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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-09-2014

Tratado Trasatlntico de Comercio e Inversiones, Unin Europea y los Estados de Unidos de Amrica
Golpe transnacional contra la soberana popular

Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate y Juan Hernndez Zubizarreta
Gara


A lo largo del pasado mes de julio se celebr en Bruselas la sexta ronda de negociacin en torno al Tratado Trasatlntico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en ingls), bajo el mismo aura de opacidad y secretismo que ha caracterizado este proceso desde que la Unin Europea (UE) y los Estados de Unidos de Amrica (EUA) lo pusieran en marcha en junio de 2013. Esta propuesta, que espera ser definitivamente aprobada a lo largo de 2015, plantea un nuevo marco de regulacin de las relaciones comerciales y de inversin entre las dos regiones a ambos lados del Atlntico, con el objetivo ltimo de generar el mercado ms grande y relevante del planeta. Para ello, se pondran en marcha bsicamente cuatro iniciativas (armonizacin normativa; nueva arquitectura poltica y jurdica entre empresas e instituciones pblicas; rebaja de aranceles; marco favorable a la privatizacin de servicios) que, de aprobarse, alteraran profundamente las reglas de juego bsicas del estado social y de derecho europeo.

Por supuesto, estas transformaciones seran positivas y necesarias para quienes defienden el Tratado. En este sentido, y frente al magro desempeo econmico actual, se deberan priorizar las medidas que mejoren las perspectivas de negocio, de manera que se genere ms inversin, ms empleo y, en ltima instancia, mayor bienestar. Desde esta premisa, ya han sido publicados diversos estudios [1] que, sin conocer los contenidos de los que se aprobar, ya auguran que el TTIP tendr un resultado ptimo en trminos de crecimiento econmico (en torno al 1% en la UE), de comercio (17%) y en la creacin de miles de empleos.

Por el contrario, cada vez somos ms las voces que desde mbitos acadmicos, sociales y polticos pensamos que el TTIP, si atendemos a la informacin filtrada hasta el momento, podra tener un impacto muy negativo en trminos ecolgicos, sociales, econmicos, laborales y democrticos. En este sentido, y frente a quienes defienden el TTIP, no creemos que haya una correlacin positiva sino negativa entre beneficios y bienestar, de tal manera que asistimos hoy en da a un conflicto capital-vida profundo y notorio. El TTIP no hara sino agudizar este conflicto de manera exponencial en contra del bienestar de las grandes mayoras y de los derechos de la naturaleza, al establecer una estructura poltico-jurdica que nicamente favorece a los intereses de las grandes empresas trasnacionales (ETN).

Esta afirmacin se sustenta sobre el anlisis de los cuatro ejes principales del acuerdo antes sealados y de sus implicaciones sobre una realidad marcada a su vez por dos dinmicas prioritarias en el contexto global: el peso hegemnico de las ETN como actores econmicos y polticos, por un lado; y la creciente competencia geopoltica entre ETN, por el otro. Ambas dinmicas nos permiten comprender mejor qu est en juego, quin, por qu y para qu se propone este acuerdo.

Precisamente en funcin de esta lgica estructuramos el presente artculo, describiendo en un primer apartado estas dos tendencias del contexto actual, para en un segundo apartado proceder a analizar los cuatro ejes principales del acuerdo y sus posibles consecuencias.

Empresas transnacionales: hegemona y competencia

Una de las caractersticas fundamentales de nuestra realidad es el papel protagnico de que las ETN han alcanzado como actor global, acumulando un poder econmico sin precedentes que se va trasladando progresivamente y de manera decidida a los mbitos poltico y jurdico. As, las ETN ya controlan los mercados y el conjunto de las cadenas mundiales de produccin, comercializacin, distribucin y finanzas, y presionan a los gobiernos (de manera directa o indirecta, a travs de miles de lobbies de presin) para garantizar la seguridad de sus expectativas de negocio. Para ello, pueden llegar a alterar las reglas bsicas de juego del estado social y de derecho, si fuera necesario. En este sentido, han avanzado mucho y no cejan en el empeo de implementar un nuevo Derecho Corporativo Global, plasmado en una maraa de contratos, convenios, tratados y normas de comercio e inversiones -de carcter multilateral, regional y estatal-, que se sitan por encima del marco internacional de derechos humanos y de las prerrogativas de las instituciones pblicas. As, sus normas son imperativas, ejecutables y exigibles en tribunales arbitrales cuyos laudos tienen la mxima eficacia y en los cuales, contra todo principio democrtico, se equipara a gobiernos (supuesto inters pblico general) con las ETN (explcito inters privado). Esta tendencia hegemnica de acumulacin de poder se acrecienta debido a la crisis, y las ETN intensifican sus esfuerzos por eliminar toda traba a sus negocios y por implementar de manera global dicho Derecho Corporativo, tambin en el centro del sistema, en el Norte Global (hoy en da sobretodo utilizado contra los pases del Sur Global).

A esta realidad se le une una segunda tendencia global: el recrudecimiento de la competencia geopoltica entre estados y ETN. As, se constata como el eje econmico mundial va trasladndose paulatinamente del Ocano Atlntico al Pacfico, limitando la relevancia estratgica de EUA y la UE. En este sentido, nuevos pases alcanzan cotas significativas de peso poltico y econmico (como los BRICS: Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica), posicionando nuevas ETN en el tablero global, en una espiral de competencia por mercados, materias primas, e influencias polticas.

Estas dos tendencias globales son claves para entender el TTIP, ya que nos permiten vislumbrar cmo las ETN europeas y estadounidenses presionan a sus gobiernos para mantener su posicin a partir de la construccin de un gran mercado sin trabas UE-EUA, en un contexto de crisis de reproduccin del capital, de prdida de su influencia global, y de creciente competencia con otras ETN. Estas dinmicas sitan al TTIP en un proceso ms amplio que lo vincula con otros grandes acuerdos en negociacin, como el Pacto de Competitividad o el Acuerdo sobre el Comercio de Servicios (TISA), que reman en la misma direccin. No es de extraar por tanto que el 90% de quienes participan en las negociaciones del TTIP sean directa o indirectamente representantes de las ETN, y por tanto tampoco hay mucha duda de cul es el objetivo del proceso. En todo caso, veamos a partir de este contexto cul es el contenido de lo que aparentemente se pretende aprobar en 2015.

Arquitectura jurdica a favor de las ETN en un mercado sin trabas

El TTIP, ms all del articulado que ha podido conocerse a travs de filtraciones, parece basarse en cuatro grandes apuestas:

1.-Convergencia regulatoria: El TTIP pone el acento en la necesidad de armonizar los marcos regulatorios de comercio e inversin de EUA y UE, de manera que se elimine toda inequidad y traba a los negocios. Para ello se crea una estructura bipartita estable de negociacin, influenciada por los lobbies de las ETN, que tanto podr demandar cambios en las legislaciones actuales, como vetar posibles futuras reglas que lesionen las posibilidades de inversin. De esta manera la toma de decisiones polticas se aleja de la ciudadana e incluso se privatiza, en un contexto en el que los propios gobiernos se ponen al servicio de los mercados y quienes detentan el poder en ellos. Por ello, es lgico pensar que en este contexto, y si se prima la bsqueda del beneficio por encima del inters general como valor tico y poltico mximo, esta estructura de negociacin favorezca una convergencia a la baja, esto es, aquella en la que las normativas ms exigentes en derechos se vayan haciendo ms laxas. En esta perspectiva, la UE ya ha solicitado incluir en el acuerdo la derogacin de la normativa bancaria de EUA -que plantea un mayor control del sistema bancario por parte del Estado-, a lo que por el momento el gobierno norteamericano se ha negado; a su vez, los EUA pretende incluir en el TTIP el conjunto de la normativa laboral, ambiental, social y fiscal europea, de tal manera que nos podramos encontrar con un modelo similar al de EUA: un mercado laboral desregulado (EUA ni siquiera ha firmado 6 de los 8 convenios de la OIT); una aprobacin definitiva del cultivo y consumo de transgnicos; la apertura al fracking; la derogacin de la normativa REACH sobre uso de productos qumicos txicos; el uso de datos en clave de seguridad nacional; la generalizacin de patentes de genricos; la limitacin de la contratacin pblica que afecta a los circuitos cortos de produccin y a la soberana alimentaria; la banalizacin de la reduccin de las emisiones de CO2; o la reduccin fiscal para atraer inversin, son slo algunos de los ejemplos de lo que podra alterar el TTIP.

2.- Nuevo marco jurdico de las relaciones estado-empresas: El TTIP plantea que los tribunales arbitrales del Derecho Corporativo Global, privatizados y ajenos a los principios bsicos del estado de derecho, sean los que rijan las relaciones entre instituciones pblicas y ETN, con el objetivo de que se garantice seguridad jurdica para sus negocios, frente a las polticas pblicas y frente a los derechos humanos. En este sentido, se tratara de la aplicacin del sistema de la clusula de proteccin de inversiones extranjeras (ISDS, por sus siglas en ingls), a la realidad de las relaciones UE-EUA, algo que todava no ocurre en la actualidad. Esta arquitectura jurdica pro-ETN, sumada a la lgica de convergencia regulatoria a la baja antes sealada y a los diablicos principios de trato nacional y nacin ms favorecida, amputara las capacidades de los estados para defender el inters general, que incluso podran ser denunciados si alguna normativa o propuesta de normativa lesiona o pudiera llegar a lesionar los intereses de las ETN (en funcin del perjuicio de la medida sobre su lucro pasado, presente y futuro -bajo la figura del lucro cesante en este ltimo caso-). As, los mnimos democrticos de nuestra ya de por s democracia de baja intensidad se difuminan, en base a esta estructura jurdica paralela y privatizada. Las reglas de juego cambian y se adulteran, de esta manera, para evitar que la democracia impida el desarrollo del capitalismo y de su lgica de maximizacin del beneficio, principal valor civilizatorio a da de hoy.

3.- Rebaja de aranceles: Aunque el nfasis del TTIP se centra en la reduccin de las trabas no arancelarias, tambin se propone una reduccin de aranceles, aunque en la actualidad el tipo medio UE-EUA no sea muy alto (en torno al 4%). En todo caso, esta rebaja podra tener un impacto muy significativo en diferentes mbitos, como por ejemplo en el muy estratgico de la agricultura [2], donde los aranceles s son mayores que la media. De esta manera, si se abrieran los mercados europeos a los alimentos y materias primas de EUA; si adems se hiciera en un contexto de convergencia regulatoria a la baja (con lo que ello podra suponer para algunos aspectos de la poltica agraria comn PAC-, o para la regulacin de las denominaciones de origen); y si encima las ETN pudieran denunciar a las instituciones pblicas europeas que mantengan normativas que impidan su acceso a mercados, nos podramos encontrar con una serie de consecuencias muy negativas no slo para las economas campesinas sino tambin para ciertas empresas y productos actualmente consolidados. As, en el caso vasco, no podra el TTIP ponen en peligro tambin al txakoli, al vino de la Rioja Alavesa, o al queso Idiazbal, por poner slo unos ejemplos? Por supuesto que s. Vemos por tanto cmo las consecuencias del TTIP pueden alcanzar no slo a lgicas ciudadanas e institucionales, sino tambin a dinmicas empresariales capitalistas ms locales.

4.- Marco para la privatizacin de servicios: El TTIP no excluye de la negociacin a los servicios pblicos, y existe por tanto la posibilidad de que tambin sean incluidos. En todo caso, y sin hacer una mencin explcita de los mismos, se favorecen las presiones para su privatizacin mediante el establecimiento de las estructuras de convergencia regulatoria y de derecho corporativo antes sealadas, que ponen las bases de lo que pudiera aprobarse en el marco del TISA, actualmente en negociacin.

En definitiva, y como habamos sealado al comienzo, se trata de un acuerdo que alterara profundamente las reglas sociales de juego que hemos conocido en Europa, generando una estructura poltico-jurdica que entroniza definitivamente al nimo de lucro como principio fuerte y a las ETN como agente poltico prioritario, marginando los principios bsicos de la soberana popular y arrinconando el marco internacional de derechos humanos. Ello, en ltima instancia, tendra funestas consecuencias para las grandes mayoras sociales y para la naturaleza, dentro de un conflicto capital-vida que ayudara a escorar radicalmente.

Por ello, creemos urgente que las fuerzas polticas y sociales primen la lucha contra el TTIP (http://noalttip.blogspot.com.es/) como prioridad estratgica. An hay tiempo y hay que pararlo, por nuestras vidas, por nuestros derechos.


Notas

[Nota del editor] Este artculo es una versin ampliada del artculo original publicado el 16 de setiembre en el diario Gara, enviada por los autores a la redaccin de Rebelin.

[1] TTIP, who benefits from a free trade deal? Fundacin Bertelsmann (www.bfna.org); Reducing Transatlantic Barriers Centre for Economic Policy Research (www.cepr.org).

[2] Es interesante analizar el impacto que el Acuerdo de libre Comercio entre EUA, Canad y Mxico (TCLAN) ha tenido sobre la agricultura mexicana, donde por ejemplo ha pasado de ser un pas cultural e histricamente vinculado al maz, siendo uno de sus principales productores, a tener en la actualidad que importar de EUA.


Gonzalo Fernndez Ortiz de Zrate y Juan Hernndez Zubizarreta (UPV/EHU).

Fuente original: http://www.naiz.eus/eu/hemeroteca/gara/editions/gara_2014-09-16-07-00/hemeroteca_articles/ttip-ue-y-eua-golpe-transnacional-contra-la-soberania-popular


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