Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2015

Cumbre americana
Entre el cambio y el parntesis

Augusto Zamora R.
Rebelin


No defraud la VII Cumbre de las Amricas en la puesta de largo del proceso de normalizacin de relaciones entre Cuba y EEUU. Porque no parece que haya ocurrido otra cosa durante la misma, salvo la reunin entre el presidente Obama y Ral Castro. No ha sido as, pero es igual. Era la cumbre de Cuba, pues por vez primera asista el pas caribeo a un cnclave al que concurra tambin EEUU. Cumbre sin resultados prcticos ni declaracin final, tambin hay que decir, prueba indirecta de que hubo armona, pero no acuerdos. Cuba ha sido sacada de la lista de pases terroristas, pero Venezuela mantiene la calificacin de amenaza. Los dems pasos debern darse sobre un escenario hostil el Congreso estadounidense- y con un presidente al que queda ao y medio largo de mandato. Incertidumbres suficientes para creer que la VII Cumbre ha marcado, real y efectivamente, un cambio de direccin de EEUU hacia la regin.

Entre 1977 y 1981, el presidente James Carter quiso cambiar el signo de las relaciones entre EEUU y Latinoamrica. Dando un giro drstico a la poltica de sus antecesores, de apoyo irrestricto a las sangrientas dictaduras latinoamericanas, convirti en bandera la defensa de los derechos humanos e impuso sanciones a dictaduras como la argentina y fue crtico de las dictaduras de Alfredo Stroessner en Paraguay y de Pinochet, en Chile. Hizo algo ms substancial, como fue la firma de los tratados Torrijos-Carter, por los que EEUU devolva la Canal Zone a la soberana panamea. Esta decisin provoc una revuelta en el Partido Republicano, que acus a Carter de atentar contra los intereses del pas, al entregar un enclave estratgico a un pas corrupto (un congresista republicano lleg a gritar: Nosotros lo tomamos, nosotros lo construimos, es nuestro). Toc a Carter la revolucin sandinista y requiri al dictador Anastasio Somoza abandonar el poder, reconociendo luego al gobierno revolucionario. No era todo pan bendito. Al mismo tiempo, Carter enviaba ayuda militar al gobierno salvadoreo y durante su gobierno se dio el asesinato, en marzo de 1980, del arzobispo scar Arnulfo Romero.

Poco dur la ilusin. Carter perdi las elecciones en 1980 ante el republicano Ronald Reagan, que devolvi las aguas a su cauce. Retorno del apoyo a las dictaduras neofascistas, guerra a muerte a la revolucin sandinista y total respaldo a los ejrcitos sanguinarios de Guatemala y El Salvador. El gobierno de Carter fue un parntesis, que qued rpidamente cerrado, sin que los siguientes presidentes de EEUU volvieran a interesarse por Latinoamrica. El fin de la guerra fra devalu la regin y las energas de la superpotencia se volcaron a las guerras en Iraq, Afganistn y nuevamente Iraq.

A veces los olvidos son buenos para los olvidados. En el nterin, las fuerzas oprimidas y reprimidas por dcadas se organizaron y ganaron una y otra vez las elecciones, ganando gobiernos y mutando el color poltico y el rumbo de la regin. El poder emergente de China hizo presencia y, sin ruido, pero slidamente, se convirti en motor de desarrollo en una mayora de pases. Rusia tambin ha vuelto, reanimando lazos establecidos por la extinta URSS. Latinoamrica ha buscado y encontrado sus propios foros de dilogo y cooperacin, como UNASUR y la CELAC, dejando orillada y devaluada a la OEA, el foro preferido por EEUU y que fue, hasta fines del siglo XX, el nico foro regional.

El demcrata Obama recuerda al demcrata Carter. ste devolvi el canal a Panam. Obama ha reabierto las relaciones diplomticas con Cuba. Carter alz los derechos humanos en un continente baado en sangre. Obama anuncia el fin del intervencionismo y una era de respeto entre EEUU y las naciones latinoamericanas. Carter convirti la firma de los tratados canaleros en un cnclave continental. Obama asisti a la VII Cumbre para hacer de ella escenario continental del acuerdo histrico con Cuba. Se ha tratado de un saludo y una despedida. Un factor hay a favor de Carter. ste devolvi el canal en su primer mandato, teniendo opcin para otro. Obama ha escenificado la normalizacin con Cuba en la recta final de su segundo periodo, lo que conlleva el riesgo de que su decisin sea congelada por quien resulte electo en noviembre de 2016 o por un Congreso dominado por el Partido Republicano, adverso a su poltica cubana.

La historia de las relaciones entre EEUU y Latinoamrica ensea que es obligatoria la prudencia ante situaciones como la protagonizada por Obama y Ral Castro. EEUU no poda recuperar el canal de Panam, pues haba sido devuelto en 1977 por medio de tratados internacionales, pero doce aos despus, en diciembre de 1989, invadi y ocup el pas y lo devolvi de golpe a la situacin de pas bananero. Reagan enterr los derechos humanos bajo toneladas de sangre y, en 2002, George Bush Jr. alent un golpe de estado contra Hugo Chvez aplaudido en Espaa-. En 2009 fue derrocado el presidente de Honduras y en 2012, el presidente de Paraguay, ambos de izquierda. El infortunado decreto firmado por Obama, declarando a Venezuela amenaza a la seguridad nacional de EEUU aunque luego admitiera el propio Obama que no era tal- demuestra lo arraigadas que estn las pulsiones intervencionistas en EEUU.

Tiene tiempo Obama para avanzar en la normalizacin de relaciones con Cuba y para confirmar su voluntad de clausurar las oxidadas polticas injerencistas. Obama desea, como l mismo ha declarado, imprimir un punto de inflexin para toda la regin, marcada a fuego por un siglo de desdn, opresin y expolio por parte de EEUU. No hay motivos para dudar de las palabras de Obama, ni de su inters por establecer relaciones ms igualitarias y constructivas. S las hay para dudar de que un nuevo presidente (o presidenta) quiera darle continuidad, ms todava existiendo un Congreso hostil al cambio y anclado en viejos resabios que se niegan a morir.

Independientemente del curso que siga EEUU, Amrica Latina es hoy una regin ms soberana, fuerte y unida que nunca. EEUU sigue siendo un pas sumamente importante, pero ya no es el pas importante. Nuevos actores y nuevas realidades polticas y econmicas marcan el paso del mundo y, dentro de ese mundo, de una regin que ha dejado de ser el patio trasero del imperio. Fuerzas reaccionarias existen que siguen peregrinando a EEUU, pidiendo que golpes de estado e intervenciones polticas les devuelvan el poder que perdieron en procesos electorales reconocidos por todos. Pero son fuerzas superadas por los desarrollos histricos y, aunque puedan volver al poder, los pases que encontrarn no son aquellos analfabetos y humillados que dejaron.

Y como esas moscas que sobrevuelan la mesa, un grupo de ex presidentes derechistas prestaba su nombre para demandar la vuelta del pasado en Venezuela, invocando los derechos humanos y la democracia. Entre los firmantes del manifiesto estaban lvaro Uribe, acusado de crmenes de lesa humanidad y enemigo declarado del proceso de paz colombiano, apoyado por la VII Cumbre; Miguel ngel Rodrguez, de Costa Rica, condenado a cinco aos de crcel por corrupcin, absuelto y vuelto a enjuiciar; Jorge Quiroga, de Bolivia, heredero poltico del ex dictador Hugo Bnzer y bajo sospecha de vinculacin al narcotrfico; Alfredo Cristiani, de El Salvador, bajo cuyo mandato presidencial fueron asesinados por el ejrcito salvadoreo seis sacerdotes jesuitas, entre ellos el rector de la Universidad Centroamericana, Ignacio Ellacura; Mireya Moscoso, de Panam, que en 2004 indult a cuatro terroristas, capturados cuando intentaban asesinar a Fidel Castro, durante una cumbre iberoamericana, razn por la cual Venezuela y Cuba rompieron relaciones diplomticas con Panam; Felipe Caldern, de Mxico, bajo cuya presidencia, la guerra contra el narcotrfico dej entre 60.000 muertos y 160.000 desplazados y acusado, como lvaro Uribe, de crmenes de lesa humanidad; otro costarricense, Miguel ngel Caldern, condenado en firme a cinco aos de crcel por corrupcin En fin, un club de ex presidentes latinoamericanos que, si funcionara la justicia, podran estar todos en la crcel. Firmaron tambin dos ex presidentes espaoles. Uno de ellos apoy el golpe de estado contra Hugo Chvez. Del otro debe recordarse que su partido apoy dicho golpe. Selecto club de ex gobernantes.

 

Augusto Zamora R. es Profesor de Relaciones Internacionales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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