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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2015

De Per a Grecia, estados y poder financiero

Augusto Zamora R.
Rebelin


En 1985, al inicio de su primer periodo de gobierno, el presidente Alan Garca anunci que Per no destinara ms del 10% del total de sus exportaciones al pago de la deuda externa, cifrada en 21.000 millones de dlares. El anuncio del presidente Garca gener grandes expectativas en los pueblos latinoamericanos, aplastados por la astronmica deuda acumulada. Tambin provoc alarma y rechazo entre los acreedores, organismos financieros unos; bancos, otros. Alan Garca expres, en un discurso, que la situacin econmica y poltica peruana no poda soportar el pago de la deuda externa y que esos fondos deban ser dirigidos a la redistribucin de la riqueza y al crecimiento econmico.

Garca haba recibido del anterior presidente, Fernando Belande Terry, un Per postrado. En 1982, el FMI haba impuesto un programa de ajuste, obligando al gobierno a reducir el presupuesto estatal, devaluar la moneda y aumentar el precio de los servicios pblicos, acentuando el empobrecimiento del pas. En 1982 la economa peruana dej de crecer y en 1983 tuvo crecimiento negativo. El ingreso per cpita baj de 1.232 dlares a 1.050. Las inversiones cayeron del 21,2 % del PIB en 1982, al 12,2 % en 1985. La crisis econmica se agrav por la cada de precios de materias primas exportadas por Per, como plata, cobre y plomo.

La prdida de valor de las materias primas acentu el dficit del sector externo en 1985. Si a comienzos de ese ao se prevea que las exportaciones seran de 3.500 millones de dlares, al final de ao apenas ascendieron a 2.966 millones. La decisin de Alan Garca, de reducir el pago de la deuda al 10%, no obedeca a veleidades izquierdistas, sino a la extrema gravedad por la que pasaba la economa peruana esos aos.

Una crisis que era la suma de los resultados desastrosos del programa de ajuste del FMI, la cada de precios de las materias primas y factores intrnsecos a una sociedad subdesarrollada, como su pobre planta industrial y la dependencia del financiamiento externo. La reduccin del gasto pblico, que cay del 49% del PIB en 1985, al 29% en 1986, llev poco alivio a las arcas pblicas, que vieron caer los ingresos corrientes del 46% del PIB en 1985, al 33% en 1986. En diciembre, las reservas internacionales peruanas eran apenas de 870, lejos de los1.400 millones de marzo de ese ao 1986.

Otro problema complicaba la iniciativa de Alan Garca: a quin pagar y a quin no. No pagar al FMI y al Banco Mundial (BM) era claro. No as a los organismos regionales o a pases con los que tena relaciones estratgicas. A pesar de los esfuerzos, Per termin pagando, en 1985, el 34% de sus exportaciones. El FMI declar a Per inelegible para nuevos prstamos. Esto hizo ms precaria la posicin peruana ante el BM, el BID y los pases de la OCDE. Cerradas esas fuentes, Per recurri a organismos regionales y gobiernos latinoamericanos. Pese al apoyo recibido, el bloqueo de las organizaciones financieras internacionales estaba logrando hundir la ya crtica economa peruana.

Para 1987, Per estaba enfrentado al FMI, BM, OCDE y a los bancos comerciales. EEUU amenazaba con aplicar la enmienda Platt-Alexander, que suspenda el apoyo econmico a la lucha contra las drogas y todo apoyo militar, si Per no pagaba deudas a EEUU. A nadie importaba que Per careciera de capacidad de pagar, de ninguna forma, 645 millones de dlares en tres aos. La inflexibilidad del FMI, que rehus cualquier tipo de reestructuracin de la deuda, llev la situacin peruana a la bancarrota.

Bloqueado por casi todas partes, Alan Garca rindi las banderas. En octubre de 1987, el gobierno peruano tuvo que recurrir al FMI y al BM, solicitando prstamos. La iniciativa del 10% haba llegado a su fin. Ese octubre, Per devalu su moneda un 24% y el FMI volvi a dictar sus reglas sobre la economa peruana. Al final, el gobierno de Alan Garca termin en desastre absoluto, con Garca auto-exiliado del Per.

El experimento peruano fracas, fundamentalmente, porque Per estaba solo frente al todopoderoso andamiaje de los organismos financieros internacionales. Aunque obtuvo ayuda de organismos y gobiernos latinoamericanos, ni unos ni otros estaban en condiciones de hacer contrapeso a la aplanadora financiera formada por el FMI, el BM, la OCDE y los bancos comerciales. La fragilidad peruana radicaba tambin en otros dos factores que, desde hace siglos, hacen tambalear las economas subdesarrolladas: su dependencia de los precios de las materias primas (si son altos, hay bonanza; si bajan, la crisis est servida) y la carencia de slidas estructuras econmicas internas. Un agro atrasados, pseudo-industrias que, en muchos casos, son ms maquila que verdaderas plantas industriales y una oligarqua que saquea los pases sin tregua ni compasin.

El fracaso de la iniciativa de Alan Garca es ejemplo de lo poco que pueden hacer pases pequeos y dbiles ante la maquinaria implacable que los pases ricos han creado utilizando a organismos de NNUU, creados originalmente para promover desarrollo e igualdad en el mundo. El FMI, el BM y la OCDE se limitaron a esperar sentados a que Per se hundiera. Su estrategia fue, simplemente, cerrar los grifos del dinero y rehusarse a negociar cualquier tipo de reestructuracin, que permitiera oxigenar la economa peruana. Ahogado el pas, la iniciativa del 10% caera por su propio peso. Eso ocurri, exactamente. La experiencia peruana sirvi de escarmiento y nadie en la regin volvi a retar a la aplanadora financiera internacional. Per demostraba que una firme decisin gubernamental y un ms firme apoyo popular eran insuficientes frente a los monstruos.

Grecia no es Per, aunque comparte ciertos rasgos. Un endeudamiento extremo sin capacidad de pago; una frgil estructura econmica nacional y una clase dominante ms dispuesta a servir a sus socios extranjeros que a su pas. Otro factor est presente, que es la soledad de Grecia. La capacidad de resistencia de Tsipras y Syriza estar determinada por la capacidad que tenga de obtener aliados que comprometan fondos suficientes para que Grecia aguante la acometida de la aplanadora financiera. El nico valor que juega por ahora- a favor de Grecia, es su pertenencia a la Unin Europea. Grecia podra hacer tambalear los cimientos de lo que queda de la UE saliendo, por ejemplo, del euro, o bloqueando decisiones comunitarias-, pero, sin aliados poderosos que la sostengan, el precio que tendra que pagar por la osada podra ser mayor que el peruano.

Hasta ahora, la UE, encabezada por Alemania, parece seguir el guin aplicado en Per. Cerrar grifos financieros y negarse a negociar nuevos trminos de financiamiento para que Grecia, sin fondos ni salvavidas, se hunda en el caos y termine arrodillada ante el sagrado altar de la avaricia. Tambin pesara no dejar que cunda el mal ejemplo. Que Grecia sea la manzana podrida que termine pudriendo las dems manzanas del cesto europeo. Si Grecia se sale con la suya, qu impide que maana otros gobiernos, queriendo mitigar el sufrimiento de sus pueblos, no sigan el mismo ejemplo? Quin asegura que Angela Merkel y sus pares no se estn guiando por la teora del domin, tan en boga en la Guerra Fra? Que haya una idea subyacente de que es preciso parar el proceso griego, como vacuna ante un cambio en ciernes en Espaa?

Entre 2005 y 2007, Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela y Ecuador cancelaron de golpe sus deudas con el FMI, as como los programas an vigentes con ese organismo. La decisin tena ms valor poltico que econmico, pues quera simbolizar el fin de la tirana del FMI en la regin, as como demostrar la autonoma econmica ganada por Latinoamrica. No obstante ser pago total de deudas con el FMI, se trat de decisiones coordinadas entre dirigentes de la regin, como dijera el presidente Nestor Kirchner, al anuncia la cancelacin anticipada de la deuda argentina: Se trata de un paso largamente conversado con los presidentes del Mercosur y especialmente con el de Brasil, Lula da Silva, a quienes agradecemos. Venezuela apoy a Argentina en el pago de su deuda, adquiriendo 1.500 millones de dlares en bonos argentinos. No se trat de confrontar al FMI ni al BM, sino de sacarlos, coordinadamente, de juego en Latinoamrica. De reducir, pagando, el papel nefasto que esos organismos financieros haban jugado en la regin. Una prueba ms de que, ante la aplanadora financiera internacional, hay que contar con aliados, muchos, fuertes y solventes. Incluso para pagar las deudas y teniendo presente siempre que esa aplanadora no tiene alma.

 


Augusto Zamora R. es Profesor de Relaciones Internacionales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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