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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2014

Las mariposas venden sus alas

Santiago Alba Rico
La Calle del Medio


El mercado tiene un rinconcito, si no para todos los hombres, s para todos los tipos humanos. No es escrupuloso ni puritano: puede vender -que no vendar- todas las heridas, rentabilizar todas las miserias, sacarle el jugo a todas las adversidades del destino. Hace unos das lea en un peridico espaol un titular muy enigmtico: Almirall vende su franquicia respiratoria. Enseguida mi imaginacin literaria se puso a pedalear en el vaco, agarrada con horror a medias palabras, y acab fantaseando con la idea de una mujer hermosa, criatura casi mitolgica, que haba vendido el aire de sus pulmones. Y a continuacin se me ocurrieron titulares semejantes e igualmente estremecedores: Las mariposas venden sus alas o las sirenas venden sus colas o los dragones venden el fuego de sus bocas.

Era todo una fantasa. Pero bastante atinada, la verdad. Amirall, como es sabido, es una empresa farmacutica y lo que ha hecho ha sido vender a la compaa AstraZeneca, dice la noticia, los derechos de desarrollo y comercializacin de su negocio respiratorio, incluyendo los derechos por ingresos procedentes de alianzas con terceros y la investigacin de nuevas terapias. Es decir, Amirall, que es menos una mariposa que un dragn, ha vendido, en efecto, el aire de los pulmones, pero no el de los suyos (que no tiene, pues respira, como un vampiro areo, en los bronquios ajenos) sino el de millones y millones de personas que dependen de sus medicamentos. Lo que est mal, en todo caso, no es que Almirall haya vendido la libertad de respirar de los humanos sino que fuera hasta ahora duea de ella; la expresin negocio respiratorio usada con toda naturalidad en la noticia revela toda su violencia monstruosa si la asimilamos a otras frmulas que nos suenan todava chirriantes: derechos canbales, por ejemplo, o compra-venta de nios. No conviene resignarse ni acostumbrarse a los malos tratos: ni a los fsicos ni a los verbales.

El mercado tiene un rinconcito, si no para todos los hombres, s para todos los tipos humanos. No es escrupuloso ni puritano: puede vender -que no vendar- todas las heridas, rentabilizar todas las miserias, sacarle el jugo a todas las adversidades del destino. Lea hace unos das otra noticia en apariencia ms esperanzadora pero tambin extraa. Winnie Harlow, una jovencita de veinte aos que padece vitligo, se ha convertido en una de las modelos estrella de la firma de ropa Desigual. El vitligo, como es sabido, es una enfermedad degenerativa e incurable, aunque no mortal, que destruye las clulas responsables de la pigmentacin de la piel, de manera que el cuerpo aparece parcheado de manchas blancas ms o menos grandes y ms o menos repartidas de la cabeza a los pies. Sus vctimas han sufrido habitualmente el rechazo social o, al menos, el disgusto individual de los ms cercanos. En el caso de Winnie, que es negra y adems muy bella y se exhibe casi desnuda, el efecto es notablemente vistoso y, si provocativo, nada desagradable. Sera cruel no alegrarse de que una persona aquejada de una enfermedad socialmente disuasoria haya encontrado una va hacia el reconocimiento y la autoestima, pero que esa va sea precisamente el mercado -y el mercado de la belleza femenina- genera efectos cuando menos sorprendentes: si se encontrase una solucin, dice Winnie, ya no querra curarme. Si subordinamos los dos titulares de la noticia encontramos la explicacin a una frase tan contraria, en apariencia, al sentido comn. Con vitligo desde nia, la modelo ha aceptado sus imperfecciones, dice el primer titular y de hecho las ha convertido en negocio, dice el segundo. Es decir: la modelo ha aceptado sus imperfecciones porque las ha convertido en negocio. Desigual ni elimina ni integra sus imperfecciones: slo como imperfecciones aportan un valor aadido a la empresa; slo si sigue enferma Winnie seguir cobrando su sueldo. Los mendigos de El Cairo -nos contaba Naguib Mahfuz- vivan de sus mutilaciones y algunos se las practicaban voluntariamente para excitar la compasin y ganar ms dinero; y muchos fenmenos de feria -enanos o mujeres barbudas- consiguieron sobrevivir en siglos oscuros gracias a la explotacin de un empresario y a la curiosidad enfermiza de los visitantes. El resultado no es el mismo, pero la lgica s. Y esa lgica no es la de la integracin social de las vctimas del vitligo -feas o guapas- sino la de la explotacin mercantil de una vctima individual a cuya belleza el vitligo aade una rareza que funciona a modo de provocacin esttica y, por lo tanto, de incentivo econmico.

El mercado tiene un rinconcito, si no para todos los hombres, s para todos los tipos humanos. No es escrupuloso ni puritano: puede vender -que no vendar- todas las heridas, rentabilizar todas las miserias, sacarle el jugo a todas las adversidades del destino. En el mismo peridico, el mismo da, lea otra historia conmovedora y ejemplar. Noah Galloway, un ex-marn que perdi el brazo y la pierna derecha en Iraq y que se apoya sobre una robtica prtesis, se ha convertido en el hombre ms bello del mundo, segn la revista Men's Heltlh , y trabaja tambin como modelo. Alcoholizado y deprimido tras su mutilacin, el amor a sus hijos y su esposa le permiti superar el trauma y volver a entrenarse para alcanzar -dice la noticia- un cuerpo 10. En Iraq, pas ocupado, dio tambin muestras de su capacidad de supervivencia antes del bombazo que cambi su vida: Yo iba siempre con una sonrisita tonta por el campo de batalla, dice. Y aade: Uno de mis compaeros me pregunt: 'Cmo puedes estar as, si vivimos en el infierno?' Y le dije que estabmos haciendo lo que la mayora de la gente no puede, que era estar dentro de una pelcula en la que nosotros ramos las estrellas, los protagonistas. Eso me ayud a seguir adelante". La ficcin y el mercado han ayudado a Galloway a superar su drama individual, pero no a comprenderlo ni, desde luego, a comprender el mundo en el que vive. La pelcula de Iraq, de la que forma parte su mutacin de marn en modelo, revela la dimensin subjetiva de un universo real en el que caen bombas sobre nios que no son los hijos de Noah y mujeres que no son sus esposas.

En todo caso, los ejemplos vivificantes de Winnie Harlow y Noah Galloway sirven para hacer pelculas y vender bikinis, pero es poco lo que contribuyen a aliviar a los excluidos, los enfermos y los invlidos. No es que el mercado haya integrado a las vctimas del vitligo y a los mutilados de guerra en la sociedad; es que ha integrado el vitligo y la mutilacin en los cnones de la belleza mercantil. La belleza y la moda son tambin campos de batalla donde hay que disputar la hegemona esttica y cultural al capitalismo y de nada sirve despreciar o condenar sus propuestas. De lo que se trata, como en el caso de la salud, es de que dejen de ser un negocio respiratorio en el que muy pocos se hacen ricos, slo algunos alcanzan la salud y la belleza y la mayor parte tienen que vender sus pulmones o su vitligo para poder sobrevivir. Junto a la droga, las armas, la prostitucin, la pornografa y el alcohol, la salud y la moda ocupan un lugar privilegiado en el ranking de los negocios ms lucrativos del mundo. Las farmacuticas, por ejemplo, mueven unos 700.000 millones de dlares al ao seleccionando a sus enfermos e impidiendo que sus tratamientos lleguen a todos los habitantes del planeta. La moda, por su parte, genera slo en Espaa beneficios de en torno a los 35.000 millones de dlares y Amancio Ortega, dueo de Inditex y el hombre ms rico del pas y uno de los ms ricos del planeta, tiene una fortuna personal valorada en 38.000 millones, conseguida gracias a la explotacin laboral y la esclavitud infantil en Marruecos y la India (segn denuncia del Centre for Research on Multinational Corporations ). El mercado, s, tiene un rinconcito para todas las heridas humanas, por las que sangran millones y millones de dlares todos los das. Detengamos la hemorragia, por favor, curemos el vitligo y protejamos la belleza de los que quieren que las mariposas vendan sus alas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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