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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-12-2015

Crisis, impeachment y participacin ciudadana

Fernando de la Cuadra
Rebelin


La declaracin de admisibilidad de la solicitud de impeachment realizada por el presidente de la Cmara de Diputados, Eduardo Cunha, pone definitivamente a Brasil en una hoja de ruta que se vena perfilando en los ltimos meses, prcticamente desde que la mandataria asumi su segundo perodo en enero del presente ao. Sin embargo, estudios de opinin entre los congresistas realizados en estos das revelan que si la votacin sobre el impedimento   en el plenario de la Cmara de Diputados fuese en este exacto momento, la presidenta Dilma Rousseff conservara su mandato, pues la mayora de ellos se mostr contrario a la instalacin de un proceso de veto de la jefa de gobierno. De acuerdo con ese levantamiento, Dilma tendra actualmente el respaldo de por lo menos 258 de los 513 deputados, 87 votos ms de los 171 necesarios para mantenerse en el poder. Tal parece que el proceso de impeachment ya naci moribundo y sern necesarios muchos esfuerzos de la oposicin para reanimarlo. Ya se puede presagiar esta derrota en la propia constitucin de la Comisin Especial para juzgar el mrito del argumento esgrimido por los juristas, crimen doloso de irresponsabilidad en el ejercicio de funciones por parte de la presidenta.

Al consentir la apertura de dicho mecanismo, el diputado Cunha no debe sospechar que no solo puso en evidencia su postura vengativa y chantajista con el gobierno y el Partido de los Trabajadores (PT), sino que adems est gatillando an ms el clima de confrontacin y agresividad que viene experimentando el pas en el ltimo periodo y que se puede agravar en el transcurso de los prximos meses. En primer lugar, Cunha utiliza la carta del impedimento como moneda de cambio para obtener el apoyo de partidos oposicionistas y salvar su mandato de las acusaciones en su contra por corrupcin, abuso de cargo, lavado de dinero, evasin fiscal, ocultacin de bienes y una lista extensa de crmenes comprobados por diversos rganos contralores del Estado, como la Procuradura General de la Repblica (PGR), Receita Federal (Impuestos Internos) o el Tribunal de Cuentas de la Unin (TCU).

Una contradiccin fragrante de este asunto, es que horas antes de que se estableciera la apertura de la denuncia contra Rousseff, el Congreso haba aprobado la nueva propuesta de meta fiscal que consideraba un dficit de 119 billones del presupuesto nacional. Precisamente, la tesis central de la acusacin para iniciar un proceso de cesacin de funciones se sustenta en la irresponsabilidad del ejecutivo en el mbito de la contencin de recursos pblicos y de los mecanismos utilizados para justificar el exceso de gastos que provocaron este dficit presupuestario, a travs de un resquicio administrativo sui generis conocido como pedaladas fiscales. De acuerdo a connotados juristas, la utilizacin de las llamadas pedaladas fiscales no justifica la instauracin de un juicio que promueva la suspensin de la mandataria, debido al hecho de que este recurso tambin haba sido utilizado por gobiernos anteriores (Itamar Franco, Fernando Henrique Cardoso y Lula Da Silva) con el propsito de realizar los gastos necesarios para movilizar la mquina del Estado y tambin para implementar el conjunto de polticas -especialmente las sociales- destinadas a mejorar la vida de la poblacin ms vulnerable. Adems, los gobiernos estaduales de mltiples partidos del espectro partidario tambin han utilizado esta prctica con el objetivo de viabilizar sus gastos.

El movimiento por la destitucin de la presidenta es formado por sectores de la oposicin que no se resignan con la derrota electoral pasada, invocando un argumento pseudo-jurdico para acelerar la substitucin del ejecutivo por un gobierno de transicin que convoque a nuevas elecciones con la vana esperanza de salir triunfante en la prxima contienda electoral. En definitiva, la denuncia no se encuentra debidamente sustentada en hechos jurdicos y elementos probatorios de que la presidenta haya incurrido en un crimen de responsabilidad y que ese crimen fue cometido dolosamente por la titular del cargo. Por lo mismo, la acusacin se asemeja ms a una estrategia poltico-partidaria que apela a la Constitucin con el propsito de obtener el poder por medio de un expediente legalista cuando ste no pudo ser conquistado a travs del voto.

Asimismo, aun admitiendo que el gobierno pueda haber incurrido en una desviacin de la clusula constitucional con relacin al captulo sobre responsabilidad, ello no le resta o substrae la legitimidad obtenida en las urnas en la pasada contienda electoral. El motivo que sostienen ciertos sectores de la oposicin es muy dbil e irrisorio: Dilma habra perdido su legitimidad ante los ojos de la ciudadana debido a que las recientes encuestas de opinin demostraran la acentuada cada en los ndices de popularidad de la mandataria. Es a todas luces absurdo e improcedente intentar destituir a un gobierno por los resultados de las encuestas de apoyo popular a su gestin. Las reglas del juego democrtico estipulan claramente que quien pierde una eleccin tendr otra chance cuando la ciudadana sea nuevamente convocada a sufragar y decidir en las urnas. La alternancia del poder es una clusula democrtica frrea y ella debe ser respetada por ganadores y perdedores. Si un gobierno es deficiente o malo, la apelacin al mecanismo de impeachment no es y nunca ser el remedio adecuado para resolver este dilema. Si as fuera, la gran mayora de los gobiernos en el mundo no conseguiran concluir sus respectivos mandatos.

El impeachment del presidente Collor de Melo fue necesario para restablecer la tica, el decoro y la probidad de la accin gubernamental y en ese proceso convergieron prcticamente todas las fuerzas poltico-partidarias, los movimientos sociales y las organizaciones civiles de Brasil. Como ya lo han sealado diversas voces de un amplio espectro poltico y partidario, independiente de las crticas que se le puedan hacer a la actual administracin, lo que se encuentra en cuestin es la defensa de la democracia y del respeto a la decisin soberana del pueblo en las urnas. No cautelar este principio puede llevar al Brasil a un periodo de inestabilidad y crisis institucional sin precedentes desde el retorno a la democracia.

Si bien es cierto el pas se encuentra atravesando una crisis, la solucin planteada por la oposicin es bizarra. Ella se fundamenta en la apuesta de que se pueda constituir una alternativa de unidad nacional en torno a alguno de los sucesores oficiales de la presidenta, especialmente su vice, Michel Temer. Luego se convocar a nuevas elecciones y en esa circunstancia los ciudadanos se inclinarn por un gobierno de salvacin que supere la actual coyuntura. Este es un escenario bastante improbable. En gran parte porque las crisis son como los terremotos, en que las personas saben dnde comienzan pero no saben cundo y cmo terminan. Es la incerteza lo que hace que se instale un sentimiento colectivo de que la presente crisis es la peor que existe en la historia del pas y concomitantemente refuerza la sensacin de sofoco y angustia entre la poblacin. Asumiendo este supuesto, no existe la posibilidad de salir del actual impasse a travs de recetas mgicas o por el simple reemplazo del gobierno de turno. La crisis es sistmica y se requiere de un gran acuerdo nacional para formular consensuadamente las posibles salidas en el mbito econmico, energtico, poltico y social.

Sin embargo, la tentativa de derribar al gobierno introduce aspectos positivos. El primero, y quizs ms evidente, es que al igual como sucedi hace algunos aos atrs con el caso Collor, la poblacin entr en una dinmica in crescendo de debates sobre variados aspectos de la vida republicana nacional y sobre el futuro del pas. Brasil se ha transformado en una gran arena de discusin en la que cual ms cual menos los actores deben tomar partido a favor o en contra del impeachment y analizar sus posibles desdoblamientos. Ese intercambio circula vertiginosamente en las redes sociales y en diversos espacios ciudadanos, neutralizando la influencia ejercida por las corporaciones de mass-media tradicional. Pero el debate no se encuentra restringido al ciberespacio, pues es evidente que dicha disputa se instalar rpidamente en las calles. Las posibilidades de xito o derrota de la iniciativa opositora se van a respaldar en la capacidad de convocatoria que cada sector tendr para movilizar sus fuerzas. La temperatura del gora y la movilizacin de la ciudadana ser un factor fundamental que actuar como un contrapeso a favor o en contra de la destitucin.

Pensamos que este es un escenario en que las fuerzas democrticas saldrn fortalecidas y que, inversamente, el carcter revanchista y oportunista de la acusacin quedar desenmascarado. La previsible derrota de los grupos pro impeachment en la Comisin Especial de la Cmara de Diputados le permitir al ejecutivo salir ms vigorizado para reformular el presidencialismo de coalicin y concluir su mandato sin las presiones que hasta ahora viene ejerciendo el principal partido de la base aliada, el Partido del Movimiento Democrtico Brasileo (PMDB), que preside ambas casas del Congreso y que ocupa hasta ahora la Vice-Presidencia de la Repblica.

Brasil se encuentra en estos momentos entre la turbulencia y la incerteza, aunque no existen elementos de peso que permitan augurar o presagiar un desenlace trgico. Al contrario, quizs sea esta una inmejorable circunstancia para que el debate democrtico se difunda capilarmente en todo el territorio y que la poltica se discuta en el da a da por la poblacin, recuperando para la plaza pblica una actividad que haba sido secuestrada por determinados grupos de profesionales de la poltica, policy makers y experts . La democracia puede ser medida por la voluntad de las personas para participar colectivamente en la construccin de un mejor porvenir. En ese sentido, estos tiempos representan una innegable ocasin para manifestar aquello que los griegos convocaban en la polis , un espacio para reflexionar, proponer, debatir y deliberar sobre los asuntos que le competen a todos los miembros de una comunidad de destino. Ojal Brasil pueda aprovechar esta oportunidad.


Fernando de la Cuadra, Doctor en Ciencias Sociales. Editor del Blog Socialismo y Democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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