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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-01-2015

Guerra econmica y lmites del capitalismo

Rodrigo Alonso
Rebelin


UNO.

La economa se ha posicionado como el principal frente de lucha al que se enfrenta la Revolucin Bolivariana. As lo ha hecho ver la direccin de la revolucin, as tambin es percibido por la base social del chavismo y el pueblo en general. Tal parece que estamos ante una batalla decisiva cuyo resultado determinar en gran medida el curso histrico en Venezuela.

La burguesa ha desplegado de forma constante toda su capacidad de desestabilizacin de la economa venezolana que le permite el control que an mantiene de gran parte de las reas estratgicas de la economa y del producto social. Lo que acertadamente se ha denominado por parte del gobierno como guerra econmica, no es otra cosa que las acciones de los capitalistas por apropiarse crecientemente del producto social al mismo tiempo que apuestan por el descalabro econmico como movimiento estratgico para modificar la correlacin de fuerzas a su favor en el terreno poltico.

Hasta ahora el bloque popular viene desarrollando una desgastante guerra contra el contrabando, el bachaqueo y por el control de los precios. Esto implica que se ha venido desarrollando en lo fundamental una respuesta de carcter tctico y defensivo a la guerra econmica de la burguesa. Por el momento el eje principal de respuesta gubernamental ha sido el envo de la infantera liviana para contener daos.

La gravedad de la situacin impone la necesidad poner en juego medidas de envergadura para llegar a las posiciones estratgicas desde las cuales la burguesa alimenta su guerra econmica. Sumar a la infantera el uso de piezas de artillera; romper el cerco y pasar a la ofensiva complementando las medidas ya tomadas con acciones estratgicas que afecten los verdaderos intereses y espacios de poder detrs de la guerra econmica. En concreto, se trata de avanzar en el control del excedente social y la renta petrolera por medio de la toma de posiciones estratgicas en lo que hace al comercio exterior, fundamentalmente las importaciones, y en el sistema financiero, fundamentalmente en lo que hace al manejo de las divisas. El objetivo central de este movimiento debe ser impedir la continuidad del uso antinacional de las divisas (fuga de capitales, fraude con importaciones, importaciones suntuarias, entre otros) y garantizar el uso productivo del excedente econmico local. El faro que orienta estas medidas es el cumplimiento del Objetivo Nacional 1.3 del Plan de la Patria: Garantizar el manejo soberano del ingreso nacional. Se trata en definitiva de aumentar la soberana sobre el proceso econmico y ganarle terreno al capital en su capacidad de regular el metabolismo social. Nada menos.

DOS.

La derecha est ganando terreno en la atmsfera interpretativa de lo que sucede con la economa venezolana. Bsicamente presenta a la actual situacin como un problema de poltica econmica poniendo foco en la crtica en el manejo de la poltica cambiaria y de control de precios. Su apuesta pasa por lograr la sntesis de que ha fracasado el modelo econmico del chavismo. Por otro lado hay voces que sitan el problema en errores de gestin, ineficiencia o abandonos de legados.

Ni una cosa ni la otra. Ni se trata de un problema de poltica econmica, ni se trata de un problema de ineficiencia (por ms que pueda haber problemas en ambos planos, como ocurre en cualquier parte del mundo).

El ciclo de desajustes econmicos (inflacin por encima del 50%, diferencial cambiario, baja del PIB) que se abre a fines de 2012 con el despegue creciente del tipo de cambio paralelo tiene un componente de guerra econmica inducida y otro, ms relevante an, de agotamiento de la capacidad del capitalismo venezolano para continuar sosteniendo el equilibrio distributivo entre las clases.1 En lo fundamental, este agotamiento est relacionado con un achicamiento relativo de la renta petrolera (las necesidades de la economa venezolana crecen en mayor medida que las exportaciones petroleras), lo que ahora se agrava con un achicamiento absoluto producto de la baja en el precio del barril de petrleo.

 

La actual situacin da cuenta de que la renta ya no es suficiente para continuar importando bienes salarios baratos producidos a gran escala y con alta productividad, insumos para la produccin, bienes suntuarios para la canasta de consumo de la burguesa, al mismo tiempo que se exportan dlares a Miami y otros destinos y se cumple con los pagos al capital financiero internacional. A algunos de estos rubros ser necesario afectar para retomar el equilibrio de la moneda, hasta ahora han sido las importaciones.

La economa venezolana es de las pocas economas latinoamericanas que cuenta con un sistemtico supervit de balanza comercial y cuenta corriente y paradjicamente es la que tiene un mayor problema de restriccin externa y presin devaluatoria. La causa inmediata hay que buscarla en el hecho de que el segundo rubro de exportacin en Venezuela despus del petrleo son los dlares: en los ltimos 15 aos la economa venezolana ha acumulado por lo bajo una fuga de divisas de US$150.000 millones, casi dos aos completos de exportaciones. Cmo es esto posible cundo es el Estado el que controla la mayor parte de la oferta de divisas de la economa? Porque la burguesa an controla gran parte de las reas centrales y del excedente econmico y por medio de estas posiciones estratgicas consigue apropiarse de parte de la renta petrolera y vulnerar los diferentes controles estatales.

En el control de la renta petrolera, pero antes, en el control del excedente nacional y reas claves de la economa como las importaciones y la banca, est el nudo central de la actual situacin econmica y por tanto de las posibilidades de su resolucin. Esas son las colinas estratgicas que definirn el resultado de la guerra econmica en curso.

TRES.

Hasta ahora el endeudamiento, el dficit fiscal y los altos precios del petrleo han operado como mecanismos que permitan diferir las contradicciones. La baja en el precio del barril y las dificultades crecientes para acceder a financiamiento externo hacen que no sea posible continuar postergando el conflicto distributivo por estas vas.

La revolucin productiva, si bien es un eje estratgico fundamental, es una tarea esencialmente de largo plazo y solo ser posible si se ponen en tensin todos los recursos nacionales para tal fin. De continuar con gran parte de la economa bajo control burgus y de tener que destinar recursos para el consumo suntuario de esta clase, no ser posible transitar el camino hacia un nuevo orden econmico. La superacin del actual equilibrio de clases es condicin necesaria para la modificacin de la matriz productiva.

Los caminos se bifurcan y se instala una encrucijada: darle continuidad al clsico ajuste de los capitalismos perifricos cuando se reduce la renta que perciben del mercado mundial o avanzar a posiciones estratgicas de la economa y forzar una salida popular que reafirme el rumbo socialista de la revolucin. Ante este escenario, el desafo puntual de las fuerzas revolucionarias es la diagramacin de una estrategia y un plan que concretice un proceso de estabilizacin econmica con recuperacin del poder adquisitivo popular y avance socializante sobre reas claves de la economa. No es una tarea sencilla y su xito se dirimir en el terreno de la poltica en funcin de la correlacin de fuerzas.

Hoy el chavismo requiere de su mayor potencia poltica para la toma de colinas estratgicas que modifiquen el actual equilibrio de fuerzas, pero al mismo tiempo se encuentra en un momento de relativa debilidad poltica luego de dos aos de guerra econmica. En esa contradiccin vivimos. En los ltimos meses de 2014 pareciera que se ha afirmado el liderazgo de Maduro, realineado el bloque popular y retomado la iniciativa poltica; todo indica que 2015 ser un ao de definiciones.

El socialismo no es una noble idea a la que nos hacemos adeptos luego de leer un libro; es una necesidad de nuestras circunstancias histricas. Tal parece que hoy en Venezuela las circunstancias obligan a una profundizacin del rumbo socialista, de lo contrario se puede dar la terrible paradoja de fracasar gestionando un capitalismo moribundo y pasar a la historia como el fracaso del primer intento socialista del Siglo XXI.

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1 En principio parecera que el despegue del tipo de cambio paralelo que comienza en agosto de 2012 obedece a que se dej de habilitar el endeudamiento externo como forma de satisfacer la demanda de dlares insatisfecha. Es decir, la renta petrolera ya no estaba permitiendo satisfacer la demanda de dlares y era necesario recurrir a la emisin de bonos, pero esto naturalmente tiene un lmite.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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