Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-07-2014

Una visin crtica
Qu es el neo-desarrollismo? (I)

Claudio Katz
Argenpress


El neo-desarrollismo propone mayor intervencin estatal, polticas econmicas heterodoxas, retomar la industrializacin, reducir la brecha tecnolgica e imitar al Sudeste Asitico. A diferencia del desarrollismo clsico promueve alianzas con el agro-negocio, relativiza el deterioro de los trminos de intercambio, se aleja del enfoque centro-periferia y prioriza el manejo del tipo de cambio.

Disimula con pragmatismo su favoritismo hacia los capitalistas. Su modelo exportador afecta al salario y la convergencia que propone con empresas transnacionales no atena las brechas tecnolgicas. La expectativa de igualar el avance asitico olvida la existencia de adaptaciones diferenciadas en la mundializacin. La explotacin de los trabajadores es ms rentable en el Extremo Oriente y la imitacin de ese esquema es poco factible.

Es un artificio suponer que la globalizacin entraa beneficios comerciales y peligros financieros o que todos pueden mejorar su lugar en ese escenario. La teora del catch up no explica la existencia de situaciones internacionales dismiles. Desconoce que contina imperando una insercin dependiente, que no se corrige con la disponibilidad tecnolgica. El desarrollo desigual y combinado agrava las contradicciones de los retrasados.

La mirada endogenista que atribuye el subdesarrollo a causas internas desconsidera el marco objetivo y magnifica las voluntades nacionales. No hay trayectorias despejadas para la acumulacin. El neo-desarrollismo es ms afn a la CEPAL tecnocrtica que al pensamiento crtico y presenta ms continuidades que rupturas con el neoliberalismo.

En los ltimos aos aument la influencia del neo-desarrollismo. El trmino se volvi usual en numerosos mbitos de Amrica Latina y se multiplicaron los encuentros para discutir su contenido.

Dos conocidas figuras de Brasil y Argentina reivindican esta concepcin (Luiz Carlos Bresser Pereira y Aldo Ferrer). Pero un amplo grupo de economistas trabaja en la misma direccin (Robert Boyer, Osvaldo Sunkel, Gabriel Palma, Cristbal Kay, Alejandro Portes, Joao Sicsu, Luiz De Paula, Michel Renaut, Jos Luis da Costa Oreiro). Estos pensadores actan en importantes organismos (Fundacin Getulio Vargas, Plan Fnix), han ganado terreno en las universidades y difunden planteos recogidos por los medios de comunicacin. (1)

Cules son las principales tesis econmicas del nuevo desarrollismo? En qu se diferencian de sus antecesores? Qu indica la aplicacin reciente de sus propuestas? Cul es el correlato poltico de sus caracterizaciones?

Cinco planteos

Dada la variedad de enfoques que rene el neo-desarrollismo no es sencillo precisar sus tesis centrales. Remarcan el carcter singular e imprevisible del crecimiento sostenido y la consiguiente dificultad para conceptualizarlo. Pero tambin estiman que el xito de esos procesos transita por cinco carriles. (2)

En primer lugar postulan la necesidad de intensificar la intervencin estatal para emerger del subdesarrollo. Adscriben a las teoras que rehabilitan esta incidencia, sealando que no hay mercados fuertes sin estados fuertes. (3)

Esta revalorizacin del intervencionismo no implica retomar el viejo keynesianismo, ni promover la reconstruccin del estado de bienestar. Alientan un nuevo equilibrio entre matrices estado-cntricas y mercado-cntricas, para superar las viejas dicotomas y encontrar modelos capitalistas adecuados para cada pas. Subrayan que la presencia estatal no debe obstruir la inversin privada y consideran que la gestin pblica debe reproducir la eficiencia del gerenciamiento privado. (4)

El segundo pilar del enfoque neo-desarrollista es la poltica econmica no slo para actuar en la coyuntura, sino como instrumento central del crecimiento. Analizan detenidamente las distintas opciones monetarias, fiscales y cambiarias que permitiran reducir la dependencia financiera de los bruscos ciclos de ingreso y salida de capital.

Su prioridad es mantener acotado el dficit fiscal, para alentar la competitividad con tasas de inters decrecientes y elevados tipos de cambio. Enfatizan la importancia de evitar el mal holands, es decir la sobrevaluacin cambiaria que genera la afluencia de divisas receptadas por los pases exportadores de materias primas. (5)

El tercer objetivo del neo-desarrollismo es retomar la industrializacin para multiplicar el empleo urbano. Cuestionan la regresin fabril generada por la apertura comercial de los aos 90 y estiman que la expansin industrial debe ser la prioridad de las economas intermedias. Piensan que los pases avanzados ya agotaron esa etapa y que las naciones pobres no cuentan an, con el acervo requerido para encarar esta tarea. (6)

Reducir la brecha tecnolgica es la cuarta meta del proyecto. El neo-desarrollismo propicia incrementar la innovacin local, mediante acuerdos con las empresas transnacionales para lograr una fuerte absorcin de conocimientos. Alientan un camino schumpeteriano de intensa modernizacin productiva, para superar las insuficiencias de la vieja industrializacin. Remarcan la existencia de varias trayectorias tecnolgicas posibles y promueven su amoldamiento al formato de cada economa. (7)

Imitar el avance exportador del Sudeste Asitico es la quinta propuesta neo-desarrollista. Proponen subsidiar a los industriales que faciliten la expansin de las ventas manufactureras, mediante estrategias estatales que enseen a competir. Por esa va esperan emular la lucidez de los dirigentes asiticos y dejar atrs el conformismo latinoamericano. Advierten que un modelo de este tipo exigir moderacin salarial, estabilidad social y fuerte compromiso de los trabajadores con la productividad. (8)

Diferencias con el desarrollismo clsico

Con estas cinco ideas el neo-desarrollismo retoma ciertos principios de sus antecesores y reivindica la misma denominacin, con un aditamento (neo) que sugiere actualizaciones. Revisan ms los conceptos de esa tradicin que sus expresiones puntuales. (9)

El enfoque desarrollista tradicional postulaba superar las consecuencias de la heterogeneidad estructural, en economas afectadas por el modelo agro-exportador y el deterioro de los trminos de intercambio. Prebisch, Pinto y Furtado proponan corregir esas deficiencias mediante procesos de industrializacin, a fin de contrarrestar la baja productividad del agro y la estrechez general del poder adquisitivo. Confiaban en la eficacia de las polticas econmicas y en la fuerza del estado para mejorar la posicin de la regin en el capitalismo mundial. Esperaban inducir un salto desde el estadio perifrico hacia algn escaln ms avanzado.

Bresser y Ferrer mantienen la misma expectativa pero promueven el remedio industrialista en otros trminos, como consecuencia de las grandes transformaciones registradas en el agro. Un acelerado proceso de capitalizacin en este sector ha tornado obsoleta la vieja crtica al latifundio y al estancamiento de la actividad primaria. Tambin ha perdido actualidad la propuesta de utilizar los recursos inmovilizados en el agro para la inversin fabril.

En el nuevo escenario los neo-desarrollistas auspician procesos de crecimiento en coalicin con el agro-negocio. El viejo conflicto con la oligarqua exportadora se ha diluido y los antiguos adversarios son convocados a forjar un bloque comn. La conversin de los terratenientes en nuevos empresarios ha recreado la solidaridad capitalista entre los adinerados del campo y la ciudad. La tradicional contraposicin entre el liberalismo agrario y el proteccionismo urbano ha disminuido y el neo-desarrollismo visualiza a la agro-exportacin como una potencial proveedora de divisas para la reindustrializacin.

Pero este cambio implica aceptar la remodelacin neoliberal del agro y la consiguiente concentracin de tierras, especializacin en exportaciones bsicas, prdida de cultivos diversificados y acentuado deterioro del medio ambiente.

Al igual que sus antecesores los nuevos desarrollistas estiman que el crecimiento industrial aumentar el empleo, expandir el mercado interno y mejorar el consumo. Pero a diferencia del pasado se han generalizado tecnologas que reducen la utilizacin de la mano de obra y la creacin de trabajo ya no acompaa el ritmo de inversin. Que la expansin de la economa sea incentivada por el mercado o la regulacin estatal no modifica esta carencia de empleo. En ambos casos el capitalismo latinoamericano genera insuficientes puestos de trabajo y estabiliza la precarizacin en labores informales, descalificadas y mal remuneradas. El neo-desarrollismo no ofrece respuestas a esta seria adversidad.

Esa concepcin estima que el deterioro de los trminos de intercambio y la relacin centro-periferia, ya no constituyen obstculos significativos para el despegue regional. Considera que la reversin del primer parmetro registrada en la ltima dcada es perdurable y que la segunda polaridad tiende a diluirse con el crecimiento de las economas emergentes. En este terreno se verifica otra diferencia sustancial con la vieja CEPAL.

Tambin asignan menor gravedad y periodicidad a las crisis econmicas latinoamericanas. Con esta evaluacin apuestan a superar los desajustes actuales mediante un buen manejo de las polticas macroeconmicas. Le quitan dramatismo a las tensiones estructurales que preocupaban a Prebisch y Furtado.

El neo-desarrollismo reconoce formalmente la continuidad de las viejas contradicciones expuestas por la heterodoxia, pero espera atenuarlas mediante un acertado manejo de las variables cambiarias, financieras y presupuestarias. Concentra el grueso de su artillera en la administracin del tipo de cambio. (10)

Sus tericos advierten contra las desventuras que entraa para la industria cualquier apreciacin cambiaria. Pero no analizan el efecto opuesto que genera la depreciacin de esa variable sobre el salario. Ese impacto se ha verificado tradicionalmente en ciclos devaluatorios que incrementan los precios internos y empobrecen a los trabajadores. El viejo desarrollismo era ms cauto en este terreno y slo postulaba un manejo cuidadoso de la cotizacin de las divisas parar acotar las ganancias de los exportadores.

Indefiniciones e inconsistencias


Los tericos neo-desarrollistas esperan liderar un intenso proceso de crecimiento, pero no definen como alcanzarlo. La regulacin estatal que promueven tiene incontables modalidades y efectos. La contraposicin entre neo-desarrollistas proclives a la intervencin del estado y neoliberales adversos a esa injerencia es una simplificacin. Todos recurren a una fuerte presencia del sector pblico cuando les toca administrar la economa.

Ese comportamiento es consecuencia de la gravitacin alcanzada por los grandes bancos y empresas en el capitalismo contemporneo. Resulta imposible gestionar este sistema, sin protagonismo de la burocracia estatal y los gerentes del sector privado. Lo que est siempre en juego es el tipo de intervencin estatal predominante en cada perodo y no la existencia o intensidad de esa presencia.

El neo-desarrollismo sugiere que su accin servira para eliminar las distorsiones que genera el mercado. Contrapone este objetivo con la actitud ortodoxa de esperar espontneas correcciones de la oferta y la demanda.

Pero tambin aqu la diferencia pierde contenido cuando se comanda la marcha cotidiana de la economa, en situaciones de alta tensin. La crisis global reciente, brind una contundente evidencia de la forma en que ortodoxos y heterodoxos actan en comn, cuando se impone el socorro a los bancos. En esos momentos las divergencias slo giran en torno a la modalidad de esos auxilios.

Los neo-desarrollistas propician una adaptacin pragmtica a las exigencias de la coyuntura y por eso incorporan frmulas que contienen mltiples elementos, sin definir ntidas primacas. Suelen convocar a fortalecer el mercado y el estado, a reforzar la centralizacin y la descentralizacin, a potenciar lo pblico y lo privado y a desenvolver polticas austeras y activas. (11)

Pero esta variedad de orientaciones no abandona nunca el principio de favorecer a los grandes grupos capitalistas. La prioridad asignada al tipo de cambio competitivo con baja inflacin y reducido dficit fiscal ilustra el sostn a los poderosos. En ese modelo los costos del impulso exportador son solventados por los trabajadores a travs de devaluaciones, restricciones al gasto social o un corset a los salarios.

Muchos neo-desarrollistas sugieren que estos esfuerzos constituyen el precio a pagar por la reindustrializacin. Pero no registran la contradiccin existente entre esa meta y la convalidacin de la primaca agro-exportadora. Mientras los recursos que requiere la expansin fabril continen localizados prioritariamente en el agro-negocio, una industria latinoamericana de cierto valor agregado continuar languideciendo.

Los neo-desarrollistas suponen que la recuperacin manufacturera ser impulsada significativamente por las empresas transnacionales. Consideran que estas firmas garantizan la expansin continuada del producto, si el estado evita una apertura indiscriminada al capital extranjero y orienta las inversiones hacia los sectores estratgicos.

Pero la experiencia indica que las grandes compaas extranjeras definen su colocacin de fondos en funcin de planes globales, que rara vez coinciden con las prioridades de las naciones receptoras de esos capitales. Esta discordancia dio lugar a la denominada industrializacin trunca de Amrica Latina. (12)

Esa deformacin incluye un dficit comercial crnico del sector manufacturero, provocado por la baja integracin nacional de partes y una alta dependencia de insumos importados. Este desequilibrio determina ciclos de acumulacin afectados por desbalances externos, que no desaparecen con ingenieras cambiarias, fiscales o monetarias.

Frente a este crtico escenario el neo-desarrollismo navega en un mar de contradicciones. Por un lado despotrica contra la destruccin de los tejidos fabriles nacionales perpetrada por la competencia importadora durante las ltimas dcadas. Y por otra parte cuestiona el proteccionismo excesivo del pasado y la improductividad legada por el encierro arancelario.

Aunque buscan un punto intermedio entre ambos extremos, en los hechos se amoldan a las demandas actuales de las empresas transnacionales, que exigen libre movilidad de capitales y mercancas entre sus filiales. Con esta actitud convalidan los desajustes que pretenden corregir.

Los mismos contrasentidos se verifican en el plano tecnolgico. El neo-desarrollismo apuesta a reducir la enorme brecha que separa a Latinoamrica de las economas centrales. Pero supone que esa disminucin surgir de una mayor presencia econmica de las firmas que generan esa fractura. Por eso convoca a absorber las tecnologas disponibles en el mundo, mediante la intermediacin de compaas transnacionales.

Esas empresas no derraman conocimientos hacia la periferia. Transfieren a sus filiales un manejo estrictamente acotado de las prcticas requeridas para asegurar sus lneas de fabricacin. Mantienen localizados los laboratorios de investigacin y desarrollo en los pases de origen.

El neo-desarrollismo considera que esos obstculos pueden remontarse, forjando sistemas nacionales de innovacin patrocinados por el estado y las empresas transnacionales. Pero la experiencia indica que esa iniciativa choca en la prctica con el dilema de privilegiar la inversin pblica o subsidiar a las compaas extranjeras. Esas subvenciones obstruyen el ansiado despliegue de las innovaciones.

La visin neo-desarrollista realza las convergencias del estado con el sector privado. Pondera especialmente el rol de la empresa como un mbito de cooperacin y seleccin de las nuevas tecnologas, siguiendo los parmetros de productividad, competitividad y rentabilidad.

Pero esta idlica mirada desconoce que esos patrones se asientan en la explotacin laboral y slo definen las porciones de plusvala extrada a los trabajadores, que captura por cada concurrente. Entre tantos elogios al talento, la creatividad y la disposicin al riesgo del capitalista, no queda espacio para recordar su rol cotidiano en la apropiacin de trabajo ajeno.

Copiar al sudeste asitico?

El neo-desarrollismo enfrenta todos estos problemas con el ejemplo prctico del Sudeste Asitico. Si ellos lo han logrado: qu impide a Latinoamrica repetir la misma trayectoria?

Esta imitacin es postulada como la gran solucin por los autores que ubican a ambas zonas, en un estadio semejante de desarrollo intermedio. Estiman que un buen aprendizaje del sendero transitado por las economas orientales permitir desenvolver un camino semejante. Slo se requiere aplicar las mismas polticas de dficit pblico, tipo de cambio competitivo y promocin del supervit comercial. (13)

Pero el presupuesto de este razonamiento es la convergencia potencial de todas las economas emergentes en un escaln superior que las aproximar a los pases centrales. Aqu retoman la vieja idea neoclsica de un ascenso general hacia situaciones de prosperidad, a medida que la modernizacin se expande por todo el planeta. Slo este imaginario liberal permite suponer que la copia del Sudeste Asitico asegura el desarrollo de Amrica Latina.

Si se rechaza ese presupuesto del capitalismo -como un sistema abierto a sucesivas incorporaciones de las regiones relegadas- la idea de emular el camino oriental se torna ms conflictiva. La propia afirmacin de que Asia lo est logrando y Amrica Latina no, implica reconocer la existencia de inserciones diferenciadas en el mercado mundial.

Todo el razonamiento falla al ponderar al Sudeste asitico por su expansin, culpando a Latinoamrica por su retroceso. En los hechos ambas regiones quedaron situadas en distintas trayectorias en la nueva etapa de la mundializacin y soportan desequilibrios de distinto tipo. La primera regin no creci sostenidamente por sus mritos frente a los desaciertos del resto, sino que reiter la pauta de desenvolvimiento desigual que ha predominado en toda la historia del capitalismo.

Este sistema se rige por principios de competencia despiadada y no suele dar cabida a progresos colectivos. Siempre induce situaciones de gran desigualdad. Lo que cambia en cada etapa son los protagonistas de la prosperidad y la regresin, como resultado de las asimetras que generan las ganancias diferenciales de las distintas economas. Si todos pudieran desenvolverse siguiendo la misma norma de aproximacin al bienestar, desapareceran las brechas de competitividad en que se asienta el sistema. Nunca irrumpe un escenario virtuoso al alcance de todos.

Reconociendo esta dinmica se puede entender por qu razn Amrica Latina se retras frente al Sudeste Asitico. En la estructura jerarquizada del capitalismo global, los pases del Extremo Oriente presentaron gran adaptabilidad a un esquema de mundializacin que premia la disciplina, el adiestramiento y la baratura de la fuerza de trabajo.

Los autores neo-desarrollistas suelen omitir que el secreto de esa regin radica en la superexplotacin de los trabajadores. Ese tormento ha sido la condicin del milagro exportador. Es cierto que Amrica Latina tambin cuenta con una gran reserva laboral, pero no rene las condiciones que optimizan la extraccin de plusvala. En esta regin el proceso de industrializacin fue previo a los requerimientos de la mundializacin actual.

Existen, por ejemplo, numerosas maquilas en Centroamrica que se desenvuelven con patrones semejantes al Sudeste Asitico. Pero nunca alcanzaron el nivel de productividad impuesto por los regmenes autoritarios de Oriente.

La propia dinmica acumulativa del capital consolid las brechas entre ambas regiones. Una vez iniciado el vuelco de la industria mundial hacia el continente asitico ha resultado difcil contrarrestar esa tendencia con ofrecimientos de mayor baratura salarial. Un modelo de produccin globalizada -basado en rivalidades por reducir los costos laborales- no deja mucho margen para la imitacin. Todos deben descargar sus productos en un mismo mercado mundial, que no crece a la misma velocidad que el ritmo de fabricacin.

Algunos autores neo-desarrollistas eluden estos problemas postulando que la imitacin del Sudeste Asitico debe incluir mejoras en los salarios. Pero el contrasentido de esta propuesta salta a la vista. El despunte capitalista de Oriente no se consum incorporando a esa zona el estado de bienestar europeo, los servicios sociales de Escandinavia o el mercado de consumo de Estados Unidos. Las empresas transnacionales se afincaron con estrategias de explotacin extrema de los trabajadores.

Otros pensadores consideran que en el Sudeste Asitico siempre existi una conciencia industrialista que facilit su expansin fabril. Estiman que esa conviccin permiti optar por un modelo exportador que evit las fragilidades del mercado interno. (14)

Pero lo cierto es que Asia Oriental se industrializ ms tarde que Amrica Latina y empalm con una etapa de mundializacin afn a la produccin hacia afuera. Por esta razn existieron programas dismiles en ambas zonas, que se adaptaron a momentos diferenciados del capitalismo. En las condiciones precedentes de los aos 60 nadie hablaba de Corea o Taiwn y las economas intermedias de Latinoamrica eran vistas como la gran promesa del desarrollo.

Suponer que el secreto del crecimiento oriental ha radicado en una inteligente eleccin de polticas exportadoras que Amrica Latina desconoci, implica confundir las causas con los efectos. El nuevo escenario de la mundializacin favoreci a un grupo de pases y penaliz a otros, tornando ms efectivos los instrumentos crediticios y cambiarios utilizados en Asia para apuntalar el esquema exportador. La existencia de tasas de inversin privadas que duplican en esa regin los porcentuales de Amrica Latina es tambin una consecuencia y no una causa de las diferencias existentes entre ambas zonas.

Tambin se suele atribuir la expansin asitica a la vigencia de niveles inferiores de desigualdad. Mientras que el 10% ms rico de la poblacin latinoamericana acapara el 45% del ingreso, en Corea o Taiwn ese porcentaje se reduce al 22-23%. (15)

Pero en frica la brecha social ha sido tradicionalmente inferior al promedio latinoamericano y esta diferencia no favoreci su desarrollo. La desigualdad es un rasgo intrnseco del capitalismo que no mantiene relaciones unvocas con las tasas de crecimiento. En algunas economas centrales (como el Norte del Europa) las brechas sociales fueron tradicionalmente bajas y en otros pases (Inglaterra, Estados Unidos) fueron elevadas. Esas fracturas no definen las normas de la acumulacin capitalista.

La globalizacin electiva


El neo-desarrollismo vislumbra a la globalizacin como una gran oportunidad para los pases medianos. Estima que ese proceso apuntalar el desenvolvimiento latinoamericano, si se aprovechan las ventajas comerciales evitando los peligros financieros. (16)

Pero nunca aclaran cmo se podra usufructuar de esas conveniencias soslayando sus efectos nocivos. Es evidente que las modalidades comerciales y financieras de la internacionalizacin estn ntimamente conectadas entre s. Los bancos intermedian en todas las transacciones manejadas por las empresas transnacionales.

La gran oportunidad comercial que se realza es la convalidacin de la insercin dependiente de Amrica Latina como proveedora de productos bsicos. Y lo que se cuestiona como un peligro financiero es el endeudamiento descontrolado. Sin embargo, la experiencia histrica indica que a largo plazo esa primarizacin exportadora recrea la hipoteca de la deuda.

La mirada condescendiente hacia la globalizacin presupone que esa transformacin genera crecientes beneficios para mltiples ganadores. Pero con ese enfoque se olvida a las vctimas del mismo proceso. En el caso latinoamericano, por ejemplo, se reconoce que slo las economas medianas parcialmente industrializadas podran participar del cambio en curso. El resto de la regin quedara marginada hasta concluir un camino previo de maduracin. De esta forma, la oportunidad de la globalizacin queda reducida a un grupo de economas y no ofrece mejoras para los dems. (17)

Toda la caracterizacin es formulada con razonamientos semejantes al viejo liberalismo. Al igual que Rostow se imagina un proceso futuro de creciente aproximacin, entre pases contagiados por la expansin capitalista. Los participantes elevan paulatinamente su status saltando de la pobreza a escalones intermedios, para converger posteriormente en la modernizacin. En ese momento todas las naciones alcanzan un nivel satisfactorio de bienestar.

Contra este tipo de fantasas reaccionaba la vieja CEPAL de los aos 50-60. Objetaba esa ilusin de convergencias, destacando las polaridades entre el centro y la periferia que genera el propio proceso de acumulacin mundial.

Los tericos neo-desarrollistas mantienen una diplomtica adhesin a esa concepcin, pero en los hechos estiman que las fracturas tienden a desaparecer en el capitalismo global. Por esta razn diluyen el anlisis estructural de las relaciones centro-periferia en miradas benvolas de la mundializacin. Suelen postular que cada pas tiene la globalizacin que quiere y se merece. (18)

El mercado mundial es visto como un amplio espacio de libertad para lograr las metas ambicionadas por cada integrante. Ya no representa el obstculo para el desarrollo que subrayaba la CEPAL. Con lenguaje heterodoxo se disimula esta aproximacin a la tesis neoclsica.

Los misterios del catch up


El neo-desarrollismo retoma la idea de crecer a travs de un proceso de catch up, que permita copiar tecnologas elaboradas por los pases desarrollados. Proponen realizar esa absorcin a travs del estado nacional, para acortar el proceso de maduracin de las economas ascendentes.

Esta visin fue inicialmente planteada por Gerschenkron en su estudio de la industrializacin, como un proceso de asimilacin de tecnologas por parte de los pases que se aproximan al capitalismo. Seal que Inglaterra comenz esa evolucin con la revolucin del vapor (1780). Francia utiliz posteriormente ese legado para financiar su expansin fabril con el auxilio de los bancos (1830) y Alemania repiti ese desenvolvimiento mediante una fuerte intervencin del estado (1870). Finalmente Rusia aprovech esta secuencia para apuntalar su crecimiento industrial con gastos militares (1880).

Este proceso era visto como una concatenacin de distintas modalidades de industrializacin segn el origen, las prioridades, el contexto y las motivaciones de sus artfices. Pero en todos los casos se estimaba que las economas retrasadas podan apropiarse de la herencia de sus antecesores. Ninguna frmula previa aseguraba esta absorcin, pero las condiciones institucionales favorables a la accin del empresario y a la integracin de los trabajadores facilitaban esa asimilacin. Gerschenkron coincidi en 1940-50 con muchos autores impactados por la industrializacin sovitica y polemiz con los economistas liberales, que promovan la adaptacin pasiva de los pases subdesarrollados al mercado mundial. (19)

El pensamiento neo-desarrollista retoma esa concepcin para postular la utilizacin de las tecnologas disponibles. Distingue a las economas retrasadas por su capacidad o impotencia para concretar esa captura. Comparte, adems, la crtica al pensamiento neoclsico y al espejismo de un avance espontneo de las economas relegadas siguiendo el faro del mercado.

Pero tambin supone que basta con elegir una estrategia correcta para ingresar en el crculo virtuoso de la acumulacin. Con esta genrica frmula no explica cules son los caminos concretos para concretar ese crecimiento.

El planteo de Gerschenkron es muy contradictorio. Por un lado exalta las enormes posibilidades de copia que tienen los recin llegados, pero al mismo tiempo seala la inexistencia de una norma para usufructuar de esa ventaja. Es una gran oportunidad carente de senderos ntidos para su aprovechamiento. (20)

Afirma que ciertas polticas permiten capturar las tecnologas disponibles, pero no se sabe cules son esas orientaciones. Su cronologa histrica demuestra que el camino seguido por Francia fue muy distinto al transitado por Alemania o por Rusia. Si cada uno hizo su catch up con una frmula propia: cul es la lgica general del acelerado avance de las economas que llegaron tarde?

Los propios ejemplos de esta concepcin sugieren que pocos pases pueden absorber las tcnicas ms avanzadas. Hay que estar en carrera para alcanzar al que se ubic en la punta. Slo una minora de potencias coloniales durante el surgimiento del capitalismo y un puado posterior de ascendentes semiperiferias participaron de ese certamen. El grueso de la periferia no tuvo cabida en el catch up. Cualquiera sea la poltica asumida por el estado de los pases marginados, no se entiende cmo podran instrumentar esa copia de tecnologas.

Esta misma restriccin aparece en el enfoque actual de Bresser, cuando afirma que la globalizacin es una oportunidad para las economas medianas, que ya consumaron su revolucin capitalista. Seala que el xito industrial no se alcanza imitando un modelo precedente, sino buscando un camino particular. El catch up parecera brotar de ciertas singularidades que nadie logra explicar de antemano.

Pero con ese razonamiento slo se sabe lo obvio, es decir que hubo pases exitosos y fracasados en el intento de rpida industrializacin. Que la tecnologa se encuentre disponible no modifica mucho ese contraste, ni aporta explicaciones de lo sucedido. La existencia de esos recursos tcnicos no define esos resultados.

La teora del catch up reconoce la existencia de muchos casos fallidos, que demuestran la insuficiencia de cierta poltica industrial para garantizar el crecimiento sostenido. Gerschenkron estudi los ejemplos de Dinamarca (que se mantuvo como proveedor pasivo de exportaciones agrcolas), Mxico (que no logr el financiamiento bancario para su industrializacin) o Bulgaria (que slo introdujo cambios en ciertas ramas, sin generar una expansin auto-sostenida). Atribuye el fracaso italiano del siglo XIX a la aplicacin de polticas arancelarias desacertadas. (21)

Pero esta evaluacin comparada no esclarece si la norma ha sido la preeminencia de economas consagradas o frustradas. Simplemente seala que en un gran pelotn de concurrentes tuvieron posibilidades de llegar a la meta. Aunque la causa del fracaso es situada a veces en el predominio de circunstancias adversas, en general se postula la responsabilidad primaria de polticas econmica errneas.

Desarrollo desigual y combinado


Las comparaciones basadas el catch up pueden esclarecer obstculos particulares al crecimiento, pero no clarifican la dinmica de la acumulacin a escala global. Tampoco ilustran cules son las restricciones objetivas que afrontan las economas subdesarrolladas. Como se ignora estas limitaciones parecera que todos pueden aproximarse a una meta, que en los hechos alcanzan muy pocos.

Es el mismo problema que rodea al contraste de Amrica Latina con el Sudeste Asitico. Se supone que la primera regin no reproduce por sus propios errores lo que obtuvo la segunda, como si este horizonte estuviera siempre al alcance de los frustrados. La teora del catch up realza potencialidades que ofrece la tecnologa, pero no registra los obstculos para materializar esa posibilidad. Relativiza, por ejemplo, las restricciones que imponen las patentes o las empresas transnacionales a la utilizacin de esos recursos.

Ese enfoque divorcia, adems, la disponibilidad de las tecnologas de los principios de rentabilidad y explotacin que rigen su difusin. Olvida que bajo el capitalismo el aventajado por llegar tarde es un competidor que slo usufructuar de ese atributo, si logra instalarse en el mercado mundial extrayendo una alta tasa de plusvala a los trabajadores. (22)

La oportunidad de esa economa constituye por lo tanto una posibilidad, para las clases dominantes con mayores aptitudes para someter a los asalariados. Como la tradicin heterodoxa elude este problema, concentra toda su atencin en los estudios comparativos.

El neo-desarrollismo comparte estos problemas al desconocer la vigencia de un orden global estratificado, que obstruye el desenvolvimiento de las economas subdesarrolladas. Omite que las ventajas derivadas de la disponibilidad tecnolgica suelen ser inferiores, a las desventajas generadas por la insercin dependiente en la divisin internacional del trabajo. Aunque la periferia pueda acceder con ms facilidad a los nuevos inventos, carece de recursos para utilizarlos provechosamente.

Al razonar desconociendo la subordinacin comercial, financiera o productiva de las economas perifricas, se termina imaginando al desarrollo como un proceso resultante de la voluntad exhibida por cada pas. El mundo queda dividido entre quienes detentan y carecen de esa facultad, cualquiera sea su ubicacin objetiva en la estructura mundial.

Es cierto que en varios momentos de la historia, el ascenso de un grupo de la semiperiferia se registr siguiendo la dinmica del que lleg tarde. Arribaron al mercado mundial con renovadas capacidades para desplazar a las viejas potencias en declive. Trotsky analiz ese ascenso de Alemania frente a Inglaterra a principios del siglo XX, as como el despegue posterior de Estados Unidos frente a Europa. (23)

Pero su enfoque se basaba en una teora marxista del desarrollo desigual y combinado muy diferente al catch up. Sealaba la imposibilidad de una aproximacin de todos los concurrentes a la primaca de las grandes potencias. En contraposicin al imaginario liberal (de un progreso al alcance de todos) y de la mirada heterodoxa (de sucesivas ventajas para los retrasados), destacaba que el capitalismo impide el bienestar colectivo por uno otro camino. Consideraba que las desigualdades generadas por la acumulacin mundial agravaban las contradicciones de todo el sistema, provocando situaciones ms adversas que al inicio del proceso. (24)

Trotsky reconoca las bruscas desarmonas que estudia el catch up. Pero resaltaba los costos padecidos por los retrasados para forzar la expansin de sus economas. Estimaba que los desequilibrios creados por esa aceleracin salan a flote en las fases siguientes de la concurrencia global. Este lmite -que enfrentaron Alemania y Japn a mitad del siglo XX- podra reaparecer entre los emergentes que prosperan al comienzo del siglo XXI.

El deslumbramiento neo-desarrollista con los pases asiticos desconoce estos antecedentes. En el pasado muchas economas no pudieron sostener su salto inicial, cuando debieron confrontar con potencias ms afirmadas en la rbita mundial. La fascinacin actual con la globalizacin impide comprender esta contradiccin, que habitualmente aflora en las grandes crisis.

De la misma forma que la conformacin inicial del capitalismo a favor de las grandes potencias coloniales se consum a costa de la periferia, el avance industrial contemporneo de ciertas economas exige el retroceso de su competidor. El pas que lleg tarde puede desplazar al que estaba primero, pero alguien debe costear los logros de los exitosos.

El mito liberal de un avance contagiado es tan inconsistente como la creencia heterodoxa de sucesivas imitaciones. Al suponer que el camino abierto por una economa puede ser transitado por todos sus pares se recrea la falacia de la composicin.

El curso real del capitalismo est regido por un patrn de desigualdad muy distante de las fantasas de expansin ilimitada. La analoga biolgica que se utiliza para graficar esa prosperidad -con imgenes de pasaje de la adolescencia a la madurez econmica- omite que tambin existe la senilidad. No es cierto que el catch up tiende a renovarse una y otra vez con la apertura de nuevas fronteras. El propio capitalismo impone serias restricciones econmicas, sociales y ambientales a ese ensanchamiento. (25)

El viraje endogenista


El neo-desarrollismo es afn a las concepciones endogenistas que sitan todos los obstculos al desenvolvimiento en el plano interno. Tambin aqu se distancia de Prebisch, que atribua el subdesarrollo al deterioro secular de los trminos de intercambio.

Los sucesores del pensador heterodoxo son cautos en la reconsideracin conceptual de este ltimo problema. Simplemente se apoyan en la valorizacin reciente de las commoditties para justificar su creciente atencin a la temtica interna. Nadie se atreve a evaluar cunto durar la apreciacin actual de los productos primarios. Esta valorizacin no impide, adems, la continuada transferencia de recursos hacia las economas centrales, a travs de mecanismos situados en la rbita financiera o productiva.

El viraje hacia concepciones endogenistas se remonta a la evolucin seguida por la CEPAL desde los aos 80. Los economistas de ese organismo sintonizaron con los crticos de la teora de la dependencia, que resaltaban la primaca de los factores internos en el retraso latinoamericano. Consideraban que esa falencia obedeca al manejo irracional de los recursos.

El giro endogenista se consum en un clima de frustracin con la industrializacin. Posteriormente el neo-estructuralismo reforz esa mirada centrada en las flaquezas internas. En los aos 90 utilizaron mltiples adjetivos para caracterizar estas fallas y cuestionaron las caracterizaciones del subdesarrollo centradas en la salida de capital, la fragilidad comercial, la vulnerabilidad financiera o la sumisin tecnolgica. (26)

En este enfoque el status de cada pas queda definido por elecciones internas de progreso o estancamiento. El marco objetivo es desconsiderado y se magnifica la incidencia de las voluntades nacionales. Parecera que frica decidi ser esquilmada y Amrica Latina opt el atraso, en contraposicin al rumbo de prosperidad adoptado por Europa o Estados Unidos.

Esta simplificacin desconoce que el mercado mundial es un mbito de inequidad. La interdependencia formal entre todos pases encubre relaciones de supremaca y sometimiento. Es evidente que Estados Unidos utiliza patrones muy diferentes en sus relaciones con Alemania y Hait.

El endogenismo diluye las diferencias que separan a los pases perifricos y centrales. De un cuestionamiento inicial a las visiones que exageraban la transferencia de ingresos padecida por el primer grupo, pas al desconocimiento de esas hemorragias. No slo relativiza el impacto del endeudamiento, la remisin de utilidades o el drenaje de la renta. Tambin ignora que la desigualdad es un dato intrnseco de la acumulacin a escala mundial.

El capitalismo se desenvuelve recreando las brechas entre economas dismiles. Estas fracturas son proporcionales a la escala alcanzada por la reproduccin del capital. Cunto ms elevada es la inversin y la productividad, mayor intensidad tienen la competencia y los desequilibrios que segmentan al mercado mundial.

En la ltima dcada la tradicin endogenista empalm con el neo-desarrollismo, en el nuevo marco sudamericano de revalorizacin de las materias primas, alivio de la deuda externa y ampliacin de los mrgenes de autonoma geopoltica. Este escenario induce a postular que la insercin internacional primaria ya no representa un obstculo al desarrollo, si se implementan polticas adecuadas para afianzar el crecimiento.

Primaca mundial o local?

El giro endogenista ha sido tambin el principal cimiento de la esperanza neo-desarrollista en lograr una copia del avance asitico. Atribuye explcitamente el ascenso oriental a la oportuna seleccin de modelos industrializadores.

Pero no observa que este caso refuta la gravitacin asignada a los determinantes internos. Slo la vigencia de una nueva etapa de capitalismo internacionalizado permiti aprovechar la mano de obra barata asitica para fabricar a escala global. Y ese mismo condicionante externo impide la reproduccin internacional del mismo modelo. Esa recreacin generara excedentes que no podran colocarse en ningn mercado.

El neo-desarrollismo no registra este lmite porque supone que el capitalismo regenera inagotables espacios de crecimiento ulterior. Esta complaciente mirada determina un punto de encuentro con sus adversarios neoliberales. Ambos comparten la misma confianza en la existencia de trayectorias despejadas para la acumulacin, si se aplican acertadas estrategias de crecimiento. Esta expectativa tambin supone la vigencia de un tablero internacional de alta movilidad, mutacin de hegemonas y multipolaridad. (27)

Pero no existe ningn indicio que estas modificaciones geopolticas favorezcan en bloque a la periferia. Podran mejorar en forma acotada la situacin internacional de algunas semiperiferias a costa de otras y en desmedro general de los oprimidos. Conviene recordar que todos los participantes en el escenario de la mundializacin neoliberal, aceptan los cimientos sociales de un estadio basado en el atropello del capital al trabajo.

Las miradas neo-desarrollistas actuales refuerzan su proximidad con los pensadores endogenistas -que siguiendo las tesis de la sociologa histrico-comparativa- realzan la gravitacin conceptual del estado nacional. Este enfoque se contrapone con la teora del sistema-mundo que remarca la primaca analtica del orden global, incorporando parte del enfoque centro-periferia.

Las visiones del sistema-mundo y las miradas de la sociologa histrico-comparativa confrontaron tradicionalmente en los debates historiogrficos sobre el origen del capitalismo. Mientras que la primera vertiente estim que la insercin de cada economa en el orden internacional defini el curso de su economa, la segunda concepcin atribuy mayor incidencia a las condiciones internas. Con abordajes metodolgicos centrados en el capitalismo global o en el estado nacional, esas controversias buscaron dilucidar enigmas sobre el origen del capitalismo. (28)

Pero los debates actuales indagan fenmenos derivados de la madurez de ese sistema que exigen fundamentos de otro tipo. Las explicaciones sobre los mecanismos que facilitaron el surgimiento del capitalismo, no resuelven las incgnitas contemporneas sobre el devenir de este sistema. La influencia predominante del mercado mundial o de las estructuras pre-capitalistas locales en el ocaso del feudalismo plantean problemas muy diferentes, a la primaca de la mundializacin econmica frente a la multipolaridad poltica en el comienzo del siglo XXI.

El legado conservador


El neo-desarrollismo se ha distanciado del espritu crtico que sign a la heterodoxia de los aos 60 y 70. Tambin abjura del espritu radical creado por la revolucin cubana, que indujo a esta corriente a incorporar propuestas de distribucin del ingreso.

Esa apertura de la CEPAL al pensamiento progresista qued abruptamente anulada con el predominio posterior de concepciones neo-estructuralistas. En los aos 80 archivaron las alusiones a la desigualdad centro-periferia y sepultaron las propuestas de reforma social. Propagaron, adems, sus propias recetas de privatizacin, apertura comercial y flexibilidad laboral, con actitudes de resignacin y cuestionamientos al desarrollismo tradicional. (29)

Ese giro incluy la participacin directa de los discpulos de la CEPAL, en la implementacin de programas de ajuste adornados con retrica heterodoxa, como el Plan Austral en Argentina o el Plan Cruzado en Brasil.

El neo-desarrollismo actual es un ahijado de esa trayectoria conservadora. Por eso refuerza la extincin de la CEPAL como referencia del pensamiento crtico. Esa institucin se ha transformado en un organismo tcnico de seguimiento de la coyuntura, que evita cualquier comentario molesto para el establishment.

Los tericos neo-desarrollistas exhiben ambiciones ms acotadas que sus antecesores, convalidan la especializacin primario-exportadora y abandonan el lxico antiimperialista. Es cierto que intentan recomponer la alicada gravitacin de la industria, pero slo introduciendo leves ajustes al interior del mismo bloque dominante. Promueven subsidios a los capitalistas manufactureros, en desmedro de la enorme porcin apropiada por los sectores financieros y buscan un nuevo equilibrio con el agro-negocio.

El neo-desarrollismo estima que su moderado industrialismo puede prosperar en el marco geopoltico actual de cierto distanciamiento sudamericano de Washington. Pero sobrevalora el alcance de ese alejamiento y parece desconocer la enorme incidencia que tiene la continuidad del patrn econmico agro-exportador.

Sus tericos alientan polticas econmicas distintas a la ortodoxia neoclsica. Pero no aceptan rupturas significativas con el neoliberalismo y comparten ms terrenos con esta vertiente que con su precedente desarrollista. (30)

El neo-desarrollismo converge con las propuestas de incorporar mayor regulacin estatal al capitalismo neoliberal para estabilizar su funcionamiento. Al cabo de varias dcadas de privatizaciones, desorden financiero y descontrol de los negocios, el sistema imperante necesita reintroducir mayor control pblico, para acotar los desequilibrios que genera el reinado de la ganancia.

Las teoras neo-desarrollistas suelen describir futuros promisorios para Amrica Latina, si se adoptan modelos de competitividad cambiaria, fiscalidad responsable y moderacin salarial. Pero conviene analizar estas propuestas a la luz de experiencias ya ensayadas en la regin. La economa argentina de la ltima dcada ofrece el principal ejemplo para esa evaluacin.

Notas:

1) Una descripcin de este impacto en: Azcurra, Fernando Hugo, (2011), Las diez tesis sobre el Nuevo Desarrollismo elaboradas por economistas heterodoxos, disponible en: www.pctargentina.org/ febrero.

2) Una sntesis en: Sicsu Joao, De Paula Luiz, Renaut Michel, (2007), Por qu novo desenvolvimentismo?, Revista de Economa Poltica, n 4, vol 27, outubro-dezembro.

3) Es la tesis que expone: Stiglitz, Joseph (2010). Cada libre, Buenos Aires, Taurus (pag 12-16, 31-59).

4) Sunkel, Osvaldo, (2007), En busca del desarrollo perdido, en Repensar la teora del desarrollo en un contexto de globalizacin, Buenos Aires, CLACSO.

5) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalizacin y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag. 117-130, 173-180).

6) Ferrer Aldo, (1996), Raul Prebisch y los problemas actuales de Amrica Latina, Ciclos, n 10, 1er semestre. Ferrer, Aldo, (2010), El nuevo desarrollismo, Miradas al Sur, 6-11-2010. Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalizacin y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag. 109).

7) Rodrguez, Octavio, (2007), La agenda del desarrollo, en Repensar la teora del desarrollo en un contexto de globalizacin, Buenos Aires, CLACSO.

8) Costa Oreiro Jos Luis da, (2012), Novo-desenvolvimentismo, crescimento econmico e regimes de poltica macroeconmica, Estudos Avancados, vol.26, no.75, So Paulo, May/Aug.

9) La enorme inestabilidad poltica que rodeaba a las experiencias desarrollistas del pasado dificulta su balance. Es lo que como ocurri, por ejemplo, con el emblemtico caso del gobierno argentino de Frondizi en los aos 60.

10) Es la prioridad que resalta Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2011), From the National-Bourgeoisie to the Dependency Interpretation of Latin America, Latin American Perspectives, May, vol. 38, no. 3.

11) Esta crtica en: Fiori Jos Luis, (2011), La miseria del nuevo desarrollismo, disponible en www.laondadigital.com

12) Fajnzylber, Fernando, (1983) La industrializacin trunca de Amrica Latina, Mxico, Editorial Nueva Imagen.

13) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalizacin y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 119-143).

14) Palma Gabriel (2006) Diferenciarse de China, India y Brasil, disponible en www.pagina12.com.ar/diario/suplementos, 14-7.

15) Palma Gabriel (2006) Diferenciarse de China, India y Brasil, disponible en www.pagina12.com.ar/diario/suplementos, 14-7.

16) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalizacin y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 27-60).

17) Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2010), Globalizacin y competencia, Buenos Aires, Siglo XXI, (pag 57-60).

18) Ferrer Aldo, (1996), Raul Prebisch y los problemas actuales de Amrica Latina, Ciclos, n 10, 1er semestre.

19) Gerschenkron Alexander, (1970), Atraso econmico e industrializacin, Barcelona, Ariel (pag 7-9, 46-48, 51-52, 87, 142,170-185)

20) Esta crtica en: Selwyn Ben, (2010), Trotsky, Gerschenkron and the political economy of late capitalist development, Economy and Society, vol 40, n 3.

21) Gerschenkron Alexander, (1970), Atraso econmico e industrializacin, Barcelona, Ariel (pp 25-26, 45, 182, 93-94, 100-136)

22) Burkett, P, Hart-Landsberg, M, (2003), A critique of catch-up theories of development, Journal of Contemporary Asia, 33(3).

23) Trotsky Len, Europa y Amrica, en Adnde va Inglaterra? (1925-1926), disponible en: grupgerminal.org.

24) Davidson Neil, (2006) From uneven to combined development in Permanent Revolution: Results and Prospects 100 Years, Pluto Press. Trotsky, Len (1972) Resultados y perspectivas, Buenos Aires, CEPE.

25) Ver: Wallerstein Immanuel, (1982), Who wants still more development? Fernand Braudel Center, Annual Meeting of American Sociology Associaton, 6-10. Wallerstein Immanuel, Development: Lodestar or illusion? (1987), Fernand Braudel Center, 22.october.

26) Ver crtica en: Osorio Jaime, (2009) Explotacin redoblada y actualidad de la revolucin, Mxico, ITACA, UAM, (pag 74-78, 169-192).

27) Dos crticas en: Amin Samir, (1988), La desconexin, Buenos Aires, Ediciones del Pensamiento Nacional. Castelo Rodrigo, (2012), O novo desenvolventismo e a decadencia ideolgica do pensamento econmico brasileo, Servio Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.

28) Ver: Theda Skocpol, (1977) Wallerstein's World Capitalist System: A Theoretical and Historical Critique, The American Journal of Sociology, vol 82, n 5. Wallerstein Inmanuel, (2005) Anlisis de sistemas-mundo, una introduccin, Mxico, Siglo XXI, (pag 1-35).

29) Ver: Kay Cristbal, (1998). Estructuralismo y teora de la dependencia en el perodo neoliberal. Nueva Sociedad, n 158, diciembre.

30) Tres cuestionamientos de este tipo en Fontes Virginia, (2010), Novas encruzilhadas e velhos fantasmas, Carcaghnolo Marcelo, (2010) Neoconservatismo com roupagem alternativa, Encruzilhadas da Amrica Latina no seculo XXI, Rio de Janeiro, Pao e Rosas. Goncalves Reinaldo,(2012), Novo desenvolvimentismo e liberalismo enraizado, Servio Social e Sociedade, n 112, outubro-dezembre, Sao Paulo.

Bibliografa:

- Amin Samir, (2004), US imperialism, Europe and the middle east, Monthly Review vol 56, n 6, November.

- Benavente J, Crespi G, Katz J. Stumpo G (1998), Nuevos problemas y oportunidades para el desarrollo industrial de Amrica Latina. Realidad Econmica, n 153, enero-febrero 1998 y 154, febrero-marzo.

- Boito Armando, (2012), A economia capitalista est em crise e as contradies tendem a se aguar, Jornal Brasil de Fato, 09/04, disponible en: www.brasildefato.com.br

- Bresser Pereira, Luiz Carlos, (2009) Globalizacao e competicao, Folha de Sao Paulo, 2-22-09

- Bustelo Pablo, (1998), Teoras contemporneas del desarrollo econmico, Sntesis, Madrid.

- Callinicos Alex, (2003), Igualdad, Siglo XXI, Madrid

- Castelo Rodrigo, (2010), O novo desenvolvimentismo e a decadencia ideolgica, Encruzilhadas da Amrica Latina no seculo XXI, Pao e Rosas, Rio.

- Domingues Jos Mauricio, (2009), Modernidad contempornea en Amrica Latina, Siglo XX, CLACSO, Buenos Aires.

- Fiori Jose Luis, (2007) A nova geopoltica das nacoes, Oikos, n 8, Rio de Janeiro

- Gaitn, Flavio, Boschi, Renato, (2010), Amrica Latina recupera el pensamiento desarrollista, Clarn, 21-12

- Garca Marco Aurelio, (2010), EL nuevo desarrollismo, 10/31, disponible en; www.revistasocialista.

- Hounie Adela, Pittaluga Luca, Porcile Gabriel, Scatolin Fabio, (1999), La CEPAL y las nuevas teoras del crecimiento, Revista de la CEPAL n 68, agosto, Santiago.

- Katz Claudio, (2000), Las nuevas turbulencias de la economa latinoamericana. Periferias, n 8, segundo semestre, Buenos Aires.

- Katz Jorge, (1998), Aprendizaje tecnolgico ayer y hoy. Revista de la CEPAL, nmero extraordinario, octubre.

- Kay Cristbal, (2009), Teoras estructuralistas e teora da dependencia na era da globalizacao neoliberal, A Amrica Latina e os desafos da globalizacao, Boitempo, Rio

- Kay Cristobal, Gwynne Robert, (2010) Relevance of Structuralist and Dependency, Theories in the Neoliberal Period: A Latin American Perspective

- Lusting Nora (1998), Pobreza y desigualdad: un desafo que perdura Revista de la CEPAL, nmero extraordinario, octubre.

- Mandel, Ernest (1980), El pensamiento de Len Trotsky, Barcelona: Fontamara.

- Marini Ruy Mauro, (1994), La crisis del desarrollismo, Archivo de Ruy Mauro Marini, Ruy Maurowww.marini-escritos.unam.mx

- Martins Carlos Eduardo, Globalizacao, (2011), Dependencia e Neoliberalismo na Amrica Latina, Boitempo, Sao Paulo.

- Moncayo Jimnez Edgard, (2004), El debate sobre la convergencia econmica internacional e interregional: enfoques tericos y evidencia emprica, Economa y Desarrollo, V 3 N 2 septiembre

- Nahon Cecilia, Rodrguez Enrquez Corina, Schorr Martn, (2006) El pensamiento latinoamericano en el campo del desarrollo del subdesarrollo: trayectorias, rupturas y continuidades, www.idaes.edu.ar/papelesdetrabajo/paginas

- Niemeyer Almeida Filho, (2005), O debate atual sobre a dependencia. Revista da Sociedade Brasileira de Economa Poltica, n 16, junho.

- Ocampo Jos, (1998), Cincuenta aos de la CEPAL. Revista de la CEPAL, nmero extraordinario, octubre

- Ouriques Nildo, (2012),Desarrollismo y dependencia en Brasil, Revista Pueblos n 51, segundo trimestre

- Vakaloulis Michel, (2001). Le capitalisme post-moderne, PUF, Paris.

Claudio Katz es economista, investigador, profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).


Fuente: http://www.argenpress.info/2014/07/que-es-el-neo-desarrollismo-parte-i-una.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter