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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2015

Sobre las izquierdas del "todo", de lo poco y de lo mucho

Atawallpa Oviedo Freire
Rebelin


Esa izquierda del todo o nada es la mejor cmplice de la derecha, del status quo, para volver al pasado. Hay que ser sensatos, hay que saber lo que se puede hacer. A los gobiernos progresistas nos piden todo e inmediatamente y esa es la mejor forma de apoyar a la derecha. Rafael Correa

Rafael Correa ha graficado de otra manera lo que sucede entre las diferentes propuestas de revolucin o cambio que se han planteado. Criticando a la ultraizquierda ha sealado que aquellos representan la visin del todo o nada, dejando entrever que ellos son la izquierda del poco o nada, y con lo cual creen ser ms reales, prcticos y sensatos. Segn ellos han hecho bastante, y pudiera ser as, pero no son conscientes de que todo eso se canaliza en los propsitos o las metas del poco o nada, cuando desde otra visin y horizonte podra haber sido del mucho o nada, aunque no del todo o nada. En otras palabras el poco o nada es un cambio cosmtico o epidrmico y el mucho o nada es la accin hacia un cambio estructural. En teora poltica, la disyuntiva es entre modernizacin del capitalismo o post-capitalismo. La simple modernizacin capitalista implica una suerte de poco y nada, poco en trminos superficiales y nada en trminos estructurales. Esto quiere decir, que todo depende de la dimensin en la cual se propone y de los objetivos que se persigue.

En todo caso, en algo estamos de acuerdo con Rafael Correa, de que unos son la izquierda del todo, que ellos son la izquierda de lo poco, y otros la izquierda de lo mucho. Esas las tres principales concepciones y propuestas entre quienes se plantean un cambio aunque no necesariamente paradigmtico, y la mayora de ellos tienen como mira a diferentes tipos de socialismo y otros al sistema comunitario del sumak kawsay. Siendo ste otro elemento que establece otro tipo de diferencia que existe entre las izquierdas y el indianismo, y que tambin es necesario tener en cuenta entre los proyectos intra-paradigmticos y los trans- paradigmticos.

Rafael Correa asimismo ha sealado que ningn gobierno ha hecho lo que ha hecho la revolucin ciudadana en toda la historia del Ecuador. Pudiendo estar de acuerdo con esta aseveracin, pero el asunto de fondo es mucho ms complejo. Podra hasta ser el gobierno menos malo de los ltimos tiempos pero contina en el mismo andarivel de lo poco y no ha pasado al mucho ni pasar- para que sea posible y real un cambio raizal. Tan solo se ha dedicado a realizar reformas intra-sistmicas o a darle una manito de gato al mismo sistema colonial-criollo-burgus, cuando poda haberse convertido en el histrico gobierno de transicin hacia el todo, empezando por un proceso del mucho a travs de una accin de descolonizacin y despatriarcalizacin de la sociedad nacional. En realidad, ha terminado siendo uno de los gobiernos ms neo-coloniales y neo-patriarcales de la historia del Ecuador, agobiado adems por sus conceptos neo-conservadores y prcticas neo-populistas, que configuran este cuadro de lo poco. Una cosa es ser anti-neoliberal (poco o nada), otra ser adems anti-capitalista, anti-colonial y anti-antropocntrico (mucho o nada), y otra ser adems anti-eurocntrico, anti-patriarcal y anti-civilizatorio (todo o nada).

En este sentido, las tres principales izquierdas son la izquierda del todo o nada que es la izquierda dogmtica o sectaria, la izquierda del poco o nada que es la izquierda light o progresista, y la izquierda del mucho o nada que es la izquierda revolucionaria, siempre que se entienda que ese mucho es indianista, ecologista, feminista, culturalista, y comunitarista. Adems, es interesante observar que el poco est ms cerca de la nada y de la Derecha, y que lo mucho est ms prximo del todo y de la Izquierda, siempre y cuando, sta entienda que el mucho es solo un trnsito hacia el todo. Y como vamos a demostrar a continuacin el correismo luego de 8 aos con su poltica de lo poco ha terminado en la nada, apoyando a la derecha empresarial y a su sistema capitalista de vida. Los del poco, por distanciarse y diferenciarse de los radicales del todo, han terminado en nada. Ese el astigmatismo extremista de lado y lado, por no poder ver alto y profundo como el guila o el cndor.

LAS SALVAGUARDIAS

Actualmente se discute si son correctas o no las salvaguardias, cuando lo de fondo e importante es establecer en qu situacin se encontraba el pas al momento de enfrentarse a un fenmeno que altera su relativa estabilidad. Si se hizo o se dej de hacer, lo necesario y suficiente, para enfrentar cualquier situacin desfavorable interna (terremoto) o externa (cada del precio del petrleo). Si el Ecuador poda haber estado en otras condiciones para sobrellevar el impacto proveniente de factores ajenos. Es decir, si se empez a transformar la matriz productiva, para dejar de ser un pas exportador de materias primas atado a las demandas del capitalismo metropolitano. Y la respuesta, es que no se tomaron ni buenas ni adecuadas decisiones econmicas ni polticas durante estos 8 aos. Fueron desperdiciados en trminos de la revolucin que se propona y que nunca se la intent, salvo, quizs, algunos avances conceptuales plasmados en la Constitucin de Montecristi. Esto quiere decir que el correismo no ha pasado el examen que le ha puesto la situacin internacional. Si bien es cierto que la cada del precio del petrleo y la apreciacin del dlar responde a factores exgenos, estamos viviendo el inicio de una nueva crisis frente a la poltica del poco que terminar en nada, de nada. Esta era la oportunidad que tena para demostrar que se hizo lo adecuado durante estos 8 aos y que por lo tanto no eran necesarias ningunas medidas extremas ni improvisadas como son las salvaguardias. Una situacin exterior no puede afectar tanto a un pas que al interior est slido y estructurado. Un pas que ha entendido que sus condiciones de vida estn equilibradas, con propuestas, acciones y epistemologas sustentadas en lo nuestro. Con esto, se demuestra y se comprueba que la poltica de lo poco ha fracasado, y que a la final, va a terminar siendo nada para el pueblo y por el contrario todo para los grupos dominantes.

El correismo se ha visto obligado por las circunstancias a buscar ayuda en las cmaras de la produccin, bajo el perenne eufemismo que se utiliza siempre en pocas de vacas flacas, de que todos tenemos que sacar adelante al pas, es decir, al pas cuyo 10 % de la poblacin es el dueo del 80% del mismo. Una vez ms, y como siempre ha sucedido en situaciones de crisis, los gobiernos se ven compelidos a sostener la economa en los grupos de poder, los cuales a su vez saben que es la oportunidad de seguir haciendo su agosto. Si hace 15 aos los neoliberales recurrieron a los banqueros para mantener el sistema, ahora el correismo necesita de los grandes exportadores para que no se caiga su proyecto de modernizar el capitalismo: alfa y omega de la ahora mal llamada revolucin ciudadana. Con esto se pone en duda aquella afirmacin gubernamental que deca, hace un par de aos, en sntesis, nunca antes los grupos econmicos poderosos estuvieron mejor, nunca antes los ms excluidos de la Patria estuvieron menos peor. Ahora a los pobres les ir nuevamente peor: nada y a los poderosos an mucho mejor: todo. Durante aos en su arrogancia y prepotencia caracterstica, Rafael Correa se pas denostando contra el FMI, el Banco Mundial, las Cmaras de la Produccin, y de otra parte vapuleando a los TLCs y convenios bilaterales, para finalmente verse obligado a hacer lo que siempre habra criticado. Y como de costumbre, pas la responsabilidad a otros, a la izquierda del todo o nada, a los factores externos, etc. Lo que significa que la crisis se ahondar, pues como todo caudillo iluminado no puede ver su propia responsabilidad como la principal y bsica de lo que estamos viviendo. A igual que todo gobierno miope simplemente profundizar la crisis evitando asumir su responsabilidad por no saber escuchar lo diferente, pretendiendo que solo le oigan y le entiendan a l. Esa la ceguera poltica de la crisis econmica en curso, que demuestra que la revolucin ciudadana como propuesta poltica ha claudicado.

Otra habra sido la situacin, si durante la gestin correista se hubieran dedicado a cambiar la matriz productiva y paralelamente la matriz de concentracin de la riqueza. A los 8 aos de gobierno ha tenido que reconocer y agachar la cabeza para darse cuenta de que tena que haber fomentado la produccin; pero no de cualquier forma de produccin, sino de la que se gua en base a los principios de relacionalidad, complementariedad, reciprocidad, integralidad. No ha podido tomar conciencia de que su proyecto monumentalista (carreteras, edificios, etc.) era tan solo un bello castillo de naipes. Ahora vemos que al primer gran soplo se comienza a caer, es decir, que nunca se construyeron races en qu sostenerse y mantenerse. Si en estos 8 aos Alianza Pas habra dirigido una revolucin agraria del mucho, a partir de la soberana alimentaria, consolidando a las comunidades ancestrales, a las formas asociativas tradicionales, a las cooperativas, y a las nuevas y modernas formas de produccin colectiva y agroecolgica, hoy no estara incentivando al capital exportador de ciertos grupos monoplicos. Y si hubiese hecho un cambio en la matriz de concentracin de la riqueza, no tendra que verse obligado a imponer las salvaguardias, pues la produccin local hubiese hecho el amortiguamiento respectivo, a travs de una poblacin empoderada en forma asociativa que sostiene la arremetida exterior. Por el contrario se foment el consumismo, cuando pudo haber sentado las bases para un esquema de consumo ms humano y respetuoso de la vida en todas sus expresiones. Es decir, que hace 8 aos debi darse cuenta de que era necesario consumir y valorizar lo nuestro, de que nuestra produccin es igual y competitiva a la internacional, como ahora dice, cuando se le acab la lotera. Si en todo este tiempo se hubiera potenciado lo propio, otra sera la situacin frente a la afectacin internacional.

Lo realmente triste es constatar que Correa conoca de estas potencialidades. Basta revisar el Plan de Gobierno de Alianza Pas, elaborado el ao 2006, o lo que representa la Constitucin de Montecristi, en tanto hoja de ruta de transicin para construir otra economa, otra sociedad y otra poltica. A la postre Correa, el caudillo del silgo XXI, termin por traicionar los orgenes y las propuestas bsicas de su propio proyecto poltico.

TODO O TODO PARA LOS MISMOS DE SIEMPRE

Si los millones de dlares que ingresaron por el petrleo hubieran servido para construir otra economa desde estructuras mutuales y no vayan destinados en su gran mayora a los grupos monoplicos, otro sera el cantar a este momento. Por ejemplo, las lindas y necesarias carreteras, hidroelctricas, edificios, etc. han sido construidas por grandes empresas nacionales y transnacionales, que debieron estar en lnea con la construccin de otra matriz productiva, que encuentre en los mercados locales la razn de ser de su accionar. Lo que tenemos ahora es que las carreteras van a servir principalmente a los grandes exportadores y no para transportar productos de la economa popular y comunitaria, que adems casi no existen. En una poltica del mucho el pueblo organizado mutualmente trabaja para s mismo, pero en la poltica de lo poco sigue como pen y servidor de las grandes empresas, y no trabajador ni propietario de sus propias empresas comunitarias. Lo que implica el aumento de la dependencia laboral y por ende que el capital continu encima del trabajo, a pesar del discurso del correismo.

Si en 8 aos, el pueblo organizado y empoderado productivamente era parte de una poltica de construccin de otra economa, hubiera podido enfrentarse sin tantos traumas ni altos costos el impacto de los problemas internacionales. Correa no tuvo la capacidad y tampoco la voluntad para inaugurar otra forma de economa poltica y consecuentemente no dio paso a la transicin hacia un nuevo tipo de sociedad y de sistema en lnea con el sumak kawsay. La tarea no pasaba ni por acciones violentas, ni nacionalizaciones, ni estatizaciones, ni confiscaciones, ni nada de lo que suele propugnar la ultraizquierda, sino que habra podido empoderar a los productores y consumidores populares en el diseo, control y manejo de otra economa y poltica. Esto quiere decir que todo se hizo al revs. Las grandes obras de infraestructura habran tenido algn sentido si fomentaban la produccin asociativa, pero ahora solo saldr favorecido el gran capital, como siempre ha sucedido cuando se presenta una situacin de crisis o de inestabilidad, en la que los grupos privilegiados salen ms fuertes que nunca. Lo cierto es que a este momento, sin querer queriendo, el correismo ha terminado apoyndose en el gran capital. El sostn de su gobierno est en connivencia con las cmaras de la produccin, y no en el apoyo del pueblo organizado econmica y polticamente. Como dira el chavo: vuelve el perro arrepentido con el rabo entre las piernas a la triste noche neoliberal de la partidocracia, mientras el Estado de Propaganda se seguir encargando de convencerle al pueblo de que ha disminuido la pobreza, para ocultar el problema de fondo que era disminuir la concentracin y acumulacin de la riqueza.

Con todo esto llegamos a la conclusin de que se perdi la gran oportunidad de hacer una verdadera revolucin transgresora del status quo, para simplemente haber hecho con excelencia un proceso de reformismo neo-desarrollista para privilegio y ventaja de los mismos grupos de siempre. Lo que implica decir, que la revolucin ciudadana fue una bella ilusin, un espejismo, y que ahora nos damos cuenta de que volvemos a la larga noche y triste realidad, en la que se contina con el mismo esquema histrico del poco para el pueblo y el todo para los grupos de poder. El correismo es no solo el mejor aliado de la derecha, es la derecha misma, as no lo haya querido.

Esto nos lleva a una nueva situacin poltica en un nuevo perodo de inflexin, entre el regreso de la derecha (restauracin conservadora del correismo o de las viejas oligarquas) o la profundizacin hacia la izquierda y el indianismo (pachakuti), luego de esta poca modernizadora, autoritaria y tecnocrtica del capitalismo. Si la izquierda indianista-ecologista-feminista-comunitarista no est consciente de ello, la restauracin conservadora continuar, sea con la derecha del siglo XXI: Correa, o con la derecha del siglo XX: Nebot, Rodas o Lasso. Esa izquierda tiene la palabra.

Atawallpa Oviedo Freire COMUNIDAD ALTERNATIVA SUMAK

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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