Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2014

Del populismo y otros demonios

Augusto Zamora R.
Rebelin


La irrupcin inesperada de Podemos en el panorama poltico espaol ha puesto otra vez en boga el trmino populismo. Dado que no existe definicin acadmica del mismo, es necesario indagar sus orgenes, para saber de qu se habla o hablamos. El diccionario de la RAE nos dice que populista es perteneciente o relativo al pueblo. Una primera aproximacin al trmino indica que el populismo lleva como nota general la invocacin, convocacin o recurso al pueblo. Desde esa perspectiva, todos los partidos, grupos o personas que militan en poltica son populistas, pues sus labores y objetivos buscan convencer al mayor porcentaje de poblacin de que sus propuestas son las correctas y que, por tanto, lo inteligente, prudente y acertado es votarles a ellos.

La presencia del pueblo (populus) es tan potente, que casi todos los partidos polticos o agrupaciones similares y sociales, hacen referencia directa o indirecta al pueblo. As, el PP es partido popular, es decir, un partido del pueblo, no de lites, lo que no deja de ser un sarcasmo. El PP naci como Alianza Popular, una denominacin con auras de izquierda, vaya usted a saber por qu. El PSOE es era- obrero y espaol, el partido de los obreros espaoles, los olvidados (ay, quin te ha visto y quin te ve, camarada Pablo Iglesias!). Los partidos comunistas crearon democracias populares. Podemos ha utilizado la primera persona plural del Presente del Indicativo, para transmitir la idea de que [nosotros] podemos, nosotros, la gente comn, el populus. Izquierda Unida es una forma de llamar a la unidad de las dispersas y mal avenidas fuerzas progresistas. UGT y CCOO convocan a trabajadores y obreros. En suma, no hay poltica sin pueblo.

A partir de aqu penetramos en una densa jaula de grillos, donde partidos y polticos serios usan ballestas, catapultas y mosquetones para descalificar a otras fuerzas polticas, tildndolas de populistas, sin explicarle al populus qu quieren decir con el manoseado trmino. Lo emplean con gestos despectivos, hacindolo sinnimo de demagogia, mentiras baratas y manipulacin perversa de masas descerebradas. Calificar a un partido o persona de populista aspira a situarlo en el ms tenebroso de los infiernos. En su mensaje, ser populista es ser mendaz, demagogo, embaucador de pueblos, payaso, escribidor de horscopos y otros perifollos o cantinfladas al uso.

En trminos histricos modernos, el populismo surge en Latinoamrica de la mano del peruano Vctor Ral Haya de la Torre, poltico de izquierdas que, influenciado por las revoluciones mexicana y rusa, funda en Mxico, en 1924, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA). El APRA nace como un movimiento poltico latinoamericanista, antioligrquico, antiimperialista, unionista y popular, con influencia marxista, pero separado del comunismo. El APRA tuvo gran influencia, de Mxico a Argentina. De aquella Alianza Popular (medio siglo anterior a la espaola) deriv el trmino populismo, una mezcla singular de ideas de izquierda, pensamiento iconoclasta y tradicin caudillista latinoamericana. Ese manantial nutri al populismo de los aos 40 y 50. Juan Domingo Pern es, quizs, el dirigente latinoamericano que mejor ha encarnado la figura del poltico populista. Pero esto es ya historia en la regin. El populismo fundado por Haya de la Torre es parte de una etapa histrica digna de reconocimiento, tanto por su papel movilizador de las fuerzas progresistas, como por haber contribuido a sacudir las anquilosadas sociedades de Amrica Latina, atrapadas en el caduco bipartidismo de conservadores y liberales. Las dinmicas surgidas desde la dcada de los 80 superaron al viejo populismo, gestando nuevas formas de organizacin popular, adaptadas a las realidades del siglo XXI. El APRA sigue existiendo como partido poltico en Per, pero vaciado de la herencia sustantiva de Haya de la Torre.

En Espaa, con Podemos, el trmino populista se utiliza de forma recurrente con el fin de descalificar a la naciente organizacin poltica. El uso del vocablo es proporcional al temor que Podemos inspira en partidos polticos tradicionales. Hasta este ao de gracias de 2014, el trmino populista se prodigaba exclusiva y generosamente contra polticas y polticos latinoamericanos. Casi sin excepcin, los movimientos de izquierda que tomaban el poder en Latinoamrica, aupados por las masas populares, eran tachados de populistas, sobre todo cuando nacionalizaban los recursos naturales en manos de oligopolios extranjeros o hacan lo mismo con empresas nacionales privatizadas. Era populista nacionalizar empresas porque, decan, esas medidas ahuyentaban las inversiones extranjeras (lo que result falso). Era populista recuperar el papel del Estado en la economa, porque el Estado era ineficaz comparado con la empresa privada (otra falsedad). Eran populistas, en fin, las medidas que favorecan a los desheredados, porque stas fomentaban la vagancia, endeudaban al Estado e hipotecaban los recursos del pas, recursos que, por supuesto, deban ir a la siempre eficiente iniciativa privada.

El uso y abuso del trmino lleva a obviar anlisis serios del tema, como el hecho de que partidos polticos que dicen rechazar toda forma de populismo han ganado elecciones recurriendo intensamente al populismo, si discurrimos que ser populista es seducir a la poblacin con promesas que nunca se cumplirn. No hay partido poltico libre de ese pecado, aunque algunos hayan batido, una o varias o siempre, los listones ms altos en cuanto a incumplimientos. En1982, un partido de cuyo nombre no quiero acordarme, present un programa electoral que es, posiblemente, el mejor ejemplo de populismo espaol: luchar contra la inaceptable desigualdad social, cultural y econmica; 800.000 puestos de trabajo; rebajar la edad de jubilacin a 64 aos; jubilaciones anticipadas a los 59 aos; luchar frontalmente contra el fraude y la evasin fiscal; defensa de las empresas pblicas como instrumentos fundamentales para la creacin de puestos de trabajo y el logro de un desarrollo estable; filosofa contraria a la poltica de bloques militares y separacin de Espaa de la OTAN, etc.

Todos, o casi todos, sabemos en qu termin aquello. No hubo 800.000 empleos nuevos, sino que se perdieron en dos aos 600.000 empleos ms; la poltica del pelotazo dio lugar a corrupciones generalizadas; las desigualdades se dispararon; se privatizaron buena parte de las mejores empresas pblicas y Espaa entr en la OTAN. Mayor engao, imposible. Esto es historia y lo usamos a ttulo de ejemplo, pero sirve para recordar aquello de que quien est libre de pecados, que tire la primera piedra.

Los aos de prosperidad en la dcada de los 90 y primera del siglo XXI fueron una fantasa, de la que Espaa despert perpleja, confundida y arruinada. Las reformas econmicas, con marcado carcter ideolgico, en vez de fortalecer al Estado y al pas, haban corrodo sus cimientos. La euforia de aquellos aos hizo que muy pocos se preguntasen o pusieran en duda lo que pareca el milagro econmico que Espaa llevaba siglos esperando. As, pocos inquiran por qu, de repente, despus de la entrada del euro, en Espaa empez a construirse ms que en toda la Unin Europea. Un delirio popular y populista barri el pas, como reflejaran centenares de megaconstrucciones: aeropuertos sin aviones, centros culturales ciclpeos, autovas a ninguna parte Era la versin moderna de las ciclpeas festividades circenses de los emperadores romanos, de los primeros en hacer del circo y las megaconstrucciones una poltica de Estado.

La paranoica fiebre inmobiliaria arrastr al pas y, al final, termin devorndolo. Qu era aquello sino populismo del peor signo elevado a dogma econmico y poltico? Porque detrs de la acusacin de populismo subyace otro concepto: la irracionalidad. Se dice que los populismos conducen al desastre econmico porque no saben administrar la economa. Lo sucedido en Espaa qu fue sino la irracionalidad dirigiendo los bienes pblicos? Pueden decir esos gobernantes que supieron administrar la economa?

La euforia estall como bomba de neutrones: bancarrota general del Estado, autonomas y ayuntamientos; endeudamiento astronmico del pas, cinco millones de desempleados, desahucios masivos, indigencia, una generacin entera condenada al exilio econmico, al paro o a trabajos basura y una corrupcin rampante, por mencionar slo los resultados ms terribles de aquellos colosales disparates. Sin olvidar el involucramiento de Espaa en cuatro criminales guerras de agresin, de Yugoslavia a Libia, que dejaron centenares de miles de muertos, decenas de millones de refugiados y cuatro pases destruidos hasta los cimientos. Como guinda, la expansin fatal del terrorismo islamista, de Afganistn a Nigeria. Si eso es gobernar con seriedad, prudencia y capacidad, ms vale persignarse.

De guinda, han convertido a Espaa en una plutocracia, donde veinte multimillonarios disponen de ms recursos que 14 millones de ciudadanos (30% de la poblacin). La concentracin acelerada de riqueza en un puado de manos nos est arrastrando al totalitarismo capitalista ms brutal, donde la democracia ser, como en el siglo XIX, un rampln y simple sainete. La ciudadana podr votar lo que sea, pero ser un puado de plutcratas los que, en ltima instancia, decidan y marquen los destinos del pas.

La descalificacin por la descalificacin tiene otra consecuencia: evitar la discusin a fondo, sin subterfugios, de las propuestas de gobierno de cada partido poltico. La postracin actual de Espaa es prueba de que las polticas practicadas durante ms de dos dcadas, adems de estar agotadas, han fracasado estrepitosamente. Frente a ese fracaso qu ofrecen los partidos tradicionales? Hasta la fecha un ms de lo mismo, pidiendo a la poblacin que imite a Job y espere a que Yav Dios-FMI dicte desde su cielo las soluciones. Pero lo dice el refrn: no hay mal que dure cien aos ni cuerpo que lo resista. Y los refranes, segn la RAE, son expresiones de la sabidura popular.

Augusto Zamora R. es Profesor de Relaciones Internacionales


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter