Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2014

Los espejitos del Tratado de Libre Comercio con la Unin Europea
El retorno de las carabelas

Alberto Acosta
Rebelin


La Unin Europea puede darle el nombre bonito que quiera,

pero la orientacin que est tomando esto.

es llevarnos hacia un tratado de libre comercio,

y eso no lo vamos a aceptar. 

Presidente Rafael Correa

Enlace Ciudadano, sbado 23 de mayo de 2009

----

Se cierra el crculo. El Gobierno de Rafael Correa empez con fuertes impulsos revolucionarios. La necesidad de recuperar la soberana nacional era una de sus grandes motivaciones. Enfrentar la deuda externa, sacar la base norteamericana de Manta, alejarse del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) y oponerse a los Tratados de Libre Comercio (TLC) fueron algunos de los puntos bsicos de la naciente gestin de la revolucin ciudadana.

El Gobierno de Correa, recogiendo la lucha y el mandato de varios grupos sociales se comprometi, en sus inicios, a no dar paso a un TLC con los Estados Unidos. En el Plan de Gobierno 2007-2011 de Alianza Pas, escrito en el 2006, se estableci como indispensable

luchar en contra de los procesos impulsados por los intereses mezquinos de las mafias corporativas en detrimento de la mayora de ecuatorianos, como el mal llamado Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, que es una propuesta depredadora de la vida misma en tanto anuncia la profundizacin del modelo neoliberal y una creciente sumisin antitica del ser humano al poder monoplico del capital.

Inclusive se planteaba en aquella poca que a travs de la democracia activa con tantas consultas populares como sean necesarias se abordarn cuestiones cruciales como el TLC. Soplaban vientos de cambios. La democracia se perfilaba en el horizonte.

Pero, como sucede con frecuencia, angustiados por su incapacidad de cumplir sus compromisos, muchas veces con amenazas ficticias o simplemente autoconstruidas, los autodefinidos como revolucionarios terminan por concentrarse en mantenerse en el poder. El pragmatismo entierra lo revolucionario del proceso. En algn momento, la bsqueda de cambios estructurales deviene en una creciente concentracin de poderes. Emerge y se consolida un caudillo. Y la misma lucha en contra de la opresin abre la puerta a nuevas formas de opresin

Esta es la suerte inexorable de la ahora mal llamada revolucin ciudadana, que hace rato perdi lo de ciudadano y dej de ser revolucionaria. Las agujas del reloj, que empezaron a la izquierda, marchan irremediablemente hacia la derecha. La promesa de cambios estructurales, con la que se inici en el ao 2007, lleg a su cspide con la Constitucin de Montecristi. Y desde all se camina hacia el otro lado La conclusin de las negociaciones del acuerdo comercial con la Unin Europea (UE) consagra esta tendencia, tanto como el retorno al FMI y al Banco Mundial.

Los preparativos para que atraquen nuevamente la carabelas

El Gobierno del presidente Rafael Correa, quien se haba opuesto a los TLC como profesor universitario y que luego mantuvo esta posicin al inicio de su administracin, consecuente con esa posicin, fren pronto las negociaciones iniciadas en septiembre de 2007 entre los pases de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unin Europea (UE).

Los europeos, como bloque, haban propuesto inicialmente a los andinos, como bloque, negociar un Acuerdo de Asociacin. Esta aproximacin, con la que los europeos incluso pretendan revitalizar la aletargada integracin andina, fracas. Bolivia anunci su retiro de la mesa de negociaciones en abril de 2008, cuestionando el acuerdo de asociacin propuesto, en tanto reeditaba la lgica de los TLC.

A cambio los tres pases andinos restantes en la CAN recibieron la oferta de un Acuerdo Comercial Multipartes, un eufemismo para negociar acuerdos bilaterales entre la UE y cada uno de los pases andinos. Ecuador se retir de las negociaciones en julio de 2009.

Recordemos que el Gobierno de Ecuador intent introducir otros criterios en las negociaciones con la UE. Se hablaba de un Acuerdo Comercial para el Desarrollo, que deba agregar a las negociaciones, a ms de los temas comerciales, la cuestin de la cooperacin y, por cierto, aspectos polticos, como las cuestiones migratorias. Este es un punto crucial para una sociedad como la ecuatoriana, que tiene un importante nmero de compatriotas viviendo en Europa, no siempre en las mejores condiciones de insercin y respeto. Y por estas razones esta posicin era defendida por el entonces canciller Fander Falcon. [2]

Cuando Ecuador en el 2010 demostr el inters de volver a negociar, la UE dijo tener la predisposicin para conversar dejando claramente sentadas algunas cuestiones que limitaban el planteamiento del Gobierno ecuatoriano. Sobre lo poltico la cuestin migratoria, por ejemplo se dijo que la Comisin no tena un mandato suficiente otorgado por el Parlamento Europeo y que otros temas deban ser negociados con cada uno de los pases miembros. En lo referente a la cooperacin apenas se mostr inters en revisar la forma de distribucin de los recursos ya comprometidos para los prximos aos.

Adems, a los negociadores europeos les incomodaban algunos puntos de la Constitucin de Montecristi. La embajadora del Reino Unido, Linda Cross, en entrevista al Diario El Universo, en el ao 2011, reconoci que una complicacin para concretar las negociaciones entre Ecuador y la UE

puede ser la Constitucin, por ejemplo, donde hay preferencia para compaas nacionales en sectores estratgicos. No vale la pena entrar a cuatro o cinco rondas de negociaciones y al final que la Corte Constitucional diga que es inconstitucional. Hay que resolver este problema antes de entrar en negociaciones [3] .

En suma, lo que qued abierto es la posibilidad de retomar los dilogos circunscritos (aparentemente) al mbito comercial/econmico. As la negociacin se enmarc en una construccin de una suerte de acuerdo comercial recargado. En donde lo comercial es apenas una parte. Los conocidos como trminos de Singapur completan el temario, que se lo plantea en las diferentes mesas de negociaciones sobre inversiones, servicios pblicos, propiedad intelectual, acceso a mercados de bienes agrcolas y bienes no agrcolas, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras pblicas, poltica de competencia, facilitacin en aduanas, comercio y desarrollo sostenible, solucin de diferencias, entre otros temas que fijan los lmites de las negociaciones propuestas por la UE.

Por fin el 2011, el Gobierno de Correa, que ya haba empezado a flaquear en sus mpetus revolucionarios, busc un acercamiento con la UE para, segn la comunicacin oficial del jefe negociador comercial del Ministerio de Relaciones Exteriores ecuatoriano, fechada el 17 de febrero, concluir el Acuerdo Comercial Multipartes [4] , es decir aceptar la hoja de ruta y el contenido de la propuesta de la UE.

La meta estaba fijada: el Ecuador alcanzara un acuerdo similar al de sus vecinos, es decir un TLC. En la prctica se trata de un acuerdo de adhesin a lo acordado por Colombia y Per. Lo que quedaba por negociar son los lmites y los umbrales, tal como lo reconoci el propio presidente Correa.

En ese ao, el pragmatismo estaba presionado por el creciente dficit comercial global, que bordeaba los 1.500 millones de dlares, que coincidi con la finalizacin (temporal) de las preferencias arancelarias andinas (ATPDEA). Esta realidad y la ausencia de una clara e inteligente concepcin estratgica de insercin en la economa mundial, crearon las condiciones para que el Rgimen retome las negociaciones con la UE.

Al parecer aupada por determinados crculos gubernamentales pro TLC, la accin meditica creci para tratar de convencer a la sociedad de que esta negociacin es indispensable para el pas. Se exacerb sistemticamente el sndrome del atraso en relacin a las negociaciones cerradas ya con Colombia y Per, y el miedo a quedarse sin TLC. Incluso se lleg al chantaje burdo anticipando graves problemas si el Ecuador pierde las preferencias arancelarias europeas .

 

Este tipo de afirmaciones, orientadas a generar angustia en la sociedad, careca de todo asidero. Pero cal en la sociedad. En el ao 2011 un 80% de la poblacin vea con buenos ojos los convenios de tipo TLC, cuando en el ao 2006 este apoyo no llegaba al 35% (Perfiles de Opinin).

En el ao 2013, una vez ms aflor la presin del dficit de la balanza comercial. Nuevamente el anticipado fin de las preferencias arancelarias europeas provoc un ambiente abiertamente favorable a una rpida aceptacin de los trminos del TLC. La amenaza implicaba un potencial pago de aranceles: el atn, 24%; el camarn, el 18% y las rosas el 12%.

En esas circunstancias, sin realizar un anlisis real sobre la inconveniencia del acuerdo, el Gobierno de Correa aceler la negociacin.

El creciente dficit comercial no petrolero, que borde los 9 mil millones de dlares el ao 2013, hay que ubicarlo tambin en el contexto de las presiones fiscales de la primera mitad del ao 2014. Es evidente que el Gobierno, que no tom los correctivos necesarios de forma oportuna, no poda resolver este desbalance con crecientes restricciones a las importaciones, por lo que opt por tratar de sostener al menos las condiciones existentes en el mercado europeo. Con ello no solo que acept como contraparte la apertura del mercado ecuatoriano, sino todas aquellas normas y reglas que completan este tipo de acuerdos comerciales. Y de esta manera se concret el bobo aperturismo que implica este tipo de acuerdos. [5]

El rumbo estaba trazado desde que se iniciaron las negociaciones. Debe quedar claro que en el acuerdo de Ecuador con la UE no haba posibilidad de conseguir otra cosa. Recurdese lo que afirm el comisario europeo Peter Mandelson, en la Cumbre de Presidentes de Amrica Latina y el Caribe - Unin Europea, realizada en Lima, en mayo de 2008, cuando seal que el pilar comercial del Acuerdo de Asociacin, antesala fracasada del Acuerdo Comercial Multipartes, era, esencialmente, un TLC y que no aceptaran otras propuestas por fuera de ese marco. Ese funcionario europeo fue categrico, cuando agreg que quien insistiera en esas propuestas se vera excluido de las negociaciones. Y el Gobierno de Correa, como lo vimos, no quiso que le excluyan

Las viejas aspiraciones librecambistas de los neoliberales se impusieron . Concretadas las negociaciones con la UE, ya no sorprende que en las filas del Gobierno, directamente en el equipo negociador ecuatoriano con la UE hayan participado, al ms alto nivel, personas que alentaron el TLC con los EEUU.

En sntesis, al no existir una real apertura europea para incorporar las cuestiones que tienen que ver con un verdadero dilogo poltico, teniendo una perspectiva profunda e incluso estructural, sobre bases de equidad no de igualdad, la cancha de la negociacin qued inclinada desde el inicio en contra del Ecuador. Y al tratarse de una partida tipo TLC, independientemente del nombre que se le ponga, Ecuador acept seguir siendo sobre todo un pas productor y exportador de materias primas.

As, el Gobierno de Correa, al entrar nuevamente en el tren de las negociaciones avanzadas por peruanos y colombianos, cay por una suerte de embudo que le condujo inexorablemente a un acuerdo tipo TLC. Y lo hizo con plena conciencia de lo que se negocia. A la postre nadie le presion.

Acuerdo multipartes o simple adhesin como sinnimos de un TLC

Haciendo caso omiso a las afirmaciones tremendistas de que sin TLC nos quedamos aislados, preguntmonos qu es lo que realmente se negoci con la UE? Aclarar esta pregunta resulta vital. No es suficiente decir que el 30% de nuestras exportaciones va a Europa y que sin un TLC estaran en riesgo. Tampoco basta con resaltar que el mercado europeo tiene un enorme potencial, con sus 520 millones de habitantes.

Querer presentar el Acuerdo Comercial Multipartes, como algo diferente a un TLC, sin analizar sus contenidos, sera simplemente un engao a la sociedad. Es cierto que en este proceso de negociacin de la UE no se han hecho pblicos todos los detalles de la transaccin, ni conocemos todo lo acordado. Sin embargo, hay material para un primer anlisis.

Como un dato para la historia de este proceso debe quedar dicho que en las conversaciones sostenidas no hubo transparencia, ni siquiera el conocido como cuarto de al lado, en el que podan al menos obtener alguna informacin representantes de la sociedad civil durante las negociaciones fallidas del TLC con los Estados Unidos. Este mecanismo serva para que fluyan algunos chismes sobre lo que se estaba conversando, no para transparentar las negociaciones.

Tratndose de un convenio de adhesin a lo ya suscrito por Per y Colombia, bien se pueden anticipar sus consecuencias. Las masivas protestas campesinas en el vecino del norte demuestran quienes resultaron los perjudicados de este tipo de acuerdos TLC. A ms de veinte aos del Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte, que suscribi Mxico con sus vecinos del norte, hay tambin suficiente informacin para poder concluir que no fue el camino para el desarrollo de ese pas, sino todo lo contrario.

La propuesta comercial europea plantea exigencias tipo OMC plus, que van ms all de lo acordado en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC). Esto es tambin ms complejo en el mbito de los derechos de propiedad intelectual, por lo que incluso se ha llegado a hablar de un ADPIC plus [6] . Repitmoslo, estos acuerdos comerciales, que no son solo comerciales y tampoco libres, incorporan muchos aspectos como inversiones, servicios pblicos, propiedad intelectual, compras pblicas, poltica de competencia, solucin de diferencias, entre otros.

Un primer resumen de las negociaciones se puede hacer a partir de las notas sobre las conclusiones realizadas por el equipo europeo, dirigida al Comit de Polticas de Comercio de la UE. [7] All, para empezar se seala que no se consiguieron mayores variaciones para textual el ingreso del Ecuador al Acuerdo Comercial entre la UE y Colombia/Per:

Se acordaron un nmero limitado de modificaciones y aumentos al texto para tomar en cuenta la inclusin del Ecuador en el Acuerdo y prever ciertas especificidades requeridas para su aplicacin eficaz por el Ecuador. El balance general y las aspiraciones del Acuerdo no fueron afectados por estas modificaciones.

Veamos pues algunos de los puntos que destacan los europeos:

- Ecuador liberalizar plenamente dentro de 10 aos el 96,8% de sus aranceles y el 99,5% del promedio para sus importaciones desde la UE para el perodo referencial de 2005-2007.

-

- El banano se beneficiara con una reduccin del arancel, que se iniciara en el 2016 y concluira en el 2020, ao en que entrar al mercado europeo con un arancel de 75 euros por tonelada. Hoy Colombia y Per pagan 110 euros por tonelada, Ecuador, 132. Para el 2020, esos pases pagarn 75 euros por tonelada y a Ecuador le habra tocado pagar 114 euros.

- Ecuador se comprometi a liberalizar el 64,4% de sus importaciones en el momento en que entre en vigencia el tratado, con un incremento adicional paulatino hasta el ao 17. El comercio totalmente excluido por el Ecuador representa el 0,1% del total de las importaciones para el perodo referencial acordado de 2005-2007.

- En trmino de lneas arancelarias, el Ecuador ofreci liberalizar el 59,9% en el momento en que entre en vigencia el tratado, tambin con un incremento paulatino hasta el ao 17.

- Ecuador liberalizar sus importaciones agrcolas: el 44,2% de las lneas tarifarias y el 55,3% de las importaciones (del promedio de 2005-2007), a la entrada en vigencia del acuerdo. Luego habr una liberalizacin progresiva.

- Ecuador abrir importantes contingentes arancelarios libres de impuestos para productos lcteos. Estas importaciones representarn un total de 1.500 toneladas de productos lcteos (que significa tres veces ms que las ofertas hechas por Ecuador durante el proceso de negociacin). Aunque la leche lquida y el queso fresco no son parte del acuerdo, si lo es la leche en polvo, quesos maduros, yogurt y otros productos lcteos (recordemos que la leche siempre se exporta como leche en polvo). Las importaciones de lcteos crecern por tiempo indefinido en 5% al ao.

- Ecuador liberalizar totalmente sus importaciones de semillas de todo tipo, frutas, gomas, resinas, entre otros productos, al entrar en vigencia el acuerdo.

- En la carne de chancho, el Ecuador brindar liberalizacin total en la entrada en vigencia para las lneas de mayores transacciones (despojos y grasa de cerdo).

- La UE alcanz sus principales objetivos sobre el acceso de productos agrcolas, incluidos productos elaborados.

- Las excepciones en la cobertura en materia de los bienes estn muy limitadas. Lo primordial es que se logr la cobertura plena en los productos farmacuticos.

- En trminos de servicios y servicios de construccin, el efecto est en concordancia con la ambicin de los otros dos pases andinos y tambin se asegur la cobertura de concesiones de obras.

- El Ecuador ofrece la plena liberalizacin de los productos industriales dentro de 10 aos, inclusive se mejor el trato a la importacin de vehculos.

- Con la entrada en vigencia, la UE liberalizar el 99,9% de las lneas arancelarias industriales y el 100% de las importaciones de Ecuador, que representan un promedio de las importaciones de 70,1 millones de euros

- En cuando a las bebidas alcohlicas, el Ecuador ofreci la total liberalizacin en la entrada en vigencia para todas las bebidas, un avance sustancial desde la oferta anterior de los 10 aos.

- En trminos de servicios (telecomunicaciones, financieros, de oficina, ambientales, de distribucin, entre otros) el resultado est en lnea con lo conseguido por los otros dos pases andinos. La UE se asegur la cobertura de las concesiones de obras.

- La oferta de Ecuador es menos ambiciosa que la de Colombia y Per en unos pocos aspectos de relativa menor importancia para la UE , por ejemplo, una restriccin poco ms apretada que Per para un porcentaje de mano de obra local ; servicios informticos transfronterizos ; servicios auxiliares en el transporte areo .

- Pese a la posicin particularmente defensiva del Ecuador en el rea de las adquisiciones pblicas, el resultado de las negociaciones es ambicioso y en general coincide con el alcance y las aspiraciones de Colombia y Per.

- Para las adquisiciones estatales: El Ecuador ha aceptado el mismo nivel de umbrales como Colombia y Per con niveles ms altos nicamente de manera temporal (durante cinco aos).

- La poltica de contratacin pblica ecuatoriana de desagregacin tecnolgica se eliminar despus de cinco aos.

De los puntos analizados rpidamente se desprenden muchas conclusiones, por ejemplo cabe preguntarse en qu queda la poltica del conocimiento libre que impulsa el Gobierno luego de aceptado este acuerdo. Pero sobre todo, como se puede observar luego de este breve anlisis, quienes auspician estos tratados omiten que los TLC son mucho ms que tratados de comercio. Nada indican sobre las sumisiones geopolticas y econmicas que implican. Nunca ms volvieron a hablar de la cuestin migratoria, que fue de plano descartada. No es tema de discusin la cuestin de las restricciones sociales y ambientales que imponen los TLC. Tambin se obvia reconocer los impactos nocivos sobre el empleo en determinadas actividades productivas, como la agraria, en particular la campesina [8] . Y lo que es absolutamente claro, se trata de un acuerdo de adhesin al Acuerdo Comercial entre la UE y Colombia/Per: un TLC.

Poco o nada les importa que los TLC congelen las estructuras productoras y exportadoras sustentadas en el extractivismo, impuesto hace ms de 500 aos con la llegada de las carabelas espaolas. Y por cierto tampoco reconocen que son propuestas al servicio de los intereses de los capitales transnacionales.

Los riesgos y las amenazas de la negociacin de estos acuerdos tipo TLC eran por dems conocidos de antemano. Bastara con rescatar los trabajos que se elaboraron cuando el Ecuador estuvo cerca de firmar un TLC con los Estados Unidos. Pero tambin hay anlisis ms recientes, acotados a un posible acuerdo con la UE.

Basta ver el estudio preparado por investigadores de FLACSO-Ecuador y del CEDLAS/UNLP-Argentina (Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata de Argentina), que se public en el libro El retorno de las carabelas (2012). All se establece que el acuerdo entre Ecuador y la UE generara, a nivel agregado, efectos en trminos de crecimiento econmico muy pequeos, alrededor del 0,5% del PIB. En trminos de generacin de empleo, as como de ampliacin y diversificacin de actividades manufactureras los resultados son por igual muy pobres. Si se excluye el banano, las ganancias de acceso al mercado seran an menores.

En resumen los grandes ganadores de este proceso seran los grandes comercializadores de banano, as como los exportadores de materias primas, es decir aquellos grupos que han lucrado de la modalidad acumulacin primario exportadora, que son los mismos beneficiarios del extractivismo galopante del Gobierno de Correa. Hay muchos intereses econmicos en juego para mantener el status quo de la banana republic .

Lo que resulta lamentable es que varias personas y grupos sociales que otrora se opusieron frreamente al TLC, hoy callan o, lo que es peor, tratan de entender el paso dado por Correa y su Gobierno. Y por cierto suenan vacios los discursos del propio presidente Correa, que ya en funciones, se mostraba abiertamente en contra de la falacia del libre comercio:

La idea de que el libre comercio beneficia siempre y a todos, es simplemente una falacia o una ingenuidad extrema ms cercana a la religin que a la ciencia, y no resiste un profundo anlisis terico, emprico o histrico. [9]

Soberana a cambio de espejitos del siglo XXI

Este acuerdo entre Ecuador y la UE debe ser ubicado en un contexto geopoltico. Ms all de lo que representa, especialmente, para Ecuador, es necesario entender sus alcances. En el mundo se ha reforzado en estos ltimos aos la tendencia del neoliberalismo global. Es una Europa neoliberal y en crisis la que alienta este tipo de acuerdos, que son tambin impulsados por otras potencias capitalistas.

No nos olvidemos, que desde el fallido intento del Acuerdo Multilateral de Inversiones (MAI), a fines de los aos noventa en el siglo pasado, el capital transnacional est empeado en construir una suerte de Constitucin para una nica economa global capitalista.

El Acuerdo Multilateral de Inversiones fue un tratado internacional para la proteccin de las inversiones extranjeras negociado por los pases pertenecientes a la OCDE (Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico), en los aos noventa. Fue el proceso de negociacin multilateral ms importante hasta esa poca. All estaban en juego asuntos transcendentales para el futuro de la humanidad, as como para las relaciones entre los Estados. Su aprobacin habra significado enormes beneficios para las transnacionales, al mismo tiempo que graves restricciones para la poltica y para la misma democracia. Los derechos laborales y de la pluralidad, incluyendo la Naturaleza, habran estado en grave riesgo.

Con el Acuerdo Multilateral de Inversiones se pretenda la no discriminacin a los inversores extranjeros, que deben ser tratados igual o mejor que las empresas nacionales; eso implicaba ninguna restriccin de entrada para las inversiones extranjeras, as como ninguna condicin en tanto los gobiernos nacionales y locales no habran podido imponer requisitos de desempeo, como asegurar el empleo local, por ejemplo.

La oportuna reaccin de varios actores, sobre todo los sindicatos europeos, lograron frenar estas pretensiones. Sin embargo, como hemos visto, no fue suficiente. El capital transnacional asimil el golpe y busc otros caminos. Despleg sus mejores esfuerzos en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC), pero tampoco bastaron para satisfacer sus aspiraciones; algunas economas emergentes, sobre todo de los BRICS [10] lograron detener varios asaltos librecambistas de las potencias tradicionales. Este freno no significa que los BRICS representen una posicin alternativa; en realidad estn tratando de disputar espacios de poder a los viejos poderes mundiales.

La historia recoge varias intentonas anteriores. En nuestra regin Estados Unidos ha recurrido a diversos mecanismos para asegurarse nuestro mercado y nuestros recursos naturales. Recordemos que el 24 mayo de 1888 el Gobierno norteamericano invit a los pases latinoamericanos y al entonces reino de Hawai a una Conferencia Internacional en Washington, para estudiar, entre otras cosas, la adopcin por cada uno de los gobiernos de una moneda comn de plata, que sea de uso forzoso en las transacciones comerciales recprocas de los ciudadanos de todos los Estados de Amrica. El uso del oro y la plata, con relacin fija, deba ser consultado con las otras naciones del globo, en lo que pudo haber sido un Congreso Monetario Universal, tal como describi Jos Mart, el origen, la evolucin y el fracaso de esta iniciativa.

Desde entonces ha corrido mucha agua por el Potomac. Varios han sido los intentos hegemnicos de Washington para consolidar esquemas de control del resto de las economas de Amrica. Intentos que no tienen a la moneda como su nico eje, pues el poder norteamericano se deriva no solo del dlar como moneda de uso internacional, tampoco basta su potencial econmico, sino que su podero se basa en el poder militar y poltico, as como en el cultural.

La lista de estas acciones, en las que se combin el uso de la fuerza con propuestas diplomticas diversas, tuvo en la Iniciativa para las Amricas, en el ao 1990, un antecedente reciente de la propuesta para construir el rea de Libre Comercio de las Amricas (ALCA), en 1994. En ese ao los Estados Unidos, Canad y Mxico suscribieron el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN), que abrira la puerta a varios acuerdos de esta ndole con varios pases de la regin. Cuando el ALCA fracas por la movilizacin social continental y la oposicin de Brasil, se fortaleci la va bilateral; los TLC que tambin forman parte de este sueo del capital transnacional, apoyado por muchos gobiernos a lo largo y ancho del planeta; uno de ellos, el de Correa.

Tengamos presente que, de diversas maneras, este tipo de acuerdos priva a los gobiernos nacionales de poderes democrticos y concede nuevos derechos a los capitales transnacionales. Tiende a desmantelar las leyes sociales y de proteccin del medio ambiente. Estos acuerdos merman los poderes de los gobiernos locales e inclusive socavaan las iniciativas locales. Estos acuerdos, que son negociados sin participacin ni debates pblicos y con la exclusin de la mayora de la poblacin, en sntesis, no son equitativos. Y pueden inclusive poner en riesgo la Constitucin de los pases, como lo he demostrado para el caso ecuatoriano: Nuevas amenazas para la Constitucin de Montecristi? Un TLC con la Unin Europea (2011). [11]

A modo de conclusin, recogiendo recientes palabras del excanciller Fander Falcon, podemos decir que

El comercio internacional es como una boa constrictora que asfixia a sus presas antes de engullirles. Las reglas comerciales internacionales son tan injustas y desiguales que terminan por perpetuar la misma estructura productiva que se configur en el siglo XIX. [12]

En el caso de la negociacin ecuatoriana se debe considerar, adicionalmente, que esta se realiz en medio de una severa crisis de muchos pases europeos, que no solo que no estn dispuestos a hacer concesiones, sino que buscan en estos acuerdos mecanismos para resolver sus problemas. La negociacin se produjo en un momento de auge neoliberal de la mayora de los pases de la UE, de suerte que nada que afecte dicha ideologa pudo haber sido aceptado. En la UE se ha comenzado a desmontar las leyes laborales, a menoscabar el sistema de pensiones y por cierto el control estatal sobre determinados sectores estratgicos, la liberalizacin del sector servicios o la apertura a los productos transgnicos.

Si todas estas visiones neoliberales priman dentro de Europa, lo lgico ser que desde all se trate de exportarlas a otras regiones en funcin de los intereses europeos. Parece obvio esperar que la UE no firmara nada por debajo o al margen de su marco jurdico. Europa, adems, busca recuperar espacios de competitividad particularmente frente a China asegurndose condiciones ventajosas en terceros pases.

Como complemento hay que saber que la UE est negociando con los Estados Unidos un acuerdo tipo TLC, conocido como el Pacto Transatlntico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en ingls), que puede transformarse en una suerte de acuerdo marco casi global que englobara gran parte de la economa mundial, absorbiendo y subyugando an ms a los pases que han suscrito TLC con la UE o los Estados Unidos.

Con el TLC acordado con la UE se reforzara la posicin del Ecuador como pas productor y exportador de materias primas, lo que debilitara la estrategia de desarrollo endgeno del pas y por cierto mucho ms las perspectivas de construir el Buen Vivir o sumak kawsay .

En sntesis, la UE tiene mucho ms por ganar, mientras que Ecuador pondra en riesgo su futuro. Los TLC, llmese como sea, son herramientas estratgicas para los intereses del capital transnacional. No son de ninguna manera instrumentos de desarrollo para los pases del Sur, por ms que se diga solemnemente lo contrario.-



 El autor es Expresidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador.

Nota: el ttulo de este artculo se toma del libro El retorno de las carabelas. Acuerdo Comercial Multipartes entre Ecuador y la Unin Europea (2012), en el que escriben Hugo Jcome, Fander Falcon, Julio Oleas, Jacques Ramrez, Isabel Estvez, Martn Cicowiez y el autor de este texto.

[2] Conviene leer su posicin en el artculo sobre las implicaciones del posible Acuerdo Multipartes con la UE, escrito con Julio Oleas, en el libro El retorno de las carabelas (2012).

[3] Diario El Universo, Guayaquil, 21.2.2011.

[4] Ver la carta de Mntor Villagmez, jefe negociador comercial del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador, a Gaspar Frontini, jefe negociador comercial de la UE.

[5] Cristian Espinosa, presidente de la Cmara de Comercio Ecuatoriano - Americana, exnegociador del TLC con los Estados Unidos, sintetiz de qu se trata: Ellos se comprometen a respetar los aranceles bajos del atn, as como el Ecuador se compromete a mantener los trminos negociados de una patente. Si se incumple el respeto a la exclusividad de la patente, se retiran los beneficios arancelarios a otros productos. Esa es la idea de la negociacin. Ver Vega, Mara de la Paz (2014). Propiedad intelectual, plato fuerte de las negociaciones con la UE. En Gestin. Economa y sociedad. (238), abril - mayo, p. 19.

[6] Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), de la OMC, negociado en la Ronda Uruguay (1986-94), incorpor por primera vez normas sobre la propiedad intelectual en el sistema multilateral de comercio. En este tipo de acuerdos ADPIC plus las pruebas de datos llegan a 25 aos, cuando en la legislacin europea estn en los 15 aos.

[7] Note for the Atteention of the Trade Policy Committe o en espaol Notas para la atencin del Comit de Polticas de Comercio, Bruselas, 23 de julio del 2014.

Disponible en http://ecuadordecidenotlc.blogspot.com/2014/08/informe-sobre-la-conclusion-de-las.html

[8] La poltica del corresmo en el mbito agrario, lejos de los mandatos constitucionales para construir la soberana alimentaria, favorece a unos cuantos consorcios agropecuarios, especialmente de la agroindustria y al sector exportador-importador de productos agrcolas y pecuarios.

[9] Rafael Correa; Ecuador: Ee Banana Republic a la No Repblica, Debate, Bogot, 2009.

[10] Brasil, Rusia, India, China, Sudfrica.

[11]  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122979

[12] Falcon, Fander (2014) Al sur de las decisiones - Enfrentando la crisis del siglo XXI. Quito.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter