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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2015

Per
Pichanaki y la dignidad del "No"

Marc Gavald
Rebelin


La Amazona peruana tiembla de nuevo con masivas movilizaciones contra el petrleo. En el Norte, kichwas y achuar, cortan el trnsito fluvial para que Pluspetrol repare de una vez las dcadas de vertidos en sus ros. Los metales pesados han penetrado en los huesos de la poblacin. En la Selva Central, la movilizacin de Pichanaki contra la entrada de esta misma empresa en el lote 108, deriv en sucesos represivos cn un muerto y un centenar largo de heridos. Bajo los ecos de otro Baguazo, la empresa anunci una ambigua retirada. Son legtimas las demandas de la poblacin que se obstina en rechazar que petrolizacen sus destinos?

Recuperamos un fragmento del libro Gas Amaznico -editorial Icaria, 2014- que reflexiona sobre los mecanismos de consulta y los modales de las compaas.

Lotes petroleros: imponiendo una relacin

Hasta el momento, no se conoce ningn pueblo amaznico, que por iniciativa propia haya decidido extraer petrleo de sus tierras. Es una idea ajena, que viene impulsada por el mercado internacional, impuesta por el gobierno y ejecutada por empresas de capital extranjero. Lamentablemente, existen en la Amazona demasiadas historias de pueblos cuyos destinos se vieron truncados por ideas gestionadas en Lima o en despachos de casas matrices de empresas transnacionales. Los achuar son uno de ellos. Pero hay muchos ms. Ante decisiones impuestas, los pueblos reacomodaron su existencia para sobrevivir.

Por ejemplo, durante la poca ms sangrante de Sendero Luminoso (1988-1994) en la Selva Central, el pueblo ashninka sufri el secuestro de nios y desplazamiento de comunidades. Para defenderse de los ataques, organizaron un cuerpo de autodefensa conocido como Ovayerti o Rondas Ashninkas que involucr a miles de personas. El ao 1996, cuando la situacin pareca alejarse, la concesin de los territorios ashninka a la compaa Elf, puso de nuevo a los Ashninka en riesgo. Para defenderse de los ataques de la guerrilla, la Elf us el Ovayerti como un cuerpo de seguridad de la empresa. A cambio de comida, moviliz los cuerpos de seguridad indgena para proteger la apertura de 430 kilmetros de lneas ssmicas en regiones controladas por Sendero Luminoso. Esta colaboracin expona de nuevo a las comunidades Ashnika a los ataques de la guerrilla, la cual por otra parte, recibi materiales y equipamientos de la Elf para evitar as el secuestro de mano de obra contratada (HEREDIA, 1998).

Parece evidente que los Ashninka no decidieron trabajar como cuerpo de seguridad petrolera por iniciativa propia. Las condiciones estaban dadas y, en su afn por vivir en su territorio, terminaron convertidos en instrumentos de una compaa que slo buscaba beneficio a corto plazo.

El ao 2007 se concesion el bloque 108 a la empresa Pluspetrol. La Central Ashninka del Ro Ene expres su rotunda oposicin: Primero nos invadi Sendero y gener conflicto social y muerte, ahora vienen las empresas trasnacionales a quitar nuestro territorio. Que nos contaminen es otra forma de morir". El febrero de 2007 los ashninka paralizaron las actividades de Repsol denunciando que sta estaba vulnerando los acuerdos con las comunidades. [2]

Actualmente, las empresas recurrirn a citar los convenios de compensacin que han firmado con las diferentes organizaciones indgenas. Con ellos se justificarn en las inminentes intervenciones de los territorios indgenas o cuando, imprevisiblemente, se sucedan accidentes, derrames o vertidos que deterioren irreversiblemente los cuerpos de agua y por tanto la fuente de alimento.

Por eso, es importante remarcar, como punto de partida, el contexto de imposicin absoluta en el momento de concesionar la Amazona en lotes petroleros por parte del Estado. Los pueblos ah no pintan nada pero, una vez rubricado los contratos de concesin, las comunidades se vern forzadas a negociar con los nuevos dueos del lote.

Falsas consultas

Existen grandes debilidades en torno a los mecanismos de relacin entre empresas y comunidades. Equivocadamente, se acostumbra a referirse a ellas como una relacin de iguales, donde las dos partes deciden los trminos de una negociacin de intereses comunes, donde el desarrollo sera el punto de confluencia comn. Sin embargo, la realidad es otra.

Para los pueblos originarios de la Amazona, la consulta protocolaria que realizan las empresas, cuando stas ya estn en el territorio es un engao. No tienen campo de maniobra en un contexto donde la decisin ya est tomada.

Segn Lily La Torre, la consulta debera realizarla el Estado antes de definir el trazado de los lmites de la concesin. Sin prisas, sin empresas defendiendo millonarias inversiones. Sin licencias ambientales esperando a ser selladas en los despachos de Lima.

Para Oscar Gutirrez, de la ONG Racimos de Ungurahui, la consulta ya es un proceso en el cual uno quiere entablar conversaciones con otro. Pero el primer paso entre dos partes sera saber si una parte quiere entablar conversacin. Entonces, el punto de inicio no sera la consulta, sino determinar qu se quiere conversar y qu no se quiere conversar. Ms que consulta, se debe garantizar la libre determinacin de los pueblos a decidir si quieren o no entrar en el proceso. [3]

Por otro lado, las empresas tienden a confundir, deliberadamente, las Audiencias Pblicas con las Consultas. Las Audiencias son reuniones informativas donde la empresa detalla sus planes operativos prximos y la sociedad civil puede participar en ellas como pblico y exponer dudas y recomendaciones. En muchos casos, la afluencia de ONGs, funcionarios, personal de la empresa, opaca a la poblacin local y suplanta o entorpece el espacio de decisin. Se cruzan muchas opiniones pero se escucha poco la voz de la poblacin local. Las empresas toman acta del encuentro y lo adjuntan en sus Estudios de Impacto Ambiental como consulta realizada.

A parte, en los ltimos aos se han flexibilizado las normas para acelerar los trmites para obtener los permisos de operacin. Mientras se amplan los plazos para que las empresas aporten la documentacin, se acortan los plazos de revisin por parte del Estado-sostiene la abogada Miluska Carhuavilca [4] -adems se ponen sanciones a los funcionarios que incumplen los plazos. En cuanto a las Audiencias, en la norma de 2002, la poblacin poda participar activamente en ellas. A partir de 2004, se restringe la participacin slo a observaciones por escrito. En poblaciones donde apenas se habla espaol, donde no pueden escribir fluidamente sus ideas, el nivel de restriccin es alto. En definitiva, concluye Carhuavilca, existe un marco legal que claramente favorece a las empresas.

La Consulta Previa fue el objetivo central por la que lucharon los pueblos amaznicos en los levantamientos de 2008 y 2009. Tras el Baguazo, se inici un largo proceso para legislar este derecho reconocido como un pilar del Convenio N 169 de la OIT, tratado que Per adhiri en el ao 1994. La Ley fue finalmente aprobada en 2011. Sin embargo, existen varias dudas sobre la efectividad de esta ley para garantizar la libre decisin de los pueblos sobre el destino de sus territorios.

Pichanaki se ha pronunciado. Que las petroleras aprendan a llamar la puerta antes de entrar.


Notas

Marc Gavald: Autor de Gas Amaznico, Ed. Icaria, Barcelona, 2014. Realizador del documental Alerta Amaznica, pueblos acorralados por el gas https://vimeo.com/83847726

[2] Radio Amaznica Satipo, Ashnikas paralizan actividades de Repsol en el Bloque 57, Ro Tambo (07/02/2007) en Un Ojo en la Repsol N 43, 03/2007. http://repsolmata.ourproject.org

[3] Alerta Amaznica, entrevista a Oscar Gutirrez de Racimos de Ungurahui. Lima (03/08/2011).

[4] Alerta Amaznica, entrevista a Miluska Carhuavilca. Lima (02/08/2011).

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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