Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Yemen
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-12-2015

Yemen
Esperanzas de paz pero miedo ante una guerra inacabable

Nawal al-Maghafi
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


De camino al aeropuerto de Sanaa, al abandonar Yemen en septiembre despus de un viaje de trabajo, observ desde la ventanilla de mi coche cmo sobre el desolado paisaje que me rodeaba impactaba un proyectil tras otro. Mirando hacia atrs, mi corazn sufra por la familia que se quedaba all, por los nios muertos de hambre que haba encontrado en las calles de Sanaa, por Jadiya Al-Bayna, en Hajjah, que haba perdido a sus hijos adolescentes que eran el sostn de la familia cuando un proyectil impact sobre la planta embotelladora de agua donde trabajaban, por Farid Shawky, que suplicaba: No me enterris, no me enterris cuando le trataban las heridas recibidas tras los bombardeos hutes

En estos momentos, cuando el final del ao se acerca de forma veloz, seguimos esperando ansiosamente que empiecen las conversaciones de Ginebra. Hasta ahora, han muerto 5.604 yemenes, de ellos 2.577 civiles. Alrededor del 60% de los civiles de los primeros siete meses de combates murieron como resultado de la campaa de ataques areos emprendida por la coalicin liderada por los saudes, segn informe conjunto de la Oficina de Coordinacin de Asuntos Humanitarios de la ONU y la ONG Action on Armed Violence, con sede en el Reino Unido, que se public en octubre.

Tras nueve meses de guerra, los yemenes mantienen la esperanza en que las conversaciones de Ginebra puedan conducir a una solucin. Sin embargo, es esto posible? Hace ya semanas que en Taiz se desataron los combates, y la ONU ha acusado a los combatientes hutes y a sus aliados de bloquear los suministros humanitarios desesperadamente necesitados en una ciudad de 200.000 habitantes que lleva semanas bajo virtual asedio. Mientras tanto, la anarqua contina dominando Aden, la nica zona que las fuerzas de la coalicin han conseguido hasta ahora liberar (en julio de este ao). Pueden verse ya combatientes de al-Qaida en la Pennsula Arbiga (AQPA) en diversas partes de la ciudad. El 6 de octubre, varios atentados suicidas reivindicados por el Estado Islmico sacudieron, matando a quince personas, una base militar de la coalicin as como un hotel donde se albergaban funcionarios del gobierno yemen.

Los hutes y sus aliados, por una parte, y la coalicin liderada por los saudes, por otra, estn ambos tratando desesperadamente de ganar terreno y de consolidar sus posiciones ante las conversaciones de Ginebra. Todo esto constituye un claro ejemplo de la intensificacin del tira y afloja entre las dos partes a fin de fortalecer, aparentemente, su apalancamiento en las negociaciones. El 7 de noviembre, el vicepresidente yemen Jaled Bahah, confirm explcitamente que las fuerzas progubernamentales intentaban liberar Taiz antes que de que las conversaciones de paz se pusieran en marcha.

Las negociaciones de Ginebra

En este contexto, no puedo evitar preguntarme si las conversaciones de Ginebra van a resultar fructferas, si es que alguna vez llegan a convocarse. La primera ronda, celebrada en junio de 2015, acab en un fracaso miserable. Como periodista que cubra el proceso, me di cuenta enseguida de que no eran las tpicas conversaciones de paz: pasbamos el tiempo yendo y viniendo entre dos hoteles sin mucho que informar sobre lo hablado ya que ambas partes no lograron encontrar una forma de estar juntas en la misma habitacin.

Para m fue profundamente frustrante: mi familia all en casa se estaba llevando la peor parte de esta guerra. No me poda creer lo tranquilos y relajados que se mostraban los negociadores de ambas partes. Me enfureci escucharles decir que los yemenes tienen mucha resiliencia y sobrevivirn a los cataclismos actuales hasta que se imponga la victoria. S, los yemenes son resilientes, pero como he presenciado repetidas veces estn tambin desesperados y agotados.

La mayora de ellos estn enfermos y hartos de que se juegue polticamente con sus destinos y a sus expensas en los vestbulos de hoteles lejanos. Con todos los ataques areos que les llueven a diario de la coalicin, los proyectiles de los hutes, los atentados suicidas y un brutal bloqueo econmico que ha dejado a ms del 80% de los yemenes en situacin desesperada hacindoles depender de la ayuda humanitaria, su resiliencia est desapareciendo.

Cuando se anunci que las conversaciones haban concluido sin resultado alguno, recuerdo que me dirig a la habitacin de mi hotel completamente agotada y desanimada, pensando en cmo trasladar esas noticias a mis seres queridos en casa, que tanto esperaban de esas conversaciones; cmo decirles que una vez ms les haban defraudado.

En la antesala a Ginebra II, la gente se pregunta quin tiene mayor responsabilidad en los retrasos. Fuentes cercanas a las conversaciones en Omn me han contado que los hutes estn insistiendo en el alto el fuego antes de que se inicien, una peticin que los saudes han rechazado firmemente.

Tambin circulan rumores de que el presidente Hadi ha estado pergeando obstculos para impedir que las conversaciones avancen. En efecto, el 1 de diciembre, Reuters inform de que los diplomticos que siguen el proceso de paz estn diciendo que Hadi es cada vez ms un obstculo. Esto ha hecho que se intensifiquen las presiones sobre sus patrocinadores saudes para que le retiren su apoyo o ayuden a hacerle a un lado. Hadi ha estado tratando de bloquear cualquier negociacin porque sabe que cualquier acuerdo al que se llegue ser el fin de su carrera poltica, declar a Reuters un diplomtico que sigue la poltica yemen y que habl a condicin de mantener el anonimato antes de aadir: Hadi no ha sido nunca popular y no le beneficia que la guerra se detenga antes de la victoria total. Los diplomticos saben que Hadi no es un candidato serio y un acuerdo implicar que se quede fuera.

Al escuchar estos comentarios, record el da en que Hadi lleg al poder. Estaba sentada en la tribuna de prensa y pude sentir el sentimiento de alivio que se extenda por la sala ante el pensamiento de que finalmente se haba logrado deponer, despus de 33 aos, a un dictador, al presidente Ali Abdullah Saleh. Ahora est ms que claro que Hadi, como su predecesor, est decidido a aferrarse al poder.

Por su parte, tanto la coalicin liderada por los saudes como su aliado, el gobierno de Hadi, han acusado a la alianza de los hutes con Saleh de no comprometerse con el cumplimiento de la Resolucin n 2216 del Consejo de Seguridad de la ONU, que insta a los hutes a que se retiren totalmente de las principales ciudades, entreguen su armamento pesado y permitan que el gobierno de Hadi vuelva a Sanaa.

Sin embargo, muchos se preguntan ahora por la importancia de esa Resolucin en un paisaje poltico completamente transformado. Un punto de friccin lo representa el hecho de que la Resolucin slo insta a desarmarse a las milicias hutes, aunque desde que se formul han aparecido sobre el terreno toda una serie de nuevos actores.

Adam Baron, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (EFCR, por sus siglas en ingls), me dijo que cualquier potencial acuerdo de paz necesitara realmente incorporar a las potencias de hecho sobre el terreno para que haya esperanzas de que sea eficaz.

Aunque Arabia Saud y los hutes son los principales protagonistas en este conflicto, hay varios actores secundarios que se han unido a la refriega en ambos bandos. Particularmente, la influencia iran ha sido muy evidente llevando a invocaciones de guerra por poderes-, aunque su naturaleza verdadera, escala y motivaciones han sido mucho menores. Sin embargo, lo que es innegable que las fuerzas hutes no podan haber alcanzado Sanaa, y mucho menos conservado el poder desde ese momento, sin su alianza clave con el derrocado presidente del Yemen, Ali Abdullah Saleh.

Otro problema es que la Resolucin 2216 no se ha considerado como un proceso a poner en marcha a travs de negociaciones sino como una condicin previa para las negociaciones mismas. En los ltimos meses, EEUU y sus aliados han insistido repetidamente en que hay que cambiar esto, una posicin aceptada ahora por el gobierno yemen. Se ha decidido dar paso a las conversaciones, a pesar de la ausencia de acuerdo durante la refriega.

Mientras tanto, una tendencia especialmente preocupante ha sido la profunda percepcin especialmente en Arabia Saud y los Estados del Golfo- del conflicto en Yemen a travs de la lente de la confrontacin saud-iran, donde a los hutes se les ve como una amenaza iran, una percepcin que est moldeando cada vez ms las dinmicas del conflicto dentro del Yemen.

Sin embargo, Baron dice que intenta evitar describir el conflicto como una guerra por poderes. Al fin y al cabo, este es un conflicto que hunde en gran medida sus races sobre el terreno en cuestiones locales.

Puede decirse que los hutes, tanto a travs de su retrica como de sus acciones, han dado a sus vecinos amplios motivos de preocupacin, incluyendo su decisin, altamente simblica, de abrir vuelos directos con Tehern, as como enviar una delegacin de alto nivel a Irn para pedir sin xito, como se vio despus- ayuda para el desarrollo econmico.

Muchos estn advirtiendo que los temores acerca del riesgo de la creciente influencia de Irn estn convirtindose en una profeca autocumplida.

No obstante, a pesar de su incapacidad a la hora de proporcionar ayuda militar a los hutes debido en gran parte a su implicacin en confrontaciones regionales de mayor importancia en Siria e Iraq-, Irn ha logrado intimidar a los saudes.

Un actor clave fuera de la dicotoma saudes-hutes ha sido el grupo de la Resistencia Popular, que jug un papel destacado en la liberacin de Aden y ahora est activo en Taiz. En medio del colapso de las instituciones estatales y la ausencia de un gobierno central, la Resistencia Popular ha reunido a una amplia gama de grupos sociales y polticos, asegurndoles un generoso apoyo financiero y militar por parte de la coalicin liderada por los saudes.

Ni que decir tiene que la Resistencia Popular es ante todo una alianza de conveniencia que es poco probable que dure en el tiempo. Ms all del compartido enemigo los hutes-, los miembros de la Resistencia albergan motivaciones muy distintas para unirse a la lucha, as como profundas diferencias ideolgicas. Aunque todos parecen estar de acuerdo en una cosa: que asegurar el regreso de Hadi al palacio presidencial no es una prioridad.

Y ahora qu?

Hace unos cuantos meses, me qued sorprendida cuando me preguntaron, por primera vez en mi vida, si yo era zaid o sun. Para los yemenes, empezar a identificarnos por el lugar de culto o la denominacin sectaria, como pasa cada vez ms hoy en da, es un nuevo y trgico desarrollo y el producto directo de un conflicto que ha desgarrado el tejido social del pas. Esto no slo ha reducido las posibilidades de reconciliacin rpida tras la guerra sino que ha abierto las puertas para que AQPA y el EI, que prosperan a base de retricas sectarias envenenadas, conviertan al Yemen en terreno frtil para el reclutamiento.

Se han estancado asimismo los esfuerzos para conseguir que se rindan cuentas a nivel oficial por lo que a menudo ha constituido una guerra brutal con una cifra desproporcionada de vctimas civiles. En septiembre se bloque un proyecto de resolucin holands que instrua al jefe de derechos humanos de la ONU para que enviara expertos a investigar los crmenes de guerra perpetrados por ambas partes. En una medida absurda, la ONU ha aceptado en cambio una investigacin que deber dirigir el gobierno yemen, que es parte en el conflicto junto con los saudes.

En ausencia de un esfuerzo independiente de la ONU, el pasado noviembre, Human Rights Watch (HRW) lanz su propia investigacin, llevando a cabo entrevistas de primera mano con vctimas, testigos y personal sanitario. Los investigadores de HRW visitaron tambin lugares castigados por los ataques areos, incluyendo zonas residenciales, mercados urbanos, una fbrica y una prisin civil. En todas las ocasiones, HRW no encontr pruebas de que all hubiera habido objetivos militares o concluy que el ataque no distingui entre objetivos civiles y militares. El informe de HRW aporta los nombres de 309 personas -199 hombres, 43 mujeres y 67 nios- asesinadas en los ataques, que se cree eran todas civiles. Joe Stark, director para Oriente Medio de HRW, coment: Resulta abominable la poca voluntad de la coalicin para llevar a cabo siquiera una nica investigacin de los numerosos y potencialmente ilegales ataques areos. Aunque la coalicin pueda tener armamento sofisticado y el apoyo de EEUU, su compromiso con las leyes de la guerra es, en el mejor de los casos, rudimentario.

A pesar de esto, EEUU y el Reino Unido siguen apoyando la campaa de bombardeos. Cole Bockenfiel, el vicedirector de poltica en el Project on Middle East Democracy (POMED), dijo a MEE: Aunque el gobierno estadounidense ha pedido pblicamente a ambas partes que detengan la lucha y busquen una solucin poltica, sigue suministrando copiosamente armas a una de esas partes la coalicin liderada por los saudes- para que dicha lucha prosiga. EEUU ha intentado mantener una posicin de distancia en el conflicto, pero al proporcionar las bombas y la inteligencia utilizadas en los ataques areos saudes, la administracin Obama tiene parte de la culpa de su mal uso.

En una visita a los Emiratos rabes Unidos, el secretario de estado de EEUU, John Kerry, declar que respetaba el importante progreso que segn l han conseguido los EAU en Yemen. Comprendemos completamente y apoyamos las razones por las que Arabia Saud y los EAU se sienten obligados a actuar en defensa propia y a proteger la seguridad de esta regin. Por su parte, el secretario del Foreign Office britnico, Philip Hammond, dio a entender en noviembre que iba a congelar las ventas de armas a Arabia Saud si se demostraba que estaban incumpliendo el derecho internacional, pero despus evit lanzar una investigacin tras un informe condenatorio de HRW sobre un ataque areo con un misil fabricado en el Reino Unido que destruy una fbrica civil. Baron, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, ha declarado que no es probable que se ponga fin al apoyo militar occidental a la guerra antes de que se encuentre una solucin poltica. A EEUU y al Reino Unido les gustara ver el fin de esta guerra, pero van a continuar apoyando a la coalicin dirigida por los saudes hasta que se llegue a alguna solucin poltica.

Cmo debera ser esa solucin poltica?

Como parece que el apoyo de los patrocinadores de ambos bandos no va a flaquear a corto plazo y las ciudades cambian de mano cada semana, todas las partes en el conflicto deben comprender que la victoria militar definitiva es altamente improbable. Aunque los hutes han sido expulsados de Aden y su control sobre Taiz parece cada vez ms dbil, los saudes tampoco parecen tener un plan claro para el futuro. Aunque consiguieran desarmar con xito a los hutes y hacerles retroceder de nuevo hasta su baluarte en Saada, la pregunta de quin va a llenar el vaco de poder resultante sigue sin respuesta.

No obstante, contino rezando con toda mi alma para poder volver pronto al Yemen que conozco y amo; al Yemen donde beba t en Qubat Al-Mahdi, en un mirador desde el que se disfrutan unas vistas sobre la ciudad que quitan la respiracin, aunque partes de la misma hayan sido arrasadas por los ataques areos; al Yemen donde los nios jugaban libremente en las calles sin tener que esconderse con el sonido de los aviones de combate sobre sus cabeza. Aunque no s si vamos a ser capaces de sobrevivir a esta situacin mucho tiempo ms, las perspectivas de paz, tras nueve meses de guerra, se presentan muy sombras.

Una cosa s parece segura. Despus de todo el bao de sangre que el pas ha sufrido estos ltimos meses, parece impensable el retorno al poder del presidente Hadi. Por lo tanto, con la retrica sectaria borboteando en la superficie, y con grupos como AQPA y el EI aprovechando al mximo el caos y la desconfianza, vislumbrar que es probable que Sanaa se encuentre pronto sin un gobierno en funciones o sin un ejrcito de algn tipo es una aterradora perspectiva.


Nawal Al-Maghafi es una periodista y cineasta yemen/britnica. Sus trabajos han aparecido en Channel 4, BBC Newsnight, BBC World y BBC Arabic, entre otros.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/essays/yemen-s-tug-war-50700445




Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter