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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2015

De pensar la vida, a vivir lo que pensamos

Henry Renna
Rebelin


Todo creyente quiere su cielo. Todo revolucionario persigue su proyecto histrico. Todo intelectual piensa una vida ideal. Pocos seres humanos pueden o quieren vivir lo que suean, construyen o piensan.

Cun triste es soar con otro mundo y vivir diariamente la desesperanza de no poder alcanzarlo?

Ese sentimiento de angustia, de impotencia, de rabia es lo que ahoga los cuerpos de muchas y muchos quienes buscan algo diferente a lo que ofrece el capitalismo. En especial cuando lo vemos lejos, cuando vemos esa realidad alternativa por fuera de nosotros.

En un texto reciente ( Sobre el ejercicio y construccin de autonomas ) sealbamos que los proyectos de centralidad estatal tienen un problema en comn: vaciar el presente de sentido revolucionario. Por un lado, estn los que buscan un fin teolgico al cual llegar, el asalto al paraso, dejando para un futuro incierto la transformacin social, y por otro, aquellos cuyas prcticas se limitan a un fin en s mismo, cayendo en el pragmatismo de lo inmediato, sin proyeccin poltica transformadora. Nos quedamos con la eterna espera o el inmovilismo, ah la depresin generalizada dentro de las izquierdas.

Pero que sucedera si les dijera que ese mundo no slo es posible sino ya existe (en rincones), ya est en el presente (a momentos), y ya se est viviendo (por grupos de personas). Qu sucedera si supiramos que ese mundo ya se est construyendo?

Lo que pasara es que nos reconoceramos desde otro punto.

Cambiaramos la desesperanza por la alegrebelda, puesto que nos posicionaramos pensando que la transformacin est siendo y que somos parte de ella.

Dejaramos de ver al futuro esperando un da mgico, ya que lo central sera actuar en el presente prefigurando opciones materialmente distintas a las capitalistas.

Nos enfrentaramos al mundo pero tambin a nosotras y nosotros mismos, ya que el problema son las estructuras globales que producen desigualdad y dominacin pero la raz del asunto es el ser humano mismo, el cambio radical de la vida social.

Pasaramos de ver solamente al Estado y la toma del poder, a observar tambin la comunidad organizada y la capacidad de ir cambindose a medida que cambia el estado real de las cosas mediante su propio poder-hacer.

As en cada paso est la alternativa, en cada prctica estn las ideas y hechos del maana, en cada accin se juega el destino de nuestra clase. Un movimiento permanente de destruccin-creacin, del viejo orden y de ese mundo nuevo que soamos, construimos y vivimos.

Como dice el Comit Invisible , debemos reconocer la insurreccin como una realidad y comenzar a pensar y actuar sobre esa base. Hay que tomar la situacin insurreccional como nuestro punto de partida, incluso ahora, incluso aqu, incluso cuando es la contrainsurreccin la que domina la realidad.

La revolucin es permanente porque estamos caminando con ella, es un largo proceso de reorganizacin total de la sociedad, de la completa desposesin del poder-dominacin.

Henry Renna, Movimiento de Pobladores en Lucha - Chile



[1] Inspirado en las ideas de Pedro Garca Olivo en su presentacin Para vivenciar los mrgenes, la fuga como arma

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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