Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2015

Nota introductoria
Por una nueva conferencia de Zimmerwald para enfrentar el desastre planetario

Miguel Fuentes Muoz
Rebelin


Nota introductoria al ensayo: Al filo de una catstrofe ecolgica inminente. Notas en torno al posible colapso del capitalismo y la necesidad de una revolucin social cayendo en el abismo

------
Se entrega en el siguiente ensayo una caracterizacin de la naturaleza, dinmica y posibles consecuencias del calentamiento global y el cambio climtico durante las prximas dcadas, evalundose adems el papel que podra tener aquel en el proceso histrico. Para esto ltimo discutimos, entre otras cosas, una serie de analogas histricas y posibles escenarios basndonos en los modelos climticos existentes sobre los ritmos que podra tomar el calentamiento global en el futuro.

Se propone que el actual cambio climtico constituira un factor catastrfico de orden terminal en la dinmica histrica, entendindose por esto un tipo de factor histrico que, tanto por sus probables consecuencias sobre el medio ambiente y la vida humana, as como tambin por su papel como catalizador (acelerador) de las contradicciones econmicas, sociales y polticas del presente, tendra el potencial de gatillar una crisis terminal (o colapso) del sistema capitalista y la civilizacin moderna. Asimismo, teniendo en cuenta la naturaleza del proceso ambiental y geolgico implicado en el calentamiento global, por ejemplo los peligros asociados al deshielo del rtico y a las actuales liberaciones super-masivas de metano desde Siberia, aquel podra actuar como elemento detonante de un fenmeno (fulminante) de extincin de la vida terrestre, esto siguiendo los planteamientos de un importante grupo de cientficos en torno a este tema. Considerando lo anterior, proponemos as el desarrollo de tres grandes escenarios histricos (posiblemente concatenados entre s) como consecuencia probable del avance de la crisis ecolgica: crisis estructural, colapso civilizatorio y extincin masiva.

Discutimos desde aqu la necesidad de declarar un estado de emergencia al nivel de las organizaciones anti-capitalistas alrededor del mundo con respecto a esta amenaza, superior a todas a las cuales el hombre se haya enfrentado jams, esto con el objetivo de comenzar un proceso inmediato de reflexin, discusin y accin conjunta respecto a la misma. Planteamos as la urgencia que tendra la convocatoria de una Segunda Conferencia de Zimmerwald, asumiendo con esto el desafo entre las organizaciones anti-capitalistas de adecuar el programa de la dictadura del proletariado y el horizonte comunista a los nuevos e inditos peligros a los que la humanidad parece aproximarse. Esto tal y como hizo el puado de revolucionarios que, de cara al desarrollo de la Primera Guerra Mundial, participaron de la convocatoria a la primera conferencia de Zimmerwald hace exactamente un siglo.

Entendemos, sin embargo, que producto de la derrota de la revolucin proletaria durante el siglo XX y el tiempo de sobrevida que esta derrota brind al capitalismo, permitindole a aquel exacerbar las contradicciones econmicas, sociales, polticas y ecolgicas planetarias a niveles nunca vistos, el desarrollo de un desastre ecolgico y social planetario sera prcticamente imposible de evitar. Esto tal como sucedi, aunque a una escala menor si consideramos las posibles repercusiones actuales del cambio climtico, con el estallido de la Primera Guerra Mundial y la incapacidad que tuvieron las fuerzas revolucionarias para impedirla. De este modo, tal como en 1914, las fuerzas reaccionarias que nos conducen a un desastre de magnitudes tan inimaginables como las que tuvo para la humanidad el inicio de la gran guerra, parecen contar hoy con una fuerza tan avasallante que nada parece ser capaz de detenerlas.

Aun as, teniendo en cuenta esta situacin adversa, caracterizada por la ausencia de procesos revolucionarios clsicos, planteamos que los fenmenos de desestabilizacin y crisis estructural que podra traer consigo el desastre ecolgico, exacerbando al lmite las contradicciones econmicas, polticas y sociales del mundo entero, permitirn el desarrollo de un nuevo ascenso revolucionario de masas a nivel internacional. Esto por lo menos durante el periodo inicial de la crisis ecolgica, momento durante el cual sera posible, tal como en dcadas pasadas, el impulso de una poltica revolucionaria anti-capitalista que se haga carne en cientos de millones alrededor del mundo. Y si consideramos aqu los devastadores efectos que tendra el cambio climtico en los prximos aos, tal como predicen una serie de investigaciones cientficas, todo parece indicar que ser justamente del avance de una poltica como la anterior (anti-capitalista) de la cual podra depender el propio destino de la humanidad. Esto ya que es evidente que no existe ninguna chance de combatir las causas que se encuentran en la base de la crisis ecolgica en curso en tanto la sociedad capitalista no sea extirpada de raz. Lo anterior mediante una revolucin mundial que permita arrebatar a los capitalistas las riquezas materiales e intelectuales que tienen secuestradas para ponerlas al servicio de la humanidad completa, as como tambin la abolicin de las caducas jerarquas de clase, sentando con ello las bases de una sociedad comunista fundada en la planificacin racional de la economa, los recursos y el desarrollo tecno-cientfico. En otras palabras, el nico modelo de sociedad capaz de brindarnos una alternativa de sobrevivencia (y civilizacin) ante la hecatombe planetaria a la cual estaramos dirigindonos.

No podemos olvidar aqu, precisamente, que ha sido el capitalismo y su estructura econmica y social arcaica (faranica) lo que ha engendrado la crisis ecolgica global en curso. Ejemplo de esto ltimo es la actual distribucin mundial de riquezas en la cual el 1% de la humanidad posee aproximadamente la misma cantidad que el 99% restante, generando lo anterior un patrn de sobre-consumo irracional en donde el 20% de los habitantes del planeta se apropian de ms del 80% de los recursos existentes. Todo esto mientras ms de mil millones de personas viven hoy en el hambre absoluta, existiendo a la vez alimentos suficientes para una poblacin de ms de 12 mil millones de personas; es decir, un nmero de habitantes muy superior a los 7 mil millones que componen la poblacin mundial actual. Otro ejemplo de lo mismo ha sido la decisin (suicida) de las corporaciones capitalistas de impedir la necesaria transicin tecnolgica desde un patrn productivo basado en los combustibles fsiles a uno que tenga como eje la utilizacin de energas limpias, esto debido a la resistencia de los grandes grupos econmicos ligados a la industria petrolfera y a las diversas ramas productivas asociadas a aquella. Queda claro as, a la luz de estos datos, que esperar que el capitalismo brinde una respuesta al verdadero test de sobrevivencia que significar probablemente el derrumbe ecolgico-social que est a punto de producirse, sera como pretender que un cerdo resolviera una ecuacin matemtica altamente compleja, quizs la ms compleja a la cual se ha enfrentado el Homo sapiens jams. No! Ninguna respuesta puede esperarse del capital, sus gobiernos, sus instituciones o sus partidos polticos. El capital, devenido en una bacteria asesina, no representa hoy ms que una amenaza evolutiva (existencial) para nuestra especie. Por la evolucin, entonces, debemos aniquilarlo! Y es que puede acaso concebirse hoy otro punto de inicio para una poltica ecolgica?

Ahora bien, tomando en consideracin la situacin poltica internacional y las actuales condiciones ecolgicas planetarias, las que presentaran ya un nivel de deterioro que habra alcanzado un punto de no retorno, creemos que cualquier ascenso revolucionario futuro deber ser pensado, tal como mencionamos anteriormente, asumiendo un escenario de desastre inminente. Esto ltimo, otra vez, tal como ocurri en el caso del horizonte histrico al que debieron enfrentarse los marxistas revolucionarios durante las primeras dcadas del siglo XX, caracterizadas por el desarrollo de una gran cantidad de fenmenos reaccionarios de magnitudes jams vistas hasta ese entonces. Ejemplos de dichos fenmenos fueron, entre otros, el estallido de las Guerras Mundiales y el ascenso del Fascismo, alcanzando ambos en cierto momento del proceso histrico una dinmica imparable.

Proponemos aqu el concepto de Revoluciones en el abismo como una forma grfica para referirnos al perfil que podran alcanzar los procesos revolucionarios en el futuro, buscando a la vez con ello reconocer los elementos comunes que existiran entre aquellos y los de comienzos del siglo pasado. Uno de estos rasgos comunes podra encontrarse, segn pensamos, en el desarrollo en uno y otro momento histrico de una crisis generalizada (estructural) del sistema capitalista y un salto en el nivel de la descomposicin de este ltimo. Paralelamente, enfatizamos con el concepto de revoluciones en el abismo el hecho de encontrarnos ante una situacin histrica con perspectivas radicalmente diferentes a las que enfrentaron los revolucionarios en el pasado, esto incluso en los escenarios ms adversos. Nos referimos aqu, principalmente, al desarrollo de un potencial colapso del capitalismo y la civilizacin moderna, aquello como producto de los efectos del cambio climtico y el factor catalizador que pueda jugar aquel en las futuras crisis econmicas, sociales y polticas mundiales. Destacamos por lo tanto el posible desarrollo de revoluciones que podran verse inmersas, de iniciarse un fenmeno de colapso, en una situacin de disolucin progresiva de las bases objetivas de la revolucin obrera y de la misma lucha de clases moderna, aquello tal como las concibieron Marx y Engels en los orgenes del Socialismo cientfico. En trminos de la perspectiva de la revolucin proletaria, esto quiere decir que si el nacimiento del imperialismo implic la madurez de las condiciones objetivas para la revolucin socialista mundial, una perspectiva de colapso civilizatorio contendra en s una potencial involucin histrica capaz de poner en riesgo la permanencia de dicho horizonte.

Discutimos lo anterior a partir de dos intuiciones tericas de la tradicin marxista: 1-la existencia de un horizonte alternativo al triunfo de la Revolucin obrera y el Comunismo: es decir, la barbarie, posibilidad histrica contenida en la clebre frase de Rosa Luxemburgo Socialismo o Barbarie; 2-las ideas de Marx y Engels en torno al desarrollo de una potencial crisis terminal de la sociedad capitalista, esto como producto de la enajenacin de aquella respecto al medio natural (va enajenacin del trabajo). Desde este punto de vista, pensamos asimismo que otra de las intuiciones tericas de Marx al plantear que ningn sistema social deja la escena histrica sin antes dar todo de s, alcanzara hoy su pleno contenido histrico: es decir, la madurez de las condiciones objetivas para la autodestruccin de la sociedad capitalista. En trminos epocales, esto planteara el inicio de una ltima carrera de velocidades entre el horizonte revolucionario moderno (cuyas bases objetivas podran comenzar a erosionarse) y su antinomia histrica: el colapso civilizatorio, cuyo avance podra ser acelerado por los efectos de la crisis ecolgica mundial en curso, implicando con ello un riesgo para la propia sobrevivencia humana como especie.

Todo esto indicara la posibilidad terica del estallido de procesos revolucionarios con un carcter bi-epocal; es decir, que si bien tengan su origen en el marco moderno, puedan ser capaces de atravesar los lmites de este ltimo, aquello en la medida en que el propio mundo moderno que permiti su desarrollo inicial comience a desmoronarse. De esta forma, la dinmica de estas revoluciones bi-epocales podra representarse como una flecha impulsada por una fuerza de aceleracin originada en un momento pasado (mundo moderno) y que es capaz gracias a la inercia, por lo menos durante un cierto periodo, de continuar su trayectoria hacia su objetivo final: la sociedad comunista. Esto sin embargo hasta el momento en que aquella fuerza de inercia se agote, o bien hasta que la flecha en cuestin pueda encontrar, en condiciones favorables, una nueva plataforma de lanzamiento desde donde ser reimpulsada, aunque ahora en un contexto epocal radicalmente diferente al anterior. Siguiendo esta metfora, la fuerza mecnica originada por un cierto instrumento de disparo representara las condiciones objetivas (modernas) del desarrollo de estos procesos revolucionarios, constituyendo la fuerza de inercia el papel del factor subjetivo en un escenario histrico en fase de derrumbe: es decir, que presenta bases objetivas en estado de disolucin. Finalmente, los puntos de apoyo que pueda alcanzar la revolucin proletaria en un escenario de colapso civilizatorio (o bien, en trminos de nuestra metfora, las plataformas de relanzamiento desde las cuales seria posible reimpulsar nuestro proyectil revolucionario); requeriran ser alcanzados (construidos) con anterioridad al momento de colapso en s; en otras palabras, durante el periodo de crisis estructural previa. Esto al modo de las trincheras construidas en un campo de batalla, antes de la batalla misma.

Como se desprende de lo anterior, todo esto supone el desafo de comenzar a reflexionar en torno a las vas por las cuales impulsar la lucha por una sociedad comunista no slo ante un escenario de crisis estructural (similar a las que el capitalismo ha experimentado en el pasado), sino que adems, de ser necesario, en medio de una crisis civilizatoria que amenace con tirar abajo los propios fundamentos del mundo moderno. En otras palabras, revoluciones sociales al calor de una potencial dislocacin fundamental del modo de produccin capitalista, el estado nacin, el imperialismo, la vida urbana, el desarrollo cientfico-tecnolgico y la propia lucha de clases moderna. Y aunque es cierto que lo anterior constituye un escenario hipottico, su validez radica en la propia objetividad de las variables consideradas en el mismo: es decir, las consecuencias histricamente explosivas del cambio climtico, el nivel indito que ha alcanzado hoy la descomposicin capitalista y la naturaleza catastrfica-terminal de los peligros que se derivan de la combinacin de las variables anteriores. Peligros mortales, definitivos, que comienzan ya a cernirse sobre el horizonte histrico y que, tal como veremos a lo largo de este ensayo, podran tomar no slo la forma de algunas de las principales amenazas a las cuales se ha enfrentado la humanidad en su historia, sino que adems la de aquellas que hicieron sucumbir en el pasado geolgico a la mayor parte de las especies naturales. Esto ltimo, tal y como comienza a reconocer una cantidad cada vez ms nutrida de cientficos alrededor del mundo, producto de las fenomenales fuerzas que el capitalismo ha desatado en su desenfreno manitico.

Creemos as, por lo tanto, que con el objetivo de prepararnos ante el posible apocalipsis ecolgico-civilizatorio al cual podramos estar aproximndonos, apocalipsis que como hemos dicho podra implicar la necesidad de llevar la lucha por un horizonte comunista hasta un escenario (ahora s) post-moderno, nos veremos obligados a echar mano de todos los recursos programticos de la tradicin revolucionaria y de la lucha de clases en su historia. Y es que cmo podramos hacer frente a un escenario de barbarie absoluta, por ejemplo de aumentar en 2 o 3 grados la temperatura global, sin el espritu de redencin que caracteriz a las primeras corrientes comunistas: por ejemplo aquellas representadas por Dulcino, Mntzer, Roux o Babeuf? Cmo podramos resistir el golpe de un verdadero armagedn planetario en el caso de que la temperatura llegue a los 4 grados centgrados de aumento durante las prximas dcadas, sin la voluntad de lucha que inspir a algunos lderes revolucionarios del pasado tales como Cromwell, Robespierre, Saint Just, Marat? Cmo podramos soportar la cada de todo lo existente, de cumplirse las peores predicciones en torno al calentamiento global, sin tener en cuenta el coraje de todos aquellos lderes indgenas que debieron enfrentar el derrumbe de sus respectivos mundos, por ejemplo los caudillos Lautaro, Tpac Amaru II y Mara Angata? Finalmente, cmo seriamos capaces de sobrevivir un dantesco escenario de aumento de la temperatura global en 5, 6 o ms grados centgrados durante el siglo XXI, sin tomar en consideracin las ideas de los socialistas utpicos del siglo XIX y sus modelos alternativos de sociedad?

Con todo, no queremos decir con lo anterior que el Socialismo cientfico no deba continuar jugando un papel fundamental como gua para la accin revolucionaria. Ms bien, a lo que apuntamos es a que sera necesario un reacondicionamiento del mismo de cara a los posibles escenarios histricos (inditos) a los cuales la revolucin deba enfrentarse en el futuro, aquello tal como hizo la generacin de marxistas de la primera mitad del siglo XX al consumarse la transformacin del capitalismo de libre competencia en capitalismo imperialista. Esto ltimo considerando los posibles escenarios futuros de la lucha de clases moderna (y ms all de esta ltima si es necesario), as como tambin dando cabida a un mayor dilogo entre la tradicin marxista clsica y sus precedentes tericos: Socialismo utpico, tradicin comunista francesa, corrientes mesinicas igualitarias, etc. Llevado a un mbito programtico, esto significara repensar los problemas fundamentales de la lucha de clases tales como la toma del poder, la insurreccin, la dictadura del proletariado, el periodo de transicin, el partido obrero, la internacional revolucionaria, el programa, la lucha poltica, etc., desde una evaluacin detallada de los potenciales cursos que pueda (o no) tomar el proceso histrico, considerando para ello el papel histricamente disruptivo (terminal) de la crisis ecolgica. Todo esto discutiendo la articulacin de dichos problemas tanto con el avance de un posible escenario (tradicional) de crisis estructural capitalista, as como tambin la probable hibridacin de este ltimo con el desarrollo de escenarios histricos potencialmente inditos que, aunque todava hipotticos, podran constituir una realidad muy contundente durante este siglo. Aquello sobre todo si tenemos en cuenta las recientes informaciones provenientes del mbito cientfico en torno a las desastrosas consecuencias que traer el calentamiento global en los prximos aos, as como tambin si consideramos el verdadero callejn sin salida econmico, social, poltico y ecolgico al que parece habernos llevado la podredumbre capitalista en su fase de decadencia absoluta.

No podemos olvidar aqu que el Capitalismo ya ha demostrado, en contadas ocasiones durante el siglo pasado, su vocacin destructiva. Guerras mundiales, bombardeos atmicos, carrera nuclear, centenares de guerras regionales y locales, innumerables golpes de estado, hambrunas continentales, miseria abismal, explotacin sin lmites, destruccin medio-ambiental a escala planetaria. Dcada tras dcada, ha sido el mismo capitalismo el cual ha venido cavando no slo su propia tumba, sino que la de cada habitante y especie natural de este planeta. Ha sido el mismo capitalismo, en definitiva, el que ha venido preparando, paciente y cotidianamente, un descalabro de proporciones bblicas. Y no podemos olvidar tampoco que, al no haber sido frenado a tiempo por los procesos revolucionarios del pasado, el desenfreno capitalista se ha desarrollado a un ritmo tan enloquecido e insospechado que slo un idiota o un ciego tendran problemas para entender que hoy, efectivamente, lo peor es posible. No puede sorprendernos, por lo tanto, el hecho de que nos veamos ahora ante la escabrosa tarea de tener que pensar la revolucin en un posible escenario que, tal como ha comenzado a sugerir un importante grupo de estudiosos en diversos pases, nos colocara cara a cara ante una realidad que pareciera ms bien sacada de una novela o pelcula futurista.

Pero este es un efecto comn Quin habra pensado en 1930 que la capital intelectual del mundo, Alemania, seria dominada por un nuevo tipo de inquisicin semi-secular? Quin habra pensado al estallar la II Guerra Mundial en Auschwitz o en la solucin final, o bien en el apocalipsis nuclear de Hiroshima y Nagasaki? Nadie! Y es que el capitalismo ha tenido siempre una virtud: su ingenio insuperable para el horror. Hoy, el capitalismo lo ha hecho otra vez Justo cuando comenzbamos a pensar, ingenuamente, en la posibilidad de una nueva oportunidad revolucionaria tal como las anteriores, el capitalismo ha utilizado su ltimo as: su auto-destruccin inminente y con ello la posible aniquilacin del gnero humano. Con esto, el hbil capitalismo nos ha puesto nuevamente ante una situacin desesperada.

Marzo 2015, Santiago

Miguel Fuentes Muoz

Licenciado en Historia (Universidad de Chile)

Licenciado en Arqueologa (Universidad de Chile)

Maestra en Arqueologa / Programa de Doctorado (University College London)

Nota

La versin final del ensayo estar disponible en las prximas semanas en la pgina de Rebelin.

Las secciones I y II pueden revisarse por ahora en el siguiente link:

 

https://www.scribd.com/doc/258765581/Al-filo-de-una-catastrofe-ecologica-inminente-Notas-en-torno-al-posible-colapso-del-capitalismo-y-la-necesidad-de-una-revolucion-social-cayendo-en-el



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter