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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2015

El fin de una poca

Franois Sabado
Contretemps


Vivimos el fin de una poca. La crisis abierta a finales de 2008, arrastra en una espiral depresiva a todas las corrientes de izquierda y del movimiento obrero, incluso cuestionando la existencia de la izquierda tradicional. Pero, de qu izquierda y de qu movimiento obrero hablamos? A partir de esta pregunta, Franois Sabado, militante del NPA y responsable de la IV Internacional, propone aqu algunas pistas de analisis de la situacin presente, a la luz particularmente de las estrategias respectivas de Syriza y Podemos. Este artculo figura en el nmero 24 de Contretemps (revue imprime), que incluye un dossier sobre el estado de la izquierda.

La crisis actual del sistema capitalista puede generar luchas y revueltas sociales como demostraron las jornadas de huelga en Grecia, el movimiento de los indignados y las mareas en el estado espaol, las manifestaciones sindicales en Blgica, Italia o Gran Bretaa. Las experiencias de Syriza y Podemos, fuera de la izquierda tradicional, expresan igualmente el potencial de reorganizacin poltica contra las polticas de austeridad. Pero estas incursiones radicales no consiguen invertir la impresionante curva de las derrotas sociales y polticas: los efectos disgregadores de las polticas de austeridad sobre las condiciones de vida de millones de personas asalariadas, descenso de la combatividad, retroceso de las conciencia socialista, estancamiento de los efectivos sindicales o desindicalizacin, derrotas electorales cuando no el hundimiento de la socialdemocracia convertida en social-libral, declive histrico de los partidos posestalinistas, crisis aguda de la izquierda revolucionaria.

Mientras que la crisis de los aos 30 del siglo pasado iba a provocar un crecimiento de las corrientes del movimiento obrero en todas sus variantes (reformistas, estalinistas, revolucionarias, anarquistas), hoy se produce un fenmeno inverso: la crisis abierta en 2008 arrastra a una espiral depresiva a todas las corrientes de la izquierda y del movimiento obrero. Esta crisis es global y no puede reducirse a una crisis de direccin coyuntural. Pone en cuestin la existencia misma de la izquierda tradicional.

La historia de la izquierda y del movimiento obrero tradicional est marcada por avances y retrocesos. En Francia, ha conocido picos: una movilizacin impresionante entre 1919 y 1923, en la huelga general de 1936, durante la Liberacin, en los aos 1944-1947, en Mayo del 68. Pero igualmente, ha tenido momentos bajos: durante la Primera Guerra Mundial y peor, durante la ocupacin nazi. Hay que aadir el retroceso del PCF despus del retorno de De Gaulle en 1958 y el hundimiento de SFIO durante la guerra de Argelia. Sin embargo, fuera de estos momentos, el movimiento obrero conoci una dinmica de expansin apoyada en las luchas, en las conquistas sociales, en proyectos de transformacin social. Las polticas reformistas desarmaron a los trabajadores impidindoles ir ms all en su movimiento como en 1936 o 1968, pero preservaron un cierto equilibrio de fuerzas.. El conjunto de estos factores estaba determinado por el efecto propulsivo de la Revolucin de octubre de 1917.

La sorprendente duracin de la contrarreforma neoliberal

Con los aos 80 se abre un nuevo periodo histrico marcado por una contrarreforma capitalista neoliberal cuyos efectos llevan a una degradacin continua de la relacin de fuerzas sociales y polticas en detrimento del movimiento obrero y de la izquierda. La cada del Muro en 1989 y la desintegracin de la URSS y del bloque del Este dan un nuevo impulso a la posicin de las clases dominantes globalizadas. La gran revuelta antiliberal de 1995,la aparicin del movimiento antiglobalizacin, las reorganizaciones parciales del movimiento sindical (la aparicin de los sindicatos SUD en Francia), o la irrupcin de movimientos como los de los Indignados en Espaa no pararon esta continua degradacin.

La sorprendente duracin y la profundidad de esta contrarreforma neoliberal se explican, por una parte, por la amplitud de las reestructuraciones de la economa mundial, y por otra, por las derrotas sufridas por el movimiento obrero, la conversin de sectores dominantes de la izquierda tradicional al neoliberalismo y la restauracin capitalista en el este de Europa y en China. La conjuncin de estos acontecimientos provoca procesos inditos y sin precedentes de ruptura entre la izquierda la salida de las organizaciones reformistas socialdemcratas y estalinistas que estructuraron principalmente la organizacin del proletariado en el siglo XX- y las clases populares.

De qu izquierda y de qu movimiento obrero hablamos?

En Francia, el movimiento obrero es el producto histrico de la democracia pequeoburguesa y de la organizacin espontnea sindical y de ayuda mutua obrera. Es en la extrema izquierda del radicalismo jacobino desde donde los primeros portavoces del Cuarto Estado, tomando la palabra a los defensores de los ideales de la revolucin burguesa, denuncian la oposicin entre el trptico de libertad-igualdad-fraternidad, por una parte, y el poder de la burguesa, esos nuevos privilegiados, por otra. Los primeros balbuceos de la clase obrera aparecen en Babeuf y algunos fanticos de la Revolucin francesa que se separan incluso durante la Revolucin de la Montaa (Club, doctrina, partido poltico revolucionario. NT) jacobina.

Pero si el radicalismo pequeoburgus es el padre legtimo del movimiento obrero poltico- siendo su madre la organizacin espontnea sindical y de ayuda mutua obrera- este movimiento solo poda levantar su vuelo rompiendo brutalmente con esta parentela. En efecto, los objetivos del radicalismo pequeoburgus y del movimiento obrero son incompatibles. El primero tiende a conseguir las mximas ventajas iguales para los pequeos artesanos y los emprendedores en el marco de la sociedad burguesa, mientras que el segundo pone en cuestin la propiedad privada del capital y de los medios de produccin. El acta de nacimiento del movimiento obrero poltico se confunde con el establecimiento de la lnea de separacin terica y prctica con el radicalismo pequeoburgus. Sociedades secretas comunistas despus de 1830, luchas del proletariado en junio de 1848, constitucin de sociedades obreras que convergen en la Asociacin Internacional de los Trabajadores (AIT). Esta separacin cristaliza en la formacin de la socialdemocrcia, de los movimientos anarquistas, del sindicalismo independiente, posteriormente, en el surgimiento de los partidos comunistas y de fuerzas revolucionarias salidas de la Revolucin de Octubre.

Esta separacin puede estar acompaada de convergencias democrticas entre el movimiento obrero y la izquierda republicana contra los monrquicos, los clericales, los fascistas o las dictaduras militares. Por ejemplo, la alianza entre la izquierda republicana y el movimiento obrero socialista durante el affaire Dreyfus es una de las ilustraciones del necesario combate democrtico del movimiento obrero. Esto no se puede dar por descontado, como mostraron los debates entre Jaurs y Guesde. Otro ejemplo es el de la lucha contra el nazismo: hubiera sido necesario rechazar la poltica criminal de divisin del estalinismo para construir el frente nico socialista comunista. Pero estas tcticas unitarias no deban volver a cuestionar la orientacin estratgica de transformacin revolucionaria de la sociedad, fundamento original del movimiento obrero socialista. El movimiento obrero deba combinar unidad de clase a travs de la integracin en el movimiento real y separacin con la burguesa , sus organizaciones y sus instituciones para preparar la perspectiva socialista.

El cuestionamiento de la independencia del movimiento obrero frente al Estado y sus instituciones

Ahora bien, esta separacin es cuestionada por un doble movimiento, interno y externo. De una parte, el movimiento obrero conoce un proceso de burocratizacin, es decir, la aparicin de una capa de profesionales del sindicato o del partido que progresivamente se emancipa de su base social, defiende sus propios intereses, y se integra en los engranajes y la cspide del Estado, de la economa y de sus instituciones. Cada proceso de este tipo tiene sus especificidades: por ejemplo, la estalinizacin burocrtica de los partidos comunistas a travs de su relacin con la burocracia sovitica. Pero para volver sobre la situacin de los dirigentes de la izquierda oficial, es este proceso de burocratizacin e integracin el que conoce, con la economa globalizada, una nueva aceleracin.

La integracin del movimiento obrero se hace en el estado y sus instituciones as como a travs de una poltica de alianzas con los partidos burgueses. Ya en 1899, los socialistas franceses participan por primera vez en un gobierno burgus con Millerand. En nombre de la Unin Sagrada, durante la guerra de 1914-1918, la socialdemocracia asume su parte en la gestin de los asuntos de la burguesa. La SFIO sostendr las dos mayora electorales de la Candidatura de las izquierdas elegidas en 1924 y 1932 sin participacin del gobierno. Con Blum, teoriza, a falta de la conquista del poder, la necesidad del ejercicio de podero al menos, la de ocupar el gobierno.

Las relaciones del PCF con el poder y el estado se caracterizan durante una poca por la subordinacin del partido a la burocracia sovitica: pacto de Laval-Stalin antes del Frente Popular, Yalta y statu quo de la guerra fra bajo la IV y la V Repblica.

En la historia del PCF, el Frente Popular queda como un acontecimiento importante. Ahora bien, ah tenemos el ejemplo de un momento tctico de lucha social y democrtica unitaria transformado por los dirigentes del Frente Popular y el PCF en una alianza de poder con la burguesa llamada progresista, en este caso, el Partido Radical. Esta alianza bloquea el proceso revolucionario de junio de 1936 y desorienta el movimiento popular: las conquistas sociales de junio de 1936 dependen ms de la correlacin de fuerzas de la huelga general que de la poltica de Blum. Esta experiencia del Frente Popular alternada con las del gobierno de unin nacional de 1944, la unin de la izquierda de los aos 70 y de la izquierda plural de los aos 90, dibuja una poltica de integracin en las instituciones de la repblica: ayuntamientos, asambleas, diferentes consejos, organismos sociales, incluso si ciertas experiencias de comunismo municipal, como la gestin de algunos instituciones sociales, han sido el marco de conquistas obreras y populares.

Del reformismo a la liquidacin neoliberal

El cuestionamiento de esta independencia del movimiento obrero a travs de alianzas con la burguesa o de integracin estatal o paraestatal conduce a la izquierda y al movimiento obrero a fracasar en ocasiones histricas que habran permitido ir ms all en la lucha de clases y en las incursiones contra el poder capitalista. La combatividad y la conciencia socialista se erosionan progresivamente y desorientan al mundo del trabajo. Pero al mismo tiempo, la dinmica de la correlacin de fuerzas internacionales combinada con un movimiento obrero en expansin permite consolidar una doble funcin de las direcciones del movimiento obrero. Al defender los intereses de los asalariados y de las clases populares, las direcciones los subordinan a la preservacin de sus intereses de capa o aparato dirigente. Esta correlacin de fuerzas lleva a un cierto equilibrio con las clases dominantes.

La contrarreforma capitalista neoliberal cuestiona este equilibrio de fuerzas.Los compromisos sociales de los treinta aos gloriosos son liquidados progresivamente. La destruccin llevada a cabo a lo largo del siglo han oscurecido la organizacin y conciencia del movimiento obrero. Para millones de seres humanos, el estalinismo y el comunismo se confunden. La conservacin de ciertas posiciones polticas e institucionales por los aparatos sindicales o de la izquierda ha llevado a la adaptacin o integracin neoliberal. En Europa, estos cambios sociopolticos se acentuaron por las orientaciones de la Unin Europea que exigen la aplicacin de una austeridad brutal. Del Pasok griego al gobierno de Hollande, todas las cumbres de la socialdemocracia se han alineado con ella.

La crisis abierta en 2008 aceler este proceso. El giro de los centros de gravedad de la economa mundial hacia China y las nuevas potencias asiticas, la presin siempre fuerte del imperialismo norteamericano, incluso si este conoce una crisis de su hegemona, llevan a las clases dominantes de Europa a redoblar los esfuerzos para liquidar el modelo social europeo-o lo que queda de l- confiando a la izquierda tradicional una responsabilidad directa en esta remodelacin.

De pronto, los mrgenes para el reformismo se reducen considerablemente. Esta integracin del movimiento obrero tradicional en la aplicacin de polticas de austeridad hace inevitable la ruptura de las relaciones y lazos de millones de personas asalariadas con la izquierda que ha aplicado con celo el programa poltico de la derecha. De pronto, la divisin derecha-izquierda se ha desdibujado y la izquierda se ve rechazada como responsable de la situacin. La alianza histrica entre la izquierda y las clases populares se deshace delante de nuestros ojos. Sin duda, se trata de una tendencia y no de un proceso acabado: no todas las fuerzas de izquierda han sido arrastradas por este movimiento pero tienen muchas dificultades para resistir. No podemos descartar cambios, dentro de la hiptesis de que los ataques de una derecha y de una extrema derecha presumiendo de sus fuerzas fueran demasiado lejos y suscitaran una nueva dinmica, a la izquierda. Pero en la historia de las relaciones de la izquierda tradicional y las clases populares algo fundamental se ha jugado estos ltimos aos.

La transformacin burguesa de la socialdemocracia

La larga duracin de la contrarreforma neoliberal y su aceleracin desde el inicio de la crisis de 2008 han llevado a una mutacin cualitativa de la socialdemocracia. Desigual segn los pases, esta transformacin provoca una ruptura de sus lazos con los trabajadores. En Francia, no es la primera vez que los PS defienden y aplican polticas burguesas o que participan en gobiernos burgueses. Incluso se hundieron despus de la guerra de Argelia. Pero pudieron reconstruir un nuevo Partido Socialista en el congreso de pinay, surfeando sobre el despus de Mayo del 68. Hoy , despus de esta larga duracin de la integracin en la contrarreforma neoliberal y del descenso a los infiernos que conoce actualmente, no vemos cmo el PS podra reconstruirse volviendo a conectar con las clases populares. Pues, desde hace varios decenios, no aplica cualquier poltica burguesa: cuestiona todos los equilibrios sociopolticos que precisamente permitan a la socialdemocracia esta doble funcin de defensa de los salariados y del orden establecido.

Esta transformacin se traduce en una integracin sin precedentes de los aparatos del la socialdemocracia en la cspide del Estado y de la economa globalizada. El Partido Socialista se ha convertido en cada vez menos obrero y cada vez ms burgus. La brutalidad de las polticas neoliberales endosadas por la socialdemocracia mina sus bases sociales y polticas. La composicin de los rganos de direccin se ha modificado: enseantes, burcratas sindicales, abogados (los taberneros aada Trotsky) han cedido el puesto a los enarcas (titulados de la Escuela Nacional de Administracin. NT), tecncratas y financieros. Los polticos de la Unin Europea conminaron a los socialistas a operar esta mutacin cualitativa. Las polticas de unin nacional que dominan hoy en Europa empujan en el mismo sentido. No se trata de la ensima poltica de austeridad aplicada por los gobiernos de izquierda: los procesos actuales cambian la naturaleza de estos partidos.

Aadamos a esto que las tendencias autoritarias actuales de los regmenes burgueses y la prdida de sustancia democrtica, incluso burguesa de las instituciones parlamentarias llevan a una reduccin de la base poltica del PS. Bajo diferentes formas, los partidos socialistas pueden transformarse en partidos tipo demcrata a la americana. Se convertirn por tanto en partidos burgueses como los otros? No completamente, el funcionamiento de la alternancia exige de los PS que marquen su diferencia con otros partidos burgueses. Tienen una historia especfica que remite a la del socialismo y a la del movimiento obrero. Quedan huellas de esta historia que crean otras tantas contradicciones y oposiciones en el seno de estos partidos. La transformacin neoliberal de la socialdemocracia est bien asentada pero no es suficiente para un Valls o un Macron para quienes es necesario liquidar todas las referencias socialdemcratas, todas las antiguallas de la izquierda. Pero constatamos que, frente a los partidarios de una marcha forzada hacia la transformacin neoliberal, la poltica defendida por Martine Aubry, los contestatarios o los Hamon y Montebourg, que sostuvieron el pacto de responsabilidad, no constituye una alternativa socialdemcrata clsica. Todos participan ms o menos de la conversin neoliberal del PS. Se impone una conclusin para quienes verdaderamente rechazan las polticas de austeridad: una independencia clara y neta frente a los dirigentes socialistas.

Pistas para la alternativa?

En estas nuevas condiciones histricas, cuando la socialdemocracia se hace burguesa y la alianza histrica entre la izquierda y el pueblo se deshace, se puede todava asimilar la divisin derecha-izquierda con la oposicin capital-trabajo?

Remarcamos que si se superponen y se cruzan estas divisiones, no se confunden histricamente. Las fuerzas de izquierda no estn compuestas de un nico movimiento obrero, de los socialistas y los comunistas o de las fuerzas sindicales respectivas. El sindicalismo revolucionario o las formaciones de extrema izquierda ocupan ah un lugar particular. La izquierda tambin estuvo representada por el Partido radical, uno de los grandes partidos burgueses de la repblica, continuador de las izquierdas republicanas. Quizs se explique por esto las pocas veces que Marx, Lenin o Trotsky utilizan el trmino de izquierda. De hecho, es despus de los aos 60 y 70 que las nociones de izquierda y movimiento obrero se utilizan indistintamente, especialmente con la reconstruccin del PS en el congreso de pinay y la Unin de la izquierda, las fuerzas revolucionarias se reivindican incluso de la extrema izquierda.

La izquierda y el movimiento obrero han sido y son dos categoras distintas, pero se mezclaron dentro de las fuerzas tradicionales que dominaron las organizaciones de trabajadores desde finales del siglo XIX y el XX. Este movimiento no fue nunca homogneo. Hubo luchas polticas e ideolgicas, especialmente entre reformistas y revolucionarios. No era una fatalidad que el reformismo ganara. Y gan porque se corresponde con una cierta situacin de los trabajadores en la sociedad capitalista, pero tambin porque las revoluciones haban sido derrotadas, incluso de forma sangrienta. Cuando la contrarreforma neoliberal inund el mundo, este reformismo desarm a los trabajadores y l mismo se transform en agente activo del neoliberalismo en sus sectores dominantes. El mapa de la izquierda y del movimiento obrero se ha modificado profundamente. Una historia se ha roto. Solo quedan fragmentos.

Entonces, debe sustituir el pueblo a la izquierda? Es la posicin de Jean Luc Mlenchon. Se inspira en la experiencia de Podemos cuyo discurso reemplaza la oposicin entre izquierda y derecha por la oposicin entre los de arriba y los de abajo, entre la casta oligrquica y el pueblo. Hay que reconocer la intuicin de Podemos, apoyada en las experiencias latinoamericanas, o la de los Indignados espaoles que opone en sus frmulas el 99% del pueblo al 1% de los ricos. Si se trata de analizar el pueblo como forma de expresin de las clases explotadas o en una dinmica anticapitalista, por qu no? Si se trata de utilizar el pueblo para encubrir una poltica interclasista o una poltica nacionalista que fusione nacin, estado y repblica, vamos hacia un nuevo impasse. La izquierda tradicional est desapareciendo pero felizmente quedan sectores que no aceptan el naufragio. Pueden constituir puntos de apoyo para resistir. Es el caso del movimiento sindical. En fin, para millones de ciudadanos el pueblo de izquierda permanece como una realidad. Pero para reconstruirlo se necesita algo nuevo, nuevas perspectivas histricas.

La reconstruccin de un nuevo movimiento social independiente (partido, movimiento, frente, asociacin) reviviendo las ideas que fundaron en la historia la necesidad de un partido de los trabajadores independiente o de una formacin anticapitalista amplia no est en el orden del da? Es obligado sealar que a da de hoy, las nicas experiencias que han tenido un cierta dinmica popular se han apoyado en nuevas fuerzas y no en los partidos tradicionales, socialistas o comunistas. Es el caso de Syriza o Podemos. Pero el pueblo no es un actor sin rostro. Abarca clases sociales, la de los explotados y oprimidos. Debe encarnarse dentro de los movimientos, las organizaciones, las corrientes, una auto organizacin social y poltica, una democracia pluralista. La apelacin al pueblo no puede esquivar la realidad del campo social y poltico.

Muchas de las nuevas experiencias son la confluencia del viejo movimiento obrero en recomposicin/descomposicin y del nuevo salido de los movimientos sociales. Lo que exige especialmente una poltica unitaria. Podemos naci como la expresin poltica del movimiento de los Indignados, de las marchas y manifestaciones que sacudieron el Estado espaol. Esta dinmica positiva merece todo el apoyo. Sin embargo, aunque es la expresin de una auto organizacin especialmente fuerte del movimiento de masas, sus dirigentes rechazan la estructuracin democrtica del movimiento, su pluralismo. Si se sustituye la izquierda por un pueblo consultado por los jefes a travs de internet, estamos lejos de los ideales originales de la izquierda y del socialismo. Es un verdadero problema para quienes desde la izquierda radical apoyan a Podemos.

En el debate estratgico indispensable para reconstruir no partimos de cero. La construccin de un bloque social y poltico mayoritario exige una poltica unitaria que rena y organice al pueblo en todos sus componentes. Tambin debe acompaarse de una perspectiva de poder que movimientos como Syriza con su gobierno de izquierdas o Podemos con su visualizacin de una mayora parlamentaria en las prximas elecciones, han sabido concretar. La lucha por la unidad de las clases populares contra las polticas de austeridad no debe empantanarse en combinaciones gubernamentales de colaboracin de clases sino conjugarse con la defensa de un programa anticapitalista. La unidad debe acompaarse de la separacin de los `partidos burgueses pero tambin de las instituciones del Estado burgus. De este modo, un gobierno anticapitalista solo puede surgir de una crisis excepcional y de la irrupcin del movimiento social. La situaciones griega y espaola, ms all de sus diferencias, conocen situaciones excepcionales: profundidad de la crisis econmica, crisis del rgimen, hundimiento de los partidos de la derecha y de la izquierda tradicional. Pero en una situacin global de degradacin de la correlacin de fuerzas en Europa, estos gobiernos se enfrentarn a enormes dificultades. Un gobierno de ruptura con las polticas de austeridad puede en tal contexto empezar bajo una forma parlamentaria. Estar entonces frente a una eleccin crucial. Si se mantiene en el marco socioeconmico e institucional establecido, sufrir las presiones de los mercados y del sistema capitalista y estar obligado a aceptar sus dictados. Si se compromete en la ruptura con el sistema capitalista, deber apoyarse en un pueblo sublevado y auto organizado, organizar el control y la gestin social y crear las condiciones de nuevas estructuras de poder de los de abajo. Pues frente a la profundidad de la crisis, es necesaria una alternativa global, otro proyecto de sociedad, una nueva respuesta ecosocialista y una democracia real. Y ah, hay una coherencia entre un pueblo representado democrticamente y el funcionamiento de las organizaciones, su pluralismo, su vida democrtica interna. Estos procesos de conquista del poder pueden ser ms o menos largos pero para defender verdaderamente a los trabajadores, al pueblo y una perspectiva de ruptura anticapitalista, deben apoyarse en tres pilares: la democracia, el pluralismo y la emancipacin. Estos valores cardinales son los de la reconstruccin de un nuevo movimiento obrero y popular.


Fuente original: http://www.contretemps.eu/interventions/fin-%C3%A9poque

Traduccin: VIENTO SUR y Democracia Socialista



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