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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2015

"Sal con Pablo. Me cas con Albert"

David Hernndez Castro
Rebelin


Lo que era un secreto a voces, ahora son simplemente voces. Las de Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero intentando minimizar el tamao de la grieta que desde hace unos meses se ha abierto bajo sus pies. El primero, hablando poco, y el segundo, segn acostumbra, demasiado. O al menos, eso debieron pensar algunos, a tenor de los acontecimientos que rpidamente se desataron despus de su entrevista matinal en Radio Cable. Por la tarde, Iglesias, ante el atnito auditorio del Crculo de Bellas Artes de Madrid, anunciaba la dimisin del secretario de Programas de todos sus cargos en la direccin de Podemos. Y desde entonces, un artculo en el blog de Monedero, y las mutuas confesiones pblicas de amistad, no han servido para apagar el incendio. Pero qu es lo que est ocurriendo? Intrigas de los medios, deca por la noche el exsecretario de Programas en su blog. Pero por la maana sealaba otra cosa distinta: Claro que hay una tensin dentro de Podemos, y no solo en la direccin. Una tensin entre dos almas, el alma de donde viene el del 15M y la propia conversin en partido poltico que te sita en un mbito institucional con una serie de reglas. Ms all de la carnaza con la que se cebaron algunos medios de comunicacin, Monedero defini exactamente la raz del problema, y no dud en advertir de los riesgos que estas exigencias implican en cuanto a terminar cayendo rehn de la partitocracia. La tormenta que se cierne sobre Podemos tiene que ver con el conflicto entre su forma de organizacin, en muchos sentidos, la de un partido poltico convencional, y las innovadoras estrategias de participacin que puso sobre la mesa el 15M. Pero esto es solo parte de la verdad, porque la otra parte est relacionada con las consecuencias que esta forma de organizacin ha provocado sobre la produccin de su discurso poltico, que han encontrado su punto de ebullicin con la irrupcin poltica de Ciudadanos. En un artculo aparecido en Pblico, Iglesias ya haba sealado que Podemos podra perder la centralidad si sus altas expectativas lo llevaban a replegarse sobre s mismo, rebajando el contenido poltico de su discurso para ampliar su caladero de votos. La centralidad, advirti, no es el centro ideolgico (Iglesias, 20/04/2015, Pblico). Unas palabras que parecan anunciar un cambio de rumbo, pero que la dimisin de Monedero las ha cargado de incertidumbre. Porque esta situacin, por mucho que se intente paliar con abrazos pblicos, denota una crisis real. La de una prctica organizativa, y una estrategia discursiva, que no ha sabido inmunizarse a la reaccin de la partitocracia. Ante un terremoto como el de Podemos, la mejor respuesta es una rplica: Ciudadanos.

El sondeo del mes de abril de IOP-Gallup ya nos dej un dato preocupante que se perdi con la paja y que debemos rastrear en la valoracin que los votantes de IU tienen de los lderes de las otras formaciones polticas. Mariano Rajoy, como es normal, aprob solo para el 2,7%. Rosa Dez tampoco sali bien parada: un 9,5%. Pedro Snchez elev un poco ms el listn hasta el 23,3%. Y Pablo Iglesias se qued apenas 9 puntos por debajo de Alberto Garzn con un desbordante 59,4%. Tomemos nota mental de este ltimo dato, porque es lo que explica que la prdida de votos de IU hacia Podemos se haya incrementado hasta un 34%. Pablo Iglesias cae muy bien entre los votantes de IU, y esta es una razn por la que muchos de ellos se estn pensando cambiar de papeleta. Y ahora vayamos al dato realmente importante. Resulta que el ndice de aprobacin de Albert Rivera entre los electores de IU era de un 34,7%. Es decir, que el candidato de Ciudadanos, en las antpodas ideolgicas de Alberto Garzn o Cayo Lara, se la est colando a un tercio de los electores de IU. Y hablamos de una minora muy concienciada de la poblacin, que recordemos, es la que menos se ha dejado seducir por otros lderes como Pedro Snchez o Rosa Dez. La gran pregunta, adems del tiempo que podran tardar estos electores en descubrir lo que se esconde detrs de la sonrisa de Albert Rivera, es saber qu ndice de aprobacin tiene este candidato entre los potenciales votantes de Podemos. Porque los electores de IU pueden equivocarse en la percepcin de un lder, pero la base mnima del 4,1% que refleja la encuesta debe constituir su ltimo reducto poltico, y ste, a la experiencia me remito, tiene ms moral que el Alcoyano. De hecho, en el sondeo realizado por esta misma empresa a finales de marzo, el grado de aprobacin de Albert Rivera entre los votantes de IU era de un sorprendente 47,6%, lo que a la postre implica un desplome de su valoracin de 13 puntos en tan solo treinta das. Es decir, que los electores de izquierdas (y perdn por la palabra) son tan vulnerables a las novedades polticas como cualesquier otros, pero bastan un par de comentarios sobre el contrato nico o la subida del IVA en los alimentos bsicos para hacerlos regresar espantados a sus valores de toda la vida.

Sin embargo, la pregunta que est en el aire es si este porcentaje menguante de aprobacin de Albert Rivera entre los electores de IU, que sube al 40% entre los votantes socialistas, al 56% entre los votantes del PP, y se dispara hasta el 71% entre los votantes de UPD, ser tan fcil de disipar entre los potenciales electores de la formacin de Pablo Iglesias, compuesta por una base ideolgica sin duda ms voltil que la de otros partidos. Podemos podra tener un problema importante de cara a las Elecciones Generales, un problema que quizs parezca menos acuciante en las Autonmicas, donde concurre con su propia marca, pero que podra estallar en aquellas candidaturas municipales, llamadas de unidad popular, donde tendra que competir, sin el respaldo de sus siglas o del icnico crculo, contra la papeleta del cada ms simptico Albert Rivera, claramente identificable por el nombre y logotipo de Ciudadanos. Mientras tanto, el Barmetro de El Electoral de primeros de abril sealaba que la valoracin de Albert Rivera entre los votantes de Podemos era de 3,3 puntos, lo que significa un 54% menos que los 7,2 puntos que otorgaban a Pablo Iglesias. Pero esta distancia se multiplicaba hasta un 75% en el caso de los votantes de IU, que valoraban al lder de Ciudadanos con 1,9 puntos frente a los 7,8 de Alberto Garzn. Mi conclusin, y en estos tiempos de mudanzas solo puede ser, aunque razonable, provisional, es que Podemos tiene un serio problema de arraigo ideolgico entre al menos un 40% de su electorado, y que necesita iniciar una fuerte campaa de comunicacin, dirigida en parte a sus cuadros medios, y en parte a su potencial electorado, destinada a establecer cul es la base de sus valores polticos, y sobre todo, en qu se distingue de la bolsa de valores que representa Albert Rivera. Las referencias a la casta, la regeneracin democrtica y las puertas giratorias, no parecen que sirvan para mucho en este caso, ya que Ciudadanos es capaz de replicarlas sin ningn empacho, pero con un formato que parece ms digerible para una parte significativa del electorado. Creo que en esta direccin apuntaba el artculo en Pblico de Pablo Iglesias que hemos comentado anteriormente, La centralidad no es el centro, un texto que podramos interpretar en clave interna como un intento de corregir la orientacin de algunos cuadros de Podemos que, alarmados por lo que perciben como un fracaso de sus expectativas en Andaluca, imputan este revs al discurso demasiado izquierdista de Teresa Rodrguez. Iglesias dice que para ciertos sectores polticos con simpatas hacia Podemos, pareciera que la centralidad se identificara con discursos que buscaran un trato ms amable por parte de los medios de comunicacin y con una imagen de respetabilidad fundamentada en no dar miedo ni a las lites econmicas, ni a una mayora social bsicamente conservadora, tibia y renuente a los cambios. Esta nocin de centralidad se acerca peligrosamente a la nocin de centro ideolgico. La peligrosidad de tal acercamiento no reside en ninguna valoracin negativa de ese espacio ideolgico ni de izquierdas ni de derechas, sino en la constatacin de que en ese terreno Podemos tiene todas las de perder (Iglesias, 20/04/2015, Pblico).

Pero este artculo de Pablo Iglesias es de consumo interno, y es incluso cuestionable que sus hipotticos receptores, esos sectores polticos con simpatas hacia Podemos, que no son ms que un trasunto diplomtico de los propios cuadros de Podemos, vayan a interpretarlo como una consigna clara. Al fin y al cabo, Pablo Iglesias no es Mao Tse-Tung, aunque algunos de sus partidarios se empeen en tratarlo como si fuera El Gran Timonel. Lo que est realmente en juego es cmo trasladar este mensaje a sus electores; si de aqu a las elecciones de mayo, y sobre todo, a las Generales, Podemos conseguir dotar a su discurso no solo de un perfil propio, cosa que ya tiene, sino de unos marcadores claramente identificables que le permitan tomar distancias y mostrarse como una opcin opuesta a la que representa Albert Rivera. Esto, que ya lo ha conseguido en relacin a los partidos de la casta, ser ms difcil de alcanzar frente a un partido que nunca ha gobernado y que no tiene ningn imputado entre sus listas. Una dificultad de la que Iglesias es perfectamente consciente, tal y como pudimos ver en la entrevista que el ltimo sbado de abril concedi a La Sexta, donde arremeti sin contemplaciones contra Ciudadanos, al que seal como el partido bisagra del PP, ms afn a las empresas del IBEX que a la gente que paga impuestos, y ms orientado al recambio que al cambio que representa Podemos. Esta comparecencia es importante, porque representa el traslado del contenido de las tesis del artculo que haba publicado cinco das antes a la estrategia de comunicacin poltica que tan buenos resultados le ha dado hasta ahora. Mientras tanto, Carlos Fernndez Liria, uno de los promotores iniciales de Podemos, adems de una referencia intelectual de primer orden para el crculo ms cercano a Pablo Iglesias, ha abordado esta cuestin en otro artculo reciente de eldiario.es, proponiendo jugar La carta que nos queda: republicanizar el populismo, esto es, grosso modo, reivindicar los derechos y las instituciones clsicas del pensamiento republicano, al mismo tiempo que se demuestra que son enteramente incompatibles con la dictadura de los mercados financieros en la que estamos sumidos (Fernndez Liria, 16/04/2015, eldiario.es). La sugerencia es interesante, pero hara falta toda una operacin de marketing poltico para llevar a Podemos a la senda del republicanismo, toda vez que hasta ahora se ha caracterizado ms por buscar la foto junto al rey Felipe VI que por establecer una postura clara en torno a la continuidad de la monarqua, constantemente diferida a un incierto referndum futuro. Y est por ver si en nuestro pas, y con nuestra tradicin poltica, es posible una suerte de republicanismo monrquico, es decir, construir un pensamiento que verdaderamente pueda llamarse republicano a la sombra de un Borbn.

Todo esto me recuerda peligrosamente, con todas las distancias habidas y por haber, a aquellas primarias demcratas del ao 2004 donde el entonces senador de Massachusetts y actual secretario de Estado John Kerry termin haciendo morder el polvo a la que en un principio pareca la estrella fulgurante del firmamento poltico estadounidense: Howard Dean. ste haba irrumpido en la direccin del Partido Demcrata por no levantarse contra Bush y la guerra unilateral llamando a sus rivales Edwards y Kerry cucarachas de Washington. Su retrica inflamaba a la gente, y el entusiasmo, al igual que las donaciones voluntarias que fluan por la red, pareca imparable. Sin embargo, unos meses despus, tras haber despuntado en las encuestas como el gran favorito, se vino abajo con porcentajes cercanos al 5%. Cmo fue esto posible? Sencillamente, por lo que la avispada fundadora de una ONG de ayuda al desarrollo, Jeanette Leehr, supo condensar en un lema que pronto se replic hasta la infinidad en chapas y camisetas: Dated Dean. Married Kerry, es decir, Sal con Dean. Me cas con Kerry. La propia autora de la frase lo explic as: Cuando Dean empez a atraer la atencin, intent averiguar por qu era tan atractivo. Y aadi: Y llegu a la conclusin de que a la gente le encantaba lo fogoso de su mensaje. Era decidido, impetuoso, hablaba de forma sencilla contra la guerra, contra Washington, contra Bush... Pero, despus de vivir con Dean en los medios y conocer ms cosas de su historial, me pareci que no tena la experiencia, el juicio y el porte de un presidente. Fascinar es una cosa; afrontar el reto de cuatro aos en la Casa Blanca, otra (Calvo Roy, 04/02/2004, El Pas).

A decir verdad, es difcil imaginar que en nuestro pas empiecen a circular chapas o camisetas con la frase Sal con Pablo. Me cas con Albert. Casi cuatro dcadas de dictadura nos han hecho muy recelosos de andar aireando con quin salimos o nos casamos polticamente. Pero la idea, junto a los datos y las circunstancias que la acompaan, tiene demasiada fuerza como para ignorarla. Los estrategas de Podemos haran bien si levantaran por unos instantes los ojos del libro de Laclau y se centraran en lo que est pasando a su alrededor. Veran un escenario inquietante, que quizs ya no puedan conjurar nicamente con la magia de Pablo Iglesias en los estudios de televisin o el uso de significantes vacos como el de arriba y abajo. El secretario general de Podemos terminaba su artculo con un llamamiento claro: Llegamos hasta aqu llamando a las cosas por su nombre; debemos seguir hacindolo. Quizs tenga razn. Pero cmo llamar a las cosas por su nombre, si ni siquiera podemos decir que Ciudadanos es de derechas y Podemos de izquierdas? Es, desde luego, una pregunta retrica, porque el propio Iglesias da la solucin en su artculo: visualizando a las vctimas de la crisis, reivindicando el Estado social, defendiendo la soberana como base de la democracia. Son las ideas que le han valido a Podemos ocupar el primer plano de la poltica nacional. Pero me da la impresin que la defensa de estas ideas, sin la ayuda de un aparato conceptual ms elaborado y mejor ensamblado con la tradicin de resistencia poltica de este pas, es como pelear contra un gigante con una mano atada a la espalda, sobre todo ahora que la reaccin orquestada por los amigos del IBEX 35 se ha desatado de forma implacable. Necesitamos algo ms. Porque en esta disputa, es triste recordarlo, hay vidas en juego. Precisamos valores fuertes. Una resistencia firmemente anclada en un movimiento social que sea realmente el protagonista de su destino. Unas profundas convicciones democrticas que empiecen por uno mismo. Y una voluntad sincera de tender puentes con aquellos que estn defendiendo lo mismo que t. La Syriza, no lo olvidemos, no conquist el poder renegando del pasado ni de aquellos actores que formaron parte de l. Aun bajo una misma bandera a un amplio abanico de tendencias entre las que pululaban tanto socialistas como ecologistas de izquierda, adems de otros actores ms heterodoxos que iban desde el trotskismo hasta el maosmo, por no hablar de los eurocomunistas, o de los euroescpticos a palo seco. Algunos debieron pensar que el joven Tsipras se haba vuelto loco, y que ms que refundar un partido, se estaba metiendo en el camarote de los hermanos Marx. Pero consigui dotar a todos estos actores de una finalidad comn y una orientacin moderna y avanzada. Y funcion. Porque una cosa es tener razn en que no hay que dejarse congelar por los smbolos del pasado, y otra bien distinta es huir como de la peste de aquellos que han encarnado los mejores valores de lucha y resistencia mientras Podemos era tan solo un sueo. Si perdemos la memoria, cmo podremos llamar a las cosas por su nombre?

 

Fuentes de informacin electrnica

Prensa:

Pblico [http://www.publico.es/]. Iglesias, P. (20/04/2015), La centralidad no es el centro.

Monedero, J. C. (30/04/2015), Para mi amigo Pablo.

Eldiario.es [http://www.eldiario.es/]

Fernndez Liria, C. (16/04/2015), La carta que nos queda: republicanizar el populismo.

El Pas [http://elpais.com/]

Calvo Roy, J. M. (04/02/2004), Sal con Dean. Me cas con Kerry.

Radio Cable [http://www.radicocable.com/]

(30/04/2015), Juan Carlos Monedero: La poltica de partido es necesaria, pero es muy ingrata.


Sondeos:

Simple Lgica [http://www.simplelogica.com/index.asp]

(Abril de 2015), Intencin de voto y valoracin de lderes polticos.

(Marzo de 2015), Intencin de voto y valoracin de lderes polticos.

El Electoral [http://elelectoral.blogspot.com.es/]

(05/04/2015), Albert Rivera, el lder poltico mejor valorado segn el Barmetro El Electoral.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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