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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-12-2015

Un crimen del rgimen sin verdad, justicia ni reparacin
La masacre de las bananeras 1928

Mara Tila Uribe
Rebelin


Con este artculo Mara Tila Uribe nos refresca la memoria de cmo y porqu se produjo la masacre de las bananeras hace 85 aos, a manos del Ejrcito y de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands).Estatua de homenaje al obrero bananero del Maestro Rodrigo Arenas Betancur erigida en Cinaga, para conmemorar los 50 aos de la masacre de las bananeras

Con cerca de 7 millones de habitantes en esa poca, nuestro pas tena cierto carcter de selva virgen, pululaban las haciendas tradicionales de costumbres casi feudales, era pas de minas de oro, platino, carbn, sal, esmeraldas, inmensas plantaciones de caf, banano, tambin tabaco y formas de esclavitud en las zonas caucheras del Amazonas.

25 aos haban pasado del rapto de Panam as lo llamaban- y con la primera cuota de 5 millones, de 25 que pagaron a plazos por ese territorio los EE.UU., ms el alza del precio del caf, ms la Deuda Externa contrada entonces y la violenta irrupcin de capitales extranjeros, los aos 20 se convirtieron en la dcada de la aceleracin de la industria y de la iniciacin de la infraestructura econmica y fsica necesaria para el desarrollo del incipiente capitalismo colombiano.

As lleg la modernizacin a nuestro pas, entonces se conocieron las mquinas nuevas para la produccin fabril que aceleraban la industria y el trabajo manual de los artesanos, las trilladoras de caf, las mquinas de coser de pedal que usaron las abuelas, los molinos y por supuesto todo lo elctrico, a ms de la mecnica automotriz, pues los carros reemplazaban a los romnticos coches tirados por caballos.

Fue un decenio clave y sobresaliente en el siglo XX, no solo por la transformacin que la tecnologa de entonces obr en la vida de las gentes sino por lo que significaron los 2 ms grandes fenmenos sociales de los primeros 50 aos de ese siglo: el nacimiento de una clase obrera y la incorporacin de las mujeres al mercado laboral. Lo primero se dio por el cambio de vida de millares de campesinos que dejaron de estar atados a las haciendas como aparceros o arrendatarios y comenzaron a incorporarse masivamente a las concentraciones obreras mediante un nuevo sistema de pago: el salario. Legiones de trabajadores se incorporaban a diferentes frentes de trabajo: 20 mil en ferrocarriles, ms de 600 mil hombres y mujeres hacan posible la exportacin de caf, otros millares en la construccin de canales, cables areos, carreteras, adecuacin de puertos, en fin Por su parte a las mujeres, que en ese tiempo solo podan trabajar como maestras, enfermeras o telegrafistas, las necesitaban ahora en los talleres de confeccin, las textileras antioqueas, las fbricas de fsforos, cerveza, tabaco y otras recin abiertas. Adems, comenzaban a conformarse ejrcitos de secretarias para las oficinas.

Para esa desproporcionada movilizacin el gobierno expidi la Ley de circulacin, lo que permiti que masas enteras llegarn a trabajar como obreros en los enclaves norteamericanos: la Tropical Oil Co., en Barrancabermeja, explotaba el petrleo; la Frontino Gold Mines y la Choc Pacfico, oro y platino y la famosa United Fruit Company, protagonista de la masacre de los trabajadores al final del decenio, en la Zona bananera de Santa Marta.

La consecuencia natural de aquellas concentraciones obreras fue la organizacin y el descubrimiento del poder de la huelga y diferencias sociales de riqueza y pobreza y la barbarie de un rgimen hegemnico con 42 aos en el poder, que utiliz el destierro, la muerte y la tortura para sus adversarios, cohesion los distintos sectores sociales y a mitad de la dcada se fundaba la primera Confederacin Obrera Nacional y el Partido Socialista Revolucionario, ambas instancias como resultado de un proceso de organizacin y de experiencias de aos.

Sus lderes nacionales, entre ellos Toms Uribe Mrquez, Ral Eduardo Mahecha y Mara Cano sintieron y enfrentaron su lucha en el fragor de las grandes huelgas, la ltima de las cuales fue la de la Zona Bananera, dirigida por los ms representativos Sixto Ospino, Adn Ortiz Salas, Aurelio Rodrguez, Jos G. Russo, Erasmo Coronel, igualmente por mujeres como Josefa Blanco, secretaria del sindicato de Orihueca, quien bajo su responsabilidad tuvo a 100 obreros, con ellos vigilaba que no hubiera corte de racimos de bananos y embosc y redujo pequeos grupos de uniformados que luego llevaba al comit de huelga para hacerlos reflexionar si era el caso, o sacarles informacin o juzgarlos. Otra mujer olvidada fue Petrona Yance, la ms destacada de entre 800 mujeres que participaron en la Huelga.

Un estudio de la Organizacin de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, Unctad (1971) demostr que las multinacionales se quedaban con 88,5% del precio del banano pagado por los consumidores de E.U. y Europa. A los productores solo les quedaba el 11,5%. Despus se ha establecido que a los trabajadores les tocaba slo el 2%. La United se hizo rica, muy rica. Los empresarios y los trabajadores se hicieron pobres, muy pobres, especialmente quienes aportaban su mano de obra.

El pliego de 9 puntos inclua reivindicaciones de los trabajadores y los comerciantes nacionales. De los primeros sobresala la peticin del contrato colectivo y directo de trabajo, el ajuste al bajo salario, la eliminacin del pago en vales, el pago de dominicales y la salud para los hijos y familias de ms de 32 mil obreros de la poca.

De los comerciantes, la vigencia del libre comercio para los nacionales, pues la UFC con sus comisariatos ganaba ms con sus importaciones sin impuestos y con el pago con vales y sus ventas en sus almacenes, que con la misma exportacin del banano.

El Presidente Abada Mndez y su ministro de guerra nombraron como comandante general a Carlos Cortes Vargas con exceso de atribuciones. El fij el 5 de diciembre como la fecha para negociar el pliego de peticiones que contena 9 puntos.

Los 25 mil huelguistas tenan a su favor la simpata de la poblacin y del propio Alcalde, de los indgenas de la Sierra Nevada, de los comerciantes y algunos ganaderos que les enviaban reses para su manutencin. Y algo inusitado, por lo contrario a las ideas generalizadas, fue el hecho que muchos trabajadores norteamericanos se solidarizaron con ellos. Se sabe, tambin, que hubo deserciones individuales y de grupo en el primer tiempo de la huelga, reclutas que se negaron a disparar y otros que entregaron sus armas a los obreros.

Se estimaron en 5000 los trabajadores que estaban en la plaza cuando fueron rodeados por los 300 hombres armados. Contaban los sobrevivientes que despus de un toque de corneta el propio Corts Vargas dio la orden de fuego por 3 veces, sin embargo, nunca se supo cuntos muertos hubo: las narraciones populares orales y escritas difieren: de 800 a 3 mil, y agregan que los botaron al mar. Las oficiales admitieron de 15 a 20.

Aquel fue el bautizo de fuego de la clase trabajadora colombiana. Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros lderes y crceles para los dirigentes nacionales y locales.

En defensa de los condenados sali el joven Abogado Jorge Elicer Gaitn, quien dej para la historia colombiana una pgina inolvidable que termin con xito pues absolvieron a todas las personas acusadas.

La dcada de los 20 ha sido llamada con razn, la poca de oro revolucionaria de Colombia.



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