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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-10-2014

Los trabajadores portuarios y las nuevas-viejas prcticas del empresariado

Gonzalo Daz
Rebelin




1 - Aunque no se ha escrito todava ninguna Historia del Hambre en Chile, es posible hallarla entre lneas en todos los volmenes que se refieren a la historia de los sectores populares. Con los trabajadores portuarios ocurre algo similar: si bien no existe ninguna Historia de los trabajadores portuarios chilenos, o algo parecido, stos aparecen una y otra vez en las Historias del Movimiento Obrero, encabezando huelgas generales, paralizando en apoyo a trabajadores de otros rubros, solidarizando con el movimiento popular, doblegando al empresariado y a los gobiernos, y cmo no, sufriendo duros manotazos represivos en respuesta.

Si bien ello est directamente relacionado con la vocacin exportadora que ha predominado a lo largo de la economa de este pas, lo est todava ms con el empresariado mercantil que la ha impulsado y se ha enriquecido a costa de ella, y con su incapacidad para generar las condiciones laborales suficientemente decentes como para resguardar el ms sensible de los nervios de su sistema comercial. Por ejemplo, ya entrado el siglo XX, los jornaleros portuarios sobre los que yaca el grueso del funcionamiento de las faenas de estiba y desestiba deban cargar sacos que sobrepasaban los 140 kg. en condiciones bestiales: a veces sobre los lanchones que hacan el trnsito entre el buque y la playa (no pocos de los cuales hundieron las tempestades y las marejadas), y en otras con el agua hasta la cintura, esperando a dichas embarcaciones para ir a depositar la carga en hombros a los almacenes, descalzos.

La temprana capacidad organizativa de los portuarios se esforz por combatir justamente estas condiciones y mejorarlas, a pesar de la resistencia de los comerciantes. Precisamente por ello, y despus de fracasar en intentar domesticarlos a lo largo del siglo XIX, tanto el empresariado portuario como los gobiernos oligrquicos persiguieron a los organizadores del rubro con prcticamente todo aquello a lo que pudieron echar mano: allanaron numerosas veces sus locales, persiguieron y encarcelaron a sus dirigentes y socios sindicales, y trataron numerosas veces de quebrar sus huelgas poniendo al servicio de las compaas navieras y casas embarcadoras no solamente a los conscriptos de la Armada, sino incluso a los presos comunes.

Como es sabido, la Guerra europea de 1914 puso en evidencia como nunca antes la dependencia econmica nacional de la exportacin del nitrato, expulsando enjambres de trabajadores desocupados de la pampa salitrera hacia los puertos en cada crisis; mano de obra abundante que los empleadores intentaron aprovechar para deshacerse de los trabajadores ms audaces en organizar a sus compaeros y exigir mejores condiciones y pagos. En 1917, de hecho, la tecnologa de las listas negras se reforz mediante un retrato fotogrfico obligatorio para las matrculas sin las cuales los portuarios no podan laborar, el que termin implantndose pese a la gran huelga en su contra.

Pero hacia 1919 aproximadamente, y en respuesta tanto a la cesanta por la baja de exportaciones como al aprovechamiento que de ello hacan los empleadores para librarse de los dirigentes obreros, los trabajadores lograron apropiarse de la organizacin de reparticin de la dotacin de trabajo disponible, prescindiendo de los capataces mediante el sistema de nominacin conocido como la redondilla, cuya instauracin se expandi de los puertos salitreros a la zona carbonfera. En Valparaso en cambio, si bien la medida no fue introducida por una disposicin como en los otros puertos, la Unin Local de los Trabajadores Industriales del Mundo (IWW), oficialmente creada en Chile el mismo ao, haba logrado hacerse de gran parte de la contratacin en los muelles, poniendo en funcionamiento su propuesta organizativa para hacer ms efectivas sus acciones y movimientos: esto es, entendiendo a jornaleros, lancheros, estibadores o a cualquier otro trabajador portuario como parte de aquella industria y no como gremios separados.

En 1921, incentivadas por una nueva crisis salitrera que afectaba a un 95% de la poblacin obrera total de Tarapac y Antofagasta, se formaron las Asociaciones de Comerciantes en Valparaso, Antofagasta y Talcahuano. Dispuestos a aniquilar la fuerza de los trabajadores portuarios organizados, las Asociaciones declararon un lockout o paro forzoso de las faenas portuarias en Valparaso el 18 de agosto: las lneas navieras y sus contratistas finalizaron sus operaciones y al mismo tiempo pusieron avisos en los peridicos instando a los trabajadores a firmar su registro, que en realidad era un contrato que prometa la no integracin a la Unin. El 26 de agosto se reanudaron los trabajos con mil quinientos trabajadores segn la Asociacin y dos das ms tarde la Unin declar la huelga general. Pero la Asociacin haba considerado dos importantes variables a su favor: el lockout lo pospuso hasta agosto, cuando el volumen de cargamentos era bajo debido a los vientos que dificultaban el anclaje en la baha de Valparaso, enfrentando menos prdidas monetarias, y dos, la gran cantidad de trabajadores desempleados, que hizo del reclutamiento de rompehuelgas una tarea mucho ms fcil. En una rpida sucesin, otros puertos se unieron a la huelga: Antofagasta, Mejillones, San Antonio, Talcahuano, Coronel y Punta Arenas, y el lockout de los empleadores se expandi hasta Antofagasta por el norte y Talcahuano por el sur. Los comerciantes manifestaron estar decididos a mantenerlo hasta que la redondilla fuese abolida, mostrando con ello su real intencin por recobrar el poder absoluto en los puertos a partir del control de la contratacin y con ello aniquilar a la Unin. Con los principales puertos salitreros y carbonferos de Chile cerrados, el gobierno enga a los trabajadores portuarios respecto de la derogacin de la redondilla, y la aboli por decreto a los das de depuesta la huelga, quedando el control de la contratacin en manos del empresariado, quienes pudieron dar rienda suelta a sus listas negras y asestarle un duro golpe a las organizaciones sindicales portuarias. En Iquique, donde para sorpresa de los salitreros los trabajadores retuvieron la redondilla hasta 1923, el Gobernador Martimo logr arrebatrselas tras una huelga de 88 das en su defensa y los procedimientos nefastamente habituales: cancelacin de matrculas, allanamientos a balazos, detenciones, rompehuelgas, e incluso torturas a los trabajadores encarcelados.

 

2 Casi un siglo ms tarde, el surgimiento de la Unin Portuaria hace cinco aos en la regin del Biobo, y su expansin a lo largo de prcticamente todo el litoral, tambin tuvo y tiene por objeto el mejoramiento de las condiciones laborales y econmicas de los trabajadores portuarios y sus familias, utilizando para ello la coordinacin sindical entre zonas, la solidaridad huelgustica y la capacidad de extender los efectos de un paro portuario a toda la economa nacional. Los importantes avances en esa direccin han sido consagrados con la primera ley laboral ntegramente promovida y empujada por los trabajadores, obligando al Ejecutivo primero y al Legislativo luego a crear un nuevo marco laboral regulatorio para la industria exportadora.

Los afectados? La misma oligarqua mercantil de antiguos y nuevos apellidos como Matte y Von Appen. Su reaccin? Las mismas viejas prcticas y represalias contra las cabezas que logran vislumbrar entre los trabajadores alzados, y lo que parece una nueva determinacin por ir tras la redondilla (hoy llamada la nombrada). Qu otra cosa son sino los llamados a contratarse en Puerto Central (San Antonio) o la prolongacin en apariencia absurda del conflicto en Puerto Angamos (Mejillones)? No apuntaban explcitamente acaso en esa direccin las publicaciones que haca el empresariado portuario en la prensa penquista reclamando por el control de la nombrada inmediatamente tras la deposicin de la ltima paralizacin nacional, como puede leerse en la pgina 9 del diario El Sur del domingo 2 de febrero de este ao?

Corren eso s a estas horas las listas negras no solamente en esos dos puertos, sino tambin en los de Arica, Coquimbo y Valparaso, y son despedidos e imposibilitados de trabajar en otros terminales centenares de portuarios. Las represalias en curso nuevamente buscan la recuperacin del control empresarial, y por ello se despliegan en paralelo campaas comunicacionales y lobbies polticos con el objeto de arrebatarles la nombrada a los trabajadores portuarios eventuales, quienes por cierto conforman hoy la mayora en el pas. Se trata de una ofensiva patronal destinada a durar el tiempo suficiente como para deshacerse de aquellos que insisten en la dignidad de los trabajadores, pero no ms all de su abnegacin por aumentar sus riquezas reduciendo costos, lo que les conducir una vez ms a recurrir a la eventualidad; una eventualidad, claro est, acorde a las condiciones que la ltima dictadura leg a los portuarios en 1981, arrasando con las conquistas obtenidas por stos a lo largo de dcadas de lucha.

No resulta difcil de comprender, por lo tanto, que estas prcticas antisindicales en el siglo XXI son la prueba patente de un trato laboral que no vara en lo sustantivo y cuyo empleo y efectividad parecen estar probadas. Las emprenden los mismos comerciantes para salvaguardar los beneficios heredados de un sistema econmico y social que hizo de sus padres, abuelos y bisabuelos la lite econmica y poltica de nuestro pas.

Qu resta entonces? Pues de una parte esperar que la cordura colabore a otorgar los requerimientos que han movilizado por dcadas a los obreros portuarios, sin que ello signifique repetir el violento y conocido acto de cierre en el que las lites mercantiles se esmeran en desbaratar las organizaciones de trabajadores echando mano a las herramientas de un Estado cooptado.

Pero de otra, y haciendo caso de todas las seales recientes vistas en perspectiva nacional e histrica, desconfiar de cada uno de los movimientos empresariales y asumir la situacin en la que la lucha por una vida ms digna coloc a la Unin Portuaria y a sus trabajadores y trabajadoras.

Las cartas parecen estar echadas.

 

Octubre de 2014

 

Fotografa: "La faena del carguo del salitre", puerto de Pisagua, 1890. (A Visit to Chile and the Nitrate Fields of Tarapac, por William Howard Russell, Londres, 1890, publicado por J. S. Virtue & Co. Limited)

Gonzalo Daz & Camilo Santibez: Unin Portuaria del Biobo Unin Portuaria de Iquique

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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