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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2014

Secreto, vigilancia y censura
La guerra a travs de los medios de comunicacin y el triunfo de la propaganda

John Pilger
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Por qu ha sucumbido una parte tan grande del periodismo ante la propaganda? Por qu la censura y la distorsin se han convertido en una prctica estndar? Por qu es la BBC un vocero del poder rapaz? Por qu engaan a sus lectores el New York Times y el Washington Post?

Por qu no se ensea a los jvenes periodistas a comprender los propsitos de los medios y a cuestionar las pretensiones y las malas intenciones de la falsa objetividad? Y por qu no se les ensea que la esencia de una parte tan importante de lo que se llama medios dominantes no es informacin, sino poder?

Se trata de cuestiones urgentes. El mundo enfrenta la perspectiva de una gran guerra, tal vez una guerra nuclear, con EE.UU. determinado a aislar y provocar a Rusia y eventualmente a China. La verdad est siendo puesta cabeza abajo y al revs por los periodistas, incluyendo aquellos que promovieron las mentiras que llevaron al bao de sangre en Irak en 2003.

Los tiempos en los que vivimos son tan peligrosos y estn tan distorsionados en la percepcin pblica que la propaganda ya no es, como la llam Edward Bernays, un gobierno invisible. Es el gobierno. Dirige directamente sin temor a contradiccin y su principal objetivo es conquistarnos: conquistar nuestro sentido del mundo, nuestra capacidad de separar la verdad de las mentiras.

La era de la informacin es realmente la era de los medios. A travs de los medios se hace la guerra, se ejecuta la censura, se imparten la retribucin y la diversin,una cadena de montale surrealista de clichs obedientes y suposiciones falsas.

Este poder de crear una nueva realidad se ha hecho durante mucho tiempo. Hace 45 aos, un libro titulado The Greening of America caus sensacin. En la portada estaban las palabras: Viene una revolucin. No ser como las revoluciones del pasado. Se originar con el individuo.

Yo era corresponsal en EE.UU. en la poca y recuerdo la elevacin del autor alestatus de gur, era un joven acadmico de Yale, Charles Reich. Su mensaje era que decir la verdad y la accin poltica haban fracasado y que solo la cultura y la introspeccin podan cambiar el mundo.

En pocos aos, impulsado por las fuerzas del lucro, el culto del yoismo haba casi agobiado nuestro sentido de la accin conjunta, nuestro sentido de la justicia social y del internacionalismo.

La clase, el gnero y la raza fueron separados. Lo personal era lo poltico y los medios eran el mensaje.

Despus de la Guerra Fra, la fabricacin de nuevas amenazas complet la desorientacin poltica de aquellos que 20 aos antes habran formado una vehemente oposicin.

En 2003, film una entrevista en Washington con Charles Lewis, el distinguido periodista de investigacin estadounidense. Discutimos sobrela invasin de Irak de unos meses antes. Le pregunt, Qu habra pasado si los medios ms libres en el mundo hubieran cuestionado seriamente a George Bush y Donald Rumsfeld e investigado sus afirmaciones, en lugar de transmitir lo que result ser burda propaganda?

Respondi que si nosotros, los periodistas, hubisemos cumplido nuestra tarea hay una probabilidad muy, muy buena de que no habramos iniciado la guerra en Irak.

Es una declaracin inquietante yapoyada por otros famosos periodistas a los que hice la misma pregunta. Dan Rather, anteriormente de CBS, me dio la misma respuesta. David Rose del Observer e importantes periodistas y productores en la BBC, que prefirieron no ser nombrados, me dieron la misma respuesta.

En otras palabras, si los periodistas hubieran cumplido su tarea, si hubiesen cuestionado e investigado la propaganda en lugar de amplificarla, cientos de miles de hombres, mujeres y nios estaran todava vivos; y millones de personas no habran huido de sus casas; la guerra sectaria entre sunes y chies podra no haber estallado y el infame Estado Islmico podra no existir actualmente.

Incluso ahora, a pesar de los millones de personas que salieron a las calles en seal de protesta, la mayora del pblico en los pases occidentales tiene poca idea de la magnitud del crimen cometido por nuestros gobiernos en Irak. Incluso menos saben que en los 12 aos antes de la invasin los gobiernos de EE.UU. y Gran Bretaa iniciaron un holocausto al negar a la poblacin civil de Irak los medios para subsistir.

Son las palabras del alto funcionario britnico responsable de las sanciones en Irak en la dcada de los 90, un sitio medieval que caus las muertes de medio milln de nios de menos de cinco aos, inform Unicef. El nombre del funcionario es Carne Ross. En el Foreign Office [Ministerio de Exteriores] en Londres, era conocido como mster Irak. Actualmente, es un revelador de la verdad de cmo engaan los gobiernos y de cmo los periodistas estn dispuestos a propagar el engao. Entregbamos a los periodistas informacin falsa de inteligencia modificada, me dijo, o los excluamos.

El principal denunciante, durante este terrible ysilencioso perodo fue Denis Halliday. Entonces Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y alto funcionario de la ONU en Irak, Halliday prefiri renunciar antes de implementar polticas que describi como genocidas. Calcula que las sanciones mataron a ms de un milln de iraques.

Lo que entonces sucedi a Halliday es instructivo. Fue borrado. O fue vilipendiado. En el programa Newsnight de la BBC, el presentador Jeremy Paxman le grit: No es usted otra cosa que un aplogo de Sadam Hussein? The Guardian recientemente describi esto como uno de los momentos memorables de Paxman. La semana pasada, Paxman firm un contrato deun milln de libras por escribir un libro.

Los siervos de la supresin han hecho buen trabajo. Consideremos los efectos. En 2013, un sondeo de ComRes estableci que una mayora del pblico britnico crea que la cantidad de vctimas en Irak era menos de 10.000, una fraccin mnima de la verdad. Una pista de sangre que lleva de Irak a Londres ha sido borrada casi por completo.

Se dice que Rupert Murdoch es el padrino de la mafia de los medios, y nadie debe dudar del aumento del poder de sus peridicos, 127 en total, con una circulacin combinada de 40 millones, y su red Fox. Pero la influencia del imperio de Murdoch no es mayor que su reflejo en los medios en general.

La propaganda ms efectiva no en encuentra en el Sun o en Fox News, sino tras un halo liberal. Cuando The NewYork Times public afirmaciones de que Sadam Hussein tena armas de destruccin masiva, se crey en su falsa evidencia, porque no era Fox News, era el New York Times.

Lo mismo vale para el Washington Post y el Guardian, que han desempeado un papel crtico en el condicionamiento de sus lectores para que acepten una nueva y peligrosa guerra fra. Los tres peridicos liberales han distorsionado los sucesos de Ucrania como un acto maligno de Rusiacuando, en realidad el golpe dirigido por los fascistas en Ucrania fue obra de EE.UU., con la ayuda de Alemania y de la OTAN.

Esta inversin de la realidad es tan dominante que el cerco militar de Washington y la intimidacin de Rusia no son contenciosos. Ni siquiera constituyen noticias, sino que se suprimen tras una campaa de calumnias y temor del tipo con el que crec durante la Guerra Fra.

Una vez ms el imperio del mal nos persigue, dirigido por otro Stalin o, perversamente, por un nuevo Hitler. Nombra tu demonio y dale con todo.

La supresin de la verdad sobre Ucrania es uno de los apagones noticiosos ms completos que pueda recordar. La mayor concentracin militar occidental en el Cucaso y Europa occidental desde la Segunda Guerra Mundial es suprimida. La ayuda secreta de Washington a Kiev y sus brigadas neonazis responsables de crmenes de guerra contra la poblacin de Ucrania oriental es suprimida. La evidencia que contradice la propaganda de que Rusia fue responsabledel derribo de un avin comercial malasio es suprimida.

Y de nuevo, medios supuestamente liberales son los censores. Sin citar ningn hecho, ninguna evidencia, un periodista identific a un dirigente prorruso en Ucrania como el hombre que derrib el avin. Ese hombre, escribi, era conocido como "El Demonio". Era un hombre temible que atemoriz al periodista. Esa fue la evidencia.

Muchos en los medios occidentales se han esforzado por presentar a la poblacin tnica rusa de Ucrania como forasteros en su propio pas, casi nunca como ucranios que buscaban una federacin dentro de Ucrania y como ciudadanos ucranios que resistan a un golpe orquestado en el extranjero contra su gobierno elegido.

Lo que tiene que decir el presidente ruso no cuenta; es un villano de pantomima a quien se puede ultrajar impunemente. Un general estadounidense que dirige la OTAN y sale directamente de Dr. Strangelove un General Breedlove habla rutinariamente de invasiones rusas sin una pizca de evidencia visual. Su personificacin del General Jack D. Ripper de Stanley Kubrick es absolutamente perfecta.

40.000 rusos se estaban concentrando en la frontera, segn Breedlove. Fue suficiente para el New York Times, el Washington Post y el Observer, este ltimo se distingui previamente con mentiras y patraas que respaldaron la invasin de Irak de Blair, como revel su antiguo periodista, David Rose.

Es casi el ambiente alegre de una reunin de clase. Los tamborileros del Washington Post son los mismos editorialistas que declararon que la existencia de las armas de destruccin masiva de Sadam era un hecho indiscutible.

Si os preguntis, escribi Robert Parry, cmo podra caer el mundo a ciegas en la tercera guerra mundial,como cay en la primera hace un siglo, todo lo tenis que hacer es considerar la locura que ha envuelto prcticamente a toda la estructura poltica/meditica de EE.UU. respecto a Ucrania en la que una falsa narrativa de sombreros blancos contra sombreros negros se impuso rpidamente y se ha mostrado resistente a los hechos o a la razn.

Parry, el periodista que revel Irn-Contra, es uno de los pocos que investigan el rol central de los medios en este juego de pollos, como lo calific el ministro ruso de Exteriores. Pero es un juego? Mientras escribo estas lneas, el Congreso de EE.UU. vota la Resolucin 758 que, en pocas palabras, dice: Preparmonos para la guerra contra Rusia.

En el Siglo XIX, el escritor Alexander Herzen describi el liberalismo secular como la ltima religin, aunque su iglesia no es del otro mundo sino de ste. Hoyese derecho divino es mucho ms violento y peligroso que cualquier cosa que genere el mundo musulmn, aunque tal vez su mayor triunfo sea la ilusin de informacin libre y abierta.

En las noticias se hacen desaparecer pases enteros. Arabia Saud, la fuente de extremismo y terror respaldado por Occidente no interesa, excepto cuando hace bajar el precio del petrleo. Yemen ha sufrido doce aos de ataques de drones estadounidenses. Quin lo sabe? A quin le importa?

En 2009, la Universidad del Oeste de Inglaterra public los resultados de un estudio decenal de la cobertura de Venezuela en la BBC. De 304 informes transmitidos, solo tres mencionaron alguna de las polticas positivas introducidas por el gobierno de Hugo Chvez. El mayor programa de alfabetizacin de la historia de la humanidad apenas mereci una referencia pasajera.

En Europa y EE.UU., millones de lectores y televidentes no saben casi nada de los notables y vigorizantes cambios implementados en Latinoamrica, muchos de ellos inspirados por Chvez. Como la BBC, los informes del New York Times, el Washington Post, el Guardian y el resto de los respetables medios occidentales se destacaron por su mala fe. Se burlaron de Chvez hasta en su lecho de muerte. Cmo se explica algo semejante, me pregunto, en las escuelas de periodismo?

Por qu millones de personas en Gran Bretaa son persuadidas de que es necesario un castigo colectivo llamado austeridad?

Despus del crac econmico de 2008 qued al descubierto un sistema podrido. Durante la fraccin de un segundo los bancos fueron alineados como delincuentes con obligaciones hacia el pblico que haban traicionado.

Pero a los pocos meses aparte de unas pocas piedras lanzadas por excesivas bonificaciones corporativas el mensaje cambi. Las fotos de archivo policial de banqueros culpables desaparecieron de los tabloides y algo llamado austeridad se convirti en el agobio de millones de personas de a pie. Ha habido alguna vez un engao tan descarado?

Actualmente muchas de las premisas de vida civilizada en Gran Bretaa se estn desmantelando con el fin de pagar una deuda fraudulenta, la deuda de unos delincuentes. Se dice que los recortes por la austeridad ascienden a 83.000 millones de libras esterlinas. Es casi exactamente la suma de impuestos evitados por los mismos bancos y por corporaciones como Amazon y por News UK de Murdoch. Adems, los bancos deshonestos reciben un subsidio anual de 100.000 millones de libras en seguro gratuito y garantas, una cifra que financiara todo el Servicio Nacional de Salud.

La crisis econmica es pura propaganda. Las polticas extremas rigen ahora Gran Bretaa, EE.UU., gran parte de Europa, Canad y Australia. Quin defiende a la mayora? Quin cuenta su historia? Quin hace constar la realidad? No es lo que supuestamente deben hacer los periodistas?

En 1977 Carl Bernstein, famoso por elWatergate, revel que ms de 400 periodistas y ejecutivos de las noticias trabajaban para la CIA. Incluye a periodistas del New York Times, Time y las redes de televisin. En 1991, Richard Norton Taylor del Guardian revel algo similar en este pas.

Nada de esto es necesario en la actualidad. Dudo de que alguien pagase al Washington Post y a muchos otros medios noticiosos para que acusaran a Edward Snowden de ayuda al terrorismo. Dudo que dealguien pague a los que rutinariamente calumnian a Julian Assange, aunque muchas otras recompensas pueden ser cuantiosas.

Tengo claro que la razn principal por la que Assange ha atrado tanto veneno, rencor y celos es que WikiLeaks arranc la careta de una elite poltica corrupta sostenida en pie por los periodistas. Al anunciar una extraordinaria era de revelaciones, Assange se hizo de enemigos al iluminar y avergonzar a los guardavallas de los medios, no solo en el peridico que public y se apropi de su gran revelacin. Se convirti no solo en un objetivo, sino en un ganso de oro.

Lucrativos negocios con libros y cintas de Hollywood se hicieron y carreras en los medios fueron lanzadas o estimuladas apoyndose en WikiLeaks y su fundador. Hubo gente que gan mucho dinero mientras WikiLeaks lucha por sobrevivir.

Nada de esto se mencion en Estocolmo el 1 de diciembre cuando el editor del Guardian, Alan Rusbridger, comparti con Edward Snowden el Premio Nobel alternativo de la Paz. Lochocante en este evento fue que Assange y WikiLeaks no fueron mencionados. No existan. Eran no-gente.

Nadie habl por el hombre que haba marcado nuevos rumbos en la denuncia digital y que entreg al Guardian una de las noticias ms sensacionales de la historia. Adems, fueron Assange y su equipo de WikiLeaks quienes efectiva y brillantemente rescataron a Edward Snowden y lo condujeron a la seguridad. Ni una palabra.

Lo que hizo que esa censura por omisin fuera tan irnica, impactante y afrentosa fue que la ceremonia se realiz en el Parlamento sueco, cuyo cobarde silencio en el caso de Assange se ha coludido con un grotesco error judicial en Estocolmo.

Cuando la verdad es reemplazada por el silencio, dijo el disidente sovitico Yevtushenko, el silencio es una mentira.

Este tipo de silencio es el que debemos romper losperiodistas. Tenemos que mirar al espejo. Tenemos que hacer rendir cuentas a medios que no rinden cuentas a nadie, que sirven al poder y a una psicosis que amenaza con la guerra mundial.

En el Siglo XVIII, Edmund Burke describi el papel de la prensa como el Cuarto Poder que controla a los poderosos. Fue verdad algn da? Ciertamente ya no vale. Lo que necesitamos es un Quinto Poder: un periodismo que controle, analice y se oponga a la propaganda y ensee a los jvenes a ser agentes del pueblo, no del poder. Necesitamos lo que los rusos llamaron perestroika, una insurreccin de conocimiento subyugado. Lo llamara verdadero periodismo.

Hace 100 aos desde la Primera Guerra Mundial, los periodistas han sido recompensados y honrados por su silencio y colusin. En el clmax de la matanza, el primer ministro britnico David Lloyd George dijo en confianza a C.P. Scott, editor del Manchester Guardian: Si la gente realmente conociera [la verdad] la guerra se parara maana, pero por supuesto no la conocen y no pueden conocerla.

Es hora de que la sepan.

Este fue el discurso de John Pilger en el Simposio Logan, Construyendo una alianza contra el secreto, la vigilancia y la censura, organizado por el Centro para el Periodismo de Investigacin, en Londres, 5-7 de diciembre de 2014. Contacto: www.johnpilger.com

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/12/05/war-by-media-and-the-triumph-of-propaganda/



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