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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-07-2015

Una nueva hipocresa del PP sobre el aborto

Mary C. Bolaos Espinosa
Rebelin


Hemos de reconocer que las mujeres hemos avanzado en la conquista de muchos derechos y que son el mbito corporal, la sexualidad y la reproduccin los terrenos donde perduran los controles patriarcales ms duros, donde cuesta ms desatar los nudos de la discriminacin.

Tras un intento de imponer una reaccionaria ley de aborto que detuvo una gran respuesta social, abanderada por el movimiento feminista, el gobierno del PP vuelve a atentar contra los derechos humanos de las mujeres, cebndose sobre el sector de la poblacin femenina ms joven, a la que le impide optar a la IVE sin el consentimiento maternal/paternal, modificando la Ley Orgnica 2/2010.

Las razones que da el Ejecutivo para estas modificaciones pretenden confundir a la opinin pblica, enmascarando este ataque como una proteccin a las nias de 16 y 17 aos.

La Ley actual reconoce claramente a estas jvenes el derecho a tomar la decisin de interrumpir su embarazo, pero con la obligatoriedad de informar a los progenitores o tutores legales. La excepcin se da solamente en los casos que pudieran suponer riesgo para la menor. Segn un estudio de ACAI (Asociacin de clnicas acreditadas para la interrupcin del embarazo), solo una de cada diez menores que interrumpieron su embarazo en alguna de sus clnicas lo hizo sola, por motivos relacionados con el  desamparo familiar, provenir de familias desestructuradas, estar solas en el pas, tener progenitores con enfermedad invalidante, en la crcel,   que por voluntad propia renuncian a conocer y a acompaar a la menor o abiertamente contrarios a la interrupcin del embarazo. 

La hipocresa del PP queda evidente en estos temas. Nos estn usando como moneda de cambio para intentar mantener los votos de los sectores ms integristas de su propio partido y para contentar a la iglesia a la que tantos favores le deben.

Con 16, 17 o 22 aos, quin va a ser madre es la mujer que est embarazada. Es lgico pensar que ella es quin debe decidir.

Si la relacin familiar es la deseable y en el ncleo familiar se dan los elementos de confianza, dilogo, respeto y cario necesarios, la joven, ante una decisin relacionada con su capacidad reproductiva -como en otras importantes decisiones de su vida-, lo hablar, lo consultar y buscar consejo y apoyo en su familia.

Pero si estas condiciones no se dan, esta misma joven, aun sintindose incapaz de ser madre, callar y esperar cargada de angustia, buscar una solucin peligrosa al margen de su familia, o ser madre por obligacin, solo por no disponer de una firma.

Y esto no es proteccin, es atentar contra el derecho a la vida. Si no es justo obligar a una mujer a proseguir con un embarazo contra su voluntad, menos lo es obligar a las ms jvenes o abocarlas a un aborto clandestino.

El derecho de las mujeres a decidir sobre nuestras sexualidades, nuestros cuerpos y nuestras vidas tiene su fundamento en ser consideradas personas con capacidad moral para formular nuestros propios juicios y tomar decisiones sobre los dilemas que se nos pueden presentar en la vida, entre los que la maternidad es uno de ellos particularmente relevante. Entronca con nuestro derecho a la autonoma, a la intimidad, a la seguridad e integridad. Implica que el Estado tiene la obligacin de garantizar que cualquier mujer que decida abortar pueda hacerlo en condiciones adecuadas. Requiere que la sociedad respete nuestras decisiones y que las religiones no se entrometan.

Privarnos de nuestra libertad de decisin o limitar nuestra autonoma, considerndonos mujeres necesitadas de permanente tutelaje, como mantienen quienes se niegan a la despenalizacin del aborto, es violencia estructural. El hecho de que otra persona decida sobre nuestro cuerpo es una violacin de los derechos humanos, que nos enmudece y elimina como sujetos de derechos.

Hacer de la salud, del cuerpo, de los derechos sexuales y reproductivos, un tema de democracia y ciudadana; y hacer de la dignidad, la autonoma y la libertad, aspectos centrales de los derechos humanos, deben ser elementos inherentes a cualquier proyecto transformador.

Corresponde, ahora, volver a parar la contrarreforma del PP, sin olvidar que seguimos reclamando que se produzca un cambio legislativo en el que el aborto deje de estar tipificado como delito y que se desarrollen y amplen los derechos reconocidos en el texto vigente (Ley Orgnica 2/2010) para que se garantice el derecho a la autonoma reproductiva de TODAS, TODAS las mujeres.

Mary C. Bolaos Espinosa. Colectivo Harimaguada

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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