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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2015

Galeano: original y profundo

Atilio Born
Rebelin


Pensaba ahondar sobre algunos asuntos pendientes de la nota sobre la Cumbre de las Amricas que publicara hoy Pgina/12. Pero a poco de regresar desde Colombia -donde tuve el honor de participar en las diversas actividades de la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz de Colombia- me abrum la noticia de la muerte de Eduardo Galeano. Y la verdad es que lo nico que tuve ganas de hacer fue buscar sus libros en mi biblioteca y sentirme una vez ms en su compaa deleitndome con su lectura. Eduardo fue no slo un crtico incisivo y mordaz del capitalismo y un hombre comprometido con la revolucin latinoamericana sino tambin un pensador a la vez original y profundo, lo que no se da tan a menudo como se supone.

Ms de una vez charlbamos sobre la tragedia de muchos intelectuales que se jactan de su originalidad pero cuyo pensamiento se mueve en la superficie, en las zonas de la apariencia. Son originales pero en la produccin de banalidades, maestros en el arte de la prestidigitacin de la palabra. Cumplen una importante funcin conservadora (a veces sin ellos saberlo) en la generacin de la resignacin poltica y el conformismo, hijos de la confusin ideolgica y de la imposibilidad de ir a la raz de las cosas, como aconsejaba Marx.

Otros son profundos, pero no originales. Sus ideas medulares abrevan en algunas de las ms grandes cabezas de la historia de las ideas polticas y sociales. El precio de esa profundidad tomada de prestado -y sin que siempre se reconozca la deuda con el verdadero creador- es lo que Gramsci llamaba "el doctrinarismo pedante": el reemplazo del anlisis concreto de la realidad concreta por audaces plumazos que nada explican y que mucho menos sirven para cambiar el mundo.

Galeano era una notable excepcin ante esas trampas y adems tena muchas otras virtudes, como si las anteriores no bastasen: era una persona excepcional y tambin un historiador erudito, conocedor de primera mano del drama histrico de Latinoamrica, dotado de una notable capacidad para comunicar sus ideas, que siempre referan a una realidad histrica o contempornea que retrataba con minuciosa precisin y que las expresaba con un lenguaje accesible a cualquiera. No escriba para la capilla sino que su objetivo era llegar con su voz a todos los inconformes, a los oprimidos y explotados que encontraban en su lenguaje -llano, terso, sin rebusques culteranos- un valioso instrumento para comprender y explicarse la realidad que los agobia, las causas de las desdichas y atrocidades que campean en la escena contempornea y un poderoso estmulo para movilizarse y luchar. Esto requera de una paciencia infinita, y una vocacin artesanal que lo llevaba en ciertas ocasiones a pasarse una noche en vela -durante gran parte de su vida con la compaa de unos atados de cigarrillos- bregando por encontrar la frase justa o la palabra exacta que rematase eficazmente su argumento, que dijera lo que quera decir y que fuese capaz de suscitar en quien la leyera la conciencia de su propia situacin y la rebelda para cambiarla.

Ahora Eduardo se nos fue, pero nos dej un legado precioso que acompaar para siempre las luchas emancipatorias de los pueblos nuestroamericanos. Tanto es as que podramos aplicarle a Eduardo la frase con que a menudo se refera a la siembra del Comandante Hugo Chvez: "Me han dicho que Chvez muri, pero yo no me lo creo", porque las ideas y los sueos de Chvez, como las de Galeano, vivirn para siempre. Es casi una inevitable obviedad decir que con su muerte se va uno de esos imprescindibles que una vez sealara Bertolt Brecht. Tal vez el ms imprescindible de todos en la batalla de ideas en que estamos empeados. Hasta la victoria siempre, Eduardo!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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