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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2014

Tnez. Mohamed Beji Caid Essbi, ha ganado las elecciones presidenciales
Beji Caid presidente, Nidaa Tounes hegemnico, queda an espacio para la democracia?

Patrizia Mancini
Tunisia in red

Traducido del francs para Rebelin por Susana Merino


A poco menos de un mes de haberse realizado la primera vuelta de las elecciones presidenciales, ayer a las 15h, el Organismo Independiente responsable de las elecciones public los resultados preliminares (1) de la segunda vuelta: gan Beji Caid Essebsi con el 55,68% de los votos mientras que el presidente saliente Moncef Marzouki obtuvo el 44,32%.

Sigue aumentando la abstencin

El porcentaje de participacin de los inscriptos en los padrones electorales fue del 59,04%, con una significativa disminucin del 5% con relacin a la primera vuelta (64%). Si adems comparamos la cantidad de votantes que concurrieron a las elecciones legislativas del pasado octubre con la cantidad de votantes de esta segunda vuelta presidencial se constata una prdida total de 400 mil electores. Es necesario tener adems presente que para votar en las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente del 2012 ms de 8 millones de tunecinos y de tunecinas se inscribieron en los padrones correspondientes mientras que este ao solo poco ms de 5 millones decidieron hacerlo: otros 3 millones demostraron su falta de inters en los torneos electorales.

Esta masiva y progresiva abstencin, que pareciera no preocupar demasiado a ningn poltico, resulta sin embargo alarmante para una democracia naciente y en el caso de las presidenciales pareciera sumarse al desencanto y a la desilusin de los jvenes que fueron protagonistas de la revolucin (2) y que han visto arrebatados sus objetivos, otros motivos que se enmarcan en el actual juego poltico de los partidos al da siguiente de las elecciones legislativas. La coalicin de los partidos de izquierda y las formaciones del nacionalismo rabe llamada Frente Popular, luego de dos semanas de un debate que imaginamos doloroso, anunci una posicin oficial absurda que enfureci a algunos simpatizantes: en primer trmino frenar a Marzouki y como alternativa voto en blanco o a Essebsi.

Las razones del ciego odio hacia Moncef Marzouki se deben al radical convencimiento del Frente Popular sobre la responsabilidad del ex gobierno de mayora islamista en los asesinatos de Chokri Belaid y de Mohamed Brahmi. Pero tambin y ms pragmticamente en la ilusoria esperanza de poder influir con sus diputados en las polticas del futuro gobierno o incluso ocupar puestos de responsabilidad en su seno y evitar as la temida alianza entre Nidaa Tounes y Ennahdha.

Es plausible que una parte de quienes votaron en la primera vuelta de las presidenciales al lder del Frente Popular Hamma Hammami no se haya sentido dispuesta a votar a favor de Essebsi (Ministro del Interior en la poca de Bourghiba que inaugur la poca de las persecuciones de la izquierda tunecina) y que por tanto haya votado en blanco.
Otros pudieron no haber votado disgustados por una campaa electoral en la que ninguno de los contendientes ha sido capaz de presentarse como pacificadores y unificadores de un pas que no ha superado an la lucha de clases ni las regionales, uno de los motivos que desencadenaron la revolucin de la dignidad.

Algunas excepciones en la izquierda

De la contraproducente posicin de los partidos de izquierda se han distanciado varios intelectuales de una izquierda difusa que han difundido un llamamiento a votar a Moncef Marzouki aun criticndolo por su gobierno en el trienio presidencial /http://nawaat.org/portail/2014/12/17/lappel-du-17-decembre-rassemblement-moderniste-autour-dun-homme-comme-un-air-de-deja-vu/: Moncef Marzouki no ha sido ciertamente un presidente irreprochable, tampoco se puede decir que ser un hombre providencial y sin duda ser mejor as. No obstante los mltiples errores polticos cometidos durante su mandato presidencial errores por los que tendr que rendir cuentas y teniendo en cuenta las condiciones en que se han desarrollado estas elecciones, parece ser la nica eleccin capaz de limitar el terremoto provocado por Nidaa Tounes y de impedir la recomposicin del sistema poltico y econmico corrupto e injusto que nos ha gobernado por ms de 50 aos, as como de evitar tambin el regreso de la represin as han opinado Choukri Hmed, Hla Yousfi y Ayachi Ammami, para citar solo unos pocos. Los ataques sufridos por este grupo por parte de los modernistas de Nidaa Tounes ha alcanzado niveles francamente indecentes dignos de los viejos tiempos de la dictadura.

Una ardiente campaa electoral

Mucho ms que las legislativas, las elecciones presidenciales han encendido las pasiones de los tunecinos y de las tunecinas porque ha sido la primera eleccin presidencial verdaderamente competitiva tras los aos del 99% a Ben Al y porque se ha tratado, como lo evidenciaron muchos observadores, de un choque frontal entre dos miedos contrapuestos: por un lado Essebsi que ha acusado a Marzouki de ser la encarnacin del diablo islamista y el representante de los terroristas y por el otro, mucho ms comprensible, el presidente saliente que ha evocado el regreso evidente del antiguo rgimen. Essebsi ha llegado incluso a insultar en sus discursos a las poblaciones del Sur (regiones que en su mayora votaron a Ennahdha y luego a Marzouki como presidente) y que no han tardado en salir a las calles para protestar contra esta afrenta.

Solo ahora, mientras todava resuenan los tumultos de la regin de Gabes, el presidente electo y el saliente comienzan a hacer llamados a la calma y al respeto al veredicto de las urnas y se apresuran a mandarse recprocamente seales de distensin.

Nidaa Tounes hegemnico en todas las instituciones

Con la eleccin de Beji Caid Essebsi como presidente de la Repblica el partido Nidaa Tounes tiene en sus manos las riendas del pas. Si Moncef Marzouki hubiera sido elegido presidente se habra conformado un contrapoder, absolutamente necesario en un pas en el que, si bien no se puede hablar de revolucin, existe una democracia an frgil que necesita consolidarse.
En el parlamento Nidaa Tounes, con sus 89 diputados, cuenta con mayora relativa y en los prximos das podran concretarse alianzas o con el UPL y con Afek o con el enemigo Ennahdha (3), lo que reducira a la nada una real oposicin al proyecto liberal que, por otra parte, ana al partido islamista con el modernista Nidaa Tounes.
Essebsi tampoco parece muy creble como guardin de la Constitucin frente a eventuales requerimientos de modificaciones en su texto por parte de su mayora parlamentaria, que rene las 2/3 partes de los votos del Parlamento.

Recordemos lo que nos dijo el constitucionalista Kais Saied en una reciente entrevista: "normalmente el centro del poder debera ser la Kasbah (en la gran plaza de la Kasbah se encuentra la sede del gobierno) pero si gana Essebsi el Gobierno estar en manos del Presidente de la Repblica y no del Primer Ministro. Pero eso no basta: hay que considerar que la composicin de la futura Corte Constitucional estar en manos del partido dominante, dado que 1/3 debe ser nombrado por el Presidente de la Repblica, 1/3 por la Asamblea del Pueblo() y 1/3 por el consejo Superior de la Magistratura (tambin para la formacin de este ltimo, que deber producirse dentro de los seis meses posteriores a las elecciones legislativas, se puede prever la influencia del partido mayoritario). En condiciones en que el aparato del viejo rgimen, el Estado profundo no ha sido desmantelado, se volver al punto de partida, es decir al partido nico

En tal sentido no puede ser tranquilizadora la reciente propuesta de Nidaa Tounes para la formacin de comisiones parlamentarias encargadas de estudiar cambios constitucionales y la revisin de la ley sobre la justicia transicional.
Quin estar en condiciones de responder a los prximos ataques contra las pocas conquistas de la revolucin, es decir, la Constitucin y la Instancia para la Verdad y la Dignidad que recin comenz sus actividades el 15 de diciembre pasado?

Al no existir una oposicin digna de tal nombre, que deba haber encarnado la izquierda, el futuro de la democracia tunecina parece oscuro.

Notas

1) Una vez proclamados los resultados llamados preliminares, el candidato perdedor de las elecciones presidenciales dispone de 20 das para presentar su reclamo. Al finalizar ese perodo se difunden los resultados definitivos

2) A la situacin de los jvenes tunecinos se refiere el artculo de Thameur Mekki

3) Ennhadha, que llegara segundo en las elecciones legislativas del 23 de octubre pasado, teme una vuelta a las persecuciones polticas y un escenario al estilo egipcio, aunque menos cruento. Por tal motivo sus dirigentes parecieran auspiciar una alianza con Nidaa Tounes. Un compromiso de este tipo podra desestabilizar ya sea a Nidaa Tounes que en su seno tiene personajes de centro izquierda o a la base de Ennahdha. Recordemos adems que el partido islamista no apoy oficialmente a Moncef Marzouki en las elecciones presidenciales habiendo dejado en libertad a sus propios electores. Otra seal de compromiso con Essebsi?

Fuente: http://www.tunisiainred.org/tir/?p=4789



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