs de la oferta de cargos en el Gobierno: subsecretaras, embajadas, agregaduras, jefaturas de servicios, direccin de empresas, cargos en los directorios, en fin.

La cooptacin se realiza no slo a travs de individuos particulares sino tambin de instituciones que no desean mantenerse al margen de lo que sucede en los crculos del poder.

Dentro del pacto Nueva Mayora hay algunos casos de instituciones que merecen especial mencin. El primero de ellos es lo sucedido con el partido Comunista; el segundo, con el partido Progresista.

En el caso del partido Comunista, no puede decirse que la cooptacin exista como una forma de tentar a su militancia; en realidad, y paradojalmente, es parte de la estrategia de ese partido. El partido Comunista siempre ha sido un partido institucional; siempre ha librado sus luchas dentro de los cnones democrticos, siempre ha sido respetuoso de la legalidad. Con excepcin del corto perodo que abarca el nacimiento, pasin y muerte del Frente Patritico Manuel Rodrguez, el partido Comunista se caracteriz por su profunda conviccin democrtica. A nuestro entender, ese rasgo explica que muchos polticos lo vean como el ms conservador de todos los partidos que existen en Chile. Como deca un buen amigo nuestro: si ha mantenido consecuentemente una lnea poltica por casi cien aos, no debe sorprender que la mantenga por otros cien. El partido Comunista siempre ha querido realizar las transformaciones dentro de los marcos establecidos por el sistema siendo acusado en numerosas oportunidades de reformista por otras organizaciones polticas. No debe llamar la atencin, en consecuencia, que haya participado en el pacto Nueva Mayora pues tal participacin es parte de su lnea poltica. Pero s llama la atencin que algunos de sus personeros, vinculados a los movimientos sociales hayan cambiado su discurso acomodndolo a las formas tradicionales de hacer poltica, propias de la Concertacin.

No es el caso de Brbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) que, desde antes de su eleccin como presidenta de la central, perteneca al grupo que encabezaba Arturo Martnez, en ese entonces, flamante Vicepresidente del PS. Que Brbara Figueroa tenga un doble discurso hoy no constituye novedad alguna pues la CUT no ha dejado de ser una estructura dependiente de las ayudas que el Estado pueda darle a travs de aportes fiscales. La Central Unitaria de Trabajadores no se diferencia de la antigua Central nica de Trabajadores por la sola circunstancia de tener otro nombre: hay inconmensurables abismos que se abren entre una y otra. La existencia de una Central Autnoma de Trabajadores CAT, de una Confederacin General de Trabajadores (CGT), entre otras organizaciones disidentes de la lnea de aquella, no es casual. Hay una resistencia a aceptar el liderazgo de la CUT en tanto no cambien determinadas formas de funcionamiento que den garantas suficientes de independencia sindical a los trabajadores.

Lo que s sorprende es el comportamiento de los lderes sociales ms emblemticos del PC, su cambio de discurso, su adscripcin a las formas de lucha poltica y argumentos de la antigua Concertacin. En esa direccin lo hacen Karol Cariola y Camila Vallejo que de dirigentes estudiantiles evolucionaron a flamantes diputadas, institucionalizando su forma de actuar y de presentar las demandas sociales; tambin el caso de Rodrigo Rocco quien, aos atrs, tratara de traidor a Rodrigo Peailillo cuando ste firm por separado un acuerdo con el gobierno concertacionista de turno, dejando en la estacada al movimiento estudiantil. Rodrigo Rocco asesora hoy al ministro de Educacin Nicols Eyzaguirre, economista que ideara convertir a los jvenes universitarios en clientela bancaria a travs de la implantacin del crdito estudiantil con aval del Estado (CAE).

No ha sido diferente el caso de Eduardo Contreras, el ms prestigioso de los abogados de derechos humanos, que ha dejado su labor humanitaria para asumir el cargo de embajador en la Repblica de Uruguay. Tampoco el de Cristian Cuevas, el ms emblemtico dirigente de la CUT y de los trabajadores del cobre, cooptado para asumir una agregadura laboral en Espaa. Ni el de Antonio Arvalo Sagredo, agregado cultural en Italia, entusiasta partidario de la Concertacin.

De si la lnea adoptada por el partido Comunista de incorporarse al pacto Nueva Mayora dar los frutos que espera o si resultar un completo fiasco es algo que est por verse. Fresco est en la memoria el intento que hizo de apoyar al gobierno de Gonzlez Videla y el desastroso final de esa alianza; fresca est an en la memoria las estrofas que dedicara Pablo Neruda (El pueblo lo llama Gabriel) a bendecir tan espurio enlace. Pero tambin es posible que pierda la credibilidad de los sectores dominados. La rebelin de los profesores, expresada en la marcha de fines de este mes, es una advertencia que con las reivindicaciones sociales y las esperanzas de los postergados no se juega.

El caso del partido Progresista (PRO) que fundara Marco Enrquez-Ominami no deja de ser tragicmico pues de la generalidad de las afirmaciones hechas por su abanderado y creador, durante la campaa, no quedan hoy vestigios, y su cercana al pacto Nueva Mayora es manifiesta. Para que el ingreso a dicho pacto sea inminente falta solamente acomodar algunas nominaciones, circunstancia que puede suceder en el corto o mediano plazo.

El partido Revolucin Democrtica no est ajeno a esta cooptacin. Su principal lder, Giorgio Jackson, oscila entre participar junto al pacto Nueva Mayora y mantener su independencia. Pero Miguel Crispi, dirigente de esa colectividad, es asesor del ministro de Educacin Nicols Eyzaguirre. Y hay dos o tres dirigentes de esa colectividad que tambin han sido cooptados con la oferta de cargos gubernamentales.

Algunas otras cooptaciones son lamentables pues los movimientos sociales pierden a prestigiosos lderes como es el caso de Javiera Parada Ortz, hija de Jos Manuel Parada, una de las vctimas de la dictadura, que pareca haber roto sus lazos con el pacto Nueva Mayora. No era as, sin embargo. Por el contrario, sus lazos se haban intensificado al extremo que logr imponer que el ejercicio de la agregadura cultural, que se haca en Washington, se hiciese en Nueva York porque su pareja vive all y su ta, la presidenta Bachelet, es comprensiva. [3] Javiera era dirigente del movimiento por una Asamblea Constituyente y hoy ejerce el cargo de agregada cultural en Nueva York, con un sueldo no inferior a los 10 mil dlares mensuales.

La cooptacin de la dirigencia de las organizaciones sociales no se ha limitado solamente a la captacin individual de personas; tambin ha sido hecha en forma colectiva. Y en una forma bastante reprochable.

En efecto, en el perodo anterior de Bachelet, haba el gobierno instituido el derecho a atencin gratuita de salud para todos los dirigentes sociales y vecinales. Este derecho fue suspendido en 2010 por Sebastin Piera. El da 7 de junio, la presidenta anunci la reposicin de ese derecho basado en la circunstancia que

[] quienes asumen un esfuerzo adicional en sus vidas, cual es el liderazgo de las organizaciones vecinales, quienes hacen un esfuerzo adicional por sus vecinos, con los ciudadanos, sin retribucin monetaria alguna, sin restriccin de horario, y slo para contribuir a la comunidad, merecen ser compensados tambin por el Estado [4] .

El fundamento al que recurre Bachelet para justificar la medida no es el mejor. Explicar la concesin de salud gratuita a los dirigentes vecinales por la sola circunstancia de actuar stos en beneficio de los dems sin recibir retribucin alguna, implica no entender el rol de esos dirigentes. Un dirigente acta sin retribucin alguna porque acta por solidaridad, por el simple deseo de hacer el bien, no por dinero, privilegios ni prebendas. Establecer derechos a favor de esos dirigentes implica establecer separaciones odiosas entre ellos y el resto de la poblacin, implica crear una categora de privilegiados que desvirta la calidad que ellos detentan. Y es que los dirigentes (no solamente los vecinales) son tales porque luchan para conseguir beneficios comunes a todos ellos y no para llenarse de privilegios personales en detrimento de sus propios representados. Asignar beneficios de esa naturaleza que separan a los dirigentes de sus bases es intentar cooptar a la dirigencia para instalarlos como clientela electoral. Y eso es algo inaceptable.

Es problema de las cooptaciones es grave. Cuando se hace tanto a travs de la concesin de privilegios como de la asignacin de cargos, implica comprometer a quienes los reciben y hacerlos depender de una voluntad ajena que, en definitiva, va a decidir sobre sus destinos. Implica hacerlos depender de concesiones especiales o sumas de dinero que no slo proveen sus respectivas subsistencias sino les permiten llevar una vida holgada y, a la vez, postergar cualquier crtica que puedan formular en contra de quienes les han otorgado semejantes beneficios.

Es verdad que no se puede asegurar se compre la conciencia de los cooptados por el simple hecho de la cooptacin, pero s puede decirse que se neutralizan las eventuales crticas que puedan formularse en contra de quienes detentan el mando de la nacin. La cooptacin deslinda sus fronteras con la corrupcin por lo que es importante tener presente, al respecto, una ancdota que nos cuenta Clotario Blest cuando, en cierta oportunidad, un presidente de la Repblica le ofreci el cargo de Tesorero General de la Repblica.

No, presidente, repuso el dirigente, no puedo aceptarlo. Traicionara con ese acto a los trabajadores que han depositado su confianza en m.

La asignacin de cargos es una de las formas ms frecuentes a travs de las cuales se manifiesta la cooptacin. Compromete al cooptado. Cuando se trata de algn dirigente social que lucha por las reivindicaciones de su grupo, le hace postergar el cumplimiento de las obligaciones que deba realizar en su calidad de tal. Y es la antesala de la corrupcin. Saber reaccionar a tiempo y establecer los lmites de la cooptacin o de la manera de participar en el juego del adversario sin adoptar sus hbitos ni propagarlos es tarea de quienes insisten en llevar adelante esa estrategia. De lo contrario, tarde o temprano terminarn siendo engullidos por la insaciable voracidad del sistema.

 



[1] Que viene del verbo entrar.

[2] Redaccin: El precio de la elegancia del ministro Rodrigo Peailillo, El Mostrador, 29 de mayo de 2014. En todo caso, Peailillo no es el personero de Gobierno que ms gasta en ropa; hay otros que lo superan o lo han superado en la historia de las vanidades polticas chilenas.

[3] Contreras, Mario y Candia, Viviana: Scanner a los nombramientos de agregaduras de Bachelet en el exterior, La Segunda, 13 de junio de 2014, pg. 22.

[4] Cable de Agencia UPI: Bachelet anuncia restitucin de atencin de salud gratuita a dirigentes sociales, El Mostrador, 07 de junio de 2014.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter