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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-03-2015

Ocalan llama al PKK a dejar las armas
Una conmocin para Turqua y el Prximo Oriente

Bayram Balci
Orient XXI


[El llamamiento del dirigente del Partido de los Trabajadores del Kurdistan (PKK) Abdullah Ocalan a dejar las armas constituye un paso adelante en el largo proceso de negociacin entre Ankara y los kurdos. Si se tradujera en una verdadera paz, esta iniciativa significara un cambio enorme en Turqua y en el Prximo Oriente.]

Desde su isla-prisin de Imrali en el mar de Mrmara, Abdullah Ocalan, el fundador y jefe histrico del Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK), la organizacin terrorista kurda en lucha contra el estado turco desde 1984, acaba de dictar a una delegacin que le ha visitado una declaracin estruendosa. En efecto, siguiendo la onda de las negociaciones entre el PKK y el estado turco que duran desde hace casi tres aos, Ocalan demanda a los cuadros de su partido poner fin a la lucha armada contra Turqua y proseguir el combate de una forma exclusivamente poltica. Esta declaracin histrica, si es efectiva, podra tener un impacto considerablemente positivo no solo para Turqua sino tambin para toda la regin del Prximo Oriente, en la que los kurdos se han convertido en un actor poltico y militar de primer nivel.

Para comprender la importancia de esta declaracin, recordemos que la cuestin kurda en Turqua ha cambiado enormemente. La repblica turca moderna que naci en 1923 no reconoci a los kurdos como grupo tnico, lo que tendra el efecto de cristalizar su conciencia tnica y nacional, y de alimentar las reivindicaciones de derechos especficos culturales y polticos. En 1984, bajo la direccin de Abdullah Ocalan, el PKK pasa a la lucha armada bajo la forma de una guerrilla, llevada a cabo desde las montaas de Irak. Pero tambin a partir de Siria, donde Hafez Al-Assad se presenta como el gran protector del partido, al que instrumentaliza contra Turqua con la que est en conflicto ideolgico, territorial y geopoltico. En 1998 como consecuencia de las amenazas del ejrcito turco de intervenir directamente en Siria para poner fin a este apoyo, el hijo heredero Bachar Al-Assad abandona a su protegido Ocalan expulsndole del pas y cerrando las bases del PKK.

Tras una breve huida, y gracias a una intensa cooperacin entre los servicios secretos turcos y sus aliados, Ocalan es entregado a Turqua donde purga una pena de prisin, desde donde contina sin embargo dirigiendo a distancia el movimiento nacional kurdo de Turqua. Incluso encarcelado, contina siendo un interlocutor insoslayable y precioso para Ankara en su poltica kurda. A partir de 2002, con la llegada al poder del Partido de la Justicia y el Desarrollo (Adalet ve Kalkinma Partisi, AKP), el poder poltico se vuelve ms inclinado a la negociacin sobre la cuestin kurda y a reformas. Sin embargo, la solucin militar sigue siendo privilegiada en gran medida, incluso si en paralelo, en 2009 y 2010, se llevan a cabo negociaciones secretas entre el estado turco y representantes del PKK en Europa, para encontrar una salida a este conflicto costoso en vidas humanas y en prdidas econmicas para las provincias orientales ms afectadas por el mismo. Este clima de sospecha, en el que las relaciones alternan entre apertura poltica y vuelta a la violencia armada, perdura hasta el verano de 2012 cuando Turqua, progresivamente estancada en el conflicto sirio, se ve obligada a revisar su poltica kurda.

Clculos sirios

En efecto, la crisis siria cambia seriamente la situacin en la regionalizacin de la causa kurda. Cuando se desencadena la crisis en Siria, entre marzo y septiembre de 2011, Turqua, preocupada por mantener buenas relaciones con su vecino, intenta convencer a Bachar Al Assad su aliado de entonces de hacer concesiones a la oposicin siria para apaciguar las tensiones. La intransigencia del rgimen de Damasco lleva rpidamente a Turqua a apoyar a la oposicin, pero con el temor de que el hijo igual que el padre utilizara la carta kurda contra Ankara. Es el peor escenario posible y tiene lugar en el verano de 2012. Perdiendo en todos los frentes contra sus opositores, Al-Assad hace evacuar la regin de mayora kurda del norte de Siria a lo largo de la frontera turca, y libera a militantes de la causa kurda siria. El golpe y el coste para Turqua es doble. Ve emerger en sus fronteras una entidad autnoma kurda en fase de reconocimiento en el plano regional, y asiste a la estructuracin del Partido de la Unin Democrtica (PYD), que no es sino una emanacin del PKK. Concretamente esta rama siria permite al PKK reforzarse y aumentar sus capacidades de accin en Turqua donde inflige graves prdidas al ejrcito turco durante el verano de 2012.

Curiosamente, la crisis siria, en la que Turqua se enreda sosteniendo a una oposicin siria demasiado dbil y donde el PKK-PYD se aprovecha de unas relaciones confusas y ambiguas con el rgimen de Assad, ha jugado un papel de acelerador en el arreglo de la cuestin kurda de Turqua. La agravacin del conflicto sirio y el callejn sin salida en el que se encuentra Turqua llevan al gobierno AKP a iniciar una nueva fase de contactos con el PKK a partir de marzo de 2013. Las dos partes parecen resueltas a la necesaria aceleracin de las negociaciones para llegar a una conclusin sobre el estatus de los kurdos en Turqua. La indita audacia del AKP es emprender negociaciones directas y pblicas con Ocalan, al contrario de lo que se haba hecho hasta entonces, en particular en las negociaciones secretas de Oslo en 2010 entre servicios secretos turcos y emisarios del PKK. Pero la crisis siria impone una nueva lgica. A travs de los electos del partido legal prokurdo, el Partido por la Paz y la Democracia (Baris de Demokrasi Partisi, BDP), recientemente rebautizado Partido Democrtico del Pueblo (Halkrarin Demokratik Partisi, HDP), que le visita regularmente, Ocalan teledirige el estado mayor del PKK con base en las montaas de Kandil en Irak.

En bsqueda de respetabilidad?

As, desde 2013, el PKK se ha calmado y respeta la tregua que l mismo ha iniciado como signo de buena voluntad. Los ataques, que estos ltimos aos se dirigan exclusivamente contra objetivos militares y raramente poblaciones civiles como ocurra anteriormente, han cesado. La tregua resiste incluso al muy delicado y doloroso episodio de Kobane (Ain al-Arab), punto crucial en las relaciones entre el PKK y Turqua. Turqua no ha dejado de presionar a los kurdos de Siria para que volvieran sus armas contra Bachar Al-Assad. Sin embargo en Kobane, el PKK ha adquirido una notoriedad y una respetabilidad internacionales gracias a sus hechos de armas contra los yihadistas. El episodio sigue siendo interiormente un punto de frustracin, pues el PKK a pesar de sus victorias contra la organizacin del Estado Islmico (EI) y el apoyo militar aportado por los occidentales, sigue en la lista negra de las organizaciones terroristas establecida por la Unin Europea y los Estados Unidos. La reciente declaracin de Ocalan tiene por objetivo la aspiracin histrica de hacer del PKK un actor poltico respetable y reconocido como tal para proseguir en otro terreno la causa kurda?

Entre las implicaciones para Turqua y la regin, la materializacin del final de la lucha armada recompensara al AKP por su poltica de apertura hacia los kurdos. El calendario no es anodino. Para mayor impacto, el anuncio se produce algunas semanas antes del Newroz, el ao nuevo turco iran, celebrado el 21 de marzo, pero sobre todo fiesta nacional kurda para el PKK y que da lugar cada ao a inmensas manifestaciones de nacionalismo kurdo. Y es tambin a menudo el momento de decisiones histricas de orientacin en su lucha nacional. Lejos de toda coincidencia fortuita, el anuncio se produce tambin a menos de tres meses de unas elecciones legislativas muy importantes en Turqua. El poder AKP, a la cabeza del pas desde 2002, espera mantenerse con una amplia mayora en el Parlamento. Es la condicin indispensable para una importante revisin de la Constitucin que permitira una presidencializacin del sistema poltico turco, algo con lo que Recep Tayyip Erdogan suea desde hace aos. Para los kurdos, sera la ocasin de inscribir en la nueva Constitucin derechos polticos, y quizs una descentralizacin del sistema administrativo para favorecer a medio plazo el establecimiento de una autonoma para las provincias de mayora kurda. Las ganancias para Turqua no se limitaran sin embargo al aumento de los poderes presidenciales de que goza ya Erdogan. Sera toda la economa turca la beneficiada de un contexto nacional apaciguado en el que las poblaciones turca y kurda viviran en mejor armona. La esperanza para el PKK es su transfiguracin en un actor poltico mayor lo es ya, pero respetable y respetado, gozando de un estatus legal para actuar tanto en la escena poltica turca como en la regional.

Redistribucin de las cartas en la regin

El xito de tal operacin de paz entre Turqua y el PKK tendra repercusiones en toda la regin. La mejora de su imagen podra servir al PKK para ser borrado de la lista negra de las organizaciones terroristas y obtener un verdadero estatus poltico. Pero esto no se har sin el aval de Turqua. Ahora bien, un PKK ms influyente en Turqua y adems a la cabeza de una regin autnoma kurda de hecho en Siria, podra robar a Massud Barzani, presidente del gobierno regional del Kurdistn irak, el liderazgo del espacio poltico kurdo en Prximo Oriente.

As, esta paz de los valientes podra cambiar a fondo toda la poltica turca en Prximo Oriente. Por el momento, Turqua mantiene su buena entente con el gobierno regional del Kurdistn de Barzani que le ayuda o le ayudaba hasta ahora a ejercer una cierta presin sobre el PKK. Un desarme del PKK y su legalizacin podran poner fin a esta buena entente, o al menos hacerla menos indispensable que antes.

En cuanto a la poltica turca en Siria, sigue estando obsesivamente focalizada por la cuestin kurda, y ms especficamente por el futuro de la regin kurda de Siria cuya autonoma creciente irrita considerablemente a Ankara. Una paz entre Turqua y el PKK implicara que las dos partes pusieran fin a sus divergencias sobre la cuestin del rgimen de Bachar Al-Assad. Turqua desea su marcha, mientras que el PKK contina manteniendo una indiferencia de fachada floja y sospechosa, que algunos interpretan como una colaboracin recproca. El sueo turco de ver al PKK sumarse a la oposicin siria no es totalmente irrealista pero no se har a cualquier precio. La renuncia a la lucha armada le ofrece slidas perspectivas de negociacin.

Pero antes de preguntarse sobre las implicaciones y los impactos para Turqua y la regin de tal acuerdo histrico, cules son sus posibilidades reales de xito? Las dificultades y los obstculos son an numerosos, pero el hecho de que este acuerdo sea fruto de un largo proceso realizado de forma transparente respecto a la opinin pblica turca y kurda le confiere mayores posibilidades de salir adelante. No aprovechar esta ocasin histrica sera un error poltico sancionado por una opinin pblica que reclama la paz y la estabilidad en una regin ya atenazada por fuertes turbulencias desde la degradacin de la crisis siria y el ascenso del Estado Islmico. Decepcionar estas esperanzas tendra malas consecuencias electorales el prximo mes de junio, cuando el AKP y el escaparate legal del PKK, el HDP, esperan reforzar sus posiciones. Irnicamente, el porvenir de las dos partes est intrnsecamente ligado al xito de este acuerdo, pues ambas tendran mucho que perder en caso de fracaso.


Fuente original: http://orientxxi.info/magazine/abdullah-ocalan-appelle-le-pkk-a,0832

Bayram Balci es investigador en ciencias polticas y civilizacin arabo-islmica en el CERi-Sciences Po. De 2006 a 2010 ha dirigido el Instituto Francs de Estudios para el Asia Central (IFEAC) en Tachkent. De 2012 a 2014, ha sido investigador invitado en el Carnegie Endowment for International Peace en Washington. Sus investigaciones actuales versan sobre las relaciones entre islam y poltica en el espacio postsovitico y sobre Turqua en su entorno regional (Cacaso, Asia Central, Prximo Oriente).

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR



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