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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2014

Prologo del libro Marx de vuelta, de Facundo Martn
Argumentos para una filosofa marxista

Omar Acha
Democracia Socialista


El libro de Facundo Martn que tengo el honor de prologar es una obra significativa en el derrotero actual de una filosofa marxista. Lo es por su valor terico intrnseco y por sus proyecciones. Su autor es un joven filsofo que ha urdido un volumen de notable madurez conceptual. Entre sus pginas se compone un slido argumento del reencuentro entre el marxismo y la filosofa. Sin desmedro de su solvencia acadmica, va ms all de los entendimientos universitarios de la filosofa.

Un primer rasgo del presente libro es su extraordinaria composicin de actualidad e inactualidad. Explico la primera. La argumentacin no intima la rumia de convicciones sedimentadas ni la afirmacin de credos inmarcesibles. Contrastante con las ortodoxias que hicieron del marxismo una concepcin del mundo con el fin de convalidar identidades y sostener inercias institucionales, este libro consuma la composicin ejemplar de una lectura de Marx. Piensa los tramos de su obra que considera ms frtiles (bsicamente los cuadernos de estudio conocidos como Grundrisse) para detallar el marxismo como teora crtico-radical de la sociedad. Sostener en el rigor del pensamiento filosfico las consecuencias de esa reinterpretacin del marxismo y realizarlo con severidad analtica es lo que define la originalidad y la apuesta de Marx de vuelta. Una originalidad que el autor sabe partcipe de una biblioteca marxista cuyos nombres no cesa de citar e interpretar: Marx, Adorno, Postone

Hasta hace pocos aos el marxismo fue un cadver filosfico. Las razones de una necrosis inimaginable hacia 1960 fueron de diversa ndole, con frecuencia en texturas de estrafalaria coherencia. Se reproch a la filosofa marxista el convalidar los males de un cierto marxismo: determinismo, positivismo, historicismo, totalitarismo, racionalismo, etctera. La diversidad de las condenas ocultaba mal el lastre que pesaba sobre el marxismo en filosofa (aunque no solo all), a saber, el balance del siglo veinte y el fracaso de las experiencias revolucionarias. Una mutacin ideolgica consumada hacia 1980 erosion la inquietud marxista en las nuevas hornadas de jvenes con sensibilidad filosfica. Las filosofas de Jean-Paul Sartre y Herbert Marcuse aparecan como datadas e incluso ingenuas; volver sobre la relacin Hegel-Marx un tema de historia de las ideas.

Sera insostenible afirmar que hoy nos encontramos ante un nuevo panorama donde reflexionar lo que hasta haca poco era impensable: la construccin de un programa filosfico marxista. Nada nos impide imaginar, empero, las tareas de una filosofa marxista en un contexto de renacidas luchas sociales y polticas emancipatorias. Sin embargo, la circunstancia histrica sera insuficiente para definir un proyecto filosfico en tanto que tal. Incluso en este tiempo de crisis global es imaginable un renacimiento de la poltica socialista-marxista sin que se disuelvan secretamente sus dificultades conceptuales. La teora social y la filosofa encuentran all una faena indelegable. De all la importancia de su paradjica inactualidad, es decir, la valenta de un pensador que se aviene jubiloso a contravenir el espritu de la poca.

Es precisamente en ese temperamento que Facundo Martn nos procura su argumento filosfico. No le basta reclamar a lo real una sancin afirmativa del pensamiento crtico. Entiende que requerimos pensar desde el principio, o lo que es lo mismo, repensar, el legado de Marx. Tal actitud despliega el campo de su indagacin terica. No es la exigencia inmediata de un hacer algo en el mundo, sino la interrogacin de los conceptos marxistas que subtienden a la praxis, que permiten esclarecerla. Se resiste a enceguecerse en un imaginario pasaje a la prctica, como si dicha prctica constituyera un dato carente de mediaciones. Este libro es entonces propiamente filosfico porque no pretende allanar los problemas de la teora en el plano de la accin, neutralizando las dificultades propiamente conceptuales como sombras de una realidad ms consistente o fundante. Contrasta as con una asimilacin demasiado vertiginosa de las Tesis sobre Feuerbach donde se lee (mal) que los dilemas de la teora se resuelven en la prctica. En realidad la misma distincin entre teora y prctica requiere ser revisada si se entiende por la primera un orden etreo del pensamiento y por la segunda una sustancialidad materialista.

La unidad simple de teora y prctica es una inversin de la creencia idealista que deja inclume su certidumbre bsica. Pues all donde el idealismo descifra la conquista de la completa experiencia humana por el pensamiento, una nocin del marxismo como materialismo histrico clausura la disonancia entre el pensamiento y la experiencia. La prctica se presenta entonces como totalidad real e inmediata. La metafsica de esa conviccin es insostenible. Incluso es intelectualmente menos interesante que el idealismo absoluto hegeliano para el cual siempre subsiste una grieta del pensamiento filosfico que siempre llega tarde respecto de lo real. Lector cuidadoso de Theodor Adorno, Facundo Martn renuncia al deseo de una apropiacin absoluta de lo real por el pensamiento.

El materialismo del argumento desarrollado en este libro se sostiene justamente en esa renuncia a cualquier reunificacin total de la escisin entre sujeto y objeto. En otros trminos, ningn hacer humano puede reconquistar una esencia perdida o mutilada pues no hay tal cosa.

La fractura sujeto/objeto posee dos dimensiones. Una es de orden transhistrico. El autor se abstiene de elaborar esa transhistoricidad, una explicacin que demandara un volumen independiente. Se aplica a destacar la imposibilidad de toda aspiracin retotalizante que eliminase la mencionada fractura (esa persuasin sostiene su crtica de Gyrgy Lukcs) y as retornase a una unidad no mutilada. Le interesa subrayar la dimensin de orden histrico: la particular dialctica entre objetividad y subjetividad configurada en las condiciones del capitalismo. La cosificacin propia del capitalismo esto es, la realidad efectiva del fetichismo de la mercanca funda una grafa de dominacin transitoria, subordinada a la vigencia de la lgica del capital, y por ende abierta a una transformacin que debido al alcance global de tal lgica solo es viable como revolucin mundial. Facundo Martn reprocha a Adorno el abstenerse en destacar adecuadamente las dos dimensiones del desfasaje sujeto/objeto, amalgama que se encuentra en la base terica de su clebre pesimismo. Por esta razn elige complementar el anlisis dialctico adorniano por las precisiones tericas aportadas en la reinterpretacin de Marx formulada por Moishe Postone. Sin embargo el temperamento conceptual del autor es independiente y puede meditar sobre algunos lmites del pensamiento postoniano a la luz del mejor Adorno, el de la dialctica negativa.

Entre Adorno y Postone, Facundo Martn se hace fuerte en una visin crtica de la modernidad. A diferencia del kantismo de izquierda defendido por Jrgen Habermas, la recuperacin del proyecto moderno es sostenida desde una crtica dialctica y radical. Mientras la concepcin weberiana de la modernidad le permite a Habermas distinguir entre mbitos autnomos, y particularmente identificar un mundo de la vida lingstico donde prevalece la racionalidad especfica del dilogo, la opinin pblica y la apertura a una crtica de la dominacin, el punto de vista marxista del presente libro expone la automediacin inestable pero global de un Sujeto: el capital. Esa diferencia no lo conduce al pesimismo, al anarquismo terico o al antimodernismo. Opta por una nocin contradictoria de la modernidad capitalista. A la vez que crea una dominacin interna a los individuos y las clases sociales, el capital constituye las condiciones de posibilidad de su superacin por una democracia del poder y la riqueza, es decir, por el comunismo.

De lo dicho se desprende que una poltica transformadora viable puede generarse dentro de los lmites, entre meandros e intersticios, del dominio del capital. En un mundo apropiado por ese Sujeto (es Sujeto pues lo parasita una contradiccin inmanente que explica su automovimiento enajenado), emergen sujetos sociales, culturales y polticos. Al respecto Facundo Martn asume el gesto marxiano de desechar toda aspiracin antojadiza, afirmada en deseos desvinculados de las coerciones de lo real. Eso vale no solo para las ideologas burguesas que fantasean con reformar ms o menos progresistamente el capitalismo, sino tambin para el esencialismo que subyace en un obrerismo para el cual la clase trabajadora vela en su seno un destino revolucionario solo postergado por obstculos externos.

Lejos de constituir una alteridad radical respecto del capital, la clase obrera es una figura social inscripta entre sus pliegues (el capital variable puede adoptar formas diversas y modificables), tanto en el plano objetivo de su composicin como en el subjetivo de sus adhesiones simblico-imaginarias. Sus fracciones, sus caractersticas tcnicas y las figuras de su reproduccin, pero tambin sus ideologas, se dirimen en las entraas contradictorias del metabolismo social del capital. Por lo tanto, si hay una dinmica contradictoria esta ya no reside entre el capital y una exterioridad. Descansa en el seno de la inestable totalidad social mediada por las relaciones sociales de produccin, y ms exactamente entre la medida de valor (el trabajo abstracto) y la riqueza social producida. Es la contradictoriedad de la vigencia trmula del capital la que inaugura la eventualidad de un acontecer poltico-cultural postcapitalista. Tambin all se generan las precondiciones histricas de una crtica. En consonancia con las tesis de Alfred Sohn-Rethel, el autor detecta entre los pliegues del capital los filamentos de la abstraccin burguesa, el suelo del pensamiento, y las huellas de su impugnacin.

Al destacar la posibilidad de una sociedad postcapitalista a partir de las contradicciones internas del capital, Facundo Martn puede abstenerse de cualquier declaracin universalista y ahistrica de una poltica comunista (base de la axiomtica de la idea comunista en Alain Badiou), de la postulacin de una abstracta autonoma de lo poltico (como en los postmarxismos de Jacques Rancire y Ernesto Laclau), y de las variantes del autonomismo que vislumbran sujetos exteriores al capital y el Estado (con matices en las versiones de Antonio Negri y John Holloway).

Cuando el autor nos presenta un Marx de vuelta, me parece, esa vuelta tolera matices lacanoides. Es un retorno a la lectura de Marx, un regresar a los textos marxianos con nuevas preguntas y el discernimiento de que un ciclo histrico ocurri es decir, se consum durante el siglo veinte. En otras palabras, involucra el volver a leer lo que se interpret con interrogaciones y premisas desencaminadas. Es tambin un dar vuelta a Marx tras las experiencias del marxismo y de la historia de la prctica revolucionaria socialista. Al aceptar a la vez un ncleo vlido de su pensamiento crtico y el carcter inacabado de su empresa, Facundo Martn brega en una reinterpretacin que asuma la travesa por la literatura marxista, por sus conquistas y por sus reiterados crepsculos.

Marx de vuelta es una obra de filosofa crtica que entonces se ha percatado de cul es su poca, de cul es su horizonte, y de lo que rechaza de ambas. Acepta con prudencia una travesa por el desierto donde cada paso en el orden del concepto exige una prolongada elaboracin terica. Concibe el talento inicial de un volver a Marx con la certeza de que Marx es ms un archivo donde se mestizan textos y conceptos que un sistema conceptual hermtico. Por ende sienta las bases de una tarea que est y no puede sino estar siempre en sus comienzos. Es que a diferencia de los saberes cientficos que poseen objetos y mtodos prefijados, la filosofa se pregunta qu subyace al semblante de la razn instrumental. Y, hay que decirlo, la filosofa es crucial para repensar el marxismo que se desfigur como una ciencia emprica el materialismo histrico bajo un rgimen epistmico ingenuamente adoptado de la episteme burguesa.

Otra vez, la asuncin de una faena laicizada no conduce al autor hacia los puertos negligentes del relativismo o al fragmentarismo postestructural. Lo sita en el designio de una rediscusin de las peripecias de la modernidad. En este libro, apelando a una selectiva lectura de la teora crtica contempornea, cimenta los pilares decisivos de un quehacer filosfico marxista que solo podra prosperar en una obra colectiva. Pues las elucidaciones tericas propuestas en este libro reclaman ulteriores desarrollos y reconstrucciones del modo en que la lgica del capital se hace mundo: en la mercanca, en el dinero, en el Estado, en las clases sociales, en lo inconsciente, en el mercado mundial. Se entiende que el trabajo por realizar es formidable.

Por fortuna, Facundo Martn no est solo. Pertenece a una generacin intelectual siempre naciente, siempre en peligro de disolverse o de integrarse al orden establecido que ha empezado a producir nuevos textos de filosofa marxista. Se trata de una generacin liberada de las pesadillas con que el saldo de la experiencia poltica oprimi el cerebro de los vivos tras la gran derrota histrica del proyecto socialista durante el siglo pasado. Mas no se entienda esa liberacin como olvido o denegacin. Por el contrario, anima su vigor de pensamiento una revisin de lo sabido y lo impensado de la tradicin socialista. As, creo yo, Marx de vuelta invoca en sus argumentos un entramado de investigaciones filosficas en el que anida un renacimiento de la crtica marxista.

Fuente: http://www.democraciasocialista.org/?p=3347



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