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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2015

Objetivo inmediato de la invasin de Al Saud a Yemen y su meta final

Pablo Jofr Leal
Rebelin


Las operaciones areas contra el pueblo yemen, lideradas por Arabia Saudita junto a una Coalicin de una decena de pases, tiene un objetivo inmediato: destruir al Movimiento Popular Ansarol y como meta final, que ha comenzado poco a poco a develarse, contender contra la creciente influencia de la Repblica Islmica de Irn en Oriente Medio.

Ese ascendiente sobre sociedades de Oriente Medio ha sido ganado por el apoyo efectivo que Irn otorga a la lucha contra los movimientos terroristas de raz takfir, que asolan las sociedades de Siria e Irak, que se han enquistado en Yemen. La concrecin de esta poltica iran, a diferencia de las otras potencias de la zona como Arabia Saudita, Israel y Turqua, no se basa en la agresin a sus vecinos o la imposicin de polticas hegemnicas. Esto, a pesar de la enorme campaa meditica internacional que pretende mostrar a un Irn belicista a partir de la decisin soberana de continuar con su Programa de Desarrollo Nuclear al amparo del Tratado de No Proliferacin Nuclear (TNPN) y que tiene su mbito de conversaciones entre Irn y el denominado G5 +1.

Conversaciones que han sido torpedeadas tanto por Arabia Saudita como por Israel, que ven en la posibilidad de concretar estos acuerdos, el fin de las sanciones a Irn y con ello la elevacin del prestigio persa y la elevacin de sus capacidades econmicas, tecnolgicas y afianzamiento de su papel como potencia regional. Irn es signatario de TNPN a diferencia de Israel que no slo no ha firmado esta Convencin, sino que adems impide la visita de inspectores de la Organizacin Internacional de Energa Atmica (OIEA) y desarrolla una poltica de ocupacin de territorios palestinos y de continua agresin y amenazas en oriente medio.

La Monarqua Saud considera a Irn su principal rival en Oriente Medio, desde el momento mismo que se conforma la Repblica islmica de Irn el ao 1979 tras el derrocamiento de la Monarqua de los Pahlevi. Antagonismo que cuenta con el concurso de dos socios principales: Estados Unidos e Israel. Esto, pues la Casa Al Saud ha creado, a lo largo de las ltimas 5 dcadas, con Tel Aviv y Washington una estrecha alianza poltica, militar destinado a impedir el desarrollo de una poltica de influencia de Irn o cualquier otra potencia, que no vaya de acuerdo a los objetivos hegemnicos de la triada Washington-Tel Aviv-Riad.

Por otra parte, la alianza Wahabita-Sionista ha desatado los demonios de la guerra y el surgimiento de movimientos terroristas cuya doctrina Takfir se encuentra en las madrasas sauditas repartidas por Oriente Medio, Paquistn y Afganistn. Con un flujo generoso de petrodlares que busca crear una base salafista que actuar all donde los gobiernos de Tel Aviv y Riad sealen como necesario, para concretar sus objetivos polticos. Alianza que se manifiesta, en su real dimensin, con el abandono a la causa palestina, la creacin de grupos terroristas takfires que suelen ser la punta de lanza de la poltica exterior saud contra Irak y Siria y la decisin de derrocar al Gobierno de Bashar al-Asad financiando a Estado islmico (Daesh en rabe) Al Qaeda y sus distintas facciones en el Magreb, Yemen, Afganistn y otros zonas del mundo, incluyendo a Paquistn y ex repblicas de la ex Unin Sovitica.

Un despacho estadounidense del ao 2010 (el denominado documento n 242073) enviado por la ex Secretaria de Estado Hillary Clinton), bajo el primer mandato de Barack Obama; a sus Embajadas de Riad, Abu Dhabi, Doha, Kuwait e Islamabad confirmaba la implicacin de Arabia Saudita en la formacin y financiamiento de los grupos terroristas Takfir los donantes de Arabia Saudita constituyen la fuente ms significativa de financiacin de los grupos terroristas sunes en todo el mundoaunque Arabia saudita se toma muy en serio la amenaza del terrorismo interno... este pas contina siendo una base de apoyo crtico para Al Qaeda, Los talibn, Lashkar e Tayba y otros grupos terroristas, que probablemente recaudan millones de dlares anualmente de fuentes saudes, a menudo durante el hach y ramadn.

Estados Unidos ha tratado de desarrollar un apoltica de contencin a este apoyo tan desembozado y as lo ha expresado a Riad, sin embargo las propias dinmicas internas de este rgimen, sobre todo de los miembros de la familia al Saud, ms radicales, permite concluir que dicho apoyo al terrorismo no cesar, como tampoco sus propias misiones militares destinadas a agredir a aquellos pases que considera como su patio trasero: Bahrin y Yemen principalmente.

Esa poltica belicista tendr s o s que revisarse no slo a la luz de su creciente dficit presupuestario, tras la decisin de bajar los precios del crudo en aras de sus objetivos estratgicos, sino tambin en virtud de las crecientes presiones polticas internas de una poblacin con altos ndices de desempleo sobre todo en la juventud y las tensiones externas derivadas de la accin de los grupos takfir, hijos putativos de la Monarqua Saud, que ms temprano que tarde tendr que enfrentar sus responsabilidades. Se une a lo anterior la ltima y ms equivocadas de las decisiones tomadas por Riad: la agresin contra Yemen.

UNA TORMENTA DE MUERTE Y DESTRUCCIN

Yemen, se sita en una zona geogrfica y de navegacin estratgica donde se transporta el 40% de todo el Petrleo que consume el mundo europeo. Es tambin zona de influencia de la V Flota estadounidense del Golfo Prsico con base en Bahrin y los sectores bajo su vigilancia y accin: el Cuerno de frica, Golfo Prsico, Asia Central, Oriente Medio y la zona sur africana. Con una poblacin fundamentalmente creyente en el islam, se divide en un 52 % de confesin sunita y un 46% chiita. Es una zona donde operan movimientos de raz takfir como es el caso de Al Qaeda de la Pennsula Arbiga y el grupo Aden Abyan Islamic Army.

La corrupcin, el sometimiento a las polticas occidentales en el marco de la guerra contra el terrorismo la funcin de hacedor de las polticas de Riad para la Pennsula unido a las operaciones con drones contra la poblacin yemen fueron aislando cada da ms al rgimen del derrocado ex presidente Ali Abdullah Saleh, que gobern entre los aos 1990 y 2012, como tambin a su sucesor Abd Rabbu Mansur Hadi. Mandatarios que operaban no en funcin de sus pueblos sino que bajo la influencia saud y sus intereses regionales. Para el estudioso en temas relacionados con Oriente Medio, Guadi Calvo la meditica e instrumentada primavera rabe cont a Yemen como un dao colateral, una vctima no deseada una primavera diseada para eliminar enemigos como el Coronel Gadafi o el presidente Sirio y el gobierno iran y poder balcanizar todava ms el Oriente Medio, arrastr a enemigos y aliados fundamentales de Estados Unidos como el propio Saleh, Hosni Mubarak o al tunecino Ben Ali....

En ese marco la lucha del Movimiento Ansarol, las divisiones internas dentro del ncleo gobernante y las crnicas rivalidades entre el norte y el sur, tejieron el camino para el alzamiento de su poblacin contra gobiernos incapaces de lograr el bienestar de sus pueblos. A los factores derivados de un pas con dificultades econmicas: con altos ndices de desempleo, malnutricin, un desarrollo econmico insuficiente para las necesidades de sus 25 millones de habitantes, hay que unir aquellos componentes relacionados con la lucha poltica, ideolgica y religiosa en la que est sumida Yemen, que forma parte de la confrontacin mayor entre un Irn que exige respeto en su condicin de potencia regional y un Estados Unidos que apoyado en la alianza sionista-Wahabita trata de mantener su hegemona en la zona.

El Analista Iran Raosul Gourdazi sostiene que Yemen tiene una gran importancia para Arabia Saud, como tambin para Estados Unidos, tanto por su situacin geogrfica como por el hecho de los actores involucrados. El patio trasero de una Casa al Saud, donde no quiere perder influencia y donde Ansarol sea por su situacin estratgica: est rodeado por el Mar Arbigo, el golfo de Adn y el mar Rojo. Riad es un actor de mucho peso, que no considera al territorio yemen como el de un pas extranjero, sino como su patio trasero, por lo que no quiere perder su influencia. La llegada al poder del movimiento popular Ansarol en Yemen, debido a sus diferencias ideolgicas y religiosas con los saudes, supondra una amenaza para esta influencia

Arabia Saudita teme el triunfo del Movimiento popular Ansarol pues ve en ello la ampliacin de la influencia iran en la zona sobre todo con un acurdo sobre el programa nuclear de la nacin persa que est ah, ad portas de concordar posiciones y decisiones. Para impedir ese triunfo de Ansarol la excusa esgrimida por Riad y sus aliados ha sido acudir a la llamada de auxilio del presidente Hadi y comenzar a bombardear cuanta posicin, ciudad, asentamiento o sitio donde Ansarol pueda estar, sea ste real o imaginario. Sumando en esta misin a la Liga rabe a los crnicos intervencionistas occidentales como Francia, Inglaterra e incluso al rgimen sionista. La idea es generar terror en la poblacin Yemen, presenta como culpable de sus desgracias a Ansarol a Irn pero no a los verdaderos agresores.

La idea es dar una clara seala que la presa no se escapar de las manos de la Casa al Saud, que considera a Yemen su patio trasero. Y si es necesario cortar de raz toda maleza o hierba considerada contraria al verde csped wahabita Riad est dispuesta a utilizar todo su podero blico y el lgico veto de sus aliados de Washington, Inglaterra y Francia en el seno del Consejo de Seguridad. El plan parece estar funcionado a la perfeccin pero con un gran inconveniente: la dura y clara respuesta de las fuerzas del movimiento popular Ansarol que ha puesto un freno a los fanes agresivos de Arabia saudita que ahora no slo se est planteando bombardear sino tambin incursionar mediante operaciones terrestres lo que augura no slo un aumento en el nmero de muertos , heridos y destruccin, sino tambin la posibilidad que la guerra se traslade a suelo saud: la peor pesadilla para los 3 mil miembros de la Casa al Saud.

La Operacin liderada por Arabia Saud, Asifat al-Hazm Tormenta Decisiva al mejor estilo de las intervenciones estadounidenses en la zona, busca consolidar la hegemona que la Monarqua wahabita, junto a su aliados de Tel Aviv y Washington han mantenido en los ltimos 50 aos y que est siendo amenazada por levantamientos sociales que buscan derribar estructuras monrquicas arcaicas y gobiernos tteres de las grandes potencias. Arabia Saud ataca un pas soberano y la comunidad internacional no reacciona. La casa al Saud asesina civiles, destruye ciudades y el Consejo de Seguridad se mantiene mudo. Esa es una muestra del doble rasero, de la doble moral de una comunidad internacional que se mueve al ritmo de los poderosos y donde hemos visto que slo la voz de Irn en la regin se ha levantado condenatoria.

EL PAPEL DE IRN

La poltica del silencio de occidente y el apoyo de la Liga rabe, Israel y Estados unidos es la poltica de la hipocresa que hoy se materializa en Yemen, donde se justifica el crimen, la intervencin y la destruccin de un pas porque se ha solicitado la intervencin extranjera, ocultando que al mismo tiempo que se quiere destruir al Movimiento Popular Ansarol, se desea detener el apoyo que Tehern ha dado a los movimientos que efectivamente combaten el terrorismo takfir, el mismo que es sustentado por los petrodlares sauditas.

Irn y su trabajo de lucha contra los grupos takfir, su decidida poltica de independencia frente a todas las grandes potencias lo sitan como una potencia regional con la que se debe contar s o s en materia de lograr la paz y estabilidad de esa zona del mundo. Israel, que no pierde oportunidad de criticar a Irn o buscar alternativas de atacarlo dio todo su apoyo a la Coalicin liderada por Arabia Saudita en su agresin contra Yemen. Para el primer Ministro israel Irn pretende ocupar, a travs del Movimiento Ansarol gran parte de Yemen y as controlar el estrecho de Bab el-Mandeb, al suroeste de Yemen, lo que cambiar la balanza de la navegacin martima y el suministro mundial del petrleo". Contradictoria afirmacin, porque quien agrede militarmente, quien bombardea territorio yemen, incluso con aviones israelitas y apoyo de inteligencia del rgimen sionista es precisamente la Casa al Saud, que probablemente tiene como apoderarse de Bab al Mandeb.

El gobierno Iran ha exigido el cese inmediato de los ataques contra Yemen bajo la consideracin que viola la soberana de Yemen sin ms, resultados que derramar sangre y que slo servir a los intereses de los movimientos takfiries. Para la Unin Europea, que ha sido ms cauta que su socio estadounidense la accin militar liderada por Arabia saudita no es la solucin a la crisis yemen. La jefa de la diplomacia de la UE, Federica Mogherini afirm que los ltimos acontecimientos agravan la ya frgil situacin en el pas y el riesgo de tener graves consecuencias regionales. La accin militar no es una solucin a la crisis que vive Yemen. Slo un amplio consenso poltico en las negociaciones puede proporcionar una solucin sostenible, restaurar la paz y preservar la integridad y unidad territorial en Yemen".

La intervencin de Arabia Saudita se inscribe en la defensa de sus intereses regionales, la propagacin del Wahabismo y la intensificacin de la represin contra todo movimiento que se proponga generar aires de libertad. As sucedi en Bahrin, donde la Casa al Saud intervino con puo de hierro sin que occidente levantara su voz de condena. La monarqua saud ha intervenido poltica y militarmente en Bahrin, temeroso que la influencia de la lucha en este pequeo pas, se expanda a otras latitudes como ha comenzado a suceder.

Las operaciones de bombardeo impulsadas por Arabia Saudita sin autorizacin alguna de organismos internacionales, por ms que se le pretenda dar cierta legalidad tras la Cumbre de la liga rabe de los das 28 y 29 de Marzo en Egipto, son violatorias del derecho internacional. Esos bombardeos demuestran que no se pretende restaurar a un gobierno ilegtimo como el de Mansur Hadi, sino que influir sobre las negociaciones que se llevan a cabo entre el G5+1 e Irn, sacar del centro de la noticia la ineficacia de las operaciones militares de la Coalicin Internacional Contra Daesh en Siria e Irak y, sobre todo seguir en estos intentos de cercar a Irn y hacerla responsable de los problemas que aquejan a Oriente Medio.

El sangriento juego geopoltico llevado a cabo por la triada Washington-Tel Aviv-Riad han desviado sus dardos mediticos y polticos a la Pennsula Arbiga, pretendiendo delinear lo que se debe o no condenar, a qu gobiernos por ms totalitarios que estos sean se deben defender bajo la excusa del respeto a la legalidad y, sobre todo, seguir creando condiciones que permitan mantener una hegemona desde el Magreb a Oriente Medio, que se desmorona da a da y que se mantiene en pie gracias a la muerte de decenas de miles de sirios, palestinos, yemenes, iraques, bahreines y libios.

Si para concretar los afanes hegemnico de las grandes potencias y sus aliados regionales, especialmente Arabia Saudita e Israel hay que incrementar el genocidio de los pueblos que se oponen a sus designios, apoyar a grupos terroristas takfiries: Daesh, Al Qaeda en el Magreb, Al Qaeda en Pennsula Arbiga, Ansar al Dine, Al Shabab, Boko Haram entre otros, como lo han hecho hasta ahora en una labor hipcrita y criminal, lo seguirn plasmando con todo el costo humano que ello conlleva. Esto, pues en esa zona del mundo los intereses energticos, ideolgicos, polticos y religiosos se conjugan bajo los nombres de Petrleo, Gas, neocolonialismo, Wahabismo y Sionismo en una amalgama cuyas vctimas principales son las sociedades del Magreb y Oriente Medio pero sin perder de vista la presa mayor: Irn.

Artculo del autor cedido por Hispantv

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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