Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2015

Algo ms que una tirita

Mary C. Bolaos Espinosa
Rebelin


Estoy harta de minutos de silencio. Estoy cansada de escuchar siempre las mismas declaraciones. Me duele el dolor de la familia de Laura Gonzlez. Me indignan los que consideran este asesinato como un caso aislado, producto de los celos, una locura que empa las fiestas lustrales. Me ofenden los programas electorales llenos de buenas intenciones hacia las mujeres, que luego se quedan en papel mojado ante los intereses de los mercados.

Estamos en el siglo XXI y ms de 600 mujeres han sido asesinadas en el ltimo decenio en el Estado espaol, por ser mujeres; 23 en el ao 2015, 6 en el mes de julio.

Y, desgraciadamente, estos datos se refieren solo a la violencia contra las mujeres causada por sus parejas o exparejas. Por tanto, se trata de una aproximacin restrictiva a esta realidad y son la punta del iceberg, que se manifiesta a travs del maltrato fsico y psquico, y cuyo origen es el machismo presente en nuestra sociedad.

La violencia machista es un problema social y pblico, no una cuestin privada. La violencia machista es consecuencia de un sistema patriarcal que alimenta la apologa del machismo.

Una realidad que, en casos tan crueles como el de Laura, angustia, lastima, y genera dolor social. Una realidad ante la que los gobiernos suman las muertes a las estadsticas, hacen el correspondiente minuto de silencio y emiten un comunicado de apoyo a la familia y de repulsa por la muerte. Una realidad a la que pretendern dar respuesta, en los prximos presupuestos educativos, sanitarios y sociales, con un conjunto de acciones puntuales y deslavazadas. Un profundo desgarro que se intentar curar, una vez ms, con una tirita.

Es evidente el fracaso en la lucha contra la violencia de gnero. Se ha ido a las consecuencias (actualmente ni siquiera stas se atienden) y eso implica no cuestionar el sistema sobre el que se sustenta su origen. Es necesario que se realice una rigurosa evaluacin de los resultados de las polticas estatales, autonmicas y locales que se han implementado en relacin con la lucha contra esta violencia.

La violencia sexista, que debera movilizar toda la capacidad de indignacin social y todos los recursos del Estado, se perpeta ao tras ao mostrando la falta de voluntad poltica, que se concreta en una insuficiencia presupuestaria, en la debilidad de las polticas de proteccin, as como en la inexistencia de verdaderas polticas de prevencin.

La autonoma econmica, personal y afectiva, la coeducacin, la educacin afectiva y sexual, la respuesta institucional y la implicacin del conjunto de la sociedad, son factores clave para que las mujeres hagamos efectivo nuestro derecho a desarrollar nuestras vidas en libertad, dignidad e igualdad. Y, es evidente, que no han sido atendidos.

En este duro verano, hay una diferencia. Se acaban de celebrar elecciones municipales, a los Cabildos Insulares y al Parlamento canario; y en pocos meses, tendremos elecciones generales.

Toca derribar a los gobiernos que nos han conducido a la situacin actual. Las mujeres estamos pagando los costes ms inhumanos de la llamada crisis y poder recuperar un trabajo digno y unos servicios pblicos que cubran nuestras necesidades es una cuestin prioritaria. Pero hay que ir ms all para que podamos vivir en igualdad. Es necesario cambiar el sistema y cambiar las mentes.

Hacen falta otros modelos de vida y de trabajo que no daen a los seres humanos, que hagan sostenibles modelos basados en la felicidad y que no destruyan el planeta. Se trata de trabajar para vivir bien, para avanzar en la autonoma de las personas, en la igualdad y en la diversidad como riqueza, para contribuir al crecimiento personal, para ser libres.

Toca incorporar, de forma real, la perspectiva de gnero a los proyectos polticos, de elaborar propuestas destinadas a modificar las discriminaciones de gnero. Toca un cambio real, que recoja tambin la agenda de derechos humanos de las mujeres.

Y ello requiere que la visin del mundo feminista sea incorporada a cualquier actividad poltica. Requiere que las necesidades humanas estn en el centro de la accin poltica  de los gobiernos. Requiere recursos y voluntad poltica.

Mary C. Bolaos Espinosa. Colectivo Harimaguada



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter