Portada :: Mxico :: Los 43 y la rebelin en Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2014

A todas las asambleas y al pueblo en general, participantes del movimiento en apoyo a Ayotzinapa y contra Pea Nieto
Sobre la continuidad de nuestro movimiento

Los Brigadistas-UNAM
Rebelin


De vez en cuando es necesario sacudir el mundo,

para que lo podrido caiga a tierra.

Jos Mart


Desde el 26 de septiembre nos ha unido el hartazgo y el repudio hacia un Estado corrompido y podrido en toda su estructura, la conviccin de que tenemos que ponerle un alto a la situacin que se vive en el pas, y la exigencia de que nuestros 43 compaeros normalistas de Ayotzinapa sean presentados con vida.

Mantener la unidad del movimiento es, sin duda, uno de los aspectos indispensables para que esta lucha tenga futuro y logre metas que van ms all de lo que inicialmente hizo que miles de estudiantes en todo el pas saliramos a las calles en grandes manifestaciones, y que las brigadas de jvenes llegaran a multitud de rincones en todo el territorio nacional, adems de la resonancia que se ha logrado por medios electrnicos en todo el mundo.

Este movimiento, que hoy por primera vez en muchos aos ha alcanzado un nivel verdaderamente nacional, reivindica como lo han hecho siempre los estudiantes conscientes, la discusin poltica sustentada en argumentos para resolver cualquier discrepancia. Y reivindica tambin el absoluto respeto a las decisiones democrticas en asambleas pblicas, abiertas en las que todos tengan posibilidades de expresar sus opiniones, como la forma de tomar las decisiones que todos acataremos. Las asambleas han sido masivas en la mayora de las escuelas incorporadas al movimiento y as deben seguir siendo, y todas las decisiones polticas deben tener un amplio respaldo de esas asambleas.

Para contribuir al debate poltico, queremos poner a discusin del movimiento las siguientes consideraciones acerca de las perspectivas del mismo.

  1. Una consigna unificadora que ayude a incrementar el agrupamiento

Por supuesto, mantendremos la exigencia de presentacin con vida de nuestros 43 compaeros normalistas desaparecidos. Pero es necesario ir incorporando otras consignas o demandas capaces de recoger el descontento y la disposicin de lucha, al mismo tiempo que hagan posible que el agrupamiento crezca.

Para empezar, no podemos permitir que prospere la maniobra del gobierno que pretende reducir la responsabilidad de lo ocurrido en Iguala a la actuacin de los polticos locales de Guerrero y sus policas. Claro que ellos son responsables, son asesinos colocados en el poder por los propios narcos para asegurar su dominio en la zona. Pero no son los nicos. Tenemos que mostrar con muchos argumentos que toda la estructura estatal es parte del mismo aparato que junto con los narcotraficantes, han hecho un infierno de la vida de millones en muchas regiones del pas. Que hay un pacto asesino entre el poder poltico y los narcos. Que este poder se sustenta en los principios del capitalismo: el despojo y la acumulacin, el dinero por encima de la justicia, la soberana e incluso de la vida.

Pea Nieto, que hasta ahora no haba encontrado obstculos serios en su proyecto de remate de todos los recursos del pas para dejarlos en manos de la iniciativa privada, en la anulacin de todo derecho social o laboral y la legalizacin del despojo de los pobres en beneficio de los dueos del dinero, ha perdido ese gran impulso que lo llev a la portada de la revista Time. Apenas pasados los festejos se le ha cado la careta: est ms que claro que hay una entramada red de intereses comunes entre los altos funcionarios y los narcos, intereses que l representa y defiende. EPN es la cabeza ms visible de esa alianza que objetivamente han formado los diversos grupos de poder que operan en Mxico, unos de grandes empresarios y otros de grandes capos.

Inici su gobierno en medio del repudio de miles de jvenes agrupados en #Yosoy132, por su papel en el gobierno del Estado de Mxico y en especial por la represin contra los campesinos de Atenco, y por su estrecha vinculacin con los consorcios televisivos que lo encumbraron y, de hecho, lo colocaron en el poder. Es el mximo representante de los responsables de la situacin que con la despiadada accin en contra de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa, derram el vaso del hartazgo y el descontento popular. Por ello, resulta natural que en las grandes manifestaciones se grite cada vez con ms fuerza la consigna Fuera Pea Nieto!

Esta consigna recoge el repudio a todo lo que l representa, tanto en el terreno de la poltica econmica y social contra los ms humildes y contra amplios sectores de la clase media, como en el terreno de la violencia estatal y de los narcos que se traduce en asesinatos, secuestros, desapariciones, violaciones y dems vejaciones contra la mayora de la poblacin a lo largo y ancho del pas.

Por ello, exigir la cada de EPN es una consigna que potencia las posibilidades de que se agrupen en esta lucha otros sectores sociales, adems de los estudiantes, como todos aquellos campesinos y pobladores de diversas zonas que estn enfrentando megaproyectos como el plan Morelos y el nuevo aeropuerto, los que han sido vctimas de la voracidad de las grandes empresas mineras como los familiares de quienes fallecieron en Pasta de Conchos y los que padecen de la contaminacin de sus aguas, etctera. Recoge el descontento de los maestros de la CNTE que han intentado por todos los medios echar atrs la reforma educativa impuesta por Pea y el de los trabajadores de todo el pas vctimas de la reforma laboral.

Pea Nieto representa el desprecio y la indiferencia hacia quienes han buscado justicia en este pas y han luchado efectivamente contra la delincuencia, desde Ciudad Jurez hasta Michoacn. Simboliza la impunidad que tanto duele en casos como el que hoy vivimos o el de la guardera ABC.

Por ello, nos parece que est creciendo la fuerza de esa consigna al seno del movimiento y sera un gran error no valorar su potencialidad y no recogerla.

No se trata de generar la ingenua esperanza de que basta con cambiar a la cabeza ms visible para que cambie el sistema que padecemos. De ningn modo pensamos en abrirle espacio a una opcin menos peor que busque reestabilizar el sistema por medio de ddivas y un cambio de discurso. Levantar esa consigna tiene que ir acompaado de denunciar que es preciso ir a fondo para lograr un cambio verdadero, no de fachada, no de partido, sino en la estructura misma del poder poltico y econmico. Hay que demostrar que es necesario sacar del poder no slo al presidente, sino a todos los funcionarios que malgobiernan y a sus padrinos de los partidos polticos (puerta de entrada del narco a la simbiosis con los gobiernos), para encontrar una nueva forma de organizar el sistema poltico del pas.

La cada de Pea Nieto no es un fin en s mismo, es un peldao para lograr vencer al Estado criminal y antidemocrtico como hoy lo padecemos. Resulta incuestionable que la fuerza que requiere desarrollar un movimiento que aspire a lograr el derrocamiento del presidente, cimbrara el aparato estatal e involucrara la accin de grandes masas de trabajadores, colonos, campesinos, maestros, estudiantes, etctera.

Todo lo anterior, se vera reflejado en un cambio en la correlacin de fuerzas a favor de los intereses de los de abajo. El movimiento tendra que evaluar en todo momento hasta dnde logra avanzar y las posibilidades de ir incluso ms all.

  1. La disyuntiva actual

As pues, no existe en este pas, en este momento, espacio para medias tintas. Nos encontramos en un punto en que una reforma parcial, una solucin cosmtica, no atacar el problema de fondo. Estamos en la situacin en que o logramos un cambio fuerte y profundo en el estado actual de cosas, o no cambiar nada. Transformar a Mxico de raz, modificar sustancialmente la forma en que se ejerce y organiza el poder, arrebatrselo a quienes lo han detentado en el ltimo siglo. De ese tamao es nuestra lucha y es necesario asumir que slo as lograremos detener y revertir la descomposicin social a la que nos enfrentamos.

Pero tambin es necesario asumir que a pesar de todo lo que hemos hechos, a pesar de la incuestionable crisis de legitimidad que padece el Estado, de las grandes movilizaciones en todo el pas y de las protestas que no ceden en su afn de superar la coyuntura y enfilarse a una lucha de largo aliento, no hemos logrado an reunir la fuerza ni la organizacin suficiente para lograr ese cambio. Este panorama se complica ante la poca que se avecina, pues es muy previsible que la movilizacin baje en diciembre. El reto entonces, a corto plazo, es disear una tctica que permita mantener viva la flama de la lucha durante el prximo mes, y que nos deje en las mejores condiciones posibles para retomar la lucha con toda la fuerza posible en cuanto los estudiantes regresen a las escuelas.

En cuanto a la ruta estratgica que nos permita el objetivo ltimo de transformar este pas de fondo, que pasa por darle concrecin y realidad a la demanda de que caiga Pea Nieto y golpear lo ms fuerte posible al sistema poltico y econmico que lo sustenta, la discusin an est abierta y debemos asumirla con seriedad y madurez poltica. Sin consignas ni dogmas preconcebidos, ms bien atentos a la realidad, al rumbo que van tomando los sucesos, al nivel de conciencia que van adquiriendo las masas en el andar de su lucha y a las acciones que el enemigo emprenda para derrotarnos.

Reivindicamos que la huelga es el arma poltica ms efectiva que tiene el movimiento estudiantil, y en este contexto representara una fuerza descomunal dado su posible carcter realmente nacional. Es muy posible que s necesitemos utilizar esta forma de lucha, que slo es efectiva cuando es asumida por miles de estudiantes que no slo cierran sus escuelas y se atrincheran en contra del resto de la comunidad, sino cuando las escuelas son tomadas y se convierten en centros de organizacin, discusin y accin poltica, que alimenta de creatividad constantemente y el compromiso con los objetivos, que deben ser claros y consensuados entre todos los participantes. Sin embargo, la desesperacin o el clich manualesco que lleva al planteamiento de paro indefinido ya, sin que la conviccin de dar ese paso est enraizada en los estudiantes que estn en el movimiento, cuando an no est clara la demanda que asumira dicha accin y cuando todava no corresponde a la disposicin real de la masa, en lugar de fortalecer la ruta a la huelga, entorpece y obstaculiza ese camino. Estallar paros indefinidos sin fuerza para sostenerlos en la perspectiva de una lucha larga, genera desgaste, aversin de muchos participantes en el movimiento y al final termina debilitando a quienes emprenden esa accin y despus no pueden sostenerla. El llamado a parar permanentemente las escuelas a como sea, debilita el movimiento y puede conducir a su destruccin sin que siquiera quede manchado el gobierno.

Otra idea tctica apuesta a desangrar al sistema a partir de mil heridas pequeas. Pugna por el actuar de pequeos grupos aislados que tomen por decisin propia acciones que algunos consideran contundentes. Quemar camiones, patrullas o puertas, y expropiar comercios en beneficio de unos pocos, no disuelve el poder estatal y s asla a quienes las emprenden.

No se trata de estar contra la violencia por principio, ni de omitir la necesidad de las acciones de fuerza para la lucha que se nos presenta; lo que cuestionamos es la efectividad de esa ruta de accin para fortalecer nuestro movimiento en este momento. Esta tctica ya fue puesta en prctica hace unos aos: a partir del primero de diciembre de 2012, hubo quienes entendieron que hacer avanzar la lucha implicaba el enfrentamiento constante con la polica, con la idea de que dichos enfrentamientos crearan una ola de acciones radicales que pretenda afectar al gobierno. El resultado fue completamente opuesto. Lo que se ha logrado con esa tctica ha sido el aislmiento, la divisin interna, la baja en la participacin y la represin indiscriminada; el resultado ha sido la detencin de quienes emprendieron ese camino, que desgasta y desva la fuerza del movimiento. Nada indica que de seguir por ese camino llegaremos a un resultado distinto en esta ocasin.

  1. En conclusin

Para enfrentar al sistema y su ejrcito, se requiere desarrollar al mximo la consciencia social del pueblo, el compromiso y la conviccin, saber que otro mundo es posible y haber empezado a construir en los hechos otras reglas del juego. La lucha ideolgica es fundamental y nunca descansa.

No basamos toda nuestra propuesta tctica en la creencia de que los trabajadores detendrn el sector productivo (aunque es imprescindible sumarlos a la lucha), no apostamos tampoco a las acciones espectaculares sin contenido poltico. Para nosotros, la va para transformar el pas pasa por el ms amplio agrupamiento de todos los sectores en lucha y por la incorporacin de todos aquellos que tienen razones para luchar pero an no se han organizado para hacerlo.

Partimos de la necesidad de agrupar a quienes han emprendido desde hace aos la lucha contra la violencia del Estado, contra las reformas estructurales, contra los megaproyectos de despojo, y por la defensa de sus derechos ms elementales. Con el motor de la movilizacin y la pelea frontal contra el poder como hoy est establecido en Mxico, necesitamos convocar a todas esas fuerzas a resolver el problema con manos propias, sin esperar una solucin que venga desde arriba. Nuestra propuesta no es un camino recto y no es sencilla, pero estamos convencidos de que quien la pinta fcil, es porque no entiende la situacin real de este movimiento. Para derrocar a Pea Nieto y avanzar en la transformacin de raz del Estado, fortaleciendo que sean los de abajo los que se apropien de este pas, pugnamos por un agrupamiento lo ms amplio posible, que al calor de la lucha vaya generando los grmenes de ese otro mundo posible, los inicios de un poder popular que opondremos efectivamente al poder de los de arriba.

No nos cansaremos de repetir que la fuerza del movimiento estriba en el agrupamiento de cada vez ms compaeros, en la conciencia que se va adquiriendo, en la unidad reflejada en objetivos comunes y en acciones acordadas democrticamente, en crear las condiciones para que una vez iniciado el andar, ya no se detenga hasta lograr un avance real.

Nadie puede negar que es la accin de masas la que nos pone en perspectiva de desarrollar un movimiento de gran envergadura, tampoco puede negarse que sin esa accin seremos de nuevo pequeos grupos aislados dando cada quien su lucha, por separado.

Es un deber imprescindible de todos los participantes en el movimiento cuidar la unidad, pues sin ella cualquier perspectiva se disolver. Repudiamos tajantemente las acciones que ponen en riesgo la unidad del movimiento, en particular, de quienes pretenden imponer su visin de la lucha sin haberla ganado en ninguna asamblea estudiantil, que ponen por encima de los intereses y necesidades del movimiento, una idea preconcebida de lo que se debe hacer, y que recurren a la descalificacin, la agresin verbal, las amenazas y el acoso para tratar de lograr que todos los dems puntos de vista se subordinen al suyo, o al menos, que la Asamblea Interuniversitaria les brinde un aval irrestricto para hacer lo que les venga en gana, endosando los costos polticos de sus acciones a todo el movimiento estudiantil.

Observar la realidad, procurar el mayor agrupamiento posible, anteponer las necesidades del movimiento en su conjunto por encima de los de un grupo, asumir con responsabilidad una lucha que debe ser masiva y de largo plazo. Ah vemos las premisas para la continuidad ascendente de nuestro movimiento.

unamenrebeldia.blogspot.mx

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter