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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2015

Yemen, la posibilidad cierta de un fuego incontrolable

Sergio Rodrguez Gelfenstein
Barmetro Internacional


El pueblo yemenita, al igual que otros de la regin, se levant activamente en 2011 para luchar contra el gobierno represivo pro estadounidense y pro saudita de Al Abdullah Saleh elevando un clamor por libertad y democracia y su aspiracin de mejoramiento de sus condiciones de vida. Este movimiento popular, mal llamado primavera rabe por Occidente, torci su rumbo bajo la presin intervencionista de Estados Unidos y Europa quien cont con el invaluable apoyo de las monarquas dictatoriales sunitas del Golfo Prsico agrupadas en el Consejo de Cooperacin del Golfo (CCG).

Tal injerencia posibilit aplicar la tradicional poltica gatopardiana de cambiar todo sin cambiar nada, destituyendo al ya intil Saleh, pero manteniendo sin alteraciones la composicin de un gobierno que, por dcadas, reprimi brutalmente cualquier tipo de organizacin o manifestacin popular, a fin de favorecer los intereses estratgicos de las potencias occidentales en un punto muy sensible del planeta en el que se encuentra ubicado el estrecho de Bab el Mandeb entrada y salida del Mar Rojo hacia el Ocano Indico y principal va de comunicacin martima entre Occidente y Asia.

En ese marco, se realizaron sufragios presidenciales bajo la mirada escrutadora de los pases del CCG, a fin de elegir al sustituto de Saleh. En estos comicios, -de muy dudosa transparencia- result vencedor por consenso Abd Rabbo Mansur Hadi quien haba fungido durante 17 aos como vicepresidente durante el mandato de Saleh.

Por su parte, los huthies, aliados del ex presidente Ali Abdulah Saleh al inicio de su mandato en la dcada de los 80, rompieron con ste debido a que asumieron, -bajo influencia del triunfo de la revolucin islmica de Irn en 1979- una posicin frontal de rechazo a Estados Unidos e Israel. A partir del quiebre que los enfrent con Saleh, los huthies desarrollaron cuatro guerras contra ste entre 1990 y 2011.

Posterior al apaciguamiento de las movilizaciones populares de 2011, Saleh rechaz la hoja de ruta elaborada por el CCG en la que se propuso la realizacin de elecciones bajo su supervisin, no obstante, tras sufrir un atentado en el que result herido y debi trasladarse a Arabia Saudita para su recuperacin, Saleh renunci, aceptando la propuesta del CCG. Este atentado, -en el que estuvo involucrado directamente un alto oficial de las Fuerzas Armadas- se gest en Arabia Saudita, con el objetivo de apartar del poder a Saleh, quien hasta ese momento se resista a tal hecho.

En la continuacin del plan de accin injerencista diseado por Estados Unidos y los pases de CCG para Yemen, el nuevo presidente realiz lo que denomin Gran Debate Nacional del que quedaron excluidas algunas de las ms importantes fuerzas polticas del pas. As mismo, se profundiz la crisis econmica, poltica y social, adoptando una serie de medidas que deterioraron an ms las ya precarias condiciones de vida del pueblo, adems hizo aprobar una nueva divisin poltica administrativa que estableci seis provincias.

Ante esta situacin, una gama de fuerzas polticas mayoritarias, incluyendo a los huthies, rechazan las medidas y solicitaron su derogacin. Tras la negativa del nuevo presidente de aceptar las demandas populares, se inician amplias protestas pacficas que son reprimidas brutalmente por el gobierno, produciendo la muerte de varios manifestantes. En estas condiciones, a pesar de los largos aos de enemistad, los huthies pactan una alianza con el ex presidente Saleh, quien an conversa gran influencia al interior de las fuerzas armadas, as mismo otras fuerzas polticas se suman a la alianza, la cual, tras una arrolladora ofensiva toma la capital San, controlando alrededor del 70% del territorio nacional, logrando la renuncia del presidente Mansur Hadi.

Con la mediacin del Consejo de Seguridad, se intentan negociaciones entre las fuerzas opositoras que se han hecho con el control de la capital y el presidente dimitido. ste se traslada a la ciudad portuaria de Adn donde establece gobierno, al conmutar su decisin de renunciar, recibiendo el apoyo de Estados Unidos, Europa y el CCG que trasladan sus embajadas a esa ciudad en una clara decisin de apoyo al hasta entonces presidente.

Por otra parte, vale decir que con la excusa de luchar contra el terrorismo, Estados Unidos posee fuerte presencia armada en el pas y varias bases militares dislocadas en su territorio. Al Qaeda, que recibi duros golpes en Afganistn e Irak hasta finales del ao 2010, traslad una parte de sus miembros y dirigentes haca Yemen, Pakistn y a pases rabes africanos. En Yemen, contando con el apoyo de miembros de la monarqua saudita iniciaron una guerra de desplazamiento y desestabilizacin de otras fuerzas, en especial desarrollando acciones en zonas que histricamente han pertenecido a tribus yazides, donde se estructur el movimiento de los Huthies. As mismo, Al Qaeda, cobr creciente presencia en la regin sur del pas.

En este contexto, se produjo a finales de marzo, la intervencin militar de una coalicin de pases rabes encabezado por Arabia Saudita. Los huthies han rechazado establecer un dilogo bajo supervisin de la CCG, por considerarlos parte de este conflicto, y han advertido que tras la intervencin militar, incrementarn sus acciones armadas hasta lograr el total control del pas.

Desde el punto de vista estratgico, la posibilidad de control del Estrecho de Bab el Mandeb por parte de una fuerza de orientacin chiita aliada de Irn, el cual ya tiene presencia geogrfica directa en el estrecho de Ormuz, el otro paso importante para los sper tanqueros en su ruta desde el Golfo Prsico hacia Europa y Estados Unidos, genera una situacin extremadamente peligrosa para los intereses occidentales. As mismo, esta situacin podra dificultar el trnsito de naves israeles por el Mar Rojo en caso de que se produzca un conflicto blico de dimensiones superiores. En tal escenario, habra que considerar la decisin que pudieran tomar las autoridades egipcias que controlan el Canal de Suez. En el trasfondo se generaran profundas contradicciones entre la gran alianza sun-sionista que ha creado Estados Unidos. El reciente acuerdo en las negociaciones entre Irn y el G5+1 (formado por los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU + Alemania) hace prender las alarmas en este sentido tanto en Israel como en las monarquas sunitas, tal como lo han manifestado sus lderes prcticamente desde el mismo momento en que se dio a conocer el acuerdo.

Durante los primeros das de los ataques areos sauditas fueron asesinados un nmero considerable, pero an indeterminado de civiles, entre ellos 62 nios segn informacin entregada por UNICEF. As mismo, un peridico israel citando al Comandante Amir Eshel de la fuerza area sionista, confirm la participacin de la aviacin israel como apoyo a los bombardeos sauditas en Yemen, a partir de una solicitud de los pases rabes de la coalicin agresora. De igual forma, el lunes 30 de marzo, la Armada estadounidense se uni a los ataques areos sauditas, lanzando un misil crucero sobre una brigada de misiles, segn inform una fuente militar a la agencia rusa Sputnik. Mientras esto ocurre, Al Qaeda comenz una gran ofensiva en el sur de Yemen, atacando edificios gubernamentales en la ciudad de Al Mukalla.

A pesar de esto, el jueves 2 de abril, decenas de combatientes de Ansarol (fuerza militar de los huthies) acompaados por fuerzas tribales, entraron al palacio presidencial Al-Maashiq, en Adn segn informaron ciudadanos consultados al respecto. Esta informacin fue confirmado por la agencia saud Al Arabiya la cual dio a conocer que los bombardeos sauditas no pudieron impedir el avance de las fuerzas militares huthies. De la misma manera, otras columnas huthies ocuparon la localidad en la que se encuentran las misiones diplomticas que se han instalado en la ciudad. Los acontecimientos blicos continan su desarrollo con pronsticos indescifrables.

Estados Unidos est llevando a cabo un juego peligroso al tratar de mantener su sociedad con la alianza sunita-sionista y al mismo tiempo mejorar sus relaciones con Irn, habida cuenta que ha sido inevitable que tenga que aceptar a ste como interlocutor vlido en cualquier asunto del Medio Oriente, en particular en la lucha contra el terrorismo sunita de al Qaeda y el Estado Islmico.

La intervencin militar de Arabia Saudita y sus aliados en Yemen, abre nuevos escenarios de conflictos para la regin. Los huthies podran trasladar el teatro de la guerra al propio territorio saudita, lo que traera consecuencias imprevisibles. En esa lgica, es previsible un levantamiento de la mayora chiita de Bahrin, en la perspectiva de pasar de las protestas pacficas a la confrontacin directa contra la monarqua sunita de ese pas, sede de la V Flota de la Armada de Estados Unidos. En estas condiciones, no es despreciable suponer que el escalamiento de este conflicto suponga una elevacin de los precios del petrleo, toda vez que podran ser afectadas, incluso de forma directa, zonas de produccin y procesamiento de hidrocarburos,

En estas circunstancias, los actores internacionales, en especial Estados Unidos, tendrn que actuar con extraordinario tino e inconmensurable prudencia, para evitar el desborde de una situacin que podra tener repercusiones trascendentales para la regin, e incluso para todo el planeta.


Fuente original: http://barometrointernacional.bligoo.com.ve/por-sergio-rodriguez-gelfenstein-yemen-la-posibilidad-cierta-de-un-fuego-incontrolable



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