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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2015

Saban exactamente lo que hacan
El nuevo desorden mundial

Tariq Ali
counterpunch.org

Traducido del ingls para Rebelin por Sara Plaza.


Hace tres dcadas, con el fin de la Guerra Fra y el desmantelamiento de las dictaduras de Amrica del Sur, muchos esperaban que por fin se materializara el famoso "dividendo de la paz" prometido por Bush padre y Thatcher. No hubo suerte. Lo que hemos tenido han sido continuas guerras, levantamientos, intolerancia y fundamentalismos de todo tipo, religiosos, tnicos e imperialistas. Las revelaciones sobre las redes de vigilancia occidentales han acrecentado el sentimiento de que las instituciones democrticas no estn funcionando como deberan y que, nos guste o no, estamos ante el crepsculo de la propia democracia.

Un crepsculo que comenz a principios de los noventa del siglo pasado con la implosin de la antigua Unin Sovitica y la toma del poder, en Rusia, Asia Central y buena parte de Europa del Este, por parte de antiguos burcratas del Partido Comunista carentes de visin, muchos de los cuales se convirtieron rpidamente en multimillonarios. Los oligarcas que se hicieron con algunas de las propiedades ms caras del mundo, incluyendo algunas en Londres, pueden haber sido en su momento miembros del Partido Comunista, pero tambin fueron unos oportunistas sin otro compromiso que el de alcanzar el poder y llenarse los bolsillos. El vaco que dej el colapso del sistema de partidos ha sido llenado por cosas distintas en diferentes lugares del mundo, entre ellas la religin, y no solo el Islam. Las estadsticas que muestran el aumento de la religiosidad en el mundo occidental son dramticas; solo hay que fijarse en Francia. Adems, hemos visto el auge de un imperio global con un poder sin precedentes. Estados Unidos es la potencia militar indiscutible y domina la poltica mundial, incluso la de los pases a los que trata como enemigos.

Si comparamos la reciente demonizacin de Putin con el trato que recibi Yeltsin en los tiempos en los que ste cometi atrocidades mucho ms estremecedoras destruir por completo la ciudad de Grozny, por ejemplo vemos que lo que est en juego no son los principios, sino los intereses del poder dominante mundial. Nunca antes ha existido un imperio semejante, y no es probable que vuelva a haber uno igual. En Estados Unidos se ha producido el desarrollo econmico ms notable de los ltimos tiempos con la aparicin de la revolucin IT (de las Tecnologas y la Informacin) en la costa oeste. Sin embargo, a pesar de estos avances en la tecnologa capitalista, la estructura poltica de Estados Unidos apenas ha cambiado en el ltimo siglo y medio. Tal vez tenga el control militar, econmico e incluso cultural su poder blando domina el mundo pero sigue sin haber seales de cambio poltico en su interior. Podr mantenerse esta contradiccin?

A nivel mundial est habiendo un debate sobre la decadencia del imperio estadounidense. Y existe abundante literatura que analiza el tema y sostiene que el declive ha empezado y es irreversible. El imperio estadounidense ha tenido dificultades, qu imperio no las ha tenido? Las cosas se le complicaron en los sesenta, los setenta y los ochenta: muchos pensaron que la derrota sufrida en Vietnam en 1975 era definitiva. No lo fue, y Estados Unidos no ha vuelto a sufrir otro revs semejante desde entonces. Pero a menos que conozcamos y comprendamos cmo funciona este imperio a nivel global, ser muy difcil proponer un conjunto de estrategias para combatirlo o contenerlo o, como reclaman tericos realistas como el fallecido Chalmers Johnson y John Mearsheimer, conseguir que Estados Unidos desmantele sus bases, salga de los pases donde interviene y solo acte a nivel global cuando est amenazado como pas. Muchos realistas estadounidenses sostienen la necesidad de dicha retirada, pero lo hacen desde una posicin de debilidad en el sentido de que los reveses que ellos consideran irreversibles no lo son. Hay muy pocos reveses de los que el imperio no pueda recuperarse. Algunos argumentos sobre su debilitamiento son simplistas, como por ejemplo que todos los imperios que han existido al final se han derrumbado. Eso es cierto, desde luego, pero existen motivos para esos colapsos, y en este momento Estados Unidos sigue siendo inexpugnable: ejerce su poder blando en todo el mundo, incluyendo los feudos de sus rivales econmicos; su poder duro todava es dominante, permitindole ocupar aquellos pases que considera enemigos; y su poder ideolgico sigue siendo arrollador en Europa y ms all.

No obstante, Estados Unidos ha sufrido contratiempos a escala semi-continental en Amrica del Sur, y estos han sido polticos e ideolgicos ms que econmicos. La sucesin de victorias electorales de partidos de izquierdas en Venezuela, Ecuador y Bolivia demostr que poda haber una posible alternativa dentro del capitalismo. Ninguno de estos gobiernos, sin embargo, est desafiando al sistema capitalista, y lo mismo vale para los partidos radicales que han aparecido recientemente en Europa. Ni Syriza en Grecia ni Podemos en Espaa suponen una amenaza para el sistema; aunque las reformas que proponen son mejores que las polticas que llev a cabo Attlee en Gran Bretaa despus de 1945. Al igual que los partidos progresistas en Amrica del Sur, combinan programas esencialmente socialdemcratas con una amplia movilizacin social.

Ahora bien, las reformas socialdemcratas se han vuelto intolerables para el sistema econmico neoliberal impuesto por el capital global. Si se argumenta, como hacen (si no explcita, implcitamente) quienes estn en el poder, que es necesario tener una estructura poltica que no permita desafiar al sistema, entonces vivimos tiempos peligrosos. Convertir el terrorismo en una amenaza equivalente a la amenaza comunista de antao resulta extravagante. El uso de la propia palabra "terrorismo", los proyectos de ley aprobados en el Parlamento y el Congreso para impedir que la gente diga lo que piensa, el examen previo de las personas invitadas a dar conferencias en las universidades, la idea de que antes de permitirles entrar en el pas hay que saber qu es lo que los conferencistas extranjeros van a decir: parecen cosas sin importancia, pero son emblemticas de la poca en que vivimos. Y asusta la facilidad con que se acepta todo esto. Si lo que se nos dice es que el cambio no es posible, que el nico sistema concebible es el actual, entonces vamos a tener problemas. A la larga no ser aceptado. Y si se impide que la gente hable, piense, o desarrolle alternativas polticas, no ser solo el trabajo de Marx el que quede relegado al olvido. Karl Polanyi, el terico socialdemcrata ms cualificado, sufrir el mismo destino.

Hemos visto desarrollarse una forma de gobierno que yo denomino de centro extremo, que en este momento gobierna en grandes reas de Europa e incluye partidos de izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. Un sector entero del electorado, los jvenes en particular, siente que votar no cambia nada, teniendo en cuenta los partidos existentes. El centro extremo desata guerras, ya sea por cuenta propia o en nombre de Estados Unidos; apoya las medidas de austeridad; defiende la vigilancia como absolutamente necesaria para vencer al terrorismo, sin ni siquiera preguntarse porqu existe el terrorismo: hacerse esta pregunta prcticamente convierte a uno en terrorista. Por qu actan as los terroristas? Estn trastornados? Tiene algo que ver con lo ms profundo de su religin? Estas preguntas son contraproducentes e intiles. Si preguntas si la poltica imperial estadounidense o la poltica exterior britnica o francesa no sern de alguna manera responsables, te atacan. Pero, por supuesto, las agencias de informacin y los servicios de seguridad saben de sobra que el motivo por el que la gente se vuelve loca y es una forma de locura no se halla en la religin sino en lo que ven. Hussein Osman, uno de los condenados por los atentados fallidos del metro de Londres del 21 de julio de 2005, fue detenido en Roma una semana despus. "Ms que rezar discutamos del trabajo, la poltica, la guerra en Iraq", dijo a los interrogadores italianos. "Siempre tuvimos nuevas pelculas de la guerra en Iraq [...] aquellas en las que se poda ver a las mujeres y los nios iraques que haban sido asesinados por soldados estadounidenses y britnicos". Eliza Mannigham-Buller, que en 2007 renunci como directora del MI5, dijo: "Nuestra participacin en Iraq, queriendo lograr un mundo mejor, ha radicalizado a una generacin entera de jvenes".

Antes de la guerra de 2003, bajo la autoritaria dictadura de Sadam y su antecesor, el nivel de educacin en Iraq era el ms elevado de Oriente Medio. Cuando sealas esto te acusan de ser un apologista de Sadam, pero en los aos 80 en la Universidad de Bagdad haba ms profesoras que las que tena Princeton en 2009; haba guarderas para facilitar que las mujeres ensearan en las escuelas y las universidades. En Bagdad y Mosul actualmente ocupada por el Estado Islmico haba bibliotecas con siglos de antigedad. La biblioteca de Mosul funcionaba en el siglo XVIII y en sus depsitos albergaba manuscritos de la antigua Grecia. La biblioteca de Bagdad, como sabemos, fue saqueada despus de la ocupacin y lo que est ocurriendo actualmente en las bibliotecas de Mosul no es ninguna sorpresa, con miles de libros y manuscritos destruidos.

Todo lo que ha ocurrido en Iraq es consecuencia de esa guerra desastrosa que adquiri proporciones genocidas. El nmero de muertos sigue sin esclarecerse porque la Coalicin de la Voluntad no cuenta las vctimas civiles del pas que est ocupando. Para qu molestarse? Pero otros han estimado que ms de un milln de iraques fueron asesinados, sobre todo civiles. El gobierno ttere instalado por la ocupacin confirm estas cifras de manera indirecta en 2006 al admitir oficialmente que haba cinco millones de hurfanos en Iraq. La ocupacin de Iraq es uno de los actos ms destructivos de la historia moderna. A pesar de que Hiroshima y Nagasaki fueron bombardeadas con armas nucleares, la estructura social y poltica del Estado japons se mantuvo; aunque los alemanes y los italianos fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de sus estructuras militares, de informacin, policiales y judiciales se dejaron como estaban porque ya haba otro enemigo a las puertas: el comunismo. Sin embargo, Iraq fue tratada como ningn otro pas haba sido tratado antes. La razn por la que la gente no acaba de ver esto es que cuando comenz la ocupacin todos los corresponsales regresaron a casa. Las excepciones pueden contarse con los dedos de una mano: Patrick Cockburn, Robert Fisk y uno o dos ms. La infraestructura social de Iraq sigue sin funcionar aos despus de que la ocupacin haya terminado; ha sido destrozada. El pas ha sido desmodernizado. Occidente ha destruido los sistemas educativo y de salud iraques; entreg el poder a un grupo de partidos clericales chies que inmediatamente se embarcaron en un bao de sangre revanchista. Varios cientos de profesores universitarios fueron asesinados. Si esto no es desorden, qu lo es?

En el caso de Afganistn, todo el mundo sabe qu es lo que haba detrs de este gran intento, como lo llamaron los estadounidenses y britnicos, de "modernizar" el pas. Cherie Blair y Laura Bush dijeron que era una guerra por la liberacin de las mujeres. Si lo hubiera sido, habra sido la primera en la historia. Ahora sabemos lo que fue realmente: una cruda guerra de revancha que fracas porque la ocupacin fortaleci a quienes buscaba destruir. La guerra no solo devast Afganistn y la infraestructura que tuviera, sino que adems desestabiliz Pakistn, que cuenta con armas nucleares y actualmente es un Estado muy peligroso.

Estas dos guerras no le han hecho bien a nadie, pero han conseguido dividir el mundo rabe y musulmn, fuera esa su intencin o no. La decisin de Estados Unidos de entregar el poder a los partidos clericales chies profundiz la divisin sun-chi: en Bagdad, una ciudad mixta en un pas donde eran comunes los matrimonios entre sunes y chies, hubo una limpieza tnica. Los estadounidenses actuaron como si los sunes fueran los partidarios de Sadam, pese a que muchos de ellos haban sido encarcelados arbitrariamente bajo su mandato. Esta divisin ha paralizado el nacionalismo rabe durante mucho tiempo. Las luchas actuales tienen que ver con el bando al que apoya Estados Unidos en cada conflicto: en Iraq, a los chies.

La demonizacin de Irn es profundamente injusta, porque sin el apoyo tcito de los iranes los estadounidenses no podran haber ocupado Iraq. La resistencia iraqu a la ocupacin no se quebr hasta que los iranes le dijeron al lder de los chies, Muqtada al-Sadr, que haba estado colaborando con los opositores sunes al rgimen, que la abandonase. Al-Sadr fue trasladado a Tehern y all se le concedieron "vacaciones" por un ao. Sin el apoyo iran, tanto en Iraq como en Afganistn, a Estados Unidos le habra resultado muy difcil mantener sus ocupaciones. Todo ello le fue agradecido con sanciones, una demonizacin cada vez mayor, y doble rasero: Israel puede tener armas nucleares, t no. En estos momentos Oriente Medio es un desastre total: el poder central ms importante es Israel, y est extendindose; los palestinos han sido derrotados y seguirn estndolo por mucho tiempo; todos los principales pases rabes estn destrozados, primero Iraq, ahora Siria; Egipto, con una brutal dictadura militar en el poder, est torturando y asesinando como si la llamada primavera rabe nunca hubiera tenido lugar: de hecho, para los dirigentes militares nunca ocurri.

En cuanto a Israel, el apoyo ciego que recibe de Estados Unidos es una vieja historia. Y cuestionarla, hoy por hoy, supone ser etiquetado de antisemita. El peligro que tiene esta estrategia es que si le dices a una generacin que solo ha conocido el Holocausto a travs de las pelculas que atacar a Israel es antisemita, la respuesta va a ser: Y qu? "Llmanos antisemitas si quieres", dir la gente joven. "Si eso significa estar en contra tuya, los somos". De modo que no sirve de nada. Resulta inconcebible pensar que algn Gobierno de Israel vaya a otorgar un Estado a los palestinos. Como nos advirti el fallecido Edward Said, los Acuerdos de Oslo fueron un Tratado de Versalles palestino. En realidad fueron algo mucho peor.

La desintegracin de Oriente Medio que comenz despus de la Primera Guerra Mundial contina. No podemos saber si Iraq ser dividido en tres pases, o si Siria ser dividida en dos o tres pases. Pero no nos sorprendera que todos los Estados de la regin, salvo Egipto, que es demasiado grande para desmantelarlo, terminaran convertidos en bantustanes o principados, al estilo de Qatar y los otros Estados del Golfo, financiados y mantenidos por los sauditas por un lado y los iranes por el otro.

Todas las esperanzas suscitadas por la primavera rabe se han hundido y es importante entender por qu. Muchos de los que participaron en ellas no vieron en gran medida por razones generacionales que para lograr los efectos deseados hace falta algn tipo de movimiento poltico. No fue una sorpresa que los Hermanos Musulmanes, que participaron en las protestas de Egipto al final, se hicieran con el poder: era el nico partido poltico real que haba en Egipto. Pero luego los Hermanos Musulmanes hicieron el juego al Ejrcito actuando como Mubarak proponiendo tratos a las fuerzas de seguridad, proponiendo tratos a los israeles y la gente empez a preguntarse de qu serva que estuvieran en el poder. El Ejrcito consigui apoyos y se deshizo de los Hermanos. Todo esto ha desmoralizado a una generacin entera en Oriente Medio.

* * *

Cul es la situacin en Europa? Lo primero que hay que sealar es que no hay un solo pas de la Unin Europea que tenga verdadera soberana. Despus del fin de la Guerra Fra y la reunificacin, Alemania se ha convertido en el pas ms fuerte y estratgicamente ms importante de Europa, pero an as no tiene total soberana: Estados Unidos sigue dominando en muchos niveles, especialmente en lo que respecta a las Fuerzas Armadas. Gran Bretaa se convirti en un Estado semi-vasallo despus de la Segunda Guerra Mundial. Los ltimos primer ministros britnicos que actuaron como si Gran Bretaa fuera un Estado soberano fueron Harold Wilson, que se neg a enviar tropas britnicas a Vietnam, y Edward Heath, que impidi que las bases britnicas fueran utilizadas para bombardear Oriente Medio.

Desde entonces Gran Bretaa ha hecho siempre lo que le ordenaba Estados Unidos, aun cuando una parte importante del establishment britnico estuviera en contra. En el Ministerio de Asuntos Exteriores hubo claras muestras de enojo durante la Guerra de Iraq por considerar que no haba ninguna necesidad de involucrar a Gran Bretaa. En 2003, cuando la guerra ya estaba en marcha, fui invitado a dar una conferencia en Damasco; all recib una llamada telefnica de la embajada britnica pidindome que fuera a comer. Me pareci raro. Al llegar me dio la bienvenida el embajador y me dijo: "Solo quiero tranquilizarle, adems de comer, vamos a hablar de poltica". En la comida dijo: "Ha llegado el turno de preguntas, empezar yo. Tariq Ali, le el artculo que public en The Guardian argumentando que Tony Blair debera ser demandado por crmenes de guerra en la Corte Penal Internacional. Le importara explicarnos por qu?" Estuve diez minutos explicndoselo ante el desconcierto de los invitados sirios. Al final el embajador dijo: "Estoy totalmente de acuerdo, no s qu opinarn los dems". Cuando los invitados se marcharon le dije: "Fue muy valiente de su parte". Y el hombre del MI6 que haba estado en la comida dijo: "S, puede permitrselo porque se jubila en diciembre". Pero algo muy parecido ocurri en la embajada en Viena, donde di una conferencia de prensa contra la guerra de Iraq en el saln del embajador. Estos hombres no eran tontos, saban perfectamente lo que estaban haciendo. Y actuaron as por la humillacin que sintieron al tener un Gobierno que, a pesar de que los estadounidenses haban dicho que se las podan apaar sin Gran Bretaa, decidi involucrarse de todos modos.

Los alemanes saben que no tienen soberana pero cuando lo apuntas se encogen de hombros. A muchos de ellos no les gusta, tienen demasiado presente su pasado, esa idea de estar casi genticamente predispuestos a la guerra: una idea absurda, que alguna gente que debera ser ms sensata ha vuelto a expresar al celebrarse los aniversarios de la Primera Guerra Mundial. Pero lo cierto es que poltica, ideolgica, militar e incluso econmicamente, la Unin Europea est en manos del imperio global. Cuando la elite europea ofreci a Grecia aquella lamentable suma de dinero, Timothy Geithner, el entonces secretario del Tesoro estadounidense, tuvo que intervenir dicindole a la UE que aumentase el fondo de rescate hasta los 500 mil millones de euros. Vacilaron, pero finalmente hicieron lo que los estadounidenses queran. Todas las expectativas que, desde su planteamiento inicial, suscit la idea de un continente independiente de otras potencias que siguiera su propio camino, desaparecieron al final de la Guerra Fra. Justo cuando pareca que se poda lograr ese objetivo, Europa se convirti en un continente fiel a los banqueros, la Europa del dinero, un lugar sin perspectiva social que no cuestion el orden neoliberal.

A los griegos se les est castigando no tanto por la deuda como por no estar llevando a cabo las reformas exigidas por la UE. El gobierno de derechas derrotado por Syriza solo consigui que se aprobaran 3 de las 14 reformas que la UE peda insistentemente. No pudieron hacer ms porque lo que fue aprobado puso a Grecia en una situacin que recuerda a Iraq: la desmodernizacin; las privatizaciones completamente innecesarias vinculadas a la corrupcin poltica; el empobrecimiento de la mayora de la poblacin. Por eso los griegos eligieron un Gobierno que quera cambiar las cosas, y entonces les dijeron que no podan. La UE teme que se produzca el efecto domin: si los griegos son recompensados por votar a Syriza, otros pases podran elegir gobiernos similares, as que Grecia debe ser aplastada. No se puede echar a los griegos de la UE no lo permite la Constitucin ni de la Eurozona, pero s hacerles la vida muy difcil de modo que tengan que salirse del euro y establecer un euro griego, o un euro dracma, para que el pas siga funcionando. Pero si sucediera eso las condiciones empeoraran, al menos temporalmente, de ah que los griegos no tienen ms alternativa que resistir. El peligro est en que, en este entorno tan precario, la gente podra girar rpidamente hacia la derecha, hacia Amanecer Dorado, un partido explcitamente fascista. Esa es la magnitud del problema, y actuar como lo est haciendo la elite del euro es decir, como el centro extremo es una estrategia insensata y corta de miras.

Y luego est el auge de China. No hay duda de las enormes ganancias que ha generado el capitalismo en China; las economas de China y Estados Unidos son sorprendentemente independientes. Cuando hace poco un veterano sindicalista estadounidense me preguntaba qu le haba pasado a la clase obrera estadounidense, mi respuesta fue inmediata: la clase obrera estadounidense est ahora en China. Sucede adems que China no est ni remotamente cerca de ocupar el lugar de Estados Unidos. Las cifras que manejan los economistas muestran que, en lo que verdaderamente cuenta, los chinos todava estn por detrs. Si observamos los porcentajes por Estados de familias millonarias del mundo en 2012 tenemos: Estados Unidos, 42,5%; Japn, 10,6%; China, 9,4%; Gran Bretaa, 3,7%; Suiza, 2,9%; Alemania, 2,7%; Taiwn, 2,3%; Italia, 2%; Francia, 1,9%. As que, en trminos de fuerza econmica, Estados Unidos contina teniendo buenos resultados. En muchos mercados claves industria farmacutica, industria aeroespacial, programas informticos, equipo mdico domina Estados Unidos. Las cifras de 2010 mostraron que tres cuartos de las doscientas mayores empresas exportadoras de China y son estadsticas chinas son de propiedad extranjera. Hay muchsima inversin extranjera en China, a menudo de pases vecinos como Taiwn. Foxconn, que fabrica ordenadores para Apple en China, es una empresa taiwanesa.

La idea de que los chinos van a hacerse de repente con el poder y ocupar el lugar de Estados Unidos es una tontera. Es inverosmil militarmente; es inverosmil econmicamente; y poltica e ideolgicamente es obvio que tampoco es el caso. Cuando comenz el declive del Imperio britnico, dcadas antes de que se desmoronara, la gente saba lo que estaba pasando. Tanto Lenin como Trotsky se dieron cuenta de que los britnicos se estaban hundiendo. Hay un discurso maravilloso de Trotsky, pronunciado en 1924 en el marco de la IV Internacional Comunista en el que, con un estilo inimitable, hizo las siguientes declaraciones sobre la burguesa inglesa:

Su carcter ha sido moldeado a lo largo de siglos. La autoestima de clase ya est en su sangre y su mdula, sus nervios y sus huesos. Ser muy difcil quitarles la confianza en s mismos como dirigentes mundiales. Pero el americano se la quitar lo mismo cuando se ponga manos a la obra en serio. En vano se consuela el burgus britnico pensando que servir de gua al inexperto americano. S, habr un periodo de transicin. Pero el quid de la cuestin no est en los hbitos del liderazgo diplomtico sino en el poder real, el capital y la industria existentes. Y los Estados Unidos, si nos fijamos en su economa, desde la avena hasta los grandes acorazados de ltima generacin, ocupan el primer lugar. Producen todas las necesidades bsicas hasta alcanzar entre la mitad y los dos tercios de lo que se produce en todo el mundo.

Si cambiramos el texto, y en vez del "carcter de la burguesa inglesa" dijramos el "carcter de la burguesa estadounidense ha sido moldeado durante siglos [...] pero el chino se la quitar lo mismo", no tendra sentido.

* * *

Dnde vamos a terminar al final de este siglo? Dnde estar China? Prosperar la democracia occidental? Una cosa que ha quedado clara en las ltimas dcadas es que no ocurre nada a menos que la gente quiera que ocurra; y si la gente quiere que ocurra, empieza a moverse. Uno hubiera pensado que los europeos aprenderan algo del desplome provocado por la reciente recesin y actuaran, pero no lo hicieron: se limitaron a poner tiritas y a esperar que la herida dejara de sangrar. Entonces, dnde deberamos buscar la solucin? Uno de los pensadores ms creativos hoy en da es el socilogo alemn Wolfgang Streeck, que insiste en que se necesita desesperadamente una estructura alternativa a la Unin Europea y en que sta exigir ms democracia en cada una de las etapas, tanto a nivel provincial y de ciudades como a nivel nacional y europeo. Hace falta un esfuerzo concertado para encontrar una alternativa al sistema neoliberal. Ya tenemos un principio en Grecia y en Espaa, y podra extenderse.

Mucha gente en Europa del Este siente nostalgia de las sociedades anteriores a la cada de la Unin Sovitica. Los regmenes comunistas que gobernaron el bloque sovitico despus de la llegada de Khrushchev al poder podran describirse como dictaduras sociales: regmenes esencialmente dbiles con una estructura poltica autoritaria, pero con una estructura econmica que ofreca a la gente ms o menos lo mismo que la socialdemocracia sueca o britnica. En una encuesta realizada en enero, el 82% de los encuestados en la antigua Alemania del Este dijeron que se viva mejor antes de la reunificacin. Cuando se les pregunt los motivos, dijeron que haba ms sentido de comunidad, ms instalaciones, el dinero no era lo principal, la vida cultural era mejor y no se los trataba como ciudadanos de segunda clase, como ocurre ahora. La actitud de los alemanes occidentales hacia los orientales no tard en convertirse en un problema serio; tan serio que el segundo ao despus de la reunificacin, Helmut Schmidt, el ex canciller alemn y no precisamente un radical, dijo en la conferencia del Partido Social Demcrata que los alemanes del este estaban siendo tratados de manera absolutamente equivocada. Dijo que no se poda seguir ignorando la cultura de Alemania del Este; y que si tuviera que elegir los tres mejores escritores alemanes escogera a Goethe, Heine y Brecht. A los asistentes se les cort la respiracin cuando nombr a Brecht. Los prejuicios contra el Este estaban profundamente arraigados. La razn por la que las revelaciones de Snowden impactaron tanto a los alemanes es que de pronto result evidente que estaban viviendo bajo vigilancia permanente, cuando una de las mayores campaas ideolgicas en Alemania Occidental tuvo que ver precisamente con el dao causado por la Stasi, que se dijo espiaba a todos en todo momento. Bien, la Stasi no tena capacidad tecnolgica para un sistema de espionaje omnipresente: en la escala de vigilancia, Estados Unidos est muy por delante del viejo enemigo de Alemania Occidental.

Los antiguos alemanes del este no solo prefieren el viejo sistema poltico, tambin ocupan el primer puesto en la lista de ateos: el 52,1% de la poblacin no cree en Dios; la Repblica Checa se sita en segundo lugar con el 39,9%; la Francia laica est por debajo con el 23,3% (laicismo en Francia significa cualquier cosa que no sea islmico). Si observamos el otro extremo, el pas con la mayor proporcin de creyentes es Filipinas con el 83,6%, seguido de Chile, 79.4%; Israel, 65,5%; Polonia, 62%; Estados Unidos, 60,6%; comparada con los cuales Irlanda es un bastin de moderacin con solo un 43,2%. Si los encuestadores hubieran visitado el mundo islmico para hacer esas mismas preguntas seguramente se habran sorprendido de las respuestas obtenidas en Turqua, por ejemplo, o incluso en Indonesia. No se puede circunscribir la creencia religiosa a una nica parte del globo.

Este es un mundo mestizo y confuso. Sus problemas no cambian, tan solo adquieren nuevas formas. En Esparta, en el siglo III a.C., despus de las Guerras del Peloponeso, fue creciendo una grieta entre la elite dirigente y la gente comn, y quienes gobernaban exigieron cambios porque la brecha entre ricos y pobres se haba vuelto tan enorme que resultaba intolerable. La sucesin de los monarcas radicales Agis IV, Clemenes III y Nabis cre una estructura que permiti revivir el Estado; se liber a los esclavos; se permiti votar a todos los ciudadanos; y la tierra confiscada a los ricos se distribuy entre los pobres (algo que actualmente no permitira el BCE). Temerosa de que cundiera el ejemplo, la temprana Repblica Romana envi sus legiones bajo el mando de Tito Quincio Flaminio contra Esparta. Segn Tito Livio, esta fue la respuesta de Nabis, el rey de Esparta, y al leerla se siente la frialdad y dignidad que haba en sus palabras:

No midis lo que se hace en Lacedemonia a travs de vuestras propias instituciones [...] Vosotros escogis vuestra caballera, igual que vuestra infantera, de acuerdo con su renta; queris que pocos destaquen por sus riquezas y que la masa de la poblacin est sometida a ellos. Nuestro legislador no quiso que el Gobierno estuviera en manos de unos pocos, como los que vosotros denominis Senado, ni se permiti a ningn orden que tuviera preponderancia en el Estado; crea que la igualdad de rango y fortuna era necesaria para que pudiera existir un gran nmero de hombres que empuasen las armas por su patria.


Tariq Ali es un escritor y director de cine pakistan. Su ltimo libro es The Extreme Centre: a Warning.

[Este ensayo fue publicado originalmente en la London Review of Books]  

Fuente: http://www.counterpunch.org/2015/04/17/the-new-world-disorder/



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